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Contra
la educación privatizada y arancelada
La
lucha de los estudiantes chilenos pone en jaque al gobierno de Piñera
Tengo dos hijos, ¿A
cuál educo?
Los estudiantes chilenos, desde hace tres meses,
protagonizan las más grandes movilizaciones juveniles desde la caída de la
dictadura de Pinochet y tomas en más de 500 colegios, liceos y universidades.
Luchan por la educación pública y gratuita (fin del lucro) y por un sistema
edu-cativo nacional que ponga fin a la municipalización de la ense-ñanza, que
es otra de la causas de la profunda desigualdad en la calidad educativa, no
solo entre la privada y la publica sino tam-bien en cuanto a la diferencia de
presupuestos en las distintas regiones.
El gasto educativo en Chile es de los mas bajos
del mundo (0,5 del PBI) y la educación universitaria es paga en su totalidad.
El pro-medio del gasto anual para un estudiante universitario es de 4150
dólares. “Estudiar Medicina significa un costo total de entre U$S 54.353 y
U$S 76.574; Ar-quitectura, fluctúa entre U$S 37.273 y U$S 56.400; y
Perio-dismo, entre U$S 27.150 y U$S 41.926.” (Clarín 24/08/2011)
Las familias trabajadoras y el pueblo pobre o no
pueden enviar a sus hijos a la universidad o se endeudan de por vida para
hacerlo. “la deuda acumulada por este concepto alcanza más de U$S 2.400
millones.”(Idem). El salario mínimo en Chile es de 320 dólares mensuales.
Pero la desigualdad arranca des-de el
secundario. Los que van a los colegios del estado reciben una educación de baja
calidad y cuando rinden la Prueba de Se-lección Universitaria, obtienen en
general los más bajos puntajes, con lo cual no pueden acceder a las carreras
que eligen sino a las que les permite la nota, en gene-ral de formación
técnica. No pue-den estudiar lo que quieren, sino lo que les permite la
puntuación que obtuvieron. La PSU (Prueba de Selección Universitaria) es un
instrumento de segregación y discriminación social, para que los hijos de la
clase trabajadora, que vienen de la enseñanza me-dia no puedan acceder a
deter-minadas carreras que están “reservadas” para los hijos de la clase media
alta y la burguesía.
Es que la educación chilena fue convertida en
una “empresa pri-vada educacional” bajo la dicta-dura de Pinochet y los
sucesivos gobiernos de la Concertación. Chile es el país con mayor nivel de
privatización en la enseñanza superior. Solo el 25% de la edu-cación pública
chilena está en manos de las municipalidades, las cuales están
ultraprecariza-das; el 75% restante esta en manos de empresas privadas.
Contra esta educación privatiza-da y arancelada
se han levanta-do masivamente los estudiantes retomando las masivas
moviliza-ciones estudiantiles de 2006 (popularmente llamada la “rebelión de los
pingüinos”), en la que miles de estudiantes se-cundarios reclamaban el fin de
las leyes educativas impuestas por el régimen dictatorial de Pi-nochet (LOCE).
Su derogación y reemplazo por la Ley General Educativa (LGE), aprobada por el
anterior gobierno de la Concerta-ción (PS-DC, etc.) no modificó en nada
sustancial la política educa-tiva impuesta por el régimen mi-litar que gobernó
hasta el 90.
Los estudiantes chilenos están entonces ante una
lucha de fon-do, que enfrenta el conjunto de la orientación privatista, al
“autofinanciamiento”, la destruc-ción de la educación estatal ini-ciada por la
dictadura, luego por los “socialistas” y la Concertación que gobernaron durante
20 años, y continuada por la dere-cha que hoy gobierna con Piñera. Es decir, no
sólo se enfrenta a la “Educación de Pinochet” sino a una política educativa que
es un elemento fundamental del actual régimen burgués semicononial chileno,
junto a la salud privati-zada, el “modelo laboral” basado en la subcontratación
y la falta de libertades sindicales, etc.
Un segundo aspecto, de enorme importancia, es
que la juventud chilena lucha contra una política antieducativa que expresa una
orientación mundial. Llámese Plan Bolonia (Europa), CONEAU (Argentina), etc, la
burguesía intenta acabar con la educación estatal, rebajar el presupuesto
educativo, aplicar aranceles, etc. De allí, tal vez, la enorme co-rriente de
apoyo, movilizaciones y adhesión que ha despertado en otros jóvenes estudiantes
del mundo.
Por último hay que decir que es-te enorme
proceso de lucha esta enmarcado en la crisis económi-ca internacional y la
respuesta de los trabajadores y la juventud a los ataques a sus condiciones de
vida, que han dado origen a movilizaciones masivas en de-fensa de la educación
y contra el desempleo (España, EEUU, Gre-cia), estallidos, como el de los
jóvenes pobres en Inglaterra y las primeras etapas de una revo-lución obrera y
popular en África del Norte y Medio Oriente.
Los obreros luchan
para que sus hijos estudien
Un cartel escrito por
una de las madres de los estudiantes se-cundarios en huelga de hambre que dice
“fuerza chiquillos”, cuel ga en las paredes de
un hospital. En este ejemplo se expresa el sentir de millones. Sin esperar a
sus direcciones “oficiales”, secto-res de vanguardia de la clase obrera, como
los portuarios de la región del Bio Bio realizaron huelgas parciales de 2 y 3
horas en apoyo a la lucha de los estu-diantes. Los obreros y estudian-tes se
movilizaron juntos en el puerto de Valparaíso. En las po-blaciones (barrios)
las manifes-taciones y cacerolazos se suce-den a diario. Definitivamente, la
clase obrera, enfrentando la parálisis de sus direcciones ofi-ciales, quiere
que sus chicos puedan ir a la universidad y ha comenzado a expresar en las
ca-lles ese apoyo. Esto ha obligado a la CUT (Central Unica de Tra-bajadores),
dirigida por el PS y el PC, a convocar un paro nacio-nal de 48 hs.
La juventud encabeza un
proce-so de luchas generalizado y pro-fundo, que pasó de demandas parciales a
una lucha política que cuestiona aspectos centrales de los planes de corte
“neoliberal” impuestos por la dictadura y continuados por la Concertación y por
la alianza encabezada por el gobierno de Piñera, es decir por el régimen de
democracia burguesa posterior a ella.
El gobierno se jacta que la
eco-nomía crecerá este año del 6 al 7%, que la inflación esta contro-lada en un
4%, el índice de des-empleo en un 7%, que hay un superávit fiscal histórico,
una deuda externa moderada (84 mil millones de dólares, 34% del PBI),
crecimiento basado en un alto precio promedio de U$S 4.0 por libra de cobre, el
principal producto de exportación. Estos índices son enrostrados hasta el
cansancio por el gobierno, sin embargo, este crecimiento y bo-nanza económica
no tiene rela-ción con la realidad de los traba-jadores y el pueblo pobre,
acosa-do por los bajos salarios, con cerca de tres millones de sus habitantes
bajo la línea de po-breza, etc. Se ha hecho insopor-table para la gran mayoría
de la población, las alzas en el precio de los alimentos, los bajos sala-rios,
la inestabilidad laboral, el endeudamiento desmesurado, la pésima atención en
salud, las dramáticas carencias habitacio-nales, la educación privatizada y
arancelada, entre otras.
Por eso la lucha estudiantil
abrió un cauce profundo, que empal-ma, da continuidad y unifica con-tra el
gobierno un ascenso cuyas principales expresiones han sido las duras y
prolongadas huelgas de los mineros por salario, con-tra la subcontratación y
las pri-vatizaciones, de los trabajadores del puerto y pescadores, la
“pueblada” de Magallanes contra el aumento del gas, la lucha de los pobladores
de Dichato por la reconstrucción de las viviendas destruidas por el terremoto,
las demandas populares de corte ecológico como las movilizacio-nes contra la
termoeléctrica Ba-rrancones, o las marchas para detener el complejo
hidroeléctri-co de Aysén o contra el proyecto carbonífero de Isla Riesco.
Lu-chas democráticas a favor de la diversidad sexual, demandas de Derechos
Humanos por “Verdad y Justicia”, de los mapuches por tierra y
autodeterminación, etc.
Las demandas alcanzan tambien a
aspectos del actual régimen político, como el sistema electivo binominal, que
impide la repre-sentación parlamentaria en base a la proporcionalidad de los
vo-tos obtenidos en las elecciones y “engorda” las representaciones de las dos
alianzas principales, acompañando un masivo rechazo tanto al gobierno de Piñera
y la coalición que encabeza (Alianza por el Cambio) como a la social-democracia
de la Concertación.
Piñera
se saca la careta: “La educación no será gratuita”
Los estudiantes rechazaron las
miserables reformas realizadas por el gobierno de Piñera conte-nidas en el Gran
Acuerdo Nacio-nal por la Educación (GANE), centradas básicamente en la re-baja
de la tasa de interés de los prestamos. La Concertación en-tonces salió en
ayuda del gobier-no al proponer una “Mesa de Dialogo”, presidida por el
Sena-do. Simultáneamente pidió la renuncia del Ministro de Educa-ción, Joaquin
Lavin, quien final-mente fue cambiado al Ministerio de Planificación. Pero los
estu-diantes tambien rechazaron con justeza la maniobra de la Mesa de Diálogo.
Entonces
el gobierno lanzó una dura represión,
que lejos de de-bilitar el movimiento produjo un punto de inflexión. El 4 de
agos-to los secundarios convocaron para la mañana y los estudiantes
universitarios en la tarde. Se movilizaron a pesar que el go-bierno había
prohibido la utiliza-ción de la Alameda y espontá-neamente se expresó un amplio
repudio a una represión que hizo recordar a la del régimen de Pi-nochet. En
este marco, el gobier-no y el ministro de educación salieron a decir que “la
educa-ción no será gratuita, todo se paga en esta vida”.
En este marco de creciente
pola-rización, se llegó a la huelga de 48 horas convocada por la CUT, para los
días 24 y 25 de agosto, a las más importantes moviliza-ciones y a un acto por
la educa-ción gratuita que reunió a un millón de personas en la capital el 21
pasado.
La crisis política estalló de
mane-ra abierta. La desaprobación po-pular hacia el gobierno crece
aceleradamente y esta se trasla-da también a la Concertación, es decir, a los
principales bloques de partidos políticos.
Ante una crisis cada vez más
aguda, incrementar la represión es una de las posibles variantes. El gobierno
discute la posibilidad de aplicar la Ley de Seguridad del Estado, luego del
paro de 48 hs de la CUT, en el que fue ase-sinado un joven por los
carabine-ros, y acaba de morir otro que había sido gravemente herido.
Otra posibilidad que baraja la
burguesía, es la carta del Plebis-cito que ha lanzado el PC (stalinista), a la
que se han su-mado los partidos de la Concer-tación, y que el 11 de agosto fue
presentada oficialmente al go-bierno.
El PC y el PS dirigen juntos la
CUT, y en el movimiento estu-diantil ha cobrado peso la figura de Camila
Vallejos (PC), principal dirigente de la CONFECH (Confederación de Estudiantes
de Chile), aunque tienen peso otras corrientes políticas (anarquistas,
“independientes”, etc).
Cuando a la socialdemocracia se
le “quemaban los papeles”, el PC salió en auxilio del régimen, planteando la
cuestión del Ple-biscito. Estamos frente a una trampa, para derrotar la lucha y
para negociar miserables refor-mas en el ámbito parlamentario. La convocatoria
al paro nacional, sin asambleas de base, sin pre-paración seria, obligado por
el desborde y las fuerzas de las ba-ses a convocarlo, que impuso cohesión al
movimiento, es al mismo tiempo un intento de limi-tarlo y controlarlo. La
política del PC es presionar al gobierno para que finalmente convoque ese
plebiscito, y negociar reformas menores en el marco de las insti-tuciones. Esta
es una línea que lleva a la derrota, difícil de hacer digerir a los estudiantes
que han desbordado a la socialdemocra-cia y al stalinismo – incluso han
rechazado en la CONFECH esta política-, y a la propia base de masas del PS y el
PC, pero que cuenta con la ventaja de apoyar-se en el control mayoritario de
los sindicatos.
Que el plebiscito sea
vinculante (como plantea el MIR), no cam-bia lo esencial con relación a co-mo
se pretende dirigir el movi-miento hacia una vía muerta electoralista.
Programa
y tareas de la hora
Los estudiantes luchan por una
reforma educativa profunda. Mu-chos se preguntan por qué el go-bierno no cede a
esta justa de-manda y en Chile se adopta un “modelo educativo” similar al de
otros países de la región, con una “muy relativa” gratuidad, algunos puntos más
de presu-puesto, etc., ejemplos de los cuales los estudiantes chilenos se valen
para demostrar que si se puede. Nosotros decimos jun-to a ellos que se puede,
que lo “posible y lo imposible es cues-tión de la relación de fuerzas”.
Pero al mismo tiempo señalamos que cualquier demanda profunda de los
trabajadores y los estu-diantes, como es el caso, de-muestra los límites del
capitalis-mo. En otras palabras, el gobier-no y el régimen defienden el pu-ñado
de capitalistas que dirigen la educación chilena y hacen sus negocios a costa
de esta, y no cederán sino se lo hace ceder con una lucha cada vez más fuerte.
límites
de la lucha por reformas. En su época de agonía, el régi-men burgués es incapaz
de otor-gar reformas generales, esta-bles, duraderas, elevar sistemá-ticamente
el nivel de vida, el ni-vel educativo, etc. El capitalismo es un sistema en
decadencia. En este sentido general, las con-quistas que obtengamos solo pueden
ser parciales y estarán amenazadas sistemáticamente por la burguesía. Las
direcciones reformistas oficiales de los traba-jadores y estudiantes (PS-PC)
quieren hacer creerles que por medio de cambios graduales (unos más otros
menos) los tra-bajadores pueden acceder a con-diciones de vida radicalmente
distintas, en los marcos del capi-talismo, a un capitalismo “humano”. Ese es el
contenido ideológico, programático y políti-co de la “lucha contra el
neolibe-ralismo”. Pero el capitalismo ya no tiene nada para dar, más que
guerras, represión, hambre, de-gradación ambiental.
Aun así, tampoco podemos dejar
de señalar, que al estar basada en la explotación y la división de clases, “la
educación “más de-mocrática” no deja de ser pro-fundamente desigual y
excluyen-te con los hijos de los trabajado-res, etc. Y lo mismo ocurre con
relación a la política con la que el PC orienta todas sus demandas de carácter
económico y social. Los trabajadores y estudiantes deben orientarse entonces
por la necesidad de liquidar el actual régimen capitalista, para que la clase
obrera gobierne. Al falso planteo de una “democracia so-cial” capitalista, le
oponemos una lucha de carácter obrero y socialista. Para luchar por esta salida
hace falta un partido de trabajadores revolucionario.
Levantamos
este programa :
1.Educación gratuita, pública, completamente financiada por
el Estado (fin del lucro), y por un sistema educativo nacional que ponga fin a
la municipalización de la enseñanza. Que todo estudiante pueda estudiar la
carrera que elija: Eliminación del PSU. Ingreso irrestricto a las
Universidades. Anulación de las deudas de las familias por los créditos
educativos.
2.Aumento del salario mínimo al costo de la canasta familiar.
Anulación de toda la legisla-ción laboral impuesta por la dictadura. Fin a la
subcontratación. Convenio Colectivo. Liber-tad de organización sindical.
3.Por un Congreso Nacional de Delegados de Base, de la
CONFECH, la CONES (Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios) y el
Colegio de Profesores, para for-talecer el movimiento y unificar la respuesta
política frente al gobierno.
4.Frente a la represión del gobierno, no a las acciones
aisladas al margen de los obreros y estudiantes, sino piquetes de autodefensa,
como parte de la preparación democrática de la lucha.
5.No se necesitan mesas de diálogo mientras el gobierno se
niegue a dar una respuesta favorable a la cuestión de la gratuidad con
financiamiento estatal de la educación. No al Plebiscito. Por una Huelga
General hasta conquistar la educación gratuita y las demandas actuales de la
clase obrera.
6.La CUT ha señalado que Chile vive las principales jornadas
de lucha de las últimas déca-das. Los trabajadores y los estudiantes deben
reclamar entonces la preparación seria de esta medida. Asambleas Obreras y
Populares en todas las regiones, para fortalecer la uni-dad de la clase obrera,
los estudiantes y los sectores populares, siguiendo el ejemplo de Valparaíso.
De esta forma, fortaleceremos la lucha por nuestras demandas y derrotaremos al
gobierno de Piñera.
7.No pago de la deuda externa. Expropiación sin pago de la
industria del cobre. Nacionali-zación de los bancos. Sistema jubilatorio
estatal. Monopolio estatal del comercio exterior.
8.Juicio y Castigo a los responsables de los asesinatos de
Manuel Gutiérrez y Mario Parra-guez Pinto. Cárcel a los militares asesinos de
la dictadura.
9.Eliminación del sistema electoral binominal. Anulación de
la Constitución del 80.
10.Disolución de Carabineros y
de las FFAA, por milicias obreras y populares. Por un go-bierno de los
trabajadores y el pueblo pobre.