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RESPUESTA A LA CARTA DE LOURDES Y JOAQUIN V, POR LA DIRECCION DEL GOI, INTEGRANTES DEL SI DEL COTP-CI, DEL 7 DE ABRIL DE 2004

 

 

Estimados compañeros Lourdes y Joaquín V., pasamos a responder a su contestación a nuestra propuesta de discusión sobre la aristocracia obrera, titulada Tesis sobre la aristocracia obrera.  Lo haremos siguiendo, punto por punto, su carta.

 

Punto 1.- En el punto número 1 de su respuesta, y tras una cita parcial y descontextualizada de nuestra tesis 14, ustedes preguntan “Ello significa que los partidos de la aristocracia obrera, como la socialdemocracia, ¿también  seguirán este curso?”.  Pues no compañeros, no ‘opinamos’ tal cosa sino que, todo lo contrario, afirmamos, negro sobre blanco, en la tesis siguiente (nº 15) “La burocracia obrera supurada por la aristocracia obrera se ha convertido, y se convertirá [subrayado nuestro en esta respuesta], en enemiga militar de la revolución....”

 

Acto seguido colocan una cita de una resolución del segundo congreso de la III Internacional, una larga cita que no coincide con la versión que nosotros manejamos. Desde luego que puede que ello se deba a una traducción diferente en la que, entre otras cosas, no coinciden los tiempos verbales. Ustedes estarán en condiciones, seguro, de informar a todos los militantes de qué versión han extraído la cita. De todos modos su extensa cita no contiene la más mínima argumentación en contra de nuestras tesis sino todo lo contrario. La misma declaración de la III Internacional a  la que ustedes se acogen da la razón a nuestras tesis en general y a la 16.3 en particular. Pero es preciso contextualizar sus gratuitas afirmaciones del punto 1 de su respuesta a nuestras tesis con las del punto 9 de su misma respuesta donde exclaman, una vez más, “¡Cómo que la aristocracia obrera, sus partidos y sus burocracias sindicales no son apoyo militar para la burguesía!!! [sic por los signos de exclamación] Sin ese apoyo no habría habido primera guerra mundial”. Resulta que el segundo congreso de la III Internacional, del que ustedes extraen alguna cita descontextualizada, se realizó en julio de 1920. Resulta que en ese mismo año Lenin redactó un prologo para su obra El imperialismo fase superior del capitalismo. Resulta, pues, que había pasado ya algún año desde el desencadenamiento de la primera guerra mundial... imperialista. Sin embargo, y en contra de nuevo de lo que ustedes afirman, “Es evidente que tan gigantesca superganancia (ya que se obtiene por encima de la ganancia que los capitalistas exprimen a los obreros de su “propio” país) permite corromper a los dirigentes obreros y  a la capa superior de la aristocracia obrera. Los capitalistas de los países “adelantados” los corrompen, y lo hacen de mil maneras, directas e indirectas, abiertas y ocultas.

Esa capa de obreros aburguesados o de “aristocracia obrera”, enteramente pequeñoburgueses por su género de vida, por sus emolumentos y por toda su concepción del mundo, es el principal apoyo de la II Internacional, y, hoy día, el principal apoyo social (no militar) de la burguesía.” (Lenin, 6 de julio de 1920, “Prologo a las ediciones francesa y alemana” de El imperialismo, fase superior del capitalismo.)

 

Punto 2.-  Ustedes pretende rebatir nuestra tesis 5 (aunque no faciliten al lector, de nuevo otra vez, la referencia en su cita). Según ustedes, afirmar “concretar la evolución del oportunismo obrero ya denunciado por Marx y Engels” es negar que en la burocracia y la aristocracia obrera se de “un salto de cantidad en cualidad [sic]” según afirman.  Para ustedes la ley dialéctica de la ascensión de lo abstracto a lo concreto no existe. Para ustedes la ‘evolución’ de los fenómenos físicos y sociales no da lugar a cambios cuantitativos y a saltos cualitativos. Compañeros déjennos exclamar, todo se pega, por una vez: ¡Claro que la concreción de esta evolución del oportunismo significa un salto de cantidad en calidad! Hace tiempo que sabemos ya dónde está el mar Mediterráneo.  Puede que ustedes piensen que cuando se habla de evolución se está descartando el movimiento dialéctico de la realidad. Por si fuera este el caso: “ Si ya el simple movimiento mecánico local contiene en sí una contradicción, aún más puede ello afirmarse de las formas superiores del movimiento de la materia, y muy especialmente de la vida orgánica y su evolución” (Engels, 1878, Anti-Dühring).

 

En este mismo punto ustedes afirman que los compañeros que prepararon materiales para las tesis “tienen que afirmar en el punto “Sobre Lenin y la distinción entre aristocracia y burocracia” que no han encontrado un atisbo de distinción de Lenin al respecto. Y no lo podrán encontrar en ningún trabajo y legado estratégico y programático de la III y IV Internacionales”  (subrayado nuestro en esta contestación). Miren compañeros, en primer lugar por desgracia no contamos con tantos militantes como para dedicar a varios a una tarea tan específica y, por tanto, les informamos que fue un solo compañero y en el tiempo que pudo robar a otras actividades quien preparó los apuntes, en segundo lugar les queremos aconsejar que un buen método, para que una discusión entre compañeros sea fructífera, es la paciencia y la humildad para con el contrario ideológico. Nos hemos procurado aplicar esta receta a nosotros mismo pues las discusiones con ustedes necesitan mucho de esta medicina. Por tanto hemos repensado su alegre afirmación y resulta que el método y la receta han surtido efectos beneficiosos. En la misma cita del prólogo de Lenin que hemos usado en el punto anterior ya se da una distinción cuando éste afirmaba en julio de 1920 “... a los dirigentes obreros y a la capa superior de la aristocracia obrera” ¿No creen que Lenin si no hiciera distinción entre aristocracia y burocracia se hubiera ahorrado el distinguir entre ‘dirigentes obreros’ y ‘capa superior de la aristocracia obrera’? Sabrán, puesto que se acogen a su autoridad con mucha frecuencia, que Lenin procuraba ser parco y didáctico en sus escritos. 

 

Pero hemos procurado aprovechar más aún sus respuesta para avanzar en la discusión, para avanzar colectivamente  en el desarrollo de nuestras posiciones. 

 

“Es sabido desde hace mucho tiempo que la burocracia y la aristocracia obreras son la base social del oportunismo. En Rusia, este fenómeno ha tomado formas nuevas. Sobre la base de la dictadura del proletariado (en un país atrasado y rodeado por los países capitalistas) se ha creado por  vez primera, a partir de las capas superiores de trabajadores, un poderoso aparato burocrático que se ha elevado por encima de las masas, que las dirige...” (Trotsky, 1932, ¿Y ahora? Problemas vitales del proletariado alemán, publicado originalmente bajo el título La revolución alemana y la burocracia estalinista).

 

“Hablamos, evidentemente, de los obreros normales, y no de la aristocracia o de la burocracia obreras [...] No hay ninguna duda de que los dirigentes de la socialdemocracia y una pequeña capa de la aristocracia obrera prefieren una victoria del fascismo a la dictadura revolucionaria del proletariado” (Trotsky, 1930, El giro de la Internacional Comunista y la situación en Alemania). ¿No les parece compañeros que Trotsky, a cuya autoridad también  se acogen con mucha frecuencia,  se hubiera ahorrado el distinguir entre ‘burocracia’ y ‘aristocracia’, entre ‘aristocracia y ‘burocracia’, entre ‘dirigentes de la socialdemocracia’ y ‘una pequeña capa de la aristocracia’ si no fuera porque realmente existía para él una diferencia? Aunque, ciertamente, ustedes no cuestionan si existe o no realmente esta diferencia sino que aprovechan la limitación de tiempo de un compañero para afirmar que, no sólo Lenin, sino también la III y la IV Internacionales no distinguieron entre burocracia y aristocracia obreras.

 

Vale, de acuerdo, hasta ahora sólo hemos podido verter citas de Lenin y Trotsky, no de la III o IV Internacionales. Veamos, pues, unas pocas más. “La vieja burocracia profesional trata por todos los medios de lograr que los sindicatos conserven su carácter de organizaciones de la aristocracia obrera” (Segundo congreso de la III Internacional, julio de 1920, “El movimiento sindical, los comités de fábrica y de empresas”). “¡Abajo los privilegios de la burocracia! ¡Abajo el estajanovismo! ¡Abajo la aristocracia soviética, con sus categorías y rangos! ¡Mayor igualdad salarial para todas las modalidades de trabajo! [...] De igual modo que se prohibió que la burguesía y los kulaks entrasen en los soviets, ahora hay que expulsar de ellos a la burocracia y a la nueva aristocracia obrera” (IV Internacional, 1938,  Programa de Transición: la agonía del capitalismo y las tareas de la IV Internacional). ¿No les parece aún compañeros que si los fundadores de la IV Internacional, entre ellos Trotsky, no distinguían entre burocracia y aristocracia se hubieran ahorrado alguna de estas consignas anteriores? Reconocerán con nosotros que les animaba un espíritu de ser didácticos y concisos. Podríamos verter más citas pero con estas creemos que ya es suficiente para demostrarles nuestro agradecimiento por habernos sacado de dudas. En efecto: Lenin, Trotsky, la III y la IV Internacionales distinguieron muy claramente entre burocracia y aristocracia. ¿No están convencidos aún? Puede que no porque puede que hayan chocado en la misma declaración que ustedes citan parcialmente con la siguiente frase: “Y sólo bajo la dirección de semejante partido del proletariado puede aniquilar la apatía y la resistencia de la pequeña aristocracia obrera compuesta por los líderes del movimiento sindical y corporativo corrompidos por el capitalismo....” (Segundo Congreso de la III Internacional, 1920, “Las tareas fundamentales de la Internacional Comunista”). Si chocaron con ella está claro porque no la han usado en su demoledora crítica, ‘nada exagerada’, pues resulta que según esta frase del Segundo Congreso de la III Internacional la aristocracia obrera sólo estaría compuesta por los ‘líderes’ sindicales que estuvieran ‘corrompidos’.... y para ustedes la aristocracia obrera ya entonces, y ahora también, está compuesta por más obreros, ¡por muchos más! Si tomáramos al pie de la letra sus líneas podríamos decir con toda legitimidad que para ustedes sólo está a salvo de no pertenecer a la aristocracia obrera el obrero desocupado. Pero nosotros no nos hemos dejado guiar por una sola frase sino por el conjunto de declaraciones y resoluciones de la III Internacional. Seguramente hemos cometido errores y, eso seguro, hemos presentado una propuesta que contiene limitaciones y necesita ser desarrollada. Por eso necesitamos discutir con el Colectivo nuestra propuesta; también creemos que el Colectivo y  los militantes revolucionarios e internacionalistas nos merecemos una discusión sobre la cuestión y llegar, si es posible, a unas tesis clarificadoras de las posiciones y que nos ayuden a todos a avanzar. Pero una cosa está clara y esta es que sí que existe un diferencia real entre la burocracia y la aristocracia obrera. Se lo hemos demostrado con citas de los mismos autores a los que ustedes remiten. Pero, además de las citas, piensen por un momento que los partidos socialdemócratas, y los restos del estalinismo, son organizaciones recorridas también por divisiones sociales y política internas, fiel reflejo de la clase obrera y de la sociedad en un momento determinado. Sean materialistas y piensen que las condiciones concretas de vida cotidiana de los burócratas ‘liberados’ (profesionales) no son las mismas que las del aristócrata obrero no ‘liberado’ de su atadura al trabajo cotidiano. Piensen que cuando se cierran segmentos de la producción de las empresas, cuando se reconvierten ramas enteras de la economía, cuando se ‘deslocaliza’ producción, comercio y servicios, todo esto afecta directamente a los trabajadores asalariados y que entre estos trabajadores se cuenta la pequeña capa minoritaria de la aristocracia obrera y que estos fenómenos les afectan de forma diferente a como les afectan a los burócratas sindicales y a los dirigentes políticos de la socialdemocracia, del estalinismo e, incluso, del centrismo ‘trotskysta’ si mucho nos apuran. Piensen que esta realidad alguna repercusión deberá de tener, en última instancia, sobre la realidad política del movimiento obrero. Ustedes han citado el texto del Segundo Congreso de la III “Las tareas...” pero nosotros les recomendamos que se fijen también en la “Resolución sobre el papel del partido comunista en la revolución proletaria” de ese mismo congreso. Verán que entre el partido y la clase existe un diferencia, que es preciso distinguirlos.

 

Punto 3.- En este punto afirman ustedes que “en sus Tesis, hablan como si estuviéramos frente a un movimiento obrero como el de la época relativamente reformista y de desarrollo orgánico del capitalismo. Por ello hablan de un solo estrato de obreros –la aristocracia obrera-....”. Compañeros aquí nos asalta una duda que queremos comunicarles y que nos despejen claramente ¿ustedes han leído nuestras tesis? ¿han leído ustedes el texto sobre el que hacen una feroz crítica? ¿están discutiendo con nuestro texto o con sus propios fantasmas? ¿no creen que cualquier militante que tenga la oportunidad, si la tiene, de leer nuestras tesis y, al mismo tiempo, esta afirmación de ustedes, se hará la misma pregunta? Porque resulta compañeros que si hemos hecho un esfuerzo, que lo hemos hecho en la medida de nuestras escasas posibilidades, éste ha sido el de procurar captar el movimiento histórico real de la clase, su evolución hasta nuestros días. Lean nuestras tesis y tendrán que reconocerlo. Otra cosa es que no estén de acuerdo con el resultado, están en su derecho. Pero antes de afirmar nada, lean es especial las tesis 2, 5, 6, 7, 8, 9, 10 y 14.

 

Por otra parte, nos parece muy mal método de discusión, muy poco serio, que planteen que sólo hablamos del estrato de los obreros que conforman la aristocracia obrera. “Si digo que el organismo humano no puede vivir sin respirar aire fresco no niego por eso las ventajas de la nutrición ni la importancia del estómago como órganos digestivo.” (Trotsky, 1933, Contribución a una discusión sobre las concepciones teóricas fundamentales de la Liga comunista Internacional). Déjennos volver a usar una exclamación, ya saben que todo se pega, ¡las tesis se titulan Tesis sobre la aristocracia obrera! Desde luego que sería necesario elaborar unas tesis sobre los desocupados. Más después de leer su contestación a nuestra propuesta de discusión. ¡Háganlas compañeros! Después de afirmar lo que afirman están obligados a descubrir su verdadero pensamiento: ustedes están obligados a redactar unas tesis sobre los desocupados. Las esperamos con ansiedad simplemente porque necesitamos saber lo qué ustedes piensan realmente y porque este segmento de la clase obrera nos preocupa especialmente, y no sólo porque les afecte a ustedes y a nosotros como organizaciones y grupo de la clase obrera sino porque afecta y afectará al conjunto de la clase obrera mundial. Ustedes mismos señalan la necesidad de aclarar esta cuestión en la segunda cita de la III Internacional que manejan en su punto 3, pero fíjense que en ella hay una frase que dice “...El partido comunista, uniendo los desocupados a la vanguardia del proletariado en lucha por la revolución socialista salvará a los elementos más revolucionarios e impacientes de aquéllos, de cometer actos desesperados aislados... “ (subrayado nuestro). Y, por cierto, ¿no les parece que esta misma cita que ustedes arguyen contiene una afirmación de la III Internacional que refuerza nuestra tesis 14? ¿qué querría decir el Tercer Congreso de la III Internacional con aquello de “los intereses momentáneos de la aristocracia obrera”? (subrayado nuestro).

 

Para acabar con lo que afirman en este punto, queremos llamarles la atención sobre una afirmación de ustedes, con la que pretenden manipular y desinformar a sus militantes sobre nuestras posiciones pero que, resulta, que se les puede volver a ustedes en contra. Tienen ustedes por costumbre deformar las verdaderas posiciones del contrario. Afirman que “Para ustedes [nosotros], por el contrario, de lo que se trata es de hacerle a la aristocracia obrera mucha propaganda....”; repiten el mismo mensaje de manipulación en su punto 7 cuando exclaman, como es su costumbre, “¡ Y ustedes [nosotros] nos llaman a hacerle propaganda a la aristocracia obrera y a sus partidos....!”. Compañeros, ustedes nombran una y otra vez en sus publicaciones, por ejemplo, al Foro Social. ¿Están haciéndole propaganda con eso? Según su propio razonamiento, sí. Miren, por no mentar al diablo el diablo no dejará de existir en las cándidas almas. Y, por otra parte, por más que se invoque al diablo y a los dioses no se logrará exorcizar los demonios que producen los canallas.

 

Punto 3.- Finalizan ustedes este punto con una de sus muchas conminaciones “Digan la verdad, camaradas: ustedes opinan que Lenin y la III Internacional estaban equivocados en este punto. De ser así, estaríamos ante una revisión seria, y la podríamos discutir con mayor claridad. No se puede revisar sin decir que se está revisando, camaradas.” Y se quedan tan tranquilos. Bueno, en primer lugar tenemos el derecho a esperar que ustedes y todos los revolucionarios e internacionalistas crean que estamos diciendo la verdad de nuestro pensamiento hasta dónde hemos sido capaces de desarrollarlo y de plasmarlo en un escrito (pero, por si quieren negarnos este derecho, además resulta que nuestro pensamiento al respecto estaba ya claramente escrito y publicado en nuestra aportación al texto de la Convocatoria); en segundo lugar estamos completamente seguros de que nuestras tesis son el resultado de un esfuerzo por plantear la discusión con la mayor claridad posible mientras que, por el contrario, su contestación es un escrito ofuscado y nada clarificador. Cualquier que ponga sobre la mesa nuestras tesis y junto a ellas su escrito no tendrá más remedio que reconocerlo, otra cosa es que esté de acuerdo o no con nuestras tesis y que consiga aclararse con sus contestación. Pero ya nos hemos acostumbrado a que ustedes reciban y exijan los derechos que niegan al contrincante político.  Desde luego que en cuanto a la revisión de la que hablan tendrán que aplicarse el cuento ustedes, ya hemos visto más arriba como revisan ustedes el legado de Lenin, Trotsky, la III y la IV Internacionales... y lo seguiremos viendo más abajo. Vamos: hasta el final de su contestación.

 

Punto 4.-  “¡Deben pararse en un punto camaradas!” . ¿En qué punto nos debemos parar? Pues resulta que según ustedes deberíamos pararnos para darles la razón en su afirmación de “¡No hay mejor aliado para las burguesías nativas de los países semicoloniales que la aristocracia y la burocracia obrera de los países imperialistas!”. Compañeros, ustedes sí que tienen que pararse a recuperar el resuello después de esta afirmación. Paren de saltar sobre ustedes mismos, cuando creen que están saltando sobre otros, y por favor recapaciten seriamente sobre esta afirmación-exclamación. ¿Realmente insisten en que no hay mejor aliado de las burguesías nativas que la aristocracia obrera? ¿Ustedes sacaron todas las conclusiones, por ejemplo, de su no conformidad con la política del Frente Único Antiimperialista? ¿Las burguesías nativas se apoyan más en la aristocracia y burocracia obreras que en el imperialismo en esta época?

 

Punto 5.-  En este punto ustedes afirman que nosotros decimos en nuestras tesis que el Programa de Transición estaba equivocado y que, además, al definir al estalinismo en reconversión como centrismo de derechas dejamos de considerar al estalinismo como una burocracia. Más aún: resulta que nos convertimos en compañeros de viaje de todos los renegados que se integran en los Foros Sociales para ayudar al imperialismo y, también, que justificamos el Bloque Socialista que estos renegados del trotskysmo hicieron en Chile con el estalinismo. A cada línea de su contestación, tenemos que volver a insistirles compañeros, nos asalta la duda  de si ustedes leyeron nuestras tesis antes de contestarnos o si con su contestación ustedes se dirigen a nosotros y a los revolucionarios internacionalistas que luchan por levantar un reagrupamiento internacional o si, simplemente, escriben ustedes un texto que directamente está dirigido a la galería y, por tanto, deben forzar la manipulación en la interpretación del texto al máximo pues, en el fondo, poco les interesa el resultado de la discusión pero sí mucho el resultado del vocerío demagógico entre su galería. De nuevo tenemos que comunicarles que nos parece un mal método. Tanto si tratan con sinceridad de discutir con nosotros y con los revolucionarios internacionalistas que luchamos francamente por el reagrupamiento internacional como si, simplemente, se dirigen ustedes a la galería,  están usando un mal método. Permítannos que, al igual que hacen ustedes, nosotros también les aconsejemos. Los revolucionarios internacionalistas, que intentamos construir un reagrupamiento internacional que nos lleve a un centro de dirección, necesitamos argumentos basados en lo que realmente está en discusión. Su galería merece mejor trato y también necesita presenciar una discusión en la que realmente se ventilen las posiciones mantenidas por ambas partes.

 

Iremos por partes. Dicen ustedes: “O sea que, para ustedes, el Programa de Transición estaba equivocado en su programa para la revolución política cuando planteaba “¡Fuera la aristocracia y la burocracia obrera de los soviets!” y llamaba a la insurrección y a la guerra civil para derrotarlas.” Pues no, compañeros. Una y otra vez resulta que no, que ‘para nosotros’ las cosas no son así. Puede que nos hayamos explicado mal y seguro que nos podríamos haber explicado mejor. Lo primero ya no tiene remedio pero a lo segundo podemos ponerle apaño pues, precisamente, si planteamos una propuesta de discusión es, también, para lograr explicarnos mejor... tanto hacia los demás como en cuanto a encontrar para nosotros una explicación a los fenómenos actuales de la lucha de clases. Esto sólo lo podemos lograr en el marco de una discusión colectiva. Recordarán ustedes nuestra carta de solicitud de ingreso en el Colectivo y como en ella se explicita claramente esta necesidad.  Nosotros ni pensamos ni, menos aún, afirmamos que el Programa de Transición estaba equivocado en este aspecto. De la primera cuestión ustedes pueden guardar sus dudas y están en su derecho pero de la segunda no cabe la menor duda porque, compañeros, ¿dónde hemos escrito que el Programa de Transición estaba equivocado? La respuesta es evidente: en ninguna parte y ustedes están obligados a reconocerlo públicamente o a aportar una cita de nuestro texto (les damos más ventaja aún... de cualquiera de nuestros textos) en la que afirmemos tamaña monstruosidad. Nosotros lo que intentamos es captar el desarrollo de un fenómeno concreto, aristocracia y burocracia obreras, concretando su realidad del momento, sus determinaciones y las implicaciones que para la lucha de los revolucionarios e internacionalistas tiene todo ello. Fíjense bien que decimos ‘intentamos’, y no es una fórmula vacía ni una pose ni, menos aún, una falsa modestia. Por suerte, que no por desgracia, es una realidad: discutimos y redactamos una propuesta de tesis para discutir con más compañeros; lo hacemos desde evidentes limitaciones de formación política y de marco de discusión para aprovechar, tanto en nuestro beneficio como en el del resto de participantes en la discusión, el intercambio de reflexiones y aportaciones en beneficio del conjunto de organizaciones y elementos revolucionarios e internacionalistas. ¿Qué decimos exactamente? Bueno, tienen ustedes la tesis nº 8 que dice “Por otra parte esta exacerbación de los rasgos del imperialismo ha ejercido tal presión su agente directo en el estado obrero degenerado soviético que ha motivado el ‘suicidio’ social de la burocracia termidoriana estalinista como tal y ha abierto el proceso de conversión de parte de ella en burguesía compradora. Estos desarrollos han resultado en la desaparición de la burocracia soviética y en la disolución de la aristocracia obrera soviética. Con ello, el estalinismo ha perdido su papel específico dentro del oportunismo político y debe, ahora, enfrentar un proceso de reconversión política (concretado, por el momento, en un centrismo de derechas que expresa de forma ejemplar el movimiento de los Foros Sociales).” Esto es lo que decimos y pensamos exactamente hasta ahora, esto es lo que planteamos a discusión para avanzar en nuestro pensamiento, para mejorarlo y hacerlo capaz de captar mejor el movimiento de la realidad de la lucha de clases.  Al fin y al cabo en el texto del Llamamiento a una Convocatoria a una Conferencia Internacional de los trotskistas principistas y las organizaciones obreras revolucionarias internacionalistas se levanta acta  de que “... el acontecimiento decisivo fue la destrucción de la URSS en 1991 y el restablecimiento consecutivo del capitalismo en Rusia por la burocracia stalinista que usurpaba el poder de los trabajadores desde 1924”. ¿Sí o no, compañeros? ¡Claro que sí! Sí, el estado obrero degenerado soviético ha sido destruido y con él también han sido destruidas algunas capas sociales que le eran específicas. Y la burocracia soviética y la aristocracia soviética eran dos capas muy específicas de este estado. La historia ha confirmado la peor hipótesis con la que los revolucionarios internacionalistas que redactaron el Programa de Transición contaban: la restauración del capitalismo en el primer estado obrero de la historia. Pero de ahí a que la historia haya sentenciado que el Programa de Transición estaba equivocado en las consignas destinadas a salvar a este estado de su destrucción hay un trecho muy largo. Lo que la historia ha demostrado, precisamente, es que el Programa de Transición no estaba para nada equivocado al plantear estas consignas. Sólo si las masas hubieran llegado a realizarlas se hubiera salvado el estado obrero de la destrucción. Piensen en ello compañeros.  Por otra parte, ustedes extraen la conclusión, o bien manipulada o bien por incomprensión de lo que (seremos justos en este caso) está bien redactado y expresado, que para nosotros “el stalinismo dejó de ser burocracia, dejó de ser contrarrevolucionario”. No compañeros, para nosotros, como han podido refrescar en su memoria en la autocita anterior lo que se ha destruido es la burocracia soviética... no el estalinismo. El estalinismo está en pleno proceso, ciertamente que ya tan maduro que puede que se esté empezando a pudrir, de reconversión y la exburocracia soviética acabando ya su proceso de conversión en burguesía compradora en los elementos de ésta que pueden, es decir ‘en parte’. En esto tampoco se equivocaba ni el Programa de Transición ni Trotsky. Piénsenlo compañeros.

 

Ustedes plantean que porque afirmamos “el estalinismo ha perdido su papel específico dentro del oportunismo político y debe ahora enfrentar un proceso de reconversión política” con ello afirmamos también que “el estalinismo dejó de ser una burocracia, dejó de ser contrarrevolucionario y por lo tanto afirman, entre paréntesis, lo sustancioso de su posición, cuando afirman como conclusión de lo anterior ‘concretado por el momento en un centrismo de derechas que expresa de forma ejemplar el movimiento de los Foros Sociales (negritas nuestras [es decir: de ustedes]” Para ustedes, entonces, el estalinismo sería una burocracia más igual a la burocracia oportunista socialdemócrata, por ejemplo... y un ejemplo para retener en cuanto al análisis de los Foros Sociales. Compañeros, de nuevo andan revisando el legado de Trotsky y de la IV Internacional. Ustedes no confiesan abiertamente que revisan el marxismo, acusan a los demás de revisarlo sin decirlo y andan a cada línea renegando del legado que dicen defender... viejo, muy viejo método burocrático de discusión.

 

 

“¿por qué no se ha embarcado la fracción estalinista hasta el final en la vía del oportunismo nacional? Porque es la burocracia de un Estado obrero. Si la socialdemocracia internacional defiende los fundamentos de la dominación de la burguesía, la burocracia soviética está obligada a adaptarse a las bases sociales surgidas de la revolución de Octubre, en tanto que no proceda a una sublevación gubernamental. De ahí la naturaleza doble de la psicología y la política de la burocracia estalinista. El centrismo, pero un centrismo que se apoya en los fundamentos del Estado obrero, es la única expresión posible de esta doble naturaleza.” (Trotsky, 1932, ¿Y ahora?( Problemas vitales del proletariado alemán))

 

“Hay que dejar establecido como regla general que la antipatía hacia el concepto centrismo o hacia las ulteriores subdivisiones del centrismo es típica de las tendencias que son centristas ellas mismas o no se han liberado totalmente de su ambigüedad intelectual.” (Trotsky, 1933, Contribución a una discusión sobre las concepciones teóricas fundamentales de la Liga Comunista Internacional)

 

 

“Lo que repudiamos en el aparato del PC Alemán no es [...] sino su centrismo burocrático. Se trata de una corriente política específica basada en un estrato social específico, ante todo en la URSS, y adapta su política a las necesidades de dicho estrato. Hasta antes de los últimos acontecimientos, seguía abierto el interrogante acerca de qué factor se impondría en el seno del PC Alemán (los intereses de la burocracia stalinista a la lógica de la lucha de clases). Ahora ya hay una respuesta definitiva. Si acontecimientos de tanta magnitud no pudieron corregir la política del PC Alemán, eso significa que el centrismo burocrático no tiene salida. Y allí surge la necesidad de un partido nuevo.” (Trotsky,  1933, El derrumbe del Partido Comunista alemán y las tareas de la oposición)

 

 

“El centrismo de la fracción stalinista [...] es la organización centrista más conservadora de la historia del movimiento obrero. La razón reside en que esta vez el centrismo dispone de una poderosa base social en la burocracia soviética; los aparatos de los partidos occidentales son simples apéndices.” (Trotsky,  1933, Las organizaciones socialistas de izquierda y nuestras tareas)

 

Hay que reconocer que se hace difícil llegar a saber cómo ustedes sacaron las conclusiones que sacaron sobre nuestras tesis si se parte del supuesto, que es mucho suponer, de que realmente ustedes las estudiaron y que las conclusiones van dirigidas a mejorarlas o rebatirlas. En este punto tenemos otro ejemplo. Parece ser que, como hablamos de centrismo de derechas refiriéndonos al estalinismo en reconversión, ustedes coligen que con ello queremos decir que el estalinismo no era contrarrevolucionario cuando dirigía a todos sus satélites desde el Kremlin y que ahora tampoco lo es. Compañeros todo oportunismo no puede más que ser reaccionario y contrarrevolucionario si se da en la época imperialista. Y en ella estamos. ¿Quieren ustedes decir con sus conclusiones que bajo el imperialismo se puede dar un oportunismo y centrismo de derechas que no sea reaccionario y contrarrevolucionario? Sí, eso es lo que están diciendo en este punto de su respuesta. ¿Quién revisa el marxismo compañeros, ustedes o nosotros? Ustedes evidentemente.

 

Punto 6.- En este punto han sido ustedes comedidos en la manipulación: simplemente acusan sin aportar prueba alguna. En cuanto a no dejar ‘piedra sobre piedra’ del texto de la Convocatoria ya se va viendo que nosotros lo único que estamos haciendo es trabajar por la consolidación de las piedras de este muro contra el oportunismo y el centrismo (¿o es que tampoco han leído nuestra aportación al texto de Convocatoria compañeros?) mientras que, por el contrario, parece que las piedras que ustedes pusieron no eran muy consistentes en relación con su modo de pensar y de actuar, es decir que redactaron  y firmaron incongruentemente con sus verdaderas posiciones políticas. Y esto, compañeros, es una muy mala práctica revolucionaria (además de una deshonetidad intelectual con ustedes mismos y con sus compañeros militantes). 

 

Punto 7.- Este punto también es breve pero, al contrario del anterior, está preñado de un fuerte contenido político. Resulta que, para ustedes, luchar encarnizadamente contra la burocracia supurada por la aristocracia obrera, trabajar con la previsión de un futuro enfrentamiento militar contra dicha burocracia y realizar un trabajo político práctico sobre la aristocracia que la supura, yendo a buscar y a enfrentar a esta burocracia sin temor hasta las organizaciones que el movimiento obrero ha construido y ella ha degenerado desde hace ya tiempo es... ¡pivertismo! ¿Ustedes están militando en la Fracción COTP-CI que pregona a los cuatro vientos la necesidad de ir a buscar el centrismo allí dónde se encuentre para darle la batalla? Sí, ustedes están militando en esta fracción puesto que firman su respuesta a nuestra propuesta como miembros de la tal y nadie les ha desmentido, es más: su correo no llegó desde el buzón del GOI, del cual también se reclaman dirigentes, sino desde el de la LOI: definitivamente ustedes son miembros del COTP-CI. Definitivamente la incongruencia e inconsistencia de sus declaraciones queda al desnudo de nuevo. Por otra parte, ustedes habrán comprendido “algunas secuencias” oportunistas de una declaración nuestra como declaran en este punto pero, por desgracia, ustedes no tienen la honestidad ni la valentía de decir cuáles.

 

Punto 8.- Aquí nos vuelven ustedes a dar un ejemplo de su ignorancia del materialismo histórico y del materialismo dialéctico, aquí vuelven ustedes a caer en un mecanicismo romo y vulgar. Vienen a afirmar que, puesto que en nuestra propuesta de discusión analizamos cómo el imperialismo es una fase de putrefacción y de destrucción de fuerzas productivas (de entre ellas la más importante: la fuerza de trabajo) y que, por más que quiera y lo necesite, la burguesía imperialista no puede soslayar las leyes de la historia, las contradicciones mortales del capitalismo en su fase imperialista y que, por tanto, se producen destrucciones de ramas enteras de la producción, con la consiguiente destrucción de puestos de trabajo, con un proceso que hace ir retrocediendo a la humanidad hacia la barbarie, nosotros estamos con ello afirmando que el movimiento obrero y el capitalismo se dirigen a repetir el siglo XIX. Sí compañeros, entendemos que desde su método mecanicista hayan ustedes interpretado así nuestro texto pero resulta que, si abandonan ustedes el mecanicismo vulgar y usan el materialismo dialéctico, se darán cuenta de que este proceso parece que nos encamina de nuevo al siglo XIX... pero sólo parece. Si ustedes analizan mediante la poderosa herramienta del materialismo histórico y dialéctico este proceso se darán cuenta de que los retrocesos que el imperialismo le impone a la humanidad no auguran para nada ahora una nueva fase de expansión de la producción y de la cultura, una nueva fase en la que la burguesía retomaría su papel progresivo ya perdido hace tiempo. Piénsenlo detenidamente compañeros. Además de ello resulta que desde el siglo XIX al XXI ha corrido mucho agua bajo los puentes de la historia de clases y en muchas ocasiones teñida de sangre obrera gracias a la traición de la socialdemocracia y del estalinismo (ayudando en la medida de sus posibles los centrismos del momento). Piensen, pues, compañeros que el movimiento obrero no se encamina, al igual que la sociedad, hacia una nueva época dorada sino hacia la dislocación y disgregación si es que los revolucionarios no lo evitamos.

 

 

En este punto también nos recuerdan ustedes que “ya el camarada Trotsky en “La lucha contra el fascismo en Alemania” alertó no sólo que el fascismo penetraba en el proletariado por sus sectores lúmpenes, sino también por arriba, por la aristocracia obrera”; no aportan cita alguna en este caso, cita referenciada que les agradeceríamos para hacer más fácil y democrática la discusión. De todos modos damos su afirmación por escasa respecto a lo que dijo el camarada Trotsky pues éste, si seguimos el razonamiento de ustedes, amplió el apoyo al fascismo por sectores de la clase obrera cuando escribió “... el fascismo ha salido vencedor de las elecciones, habiendo reunido no solamente a millones de elementos semiproletarios, sino también a cientos de millares de obreros industriales” (Trotsky, 1930, El giro de la Internacional Comunista y la situación en Alemania). Convendrán con nosotros que Trotsky, en sus escritos contra el fascismo en Alemania, también usaba el concepto aristocracia obrera cuando se refería a ella como en el conjunto de su obra, luego si no lo usó en esta caso es porque se estaba refiriendo a lo que exactamente se estaba refiriendo, es decir a ‘millares de obreros industriales’. Por cierto que en los escritos contra el fascismo Trotsky ofreció todo un ejemplo de análisis exacto de la situación cambiante y de articulación de tácticas, de entre las cuales la del tan denostado por ustedes frente único obrero.

 

La larga cita del excelente escrito de Trotsky A 90 años del Manifiesto Comunista que ustedes intercalan para demostrar que no logramos discernir “las leyes que rigen la época imperialista” es de agradecer pues, una vez más, viene a dar la razón no a sus argumentos sobre nuestras tesis sino a éstas. Hemos ya podido ver más arriba que en cuanto a discernimiento sobre leyes en general andan ustedes de forma muy mecánica y alejada del materialismo dialéctico mientras que nuestras tesis se guían fielmente por el método materialista dialéctico. También hemos podido ver que ustedes aplican incorrectamente el legado de Lenin, Trotsky, la III y IV Internacionales, sobre estas leyes bajo la fase imperialista. Miren, volviendo a la cita que ustedes intercalan, repasen el escrito de Trotsky, nuestras tesis y, así, podrán encontrar algunas coincidencias y... ninguna discrepancia. Trotsky se dedica, en este prólogo a la primera traducción del Manifiesto al africaans, a señalar las tesis mantenidas por Marx y Engels que se habían demostrado en 1937 como totalmente correctas, se dedica a reivindicar el método materialista y a señalar que, precisamente por exigencia de tal método, era necesario actualizar algunas cuestiones. “El pensamiento revolucionario no tiene nada en común con el culto a los ídolos. Programas y pronósticos son examinados y corregidos a la luz de la experiencia que es el criterio supremo de la razón humana. El Manifiesto también requiere correcciones y adiciones.”, afirmaba Trotsky en 1937. Por eso, compañeros, estamos obligados a desarrollar una discusión franca y serena sobre las cuestiones candentes que afectan al futuro de la clase obrera, que determinarán el curso de la época de revoluciones y contrarrevoluciones a la que nos enfrentamos. Tenemos que insistir, en paralelo a ustedes, que pretenden hacer creer que polemizan con nuestras tesis, en que en nuestras discusiones y en nuestro posterior trabajo de desarrollo y redacción de las tesis sobre aristocracia obrera nos ha animado este espíritu. Volvemos a insistir también en que posiblemente habremos cometido errores de redacción (es decir: no habremos sabido plasmar exactamente aquello que resultó de nuestras discusiones), también habremos podido cometer errores de apreciación de la situación, seguro que nos habremos dejado cuestiones o flecos de algunas cuestiones por explicitar.... no les cansaremos. Pero una cuestión es segura: hemos hecho una propuesta de discusión para abrirla sobre bases claras y que hagan posible avanzar en la construcción del Colectivo, en sentar las bases de un centro internacional revolucionario. Por su parte, compañeros, no parecen haberse tomado así la discusión sino todo lo contrario: se dedican a descontextualizar citas, a no responder a nuestras tesis y a vocinglear de cara a una galería que merece más respeto si se es un revolucionario cabal. Volviendo al texto de Trotsky, deberían ustedes pensar, reflexionar y sacar conclusiones políticas, de lo escrito por él sobre la validez de la tesis sobre la depauperación del proletariado que defendieron Marx y Engels: “4.-En el Manifiesto, la tesis que se refiere a la tendencia del capitalismo a rebajar el nivel de vida de los trabajadores y aun a transformarlos en indigentes, estuvo sujeta a un ataque de artillería pesada. Clérigos, profesores, ministros, periodistas, teóricos socialdemócratas, dirigentes de gremios obreros, se enfrentaron contra la así llamada “teoría del empobrecimiento”. Ellos descubrieron invariablemente señales de prosperidad creciente entre los trabajadores, manipulando la aristocracia obrera como si fuera proletariado, o tomando una tendencia pasajera como permanente. Mientras tanto, hasta el desarrollo del capitalismo más poderoso del mundo, esto es, el capitalismo de los Estados Unidos, ha transformado millones de trabajadores en indigentes que son mantenidos a costa de la caridad federal, municipal o privada.” Porque compañeros, con sus posiciones, ustedes hacen pasar (manipulan) a la aristocracia obrera por todo el proletariado y, por tanto, se convierten ustedes en ayudantes, desde posiciones populistas, de los clérigos, profesores, ministros, periodistas, teóricos socialdemócratas y dirigentes de gremios obreros en su tarea de intentar destruir y tirar a la basura el legado del marxismo. 

 

Ustedes escriben en negritas la siguiente frase del escrito de Trotsky en cuestión: “produjo no la educación de la vanguardia revolucionaria sino la degeneración burguesa de la aristocracia obrera lo que a su vez se convirtió en el principal freno a la revolución proletaria” (subrayado nuestro).  Es decir: ustedes que tanto critican nuestras tesis les dan, sin embargo, la razón al recordar que Trotsky señaló la importancia del fenómeno de cara al éxito o fracaso de la revolución proletaria. Porque la cita no hace más que justificar la necesidad de nuestras tesis y su corrección en líneas generales y, como hemos visto y veremos en esta contestación, en muchos aspectos particulares. Pero queremos detenernos aquí un poco pues es preciso volver al principio de esta respuesta, donde les rogábamos que nos informaran sobre las fuentes de sus citas. Ya sabemos que no es su costumbre respetar al respecto a los militantes de sus propia organización ni, tampoco, a aquellos con los que dicen ustedes polemizar. Todo militante tiene el derecho democrático de contrastar lo que afirman sus dirigentes. Si ustedes se acogen a la autoridad de Lenin, Trotsky, la III y IV Internacionales, lo mínimo que deberían de hacer es facilitar a los militantes que ustedes dirigen (desde luego que también a nosotros) la forma de que puedan confirmar que ustedes no citan en falso y la forma de entender el contexto en el que se usó la cita con la que ustedes persiguen bolear a sus militantes escondiendo así el hueco vocerío de su pretendida ‘contestación’. Ustedes ¿de dónde han extraído la cita compañeros? Porque resulta que en la edición de Escritos de la Editorial Pluma dice exactamente “la degeneración burguesa de la clase obrera” [subrayado nuestro], mientras que en la edición en francés de las Oeuvres, de la Editorial Publications de l’Institut Leon Trotsky, dice exactamente “la dégénérescence bourgeoise de la bureaucratie ourvrière” [ídem] y, por otra parte, en la edición en inglés del MIA dice “the bourgeois degeneration of the labor aristocracy [ídem]”. De clase obrera a burocracia obrera hay una significativa diferencia, de burocracia a aristocracia también como, gracias a ustedes, hemos podido confirmar más arriba. La edición de la Editorial Pluma está traducida del inglés y advierte “La versión original en New Internacional [Nueva Internacional], de enero de 1938, contenía varios errores; una versión corregida fue editada al mes siguiente....”. La edición en francés advierte  “Préface à l’édition en langue africaane de la première édition en cette langue du Manifeste du parti communistes (T 4225), traduction du russe revue et corrigée.”. Nos consta el excelente conocimiento del ruso y del inglés de los editores de la edición francesa. Nos consta que la editorial Pluma trató de recoger los Escritos de Trotsky de forma seria y concienzuda, editorial por cierto que perteneció a su misma corriente, compañeros.  No nos consta sin embargo ninguna referencia, porque no lo hacen así los editores, de la edición en inglés del MIA, edición que sólo el año pasado fue incluida en esta página web. ¿Ven compañeros cómo de importante para el respeto hacia los militantes, hacia los compañeros, es una cuestión que para el discurso populista puede aparecer como ‘pedante’ pero que, realmente es una expresión de democracia obrera? Nosotros nos inclinamos a darle la razón a la edición francesa puesto que está cotejada con el original ruso y sus editores son buenos conocedores tanto del inglés como del ruso. Pero también queremos dejarles clara una cuestión: tanto se opte por la opción ‘clase obrera’, como por la de ‘burocracia obrera’ o por la de ‘aristocracia obrera’...  esta cita no hace más que avalar nuestras tesis.

 

9.- Este punto compañeros contiene dos afirmaciones muy interesantes por su parte. La primera de ellas, la cuestión del apoyo militar de la aristocracia obrera a la burguesía en la “primera guerra mundial” la hemos ventilado más arriba. Les recomendamos la discutan ustedes con Lenin, no con nosotros. La segunda nos dejó absolutamente perplejos en sus tres primeras lecturas hasta que, ya en la cuarta, arrojamos la toalla en nuestra intención de comprenderles. Veamos: ustedes afirman “Ustedes [se refieren a nosotros, claro] afirman que nosotros [se refieren a ustedes, claro] estamos sujetos a presiones que nos llevan, en nuestras posiciones teóricas y programáticas, a adaptarnos a nuestras propias burguesías nacionales del mundo semicolonial. Y nosotros afirmamos que ustedes han comenzado a adaptarse en el terreno teórico (¿y programático?) a la burocracia y a la aristocracia obrera que en Europa va a estrangular o luchará por hacerlo, las tendencias al levantamiento del proletariado de ese continente.” Hemos repasado nuestras tesis una y otra vez para ver en qué lugar de ellas afirmamos que ustedes se estén, hayan estado o vayan a estar, adaptados a sus propias burguesías semicoloniales y, sinceramente, no lo hemos encontrado.  Si desean que les enviemos de nuevo nuestras tesis lo haremos gustosos pero si tienen claro que afirmamos tal cosa en ellas les rogamos digan ustedes públicamente por cuál tesis, o párrafo, de nuestra propuesta de discusión se ven ustedes tan fielmente caracterizados. Están obligados compañeros a hacerlo puesto que si no lo hacen estamos, otra vez, ante una evidente manipulación... o puede que ante un lapsus que les haya traicionado sobre su verdadero pensamiento y posiciones. Pero como lo que pretendemos es llegar a conclusiones políticas, no psicológicas ni, menos aún, psicoanalíticas, les rogamos que nos expliquen mejor la cuestión... y que se expliquen ustedes públicamente mejor sobre su verdadero pensamiento y posiciones. Se lo decimos, compañeros, porque en ninguna de las declaraciones que ustedes (o bien como GOI o bien como compañeros de fracción interna del Colectivo no declarada de la LOI en su COTP-CI) han firmado con el resto de organizaciones del Colectivo por una Conferencia Internacional se defiende una posición semejante. ¿No se estarán ustedes refiriendo a la tesis nº 11 que afirma: “Ni la existencia de una capa minoritaria de aristocracia obrera en los países imperialistas ni, tampoco, la existencia de una capa, aún más minoritaria, de aristocracia obrera nativa en los países semicoloniales y dominados desdibujan la estructura de clases sociales en ambos. La lucha de clases continúa estando presente, y exacerbándose, tanto en el interior de los países imperialistas como en el de los semicoloniales y dominados. Todo intento de presentar las movilizaciones de los proletarios y campesinos pobres, de los países semicoloniales y dominados, como un enfrentamiento entre la revolución y la contrarrevolución siendo encarnada ésta en parte por los proletariados de los países imperialistas no es más que un plegamiento político a las burguesías nacionales de estos países y, por tanto, a las burguesías imperialistas.”? Hemos barajado esta hipótesis pero la hemos descartado puesto que en esta tesis se denuncia el plegamiento a las burguesías nacionales y, por tanto, a las burguesías imperialistas. Y ustedes sólo se refieren a las nacionales. Ya nos sacarán de las dudas que nos provocan  esta afirmación de su parte pues ya hemos declarado públicamente sobre el punto 8 del Llamamiento que “En la tesis 8 es necesario delimitar y caracterizar claramente a las organizaciones burguesas de las obrero-burguesas y obreras ya que la redacción, tal y como está, hace creer que cuando exigimos la independencia de las organizaciones obreras nos referimos a las burguesas que se citan antes de este párrafo” (Germinal 3 ª época, II, 1, p. 30). ¿No fue un problema de redacción? ¿Intentaron ustedes decir algo que no acabaron de poder decir gracias a la discusión con el resto de grupos del Colectivo? ¿Dejaron correr la cuestión sin clarificar sus verdaderas posiciones? ¿Están ahora retrocediendo de nuevo hacia sus orígenes morenistas? Nosotros insistimos en que nos parece un problema de redacción pero ante sus afirmaciones de ahora necesitamos clarificar la cuestión. En cuanto a la segunda afirmación, la de que nosotros hemos comenzado a adaptarnos... etc., sinceramente, compañeros, no casa muy bien con el conjunto de su respuesta que da por sentado no que ‘hemos comenzado’ sino que estamos hundidos por completo en la ciénaga de la adaptación y del revisionismo. Ustedes dirán si piensan que estamos, vamos o venimos.

 

Hablan ustedes de nuestro “lamentable punto 16” para exclamar acto seguido “¡Como si la lucha por la democracia obrera no fuera una lucha casi de guerra civil al interior de las organizaciones obreras. [...]!” (subrayado nuestro). Por partes compañeros. En primer lugar nuestro ‘lamentable’ punto 16 afirma, además, y tenemos que repetirlo, de que es preciso trabajar con la previsión de que la burocracia va a ser enemiga militar, afirma compañeros que “el eje de todo este trabajo no puede ser más que hacer girar una paciente y continua intervención en el seno de los sindicatos, tanto en los países imperialistas como en los semicoloniales, sobre el objetivo político de la necesidad de la independencia sindical del estado burgués y de las organizaciones patronales.” (subrayado nuestro en esta cita).  Resulta que el punto 14 de los 21 puntos de nuestro Llamamiento por una Conferencia Internacional dice así: “Los trotskistas luchamos en los sindicatos para eliminar su burocracia, conquistar la democracia obrera, y afirmamos que esto no es posible sin luchar por la total independencia de las organizaciones obreras del Estado burgués que las estatiza y corrompe.” Ustedes firmaron este Llamamiento, ustedes dicen defenderlos, ustedes nos acusan de no querer dejar piedra sobre piedra de él. Pero resulta que nuestras tesis sobre la aristocracia obrera, en concreto en este ‘lamentable’ punto 16 repite exactamente lo mismo que también decimos, y firmamos junto a ustedes, en nuestro Llamamiento para una Conferencia Internacional. ¿Dónde está pues el problema? ¿No será que hemos añadido que también se debe luchar por la independencia de la patronal? Eso debe de ser porque si no, no entendemos como pueden tildar de ‘lamentable’ lo que ustedes mismos firmaron y pregonan defender. Si es así deben de decirlo claramente: ustedes no están de acuerdo con que se luche en el interior de los sindicatos por la independencia de la patronal y, para ustedes luchar por la independencia de la del estado es lamentable.  Si no es así deben de reconocer que las piedras que ustedes pusieron en el Llamamiento eran para construir un falso muro, eran inconsistentes e incongruentes con sus verdaderas posiciones y pensamientos. Volvemos a repetirles que nos parece mal método este. En segundo lugar en este ‘lamentable’ punto 16 no se llama a luchar en el interior de las organizaciones obreras, son ustedes los que lo hacen. ¿Qué entienden ustedes por organización obrera? ¿Los sindicatos? ¿Los partidos de la socialdemocracia? ¿Los partidos estalinistas? ¿Los partidos centristas? Necesitamos saber qué entienden y dónde se dan y cómo estas organizaciones pues resulta que parece que nos llaman a hacer entrismo (¿no será pivertismo lo que quieren decir que se debe hacer?) pero sin decirnos dónde... amagan la mano en la manga y sólo enseñan el dedo. Para ustedes el concepto de organización obrero-burguesa no existe, pero entonces tendrían que explicarnos porque revisan el marxismo en lo referente a este concepto. Ya que copian el símil del ave: ustedes andan volando y picoteando de un lado a otro a tal velocidad que se nos hace difícil estudiarles, sentimos pues no poder decirles si son ave o insecto.

 

En cuanto a sus afirmaciones sobre nuestra adaptación a la socialdemocracia, adaptación que sería deudora de nuestros orígenes lambertistas, debemos recordarles, compañeros, que nuestra ruptura con el lambertismo se produjo al amparo de la reacción  del Comité por el enderezamiento político y organizativo del PCI, más tarde Comité por la construcción del partido obrero revolucionario (por la reconstrucción de la IVª Internacional) y, después, Comité por la construcción del partido obrero revolucionario, por la construcción de la internacional obrera revolucionaria; esta organización fue capaz de aglutinar suficientes fuerzas políticas y humanas para reaccionar contra esta adaptación. Más: ésta fue una de sus principales batallas. Ustedes lo saben y, por tanto, deberían también nombrarla en su acusación... pero entonces, claro, esta acusación quedaría ridícula. Por otra parte de nuevo tenemos que darles las gracias por sacarnos de dudas y lo hacen cuando afirman “no abundamos en los frondosos argumentos que allí planteamos [refiriéndose al suplemento Especial del BIOI nº 6]”. Cuando, entre el resto de bibliografía, manejamos el artículo al que ustedes se refieren resulta que le buscábamos la profundidad. Evidentemente que estábamos equivocados, como ustedes nos lo aclaran ahora: lo que había era fronda.

 

Acaban ustedes su contestación a nuestra propuesta de discusión conminándonos a transformarnos en tendencia. Gracias por insistir en la conminación pero tenemos una posición muy clara sobre el centralismo democrático, las tendencias y las fracciones. Procuramos guardar los principios al respecto. También tenemos una idea clara, ustedes mismo la explicaron y avalaron, de los límites del Colectivo para albergar tendencias. Por otra parte siempre hemos creído que para constituirse en tendencia es necesario dotar a ésta de contenido político y que el marco organizativo justifique su existencia. ¿Es el caso del Colectivo tal y como ustedes, junto a sus compañeros también miembros del COTP-CI, lo entienden? Si no recordamos mal, ustedes, junto a sus compañeros del COTP-CI y de la LOI, reconocen de palabra que no se dan las condiciones aún para hacer funcionar al Colectivo bajo los principios del centralismo democrático. Pero en los hechos nunca parecen haberlo tenido claro puesto que, si bien el Colectivo está formado por varias organizaciones y grupos de entre los cuales ninguno es el COTP-CI, continuamente mezclan ustedes en sus pronunciamientos en el Colectivo a los tres entes, a veces incluso sólo se reclaman del COTP-CI. Estarían en su derecho si hubieran reconocido a bandera desplegada que, desde el principio de la constitución del Colectivo, ustedes funcionaban como fracción interna a él bajo el nombre de COTP-CI. Nunca lo hicieron. Por eso, compañeros, tal vez no entiendan que nosotros ni nos hayamos constituido ni hayamos funcionado como tendencia... simplemente porque ustedes, aunque no lo declaren públicamente, sí han trabajo como fracción interna no declarada dentro del Colectivo. Tomamos nota.

 

Para terminar, compañeros, recordaremos que empezaban su carta del 7 de abril con las siguientes afirmaciones: “Indudablemente no tenemos ningún acuerdo [...] Vuestra Tesis sobre aristocracia obrera, a nuestro entender, revisa todas las posiciones de la III y IV Internacional al respecto. Tan es así que no pueden aportar ninguna cita de la III y la IV Internacional que sustente vuestra posición”. Ya les hemos dado las gracias por aportar por su parte alguna cita de la III y IV Internacionales que sustentan nuestras posiciones. Por nuestra parte hemos cumplido con sus deseos de aportar citas y lo hemos hecho no sólo con textos de la III y IV Internacionales sino con texto de Engels, Lenin y Trotsky. También les hemos demostrado los peligros de las citas excesivas y la necesidad de que cambien en su costumbre de manipularlas a su antojo sin, además, informar de sus fuentes. También que esta costumbre deben cambiarla no por pedantería sino por simple respeto a la democracia obrera. De todos modos puede que ustedes necesiten alguna cita más. “Sin embargo, es muy importante elaborar prácticamente (en su desarrollo necesario) métodos de acción por un lado respecto a los líderes o representantes autorizados de las organizaciones, totalmente corrompidos por los prejuicios imperialistas y pequeño-burgueses (líderes a los que hay que desenmascarar despiadadamente y excluir del movimiento obrero) y por otro lado con respecto a las masas...” (Segundo Congreso de la III Internacional, 1920, “Las tareas fundamentales de la Internacional Comunista”). “La antigua subdivisión clásica del movimiento obrero en tres formas (partidos, sindicatos, cooperativas) ha cumplido su ciclo. La revolución proletaria en Rusia dio origen a la forma esencial de la dictadura del proletariado, los soviets. La nueva división que nosotros reivindicamos en todas partes es la siguiente: 1º el partido, 2º el soviet, 3º el sindicato.” (Segundo Congreso de la III Internacional, 1920, “Resolución sobre el papel del Partido Comunista en la revolución proletaria”). Sí, ustedes necesitan reflexionar sobre estas dos citas anteriores. Son del mismo Segundo Congreso de la III Internacional bajo cuya autoridad han pretendido esconder su revisión del marxismo. También deben continuar su discusión con el legado de Engels, Lenin, Trotsky, la III y IV Internacionales que ustedes revisan, deben discutir con este legado seriamente y razonar los por qué de que ustedes renieguen de él. A lo largo de esta respuesta hemos ido viendo que cuando ustedes, y de forma ‘nada exagerada’, afirman no tener “ningún acuerdo” con nuestras tesis lo que están afirmando realmente es no tener ningún acuerdo con el marxismo. Para despedirnos, última cita sobre la que deben reflexionar puesto que si no tienen ningún acuerdo con nuestras tesis tampoco lo tienen con la número 14, ¿recuerdan compañeros? Sí, es a la que se refieren en el punto 1 de su carta. La cita sobre la que les llamamos a reflexionar es esta: “En los momentos críticos de la lucha, la burguesía siembra la discordia entre las masas obreras militantes e impide las acciones aisladas de diversas categorías de obreros que tienden a fusionarse en una acción de clase general. En esas tentativas, es apoyada por la acción de las antiguas organizaciones sindicales, que dividen a los trabajadores de un sector industrial en grupos profesiones artificialmente aislados, aunque todos estén unidos por el mismo hecho de la explotación capitalista. La burguesía se basa en el poder de la tradición ideológica de la antigua aristocracia obrera, aunque esta última es incesantemente debilitada por la abolición de los privilegios de diversos grupos del proletariado. Esta abolición se explica por la descomposición general del capitalismo, el nivelamiento de la situación de diversos elementos de la clase obrera, la igualación de sus necesidades y su falta de seguridad.” (Segundo Congreso de la III Internacional, 1920, “El movimiento sindical, los comités de fábrica y de empresas”)

 

 

Compañeros ustedes no están de acuerdo con la táctica de frente único legada por la III y IV Internacionales, están en su derecho. Pero nosotros queremos seguir construyendo un marco de reagrupamiento internacional que preserve este legado y que nos haga posible a los revolucionarios enfrentarnos a las enormes tareas históricas que se avecinan. No creemos exagerar si afirmamos que nunca el proletariado estuvo tan indefenso en el ámbito de su organización como clase. No exageramos si afirmamos que nunca el trotskysmo, que no es más que el marxismo puesto al día en la fase imperialista y tras la traición del estalinismo, estuvo tan debilitado organizativa y políticamente. Por ello es necesario que ustedes, que dirigen a una fracción no declarada en el interior del Colectivo pero que es la que reúne a mayor número de militantes, encuentren el camino para aplicar el legado del Tercer Congreso de la III Internacional: “Solamente en la lucha por los intereses más simples, más elementales de las masas obreras podremos formar un frente unido del proletariado contra la burguesía. Sólo con esa lucha lograremos poner fin a las divisiones en el seno del proletariado, divisiones que constituyen la base sobre la cual la burguesía consigue prolongar su existencia. Pero ese frente del proletariado se tornará potente y apto para el combate únicamente si es sostenido por los partidos comunistas cuyo espíritu deber ser unido, firme y la disciplina sólida y severa. Por eso el 3er Congreso mundial de la Internacional, a la vez que lanza a los comunistas de todos los países el grito de “¡A las masas, formad el frente unido del proletariado!, les recomienda: “Conservad vuestras organizaciones puras de elementos capaces de destruir la moral y la disciplina de combate de las tropas de ataque del proletariado mundial.” (Tercer Congreso de la III Internacional, 1921, “Manifiesto del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista”). Y, en este caso, la cita debe llamarles a reflexión más en su último párrafo que no en los dedicados al frente único. Esta será otra discusión que confiamos llevar a buen puerto. De ustedes dependerá que quieran ayudar y participar o no.

 

Valencia 2 de mayo de 2004

 

Grupo Germinal-En Defensa del marxismo

 

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BIBLIOGRAFIA

 

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