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RESPUESTA A LA CARTA DE LOURDES Y JOAQUIN V, POR LA DIRECCION DEL GOI, INTEGRANTES DEL SI DEL COTP-CI, DEL 7 DE ABRIL DE 2004
Estimados compañeros Lourdes y Joaquín V., pasamos
a responder a su contestación a nuestra propuesta de discusión sobre la
aristocracia obrera, titulada Tesis sobre la aristocracia obrera. Lo haremos siguiendo, punto por punto, su
carta.
Punto 1.- En el punto número 1 de su respuesta, y
tras una cita parcial y descontextualizada de nuestra tesis 14, ustedes preguntan
“Ello significa que los partidos de la aristocracia obrera, como la
socialdemocracia, ¿también seguirán este
curso?”. Pues no compañeros, no
‘opinamos’ tal cosa sino que, todo lo contrario, afirmamos, negro sobre blanco,
en la tesis siguiente (nº 15) “La burocracia obrera supurada por la
aristocracia obrera se ha convertido, y se convertirá [subrayado nuestro
en esta respuesta], en enemiga militar de la revolución....”
Acto seguido colocan una cita de una resolución del
segundo congreso de la III Internacional, una larga cita que no coincide con la
versión que nosotros manejamos. Desde luego que puede que ello se deba a una
traducción diferente en la que, entre otras cosas, no coinciden los tiempos
verbales. Ustedes estarán en condiciones, seguro, de informar a todos los
militantes de qué versión han extraído la cita. De todos modos su extensa cita
no contiene la más mínima argumentación en contra de nuestras tesis sino todo
lo contrario. La misma declaración de la III Internacional a la que ustedes se acogen da la razón a
nuestras tesis en general y a la 16.3 en particular. Pero es preciso
contextualizar sus gratuitas afirmaciones del punto 1 de su respuesta a
nuestras tesis con las del punto 9 de su misma respuesta donde exclaman, una
vez más, “¡Cómo que la aristocracia obrera, sus partidos y sus burocracias
sindicales no son apoyo militar para la burguesía!!! [sic por los signos de
exclamación] Sin ese apoyo no habría habido primera guerra mundial”. Resulta
que el segundo congreso de la III Internacional, del que ustedes extraen alguna
cita descontextualizada, se realizó en julio de 1920. Resulta que en ese mismo
año Lenin redactó un prologo para su obra El imperialismo fase superior del
capitalismo. Resulta, pues, que había pasado ya algún año desde el
desencadenamiento de la primera guerra mundial... imperialista. Sin embargo, y
en contra de nuevo de lo que ustedes afirman, “Es evidente que tan gigantesca superganancia
(ya que se obtiene por encima de la ganancia que los capitalistas exprimen a
los obreros de su “propio” país) permite corromper a los dirigentes
obreros y a la capa superior de la
aristocracia obrera. Los capitalistas de los países “adelantados” los
corrompen, y lo hacen de mil maneras, directas e indirectas, abiertas y
ocultas.
Esa capa de obreros aburguesados o de “aristocracia
obrera”, enteramente pequeñoburgueses por su género de vida, por sus
emolumentos y por toda su concepción del mundo, es el principal apoyo de la II
Internacional, y, hoy día, el principal apoyo social (no militar) de
la burguesía.” (Lenin, 6 de julio de 1920, “Prologo a las ediciones
francesa y alemana” de El imperialismo, fase superior del capitalismo.)
Punto 2.-
Ustedes pretende rebatir nuestra tesis 5 (aunque no faciliten al lector,
de nuevo otra vez, la referencia en su cita). Según ustedes, afirmar “concretar
la evolución del oportunismo obrero ya denunciado por Marx y Engels” es negar
que en la burocracia y la aristocracia obrera se de “un salto de cantidad en
cualidad [sic]” según afirman. Para
ustedes la ley dialéctica de la ascensión de lo abstracto a lo concreto no
existe. Para ustedes la ‘evolución’ de los fenómenos físicos y sociales no da
lugar a cambios cuantitativos y a saltos cualitativos. Compañeros déjennos
exclamar, todo se pega, por una vez: ¡Claro que la concreción de esta evolución
del oportunismo significa un salto de cantidad en calidad! Hace tiempo que
sabemos ya dónde está el mar Mediterráneo.
Puede que ustedes piensen que cuando se habla de evolución se está
descartando el movimiento dialéctico de la realidad. Por si fuera este el caso:
“ Si ya el simple movimiento mecánico local contiene en sí una contradicción,
aún más puede ello afirmarse de las formas superiores del movimiento de la
materia, y muy especialmente de la vida orgánica y su evolución” (Engels, 1878,
Anti-Dühring).
En este mismo punto ustedes afirman que los
compañeros que prepararon materiales para las tesis “tienen que afirmar en el
punto “Sobre Lenin y la distinción entre aristocracia y burocracia” que no han
encontrado un atisbo de distinción de Lenin al respecto. Y no lo podrán
encontrar en ningún trabajo y legado estratégico y programático de la III y IV
Internacionales” (subrayado nuestro
en esta contestación). Miren compañeros, en primer lugar por desgracia no
contamos con tantos militantes como para dedicar a varios a una tarea tan
específica y, por tanto, les informamos que fue un solo compañero y en el
tiempo que pudo robar a otras actividades quien preparó los apuntes, en segundo
lugar les queremos aconsejar que un buen método, para que una discusión entre
compañeros sea fructífera, es la paciencia y la humildad para con el contrario
ideológico. Nos hemos procurado aplicar esta receta a nosotros mismo pues las
discusiones con ustedes necesitan mucho de esta medicina. Por tanto hemos
repensado su alegre afirmación y resulta que el método y la receta han surtido
efectos beneficiosos. En la misma cita del prólogo de Lenin que hemos usado en
el punto anterior ya se da una distinción cuando éste afirmaba en julio de 1920
“... a los dirigentes obreros y a la capa superior de la aristocracia obrera”
¿No creen que Lenin si no hiciera distinción entre aristocracia y burocracia se
hubiera ahorrado el distinguir entre ‘dirigentes obreros’ y ‘capa superior de
la aristocracia obrera’? Sabrán, puesto que se acogen a su autoridad con mucha
frecuencia, que Lenin procuraba ser parco y didáctico en sus escritos.
Pero hemos procurado aprovechar más aún sus
respuesta para avanzar en la discusión, para avanzar colectivamente en el desarrollo de nuestras posiciones.
“Es sabido desde hace mucho tiempo que la
burocracia y la aristocracia obreras son la base social del oportunismo. En
Rusia, este fenómeno ha tomado formas nuevas. Sobre la base de la dictadura del
proletariado (en un país atrasado y rodeado por los países capitalistas) se ha
creado por vez primera, a partir de las
capas superiores de trabajadores, un poderoso aparato burocrático que se ha
elevado por encima de las masas, que las dirige...” (Trotsky, 1932, ¿Y
ahora? Problemas vitales del proletariado alemán, publicado originalmente
bajo el título La revolución alemana y la burocracia estalinista).
“Hablamos, evidentemente, de los obreros normales,
y no de la aristocracia o de la burocracia obreras [...] No hay ninguna duda de
que los dirigentes de la socialdemocracia y una pequeña capa de la aristocracia
obrera prefieren una victoria del fascismo a la dictadura revolucionaria del
proletariado” (Trotsky, 1930, El giro de la Internacional Comunista y la
situación en Alemania). ¿No les parece compañeros que Trotsky, a cuya
autoridad también se acogen con mucha
frecuencia, se hubiera ahorrado el
distinguir entre ‘burocracia’ y ‘aristocracia’, entre ‘aristocracia y
‘burocracia’, entre ‘dirigentes de la socialdemocracia’ y ‘una pequeña capa de
la aristocracia’ si no fuera porque realmente existía para él una diferencia?
Aunque, ciertamente, ustedes no cuestionan si existe o no realmente esta
diferencia sino que aprovechan la limitación de tiempo de un compañero para
afirmar que, no sólo Lenin, sino también la III y la IV Internacionales no
distinguieron entre burocracia y aristocracia obreras.
Vale, de acuerdo, hasta ahora sólo hemos podido
verter citas de Lenin y Trotsky, no de la III o IV Internacionales. Veamos,
pues, unas pocas más. “La vieja burocracia profesional trata por todos los
medios de lograr que los sindicatos conserven su carácter de organizaciones de
la aristocracia obrera” (Segundo congreso de la III Internacional, julio de 1920,
“El movimiento sindical, los comités de fábrica y de empresas”). “¡Abajo los
privilegios de la burocracia! ¡Abajo el estajanovismo! ¡Abajo la aristocracia
soviética, con sus categorías y rangos! ¡Mayor igualdad salarial para todas las
modalidades de trabajo! [...] De igual modo que se prohibió que la burguesía y
los kulaks entrasen en los soviets, ahora hay que expulsar de ellos a la
burocracia y a la nueva aristocracia obrera” (IV Internacional, 1938, Programa de Transición: la agonía del
capitalismo y las tareas de la IV Internacional). ¿No les parece aún
compañeros que si los fundadores de la IV Internacional, entre ellos Trotsky,
no distinguían entre burocracia y aristocracia se hubieran ahorrado alguna de
estas consignas anteriores? Reconocerán con nosotros que les animaba un
espíritu de ser didácticos y concisos. Podríamos verter más citas pero con
estas creemos que ya es suficiente para demostrarles nuestro agradecimiento por
habernos sacado de dudas. En efecto: Lenin, Trotsky, la III y la IV Internacionales
distinguieron muy claramente entre burocracia y aristocracia. ¿No están
convencidos aún? Puede que no porque puede que hayan chocado en la misma
declaración que ustedes citan parcialmente con la siguiente frase: “Y sólo bajo
la dirección de semejante partido del proletariado puede aniquilar la apatía y
la resistencia de la pequeña aristocracia obrera compuesta por los líderes del
movimiento sindical y corporativo corrompidos por el capitalismo....” (Segundo
Congreso de la III Internacional, 1920, “Las tareas fundamentales de la
Internacional Comunista”). Si chocaron con ella está claro porque no la han
usado en su demoledora crítica, ‘nada exagerada’, pues resulta que según esta
frase del Segundo Congreso de la III Internacional la aristocracia obrera sólo
estaría compuesta por los ‘líderes’ sindicales que estuvieran ‘corrompidos’....
y para ustedes la aristocracia obrera ya entonces, y ahora también, está
compuesta por más obreros, ¡por muchos más! Si tomáramos al pie de la letra sus
líneas podríamos decir con toda legitimidad que para ustedes sólo está a salvo
de no pertenecer a la aristocracia obrera el obrero desocupado. Pero nosotros
no nos hemos dejado guiar por una sola frase sino por el conjunto de
declaraciones y resoluciones de la III Internacional. Seguramente hemos
cometido errores y, eso seguro, hemos presentado una propuesta que contiene
limitaciones y necesita ser desarrollada. Por eso necesitamos discutir con el
Colectivo nuestra propuesta; también creemos que el Colectivo y los militantes revolucionarios e
internacionalistas nos merecemos una discusión sobre la cuestión y llegar, si
es posible, a unas tesis clarificadoras de las posiciones y que nos ayuden a
todos a avanzar. Pero una cosa está clara y esta es que sí que existe un diferencia
real entre la burocracia y la aristocracia obrera. Se lo hemos demostrado con
citas de los mismos autores a los que ustedes remiten. Pero, además de las
citas, piensen por un momento que los partidos socialdemócratas, y los restos
del estalinismo, son organizaciones recorridas también por divisiones sociales
y política internas, fiel reflejo de la clase obrera y de la sociedad en un
momento determinado. Sean materialistas y piensen que las condiciones concretas
de vida cotidiana de los burócratas ‘liberados’ (profesionales) no son las
mismas que las del aristócrata obrero no ‘liberado’ de su atadura al trabajo
cotidiano. Piensen que cuando se cierran segmentos de la producción de las
empresas, cuando se reconvierten ramas enteras de la economía, cuando se
‘deslocaliza’ producción, comercio y servicios, todo esto afecta directamente a
los trabajadores asalariados y que entre estos trabajadores se cuenta la
pequeña capa minoritaria de la aristocracia obrera y que estos fenómenos les
afectan de forma diferente a como les afectan a los burócratas sindicales y a
los dirigentes políticos de la socialdemocracia, del estalinismo e, incluso,
del centrismo ‘trotskysta’ si mucho nos apuran. Piensen que esta realidad
alguna repercusión deberá de tener, en última instancia, sobre la realidad
política del movimiento obrero. Ustedes han citado el texto del Segundo
Congreso de la III “Las tareas...” pero nosotros les recomendamos que se fijen
también en la “Resolución sobre el papel del partido comunista en la revolución
proletaria” de ese mismo congreso. Verán que entre el partido y la clase existe
un diferencia, que es preciso distinguirlos.
Punto 3.- En este punto afirman ustedes que “en sus
Tesis, hablan como si estuviéramos frente a un movimiento obrero como el de la
época relativamente reformista y de desarrollo orgánico del capitalismo. Por
ello hablan de un solo estrato de obreros –la aristocracia obrera-....”.
Compañeros aquí nos asalta una duda que queremos comunicarles y que nos
despejen claramente ¿ustedes han leído nuestras tesis? ¿han leído ustedes el
texto sobre el que hacen una feroz crítica? ¿están discutiendo con nuestro
texto o con sus propios fantasmas? ¿no creen que cualquier militante que tenga
la oportunidad, si la tiene, de leer nuestras tesis y, al mismo tiempo, esta
afirmación de ustedes, se hará la misma pregunta? Porque resulta compañeros que
si hemos hecho un esfuerzo, que lo hemos hecho en la medida de nuestras escasas
posibilidades, éste ha sido el de procurar captar el movimiento histórico real
de la clase, su evolución hasta nuestros días. Lean nuestras tesis y tendrán
que reconocerlo. Otra cosa es que no estén de acuerdo con el resultado, están
en su derecho. Pero antes de afirmar nada, lean es especial las tesis 2, 5, 6,
7, 8, 9, 10 y 14.
Por otra parte, nos parece muy mal método de
discusión, muy poco serio, que planteen que sólo hablamos del estrato de los
obreros que conforman la aristocracia obrera. “Si digo que el organismo humano
no puede vivir sin respirar aire fresco no niego por eso las ventajas de la
nutrición ni la importancia del estómago como órganos digestivo.” (Trotsky,
1933, Contribución a una discusión sobre las concepciones teóricas
fundamentales de la Liga comunista Internacional). Déjennos volver a usar
una exclamación, ya saben que todo se pega, ¡las tesis se titulan Tesis
sobre la aristocracia obrera! Desde luego que sería necesario elaborar unas
tesis sobre los desocupados. Más después de leer su contestación a nuestra
propuesta de discusión. ¡Háganlas compañeros! Después de afirmar lo que afirman
están obligados a descubrir su verdadero pensamiento: ustedes están obligados a
redactar unas tesis sobre los desocupados. Las esperamos con ansiedad
simplemente porque necesitamos saber lo qué ustedes piensan realmente y porque
este segmento de la clase obrera nos preocupa especialmente, y no sólo porque
les afecte a ustedes y a nosotros como organizaciones y grupo de la clase
obrera sino porque afecta y afectará al conjunto de la clase obrera mundial.
Ustedes mismos señalan la necesidad de aclarar esta cuestión en la segunda cita
de la III Internacional que manejan en su punto 3, pero fíjense que en ella hay
una frase que dice “...El partido comunista, uniendo los desocupados a la
vanguardia del proletariado en lucha por la revolución socialista salvará a
los elementos más revolucionarios e impacientes de aquéllos, de cometer actos
desesperados aislados... “ (subrayado nuestro). Y, por cierto, ¿no les
parece que esta misma cita que ustedes arguyen contiene una afirmación de la III
Internacional que refuerza nuestra tesis 14? ¿qué querría decir el Tercer
Congreso de la III Internacional con aquello de “los intereses momentáneos
de la aristocracia obrera”? (subrayado nuestro).
Para acabar con lo que afirman en este punto,
queremos llamarles la atención sobre una afirmación de ustedes, con la que
pretenden manipular y desinformar a sus militantes sobre nuestras posiciones
pero que, resulta, que se les puede volver a ustedes en contra. Tienen ustedes
por costumbre deformar las verdaderas posiciones del contrario. Afirman que
“Para ustedes [nosotros], por el contrario, de lo que se trata es de hacerle a
la aristocracia obrera mucha propaganda....”; repiten el mismo mensaje de
manipulación en su punto 7 cuando exclaman, como es su costumbre, “¡ Y ustedes
[nosotros] nos llaman a hacerle propaganda a la aristocracia obrera y a sus
partidos....!”. Compañeros, ustedes nombran una y otra vez en sus
publicaciones, por ejemplo, al Foro Social. ¿Están haciéndole propaganda con
eso? Según su propio razonamiento, sí. Miren, por no mentar al diablo el diablo
no dejará de existir en las cándidas almas. Y, por otra parte, por más que se
invoque al diablo y a los dioses no se logrará exorcizar los demonios que
producen los canallas.
Punto 3.- Finalizan ustedes este punto con una de
sus muchas conminaciones “Digan la verdad, camaradas: ustedes opinan que Lenin
y la III Internacional estaban equivocados en este punto. De ser así,
estaríamos ante una revisión seria, y la podríamos discutir con mayor claridad.
No se puede revisar sin decir que se está revisando, camaradas.” Y se quedan
tan tranquilos. Bueno, en primer lugar tenemos el derecho a esperar que ustedes
y todos los revolucionarios e internacionalistas crean que estamos diciendo la
verdad de nuestro pensamiento hasta dónde hemos sido capaces de desarrollarlo y
de plasmarlo en un escrito (pero, por si quieren negarnos este derecho, además
resulta que nuestro pensamiento al respecto estaba ya claramente escrito y
publicado en nuestra aportación al texto de la Convocatoria); en segundo lugar
estamos completamente seguros de que nuestras tesis son el resultado de un
esfuerzo por plantear la discusión con la mayor claridad posible mientras que,
por el contrario, su contestación es un escrito ofuscado y nada clarificador.
Cualquier que ponga sobre la mesa nuestras tesis y junto a ellas su escrito no
tendrá más remedio que reconocerlo, otra cosa es que esté de acuerdo o no con
nuestras tesis y que consiga aclararse con sus contestación. Pero ya nos hemos acostumbrado
a que ustedes reciban y exijan los derechos que niegan al contrincante
político. Desde luego que en cuanto a la
revisión de la que hablan tendrán que aplicarse el cuento ustedes, ya hemos
visto más arriba como revisan ustedes el legado de Lenin, Trotsky, la III y la
IV Internacionales... y lo seguiremos viendo más abajo. Vamos: hasta el final
de su contestación.
Punto 4.-
“¡Deben pararse en un punto camaradas!” . ¿En qué punto nos debemos
parar? Pues resulta que según ustedes deberíamos pararnos para darles la razón
en su afirmación de “¡No hay mejor aliado para las burguesías nativas de los
países semicoloniales que la aristocracia y la burocracia obrera de los países
imperialistas!”. Compañeros, ustedes sí que tienen que pararse a recuperar el
resuello después de esta afirmación. Paren de saltar sobre ustedes mismos,
cuando creen que están saltando sobre otros, y por favor recapaciten seriamente
sobre esta afirmación-exclamación. ¿Realmente insisten en que no hay mejor
aliado de las burguesías nativas que la aristocracia obrera? ¿Ustedes sacaron
todas las conclusiones, por ejemplo, de su no conformidad con la política del
Frente Único Antiimperialista? ¿Las burguesías nativas se apoyan más en la
aristocracia y burocracia obreras que en el imperialismo en esta época?
Punto 5.- En
este punto ustedes afirman que nosotros decimos en nuestras tesis que el
Programa de Transición estaba equivocado y que, además, al definir al estalinismo
en reconversión como centrismo de derechas dejamos de considerar al estalinismo
como una burocracia. Más aún: resulta que nos convertimos en compañeros de
viaje de todos los renegados que se integran en los Foros Sociales para ayudar
al imperialismo y, también, que justificamos el Bloque Socialista que estos
renegados del trotskysmo hicieron en Chile con el estalinismo. A cada línea de
su contestación, tenemos que volver a insistirles compañeros, nos asalta la
duda de si ustedes leyeron nuestras
tesis antes de contestarnos o si con su contestación ustedes se dirigen a
nosotros y a los revolucionarios internacionalistas que luchan por levantar un
reagrupamiento internacional o si, simplemente, escriben ustedes un texto que
directamente está dirigido a la galería y, por tanto, deben forzar la
manipulación en la interpretación del texto al máximo pues, en el fondo, poco
les interesa el resultado de la discusión pero sí mucho el resultado del
vocerío demagógico entre su galería. De nuevo tenemos que comunicarles que nos
parece un mal método. Tanto si tratan con sinceridad de discutir con nosotros y
con los revolucionarios internacionalistas que luchamos francamente por el
reagrupamiento internacional como si, simplemente, se dirigen ustedes a la galería, están usando un mal método. Permítannos que,
al igual que hacen ustedes, nosotros también les aconsejemos. Los
revolucionarios internacionalistas, que intentamos construir un reagrupamiento
internacional que nos lleve a un centro de dirección, necesitamos argumentos
basados en lo que realmente está en discusión. Su galería merece mejor trato y
también necesita presenciar una discusión en la que realmente se ventilen las
posiciones mantenidas por ambas partes.
Iremos por partes. Dicen ustedes: “O sea que, para
ustedes, el Programa de Transición estaba equivocado en su programa para la
revolución política cuando planteaba “¡Fuera la aristocracia y la burocracia
obrera de los soviets!” y llamaba a la insurrección y a la guerra civil para
derrotarlas.” Pues no, compañeros. Una y otra vez resulta que no, que ‘para
nosotros’ las cosas no son así. Puede que nos hayamos explicado mal y seguro
que nos podríamos haber explicado mejor. Lo primero ya no tiene remedio pero a
lo segundo podemos ponerle apaño pues, precisamente, si planteamos una
propuesta de discusión es, también, para lograr explicarnos mejor... tanto
hacia los demás como en cuanto a encontrar para nosotros una explicación a los
fenómenos actuales de la lucha de clases. Esto sólo lo podemos lograr en el
marco de una discusión colectiva. Recordarán ustedes nuestra carta de solicitud
de ingreso en el Colectivo y como en ella se explicita claramente esta
necesidad. Nosotros ni pensamos ni,
menos aún, afirmamos que el Programa de Transición estaba equivocado en este
aspecto. De la primera cuestión ustedes pueden guardar sus dudas y están en su
derecho pero de la segunda no cabe la menor duda porque, compañeros, ¿dónde
hemos escrito que el Programa de Transición estaba equivocado? La
respuesta es evidente: en ninguna parte y ustedes están obligados a reconocerlo
públicamente o a aportar una cita de nuestro texto (les damos más ventaja
aún... de cualquiera de nuestros textos) en la que afirmemos tamaña
monstruosidad. Nosotros lo que intentamos es captar el desarrollo de un
fenómeno concreto, aristocracia y burocracia obreras, concretando su realidad
del momento, sus determinaciones y las implicaciones que para la lucha de los
revolucionarios e internacionalistas tiene todo ello. Fíjense bien que decimos
‘intentamos’, y no es una fórmula vacía ni una pose ni, menos aún, una falsa
modestia. Por suerte, que no por desgracia, es una realidad: discutimos y
redactamos una propuesta de tesis para discutir con más compañeros; lo hacemos
desde evidentes limitaciones de formación política y de marco de discusión para
aprovechar, tanto en nuestro beneficio como en el del resto de participantes en
la discusión, el intercambio de reflexiones y aportaciones en beneficio del
conjunto de organizaciones y elementos revolucionarios e internacionalistas.
¿Qué decimos exactamente? Bueno, tienen ustedes la tesis nº 8 que dice “Por
otra parte esta exacerbación de los rasgos del imperialismo ha ejercido tal
presión su agente directo en el estado obrero degenerado soviético que ha motivado
el ‘suicidio’ social de la burocracia termidoriana estalinista como tal y ha
abierto el proceso de conversión de parte de ella en burguesía compradora.
Estos desarrollos han resultado en la desaparición de la burocracia soviética y
en la disolución de la aristocracia obrera soviética. Con ello, el estalinismo
ha perdido su papel específico dentro del oportunismo político y debe, ahora,
enfrentar un proceso de reconversión política (concretado, por el momento, en
un centrismo de derechas que expresa de forma ejemplar el movimiento de los
Foros Sociales).” Esto es lo que decimos y pensamos exactamente hasta ahora,
esto es lo que planteamos a discusión para avanzar en nuestro pensamiento, para
mejorarlo y hacerlo capaz de captar mejor el movimiento de la realidad de la
lucha de clases. Al fin y al cabo en el
texto del Llamamiento a una Convocatoria a una Conferencia Internacional de
los trotskistas principistas y las organizaciones obreras revolucionarias
internacionalistas se levanta acta
de que “... el acontecimiento decisivo fue la destrucción de la URSS en
1991 y el restablecimiento consecutivo del capitalismo en Rusia por la
burocracia stalinista que usurpaba el poder de los trabajadores desde 1924”.
¿Sí o no, compañeros? ¡Claro que sí! Sí, el estado obrero degenerado soviético
ha sido destruido y con él también han sido destruidas algunas capas sociales
que le eran específicas. Y la burocracia soviética y la aristocracia soviética
eran dos capas muy específicas de este estado. La historia ha confirmado la
peor hipótesis con la que los revolucionarios internacionalistas que redactaron
el Programa de Transición contaban: la restauración del capitalismo en el
primer estado obrero de la historia. Pero de ahí a que la historia haya
sentenciado que el Programa de Transición estaba equivocado en las consignas
destinadas a salvar a este estado de su destrucción hay un trecho muy largo. Lo
que la historia ha demostrado, precisamente, es que el Programa de Transición no
estaba para nada equivocado al plantear estas consignas. Sólo si las masas
hubieran llegado a realizarlas se hubiera salvado el estado obrero de la
destrucción. Piensen en ello compañeros.
Por otra parte, ustedes extraen la conclusión, o bien manipulada o bien
por incomprensión de lo que (seremos justos en este caso) está bien redactado y
expresado, que para nosotros “el stalinismo dejó de ser burocracia, dejó de ser
contrarrevolucionario”. No compañeros, para nosotros, como han podido refrescar
en su memoria en la autocita anterior lo que se ha destruido es la burocracia
soviética... no el estalinismo. El estalinismo está en pleno proceso,
ciertamente que ya tan maduro que puede que se esté empezando a pudrir, de
reconversión y la exburocracia soviética acabando ya su proceso de
conversión en burguesía compradora en los elementos de ésta que pueden, es
decir ‘en parte’. En esto tampoco se equivocaba ni el Programa de Transición ni
Trotsky. Piénsenlo compañeros.
Ustedes plantean que porque afirmamos “el
estalinismo ha perdido su papel específico dentro del oportunismo político y
debe ahora enfrentar un proceso de reconversión política” con ello afirmamos
también que “el estalinismo dejó de ser una burocracia, dejó de ser
contrarrevolucionario y por lo tanto afirman, entre paréntesis, lo sustancioso
de su posición, cuando afirman como conclusión de lo anterior ‘concretado
por el momento en un centrismo de derechas que expresa de
forma ejemplar el movimiento de los Foros Sociales (negritas nuestras [es
decir: de ustedes]” Para ustedes, entonces, el estalinismo sería una burocracia
más igual a la burocracia oportunista socialdemócrata, por ejemplo... y un
ejemplo para retener en cuanto al análisis de los Foros Sociales. Compañeros,
de nuevo andan revisando el legado de Trotsky y de la IV Internacional. Ustedes
no confiesan abiertamente que revisan el marxismo, acusan a los demás de
revisarlo sin decirlo y andan a cada línea renegando del legado que dicen
defender... viejo, muy viejo método burocrático de discusión.
“¿por qué no se ha embarcado la fracción
estalinista hasta el final en la vía del oportunismo nacional? Porque es la
burocracia de un Estado obrero. Si la socialdemocracia internacional
defiende los fundamentos de la dominación de la burguesía, la burocracia
soviética está obligada a adaptarse a las bases sociales surgidas de la
revolución de Octubre, en tanto que no proceda a una sublevación gubernamental.
De ahí la naturaleza doble de la psicología y la política de la burocracia
estalinista. El centrismo, pero un centrismo que se apoya en los fundamentos
del Estado obrero, es la única expresión posible de esta doble naturaleza.”
(Trotsky, 1932, ¿Y ahora?( Problemas vitales del proletariado alemán))
“Hay que dejar establecido como regla general que
la antipatía hacia el concepto centrismo o hacia las ulteriores
subdivisiones del centrismo es típica de las tendencias que son centristas
ellas mismas o no se han liberado totalmente de su ambigüedad intelectual.”
(Trotsky, 1933, Contribución a una discusión sobre las concepciones teóricas
fundamentales de la Liga Comunista Internacional)
“Lo que repudiamos en el aparato del PC Alemán no
es [...] sino su centrismo burocrático. Se trata de una corriente
política específica basada en un estrato social específico, ante todo en la
URSS, y adapta su política a las necesidades de dicho estrato. Hasta antes de
los últimos acontecimientos, seguía abierto el interrogante acerca de qué
factor se impondría en el seno del PC Alemán (los intereses de la burocracia
stalinista a la lógica de la lucha de clases). Ahora ya hay una respuesta
definitiva. Si acontecimientos de tanta magnitud no pudieron corregir la
política del PC Alemán, eso significa que el centrismo burocrático no tiene
salida. Y allí surge la necesidad de un partido nuevo.” (Trotsky, 1933, El derrumbe del Partido Comunista
alemán y las tareas de la oposición)
“El centrismo de la fracción stalinista [...] es la
organización centrista más conservadora de la historia del movimiento obrero.
La razón reside en que esta vez el centrismo dispone de una poderosa base
social en la burocracia soviética; los aparatos de los partidos occidentales
son simples apéndices.” (Trotsky, 1933, Las
organizaciones socialistas de izquierda y nuestras tareas)
Hay que reconocer que se hace difícil llegar a
saber cómo ustedes sacaron las conclusiones que sacaron sobre nuestras tesis si
se parte del supuesto, que es mucho suponer, de que realmente ustedes las
estudiaron y que las conclusiones van dirigidas a mejorarlas o rebatirlas. En
este punto tenemos otro ejemplo. Parece ser que, como hablamos de centrismo de
derechas refiriéndonos al estalinismo en reconversión, ustedes coligen que con
ello queremos decir que el estalinismo no era contrarrevolucionario cuando
dirigía a todos sus satélites desde el Kremlin y que ahora tampoco lo es.
Compañeros todo oportunismo no puede más que ser reaccionario y
contrarrevolucionario si se da en la época imperialista. Y en ella estamos.
¿Quieren ustedes decir con sus conclusiones que bajo el imperialismo se puede
dar un oportunismo y centrismo de derechas que no sea reaccionario y
contrarrevolucionario? Sí, eso es lo que están diciendo en este punto de su
respuesta. ¿Quién revisa el marxismo compañeros, ustedes o nosotros? Ustedes
evidentemente.
Punto 6.- En este punto han sido ustedes comedidos
en la manipulación: simplemente acusan sin aportar prueba alguna. En cuanto a
no dejar ‘piedra sobre piedra’ del texto de la Convocatoria ya se va viendo que
nosotros lo único que estamos haciendo es trabajar por la consolidación de las
piedras de este muro contra el oportunismo y el centrismo (¿o es que tampoco
han leído nuestra aportación al texto de Convocatoria compañeros?) mientras
que, por el contrario, parece que las piedras que ustedes pusieron no eran muy
consistentes en relación con su modo de pensar y de actuar, es decir que
redactaron y firmaron incongruentemente
con sus verdaderas posiciones políticas. Y esto, compañeros, es una muy mala
práctica revolucionaria (además de una deshonetidad intelectual con ustedes
mismos y con sus compañeros militantes).
Punto 7.- Este punto también es breve pero, al
contrario del anterior, está preñado de un fuerte contenido político. Resulta
que, para ustedes, luchar encarnizadamente contra la burocracia supurada por la
aristocracia obrera, trabajar con la previsión de un futuro enfrentamiento
militar contra dicha burocracia y realizar un trabajo político práctico sobre
la aristocracia que la supura, yendo a buscar y a enfrentar a esta burocracia
sin temor hasta las organizaciones que el movimiento obrero ha construido y
ella ha degenerado desde hace ya tiempo es... ¡pivertismo! ¿Ustedes están
militando en la Fracción COTP-CI que pregona a los cuatro vientos la necesidad
de ir a buscar el centrismo allí dónde se encuentre para darle la batalla? Sí,
ustedes están militando en esta fracción puesto que firman su respuesta a
nuestra propuesta como miembros de la tal y nadie les ha desmentido, es más: su
correo no llegó desde el buzón del GOI, del cual también se reclaman
dirigentes, sino desde el de la LOI: definitivamente ustedes son miembros del
COTP-CI. Definitivamente la incongruencia e inconsistencia de sus declaraciones
queda al desnudo de nuevo. Por otra parte, ustedes habrán comprendido “algunas
secuencias” oportunistas de una declaración nuestra como declaran en este punto
pero, por desgracia, ustedes no tienen la honestidad ni la valentía de decir
cuáles.
Punto 8.- Aquí nos vuelven ustedes a dar un ejemplo
de su ignorancia del materialismo histórico y del materialismo dialéctico, aquí
vuelven ustedes a caer en un mecanicismo romo y vulgar. Vienen a afirmar que,
puesto que en nuestra propuesta de discusión analizamos cómo el imperialismo es
una fase de putrefacción y de destrucción de fuerzas productivas (de entre
ellas la más importante: la fuerza de trabajo) y que, por más que quiera y lo
necesite, la burguesía imperialista no puede soslayar las leyes de la historia,
las contradicciones mortales del capitalismo en su fase imperialista y que, por
tanto, se producen destrucciones de ramas enteras de la producción, con la
consiguiente destrucción de puestos de trabajo, con un proceso que hace ir
retrocediendo a la humanidad hacia la barbarie, nosotros estamos con ello
afirmando que el movimiento obrero y el capitalismo se dirigen a repetir el
siglo XIX. Sí compañeros, entendemos que desde su método mecanicista hayan
ustedes interpretado así nuestro texto pero resulta que, si abandonan ustedes
el mecanicismo vulgar y usan el materialismo dialéctico, se darán cuenta de que
este proceso parece que nos encamina de nuevo al siglo XIX... pero sólo
parece. Si ustedes analizan mediante la poderosa herramienta del materialismo
histórico y dialéctico este proceso se darán cuenta de que los retrocesos que
el imperialismo le impone a la humanidad no auguran para nada ahora una nueva
fase de expansión de la producción y de la cultura, una nueva fase en la que la
burguesía retomaría su papel progresivo ya perdido hace tiempo. Piénsenlo
detenidamente compañeros. Además de ello resulta que desde el siglo XIX al XXI
ha corrido mucho agua bajo los puentes de la historia de clases y en muchas
ocasiones teñida de sangre obrera gracias a la traición de la socialdemocracia
y del estalinismo (ayudando en la medida de sus posibles los centrismos del
momento). Piensen, pues, compañeros que el movimiento obrero no se encamina, al
igual que la sociedad, hacia una nueva época dorada sino hacia la dislocación y
disgregación si es que los revolucionarios no lo evitamos.
En este punto también nos recuerdan ustedes que “ya
el camarada Trotsky en “La lucha contra el fascismo en Alemania” alertó no sólo
que el fascismo penetraba en el proletariado por sus sectores lúmpenes, sino
también por arriba, por la aristocracia obrera”; no aportan cita alguna en este
caso, cita referenciada que les agradeceríamos para hacer más fácil y
democrática la discusión. De todos modos damos su afirmación por escasa
respecto a lo que dijo el camarada Trotsky pues éste, si seguimos el
razonamiento de ustedes, amplió el apoyo al fascismo por sectores de la clase obrera
cuando escribió “... el fascismo ha salido vencedor de las elecciones, habiendo
reunido no solamente a millones de elementos semiproletarios, sino también a
cientos de millares de obreros industriales” (Trotsky, 1930, El giro de la
Internacional Comunista y la situación en Alemania). Convendrán con
nosotros que Trotsky, en sus escritos contra el fascismo en Alemania, también
usaba el concepto aristocracia obrera cuando se refería a ella como en el
conjunto de su obra, luego si no lo usó en esta caso es porque se estaba
refiriendo a lo que exactamente se estaba refiriendo, es decir a ‘millares de
obreros industriales’. Por cierto que en los escritos contra el fascismo
Trotsky ofreció todo un ejemplo de análisis exacto de la situación cambiante y
de articulación de tácticas, de entre las cuales la del tan denostado por
ustedes frente único obrero.
La larga cita del excelente escrito de Trotsky A
90 años del Manifiesto Comunista que ustedes intercalan para demostrar que no
logramos discernir “las leyes que rigen la época imperialista” es de agradecer
pues, una vez más, viene a dar la razón no a sus argumentos sobre nuestras
tesis sino a éstas. Hemos ya podido ver más arriba que en cuanto a
discernimiento sobre leyes en general andan ustedes de forma muy mecánica y
alejada del materialismo dialéctico mientras que nuestras tesis se guían
fielmente por el método materialista dialéctico. También hemos podido ver que
ustedes aplican incorrectamente el legado de Lenin, Trotsky, la III y IV
Internacionales, sobre estas leyes bajo la fase imperialista. Miren, volviendo
a la cita que ustedes intercalan, repasen el escrito de Trotsky, nuestras tesis
y, así, podrán encontrar algunas coincidencias y... ninguna discrepancia.
Trotsky se dedica, en este prólogo a la primera traducción del Manifiesto
al africaans, a señalar las tesis mantenidas por Marx y Engels que se habían
demostrado en 1937 como totalmente correctas, se dedica a reivindicar el método
materialista y a señalar que, precisamente por exigencia de tal método, era
necesario actualizar algunas cuestiones. “El pensamiento revolucionario no
tiene nada en común con el culto a los ídolos. Programas y pronósticos son
examinados y corregidos a la luz de la experiencia que es el criterio supremo
de la razón humana. El Manifiesto también requiere correcciones y
adiciones.”, afirmaba Trotsky en 1937. Por eso, compañeros, estamos obligados a
desarrollar una discusión franca y serena sobre las cuestiones candentes que
afectan al futuro de la clase obrera, que determinarán el curso de la época de
revoluciones y contrarrevoluciones a la que nos enfrentamos. Tenemos que
insistir, en paralelo a ustedes, que pretenden hacer creer que polemizan con
nuestras tesis, en que en nuestras discusiones y en nuestro posterior trabajo
de desarrollo y redacción de las tesis sobre aristocracia obrera nos ha animado
este espíritu. Volvemos a insistir también en que posiblemente habremos
cometido errores de redacción (es decir: no habremos sabido plasmar exactamente
aquello que resultó de nuestras discusiones), también habremos podido cometer
errores de apreciación de la situación, seguro que nos habremos dejado
cuestiones o flecos de algunas cuestiones por explicitar.... no les cansaremos.
Pero una cuestión es segura: hemos hecho una propuesta de discusión para
abrirla sobre bases claras y que hagan posible avanzar en la construcción del
Colectivo, en sentar las bases de un centro internacional revolucionario. Por
su parte, compañeros, no parecen haberse tomado así la discusión sino todo lo
contrario: se dedican a descontextualizar citas, a no responder a nuestras
tesis y a vocinglear de cara a una galería que merece más respeto si se es un
revolucionario cabal. Volviendo al texto de Trotsky, deberían ustedes pensar,
reflexionar y sacar conclusiones políticas, de lo escrito por él sobre la
validez de la tesis sobre la depauperación del proletariado que defendieron
Marx y Engels: “4.-En el Manifiesto, la tesis que se refiere a la
tendencia del capitalismo a rebajar el nivel de vida de los trabajadores y aun
a transformarlos en indigentes, estuvo sujeta a un ataque de artillería pesada.
Clérigos, profesores, ministros, periodistas, teóricos socialdemócratas,
dirigentes de gremios obreros, se enfrentaron contra la así llamada “teoría del
empobrecimiento”. Ellos descubrieron invariablemente señales de prosperidad
creciente entre los trabajadores, manipulando la aristocracia obrera como si
fuera proletariado, o tomando una tendencia pasajera como permanente. Mientras
tanto, hasta el desarrollo del capitalismo más poderoso del mundo, esto es, el
capitalismo de los Estados Unidos, ha transformado millones de trabajadores en
indigentes que son mantenidos a costa de la caridad federal, municipal o
privada.” Porque compañeros, con sus posiciones, ustedes hacen pasar
(manipulan) a la aristocracia obrera por todo el proletariado y, por tanto, se
convierten ustedes en ayudantes, desde posiciones populistas, de los clérigos,
profesores, ministros, periodistas, teóricos socialdemócratas y dirigentes de
gremios obreros en su tarea de intentar destruir y tirar a la basura el legado
del marxismo.
Ustedes escriben en negritas la siguiente frase del
escrito de Trotsky en cuestión: “produjo no la educación de la vanguardia
revolucionaria sino la degeneración burguesa de la aristocracia obrera
lo que a su vez se convirtió en el principal freno a la revolución proletaria”
(subrayado nuestro). Es decir: ustedes
que tanto critican nuestras tesis les dan, sin embargo, la razón al recordar que
Trotsky señaló la importancia del fenómeno de cara al éxito o fracaso de la
revolución proletaria. Porque la cita no hace más que justificar la necesidad
de nuestras tesis y su corrección en líneas generales y, como hemos visto y
veremos en esta contestación, en muchos aspectos particulares. Pero queremos
detenernos aquí un poco pues es preciso volver al principio de esta respuesta,
donde les rogábamos que nos informaran sobre las fuentes de sus citas. Ya
sabemos que no es su costumbre respetar al respecto a los militantes de sus
propia organización ni, tampoco, a aquellos con los que dicen ustedes
polemizar. Todo militante tiene el derecho democrático de contrastar lo que
afirman sus dirigentes. Si ustedes se acogen a la autoridad de Lenin, Trotsky,
la III y IV Internacionales, lo mínimo que deberían de hacer es facilitar a los
militantes que ustedes dirigen (desde luego que también a nosotros) la forma de
que puedan confirmar que ustedes no citan en falso y la forma de entender el
contexto en el que se usó la cita con la que ustedes persiguen bolear a sus
militantes escondiendo así el hueco vocerío de su pretendida ‘contestación’.
Ustedes ¿de dónde han extraído la cita compañeros? Porque resulta que en la
edición de Escritos de la Editorial Pluma dice exactamente “la
degeneración burguesa de la clase obrera” [subrayado nuestro], mientras
que en la edición en francés de las Oeuvres, de la Editorial
Publications de l’Institut Leon Trotsky, dice exactamente “la dégénérescence
bourgeoise de la bureaucratie ourvrière” [ídem] y, por otra parte, en la
edición en inglés del MIA dice “the bourgeois degeneration of the labor
aristocracy [ídem]”. De clase obrera a burocracia obrera hay una
significativa diferencia, de burocracia a aristocracia también como, gracias a
ustedes, hemos podido confirmar más arriba. La edición de la Editorial Pluma
está traducida del inglés y advierte “La versión original en New
Internacional [Nueva Internacional], de enero de 1938, contenía varios
errores; una versión corregida fue editada al mes siguiente....”. La edición en
francés advierte “Préface à l’édition en
langue africaane de la première édition en cette langue du Manifeste du
parti communistes (T 4225), traduction du russe revue et corrigée.”. Nos consta
el excelente conocimiento del ruso y del inglés de los editores de la edición
francesa. Nos consta que la editorial Pluma trató de recoger los Escritos de
Trotsky de forma seria y concienzuda, editorial por cierto que perteneció a su
misma corriente, compañeros. No nos
consta sin embargo ninguna referencia, porque no lo hacen así los editores, de
la edición en inglés del MIA, edición que sólo el año pasado fue incluida en
esta página web. ¿Ven compañeros cómo de importante para el respeto hacia los
militantes, hacia los compañeros, es una cuestión que para el discurso
populista puede aparecer como ‘pedante’ pero que, realmente es una expresión de
democracia obrera? Nosotros nos inclinamos a darle la razón a la edición
francesa puesto que está cotejada con el original ruso y sus editores son
buenos conocedores tanto del inglés como del ruso. Pero también queremos
dejarles clara una cuestión: tanto se opte por la opción ‘clase obrera’, como
por la de ‘burocracia obrera’ o por la de ‘aristocracia obrera’... esta cita no hace más que avalar nuestras
tesis.
9.- Este punto compañeros contiene dos afirmaciones
muy interesantes por su parte. La primera de ellas, la cuestión del apoyo
militar de la aristocracia obrera a la burguesía en la “primera guerra mundial”
la hemos ventilado más arriba. Les recomendamos la discutan ustedes con Lenin,
no con nosotros. La segunda nos dejó absolutamente perplejos en sus tres
primeras lecturas hasta que, ya en la cuarta, arrojamos la toalla en nuestra
intención de comprenderles. Veamos: ustedes afirman “Ustedes [se refieren a
nosotros, claro] afirman que nosotros [se refieren a ustedes, claro] estamos
sujetos a presiones que nos llevan, en nuestras posiciones teóricas y
programáticas, a adaptarnos a nuestras propias burguesías nacionales del mundo
semicolonial. Y nosotros afirmamos que ustedes han comenzado a adaptarse en el
terreno teórico (¿y programático?) a la burocracia y a la aristocracia obrera
que en Europa va a estrangular o luchará por hacerlo, las tendencias al levantamiento
del proletariado de ese continente.” Hemos repasado nuestras tesis una y otra
vez para ver en qué lugar de ellas afirmamos que ustedes se estén, hayan estado
o vayan a estar, adaptados a sus propias burguesías semicoloniales y,
sinceramente, no lo hemos encontrado. Si
desean que les enviemos de nuevo nuestras tesis lo haremos gustosos pero si
tienen claro que afirmamos tal cosa en ellas les rogamos digan ustedes
públicamente por cuál tesis, o párrafo, de nuestra propuesta de discusión se
ven ustedes tan fielmente caracterizados. Están obligados compañeros a hacerlo
puesto que si no lo hacen estamos, otra vez, ante una evidente manipulación...
o puede que ante un lapsus que les haya traicionado sobre su verdadero
pensamiento y posiciones. Pero como lo que pretendemos es llegar a conclusiones
políticas, no psicológicas ni, menos aún, psicoanalíticas, les rogamos que nos
expliquen mejor la cuestión... y que se expliquen ustedes públicamente mejor
sobre su verdadero pensamiento y posiciones. Se lo decimos, compañeros, porque
en ninguna de las declaraciones que ustedes (o bien como GOI o bien como
compañeros de fracción interna del Colectivo no declarada de la LOI en su
COTP-CI) han firmado con el resto de organizaciones del Colectivo por una
Conferencia Internacional se defiende una posición semejante. ¿No se estarán
ustedes refiriendo a la tesis nº 11 que afirma: “Ni la existencia de una capa
minoritaria de aristocracia obrera en los países imperialistas ni, tampoco, la
existencia de una capa, aún más minoritaria, de aristocracia obrera nativa en
los países semicoloniales y dominados desdibujan la estructura de clases
sociales en ambos. La lucha de clases continúa estando presente, y
exacerbándose, tanto en el interior de los países imperialistas como en el de
los semicoloniales y dominados. Todo intento de presentar las movilizaciones de
los proletarios y campesinos pobres, de los países semicoloniales y dominados,
como un enfrentamiento entre la revolución y la contrarrevolución siendo
encarnada ésta en parte por los proletariados de los países imperialistas no es
más que un plegamiento político a las burguesías nacionales de estos países y,
por tanto, a las burguesías imperialistas.”? Hemos barajado esta hipótesis pero
la hemos descartado puesto que en esta tesis se denuncia el plegamiento a las
burguesías nacionales y, por tanto, a las burguesías imperialistas. Y
ustedes sólo se refieren a las nacionales. Ya nos sacarán de las dudas que nos
provocan esta afirmación de su parte
pues ya hemos declarado públicamente sobre el punto 8 del Llamamiento que “En
la tesis 8 es necesario delimitar y caracterizar claramente a las
organizaciones burguesas de las obrero-burguesas y obreras ya que la redacción,
tal y como está, hace creer que cuando exigimos la independencia de las
organizaciones obreras nos referimos a las burguesas que se citan antes de este
párrafo” (Germinal 3 ª época, II, 1, p. 30). ¿No fue un problema de
redacción? ¿Intentaron ustedes decir algo que no acabaron de poder decir
gracias a la discusión con el resto de grupos del Colectivo? ¿Dejaron correr la
cuestión sin clarificar sus verdaderas posiciones? ¿Están ahora retrocediendo
de nuevo hacia sus orígenes morenistas? Nosotros insistimos en que nos parece
un problema de redacción pero ante sus afirmaciones de ahora necesitamos
clarificar la cuestión. En cuanto a la segunda afirmación, la de que nosotros
hemos comenzado a adaptarnos... etc., sinceramente, compañeros, no casa muy
bien con el conjunto de su respuesta que da por sentado no que ‘hemos
comenzado’ sino que estamos hundidos por completo en la ciénaga de la
adaptación y del revisionismo. Ustedes dirán si piensan que estamos, vamos o
venimos.
Hablan ustedes de nuestro “lamentable punto 16”
para exclamar acto seguido “¡Como si la lucha por la democracia obrera no fuera
una lucha casi de guerra civil al interior de las organizaciones obreras.
[...]!” (subrayado nuestro). Por partes compañeros. En primer lugar
nuestro ‘lamentable’ punto 16 afirma, además, y tenemos que repetirlo, de que
es preciso trabajar con la previsión de que la burocracia va a ser enemiga
militar, afirma compañeros que “el eje de todo este trabajo no puede ser más
que hacer girar una paciente y continua intervención en el seno de los
sindicatos, tanto en los países imperialistas como en los semicoloniales,
sobre el objetivo político de la necesidad de la independencia sindical del
estado burgués y de las organizaciones patronales.” (subrayado nuestro en esta
cita). Resulta que el punto 14 de los 21
puntos de nuestro Llamamiento por una Conferencia Internacional dice así: “Los
trotskistas luchamos en los sindicatos para eliminar su burocracia, conquistar
la democracia obrera, y afirmamos que esto no es posible sin luchar por la
total independencia de las organizaciones obreras del Estado burgués que las
estatiza y corrompe.” Ustedes firmaron este Llamamiento, ustedes dicen
defenderlos, ustedes nos acusan de no querer dejar piedra sobre piedra de él.
Pero resulta que nuestras tesis sobre la aristocracia obrera, en concreto en este
‘lamentable’ punto 16 repite exactamente lo mismo que también decimos, y
firmamos junto a ustedes, en nuestro Llamamiento para una Conferencia
Internacional. ¿Dónde está pues el problema? ¿No será que hemos añadido que
también se debe luchar por la independencia de la patronal? Eso debe de ser
porque si no, no entendemos como pueden tildar de ‘lamentable’ lo que ustedes
mismos firmaron y pregonan defender. Si es así deben de decirlo claramente:
ustedes no están de acuerdo con que se luche en el interior de los sindicatos
por la independencia de la patronal y, para ustedes luchar por la independencia
de la del estado es lamentable. Si no es
así deben de reconocer que las piedras que ustedes pusieron en el Llamamiento
eran para construir un falso muro, eran inconsistentes e incongruentes con sus
verdaderas posiciones y pensamientos. Volvemos a repetirles que nos parece mal
método este. En segundo lugar en este ‘lamentable’ punto 16 no se llama a
luchar en el interior de las organizaciones obreras, son ustedes los que lo
hacen. ¿Qué entienden ustedes por organización obrera? ¿Los sindicatos? ¿Los
partidos de la socialdemocracia? ¿Los partidos estalinistas? ¿Los partidos
centristas? Necesitamos saber qué entienden y dónde se dan y cómo estas
organizaciones pues resulta que parece que nos llaman a hacer entrismo (¿no
será pivertismo lo que quieren decir que se debe hacer?) pero sin decirnos
dónde... amagan la mano en la manga y sólo enseñan el dedo. Para ustedes el
concepto de organización obrero-burguesa no existe, pero entonces tendrían que
explicarnos porque revisan el marxismo en lo referente a este concepto. Ya que
copian el símil del ave: ustedes andan volando y picoteando de un lado a otro a
tal velocidad que se nos hace difícil estudiarles, sentimos pues no poder
decirles si son ave o insecto.
En cuanto a sus afirmaciones sobre nuestra
adaptación a la socialdemocracia, adaptación que sería deudora de nuestros
orígenes lambertistas, debemos recordarles, compañeros, que nuestra ruptura con
el lambertismo se produjo al amparo de la reacción del Comité por el enderezamiento político y
organizativo del PCI, más tarde Comité por la construcción del partido obrero
revolucionario (por la reconstrucción de la IVª Internacional) y, después,
Comité por la construcción del partido obrero revolucionario, por la
construcción de la internacional obrera revolucionaria; esta organización fue
capaz de aglutinar suficientes fuerzas políticas y humanas para reaccionar
contra esta adaptación. Más: ésta fue una de sus principales batallas. Ustedes
lo saben y, por tanto, deberían también nombrarla en su acusación... pero
entonces, claro, esta acusación quedaría ridícula. Por otra parte de nuevo
tenemos que darles las gracias por sacarnos de dudas y lo hacen cuando afirman
“no abundamos en los frondosos argumentos que allí planteamos [refiriéndose al
suplemento Especial del BIOI nº 6]”. Cuando, entre el resto de bibliografía,
manejamos el artículo al que ustedes se refieren resulta que le buscábamos la
profundidad. Evidentemente que estábamos equivocados, como ustedes nos lo
aclaran ahora: lo que había era fronda.
Acaban ustedes su contestación a nuestra propuesta
de discusión conminándonos a transformarnos en tendencia. Gracias por insistir
en la conminación pero tenemos una posición muy clara sobre el centralismo
democrático, las tendencias y las fracciones. Procuramos guardar los principios
al respecto. También tenemos una idea clara, ustedes mismo la explicaron y
avalaron, de los límites del Colectivo para albergar tendencias. Por otra parte
siempre hemos creído que para constituirse en tendencia es necesario dotar a
ésta de contenido político y que el marco organizativo justifique su
existencia. ¿Es el caso del Colectivo tal y como ustedes, junto a sus
compañeros también miembros del COTP-CI, lo entienden? Si no recordamos mal,
ustedes, junto a sus compañeros del COTP-CI y de la LOI, reconocen de palabra
que no se dan las condiciones aún para hacer funcionar al Colectivo bajo los
principios del centralismo democrático. Pero en los hechos nunca parecen
haberlo tenido claro puesto que, si bien el Colectivo está formado por varias
organizaciones y grupos de entre los cuales ninguno es el COTP-CI,
continuamente mezclan ustedes en sus pronunciamientos en el Colectivo a los
tres entes, a veces incluso sólo se reclaman del COTP-CI. Estarían en su
derecho si hubieran reconocido a bandera desplegada que, desde el principio de
la constitución del Colectivo, ustedes funcionaban como fracción interna a él
bajo el nombre de COTP-CI. Nunca lo hicieron. Por eso, compañeros, tal vez no
entiendan que nosotros ni nos hayamos constituido ni hayamos funcionado como
tendencia... simplemente porque ustedes, aunque no lo declaren públicamente, sí
han trabajo como fracción interna no declarada dentro del Colectivo. Tomamos
nota.
Para terminar, compañeros,
recordaremos que empezaban su carta del 7 de abril con las siguientes
afirmaciones: “Indudablemente no tenemos ningún acuerdo [...] Vuestra Tesis
sobre aristocracia obrera, a nuestro entender, revisa todas las posiciones de
la III y IV Internacional al respecto. Tan es así que no pueden aportar ninguna
cita de la III y la IV Internacional que sustente vuestra posición”. Ya les
hemos dado las gracias por aportar por su parte alguna cita de la III y IV Internacionales
que sustentan nuestras posiciones. Por nuestra parte hemos cumplido con sus
deseos de aportar citas y lo hemos hecho no sólo con textos de la III y IV
Internacionales sino con texto de Engels, Lenin y Trotsky. También les hemos
demostrado los peligros de las citas excesivas y la necesidad de que cambien en
su costumbre de manipularlas a su antojo sin, además, informar de sus fuentes.
También que esta costumbre deben cambiarla no por pedantería sino por simple
respeto a la democracia obrera. De todos modos puede que ustedes necesiten
alguna cita más. “Sin embargo, es muy importante elaborar prácticamente (en su
desarrollo necesario) métodos de acción por un lado respecto a los líderes o
representantes autorizados de las organizaciones, totalmente corrompidos por
los prejuicios imperialistas y pequeño-burgueses (líderes a los que hay que
desenmascarar despiadadamente y excluir del movimiento obrero) y por otro lado
con respecto a las masas...” (Segundo Congreso de la III Internacional, 1920,
“Las tareas fundamentales de la Internacional Comunista”). “La antigua
subdivisión clásica del movimiento obrero en tres formas (partidos, sindicatos,
cooperativas) ha cumplido su ciclo. La revolución proletaria en Rusia dio
origen a la forma esencial de la dictadura del proletariado, los soviets. La
nueva división que nosotros reivindicamos en todas partes es la siguiente: 1º
el partido, 2º el soviet, 3º el sindicato.” (Segundo Congreso de la III
Internacional, 1920, “Resolución sobre el papel del Partido Comunista en la
revolución proletaria”). Sí, ustedes necesitan reflexionar sobre estas dos
citas anteriores. Son del mismo Segundo Congreso de la III Internacional bajo
cuya autoridad han pretendido esconder su revisión del marxismo. También deben
continuar su discusión con el legado de Engels, Lenin, Trotsky, la III y IV
Internacionales que ustedes revisan, deben discutir con este legado seriamente
y razonar los por qué de que ustedes renieguen de él. A lo largo de esta
respuesta hemos ido viendo que cuando ustedes, y de forma ‘nada exagerada’,
afirman no tener “ningún acuerdo” con nuestras tesis lo que están afirmando
realmente es no tener ningún acuerdo con el marxismo. Para despedirnos, última
cita sobre la que deben reflexionar puesto que si no tienen ningún acuerdo con
nuestras tesis tampoco lo tienen con la número 14, ¿recuerdan compañeros? Sí,
es a la que se refieren en el punto 1 de su carta. La cita sobre la que les
llamamos a reflexionar es esta: “En los momentos críticos de la lucha, la
burguesía siembra la discordia entre las masas obreras militantes e impide las
acciones aisladas de diversas categorías de obreros que tienden a fusionarse en
una acción de clase general. En esas tentativas, es apoyada por la acción de
las antiguas organizaciones sindicales, que dividen a los trabajadores de un
sector industrial en grupos profesiones artificialmente aislados, aunque todos
estén unidos por el mismo hecho de la explotación capitalista. La burguesía se
basa en el poder de la tradición ideológica de la antigua aristocracia obrera,
aunque esta última es incesantemente debilitada por la abolición de los
privilegios de diversos grupos del proletariado. Esta abolición se explica por
la descomposición general del capitalismo, el nivelamiento de la situación de
diversos elementos de la clase obrera, la igualación de sus necesidades y su
falta de seguridad.” (Segundo Congreso de la III Internacional, 1920, “El
movimiento sindical, los comités de fábrica y de empresas”)
Compañeros ustedes no están de acuerdo con la táctica
de frente único legada por la III y IV Internacionales, están en su derecho.
Pero nosotros queremos seguir construyendo un marco de reagrupamiento
internacional que preserve este legado y que nos haga posible a los
revolucionarios enfrentarnos a las enormes tareas históricas que se avecinan.
No creemos exagerar si afirmamos que nunca el proletariado estuvo tan indefenso
en el ámbito de su organización como clase. No exageramos si afirmamos que
nunca el trotskysmo, que no es más que el marxismo puesto al día en la fase
imperialista y tras la traición del estalinismo, estuvo tan debilitado
organizativa y políticamente. Por ello es necesario que ustedes, que dirigen a
una fracción no declarada en el interior del Colectivo pero que es la que reúne
a mayor número de militantes, encuentren el camino para aplicar el legado del
Tercer Congreso de la III Internacional: “Solamente en la lucha por los
intereses más simples, más elementales de las masas obreras podremos formar un
frente unido del proletariado contra la burguesía. Sólo con esa lucha
lograremos poner fin a las divisiones en el seno del proletariado, divisiones
que constituyen la base sobre la cual la burguesía consigue prolongar su
existencia. Pero ese frente del proletariado se tornará potente y apto para el
combate únicamente si es sostenido por los partidos comunistas cuyo espíritu
deber ser unido, firme y la disciplina sólida y severa. Por eso el 3er Congreso
mundial de la Internacional, a la vez que lanza a los comunistas de todos los
países el grito de “¡A las masas, formad el frente unido del proletariado!, les
recomienda: “Conservad vuestras organizaciones puras de elementos capaces de
destruir la moral y la disciplina de combate de las tropas de ataque del
proletariado mundial.” (Tercer Congreso de la III Internacional, 1921,
“Manifiesto del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista”). Y, en este
caso, la cita debe llamarles a reflexión más en su último párrafo que no en los
dedicados al frente único. Esta será otra discusión que confiamos llevar a buen
puerto. De ustedes dependerá que quieran ayudar y participar o no.
Valencia 2 de mayo de 2004
Grupo Germinal-En Defensa del marxismo
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BIBLIOGRAFIA
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