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NI
PATRONES NI MILICOS
¡NO VOTAR POR LOS PARTIDOS DE LA BURGUESÍA
NI POR LA BUROCRACIA OPORTUNISTA!
Durante cinco años las masas trabajadoras lanzaron
un embate tras otro contra este gobierno, con gruesos sectores de la población
y regiones enteras movilizadas para defenderse de los ataques de los
administradores burgueses de turno o exigir la elevación de sus condiciones de
vida en época de rebosantes cifras económicas. El desprestigio de los poderes
del Estado de la clase dominante alcanzó altísimas proporciones; el repudio a
Toledo, a sus ministros encabezados por Kuczynski, a jueces y congresistas, no
ha tenido precedentes en anteriores gobiernos surgidos de elecciones.
Así, las
situaciones pre-revolucionarias se sucedieron con frecuencia, y sin embargo,
una vez más nos encontramos ante el descenso de la oleada de masas y ante una
nueva ratificación de la legalidad burguesa vía elecciones generales, algo que
por supuesto no es de extrañar. Ese es el resultado del éxito obtenido hasta
hoy por la gran alianza de todos los partidos y organismos económicos de la
burguesía con la crema y nata de burocracia sindical y popular, expresada en el
Acuerdo Nacional que defiende al Estado
capitalista. Todos los partidos parlamentarios, desde Unidad Nacional y el APRA
hasta UPP y el Partido Socialista, se jugaron a fondo por sostener a Perú
Posible y el FIM, en complicidad con la alta dirección de la CGTP (Huamán,
Gorriti, Auris) y de los Frentes Regionales. Esa es la razón por la que el
proletariado y el pueblo hoy pagan sus derrotas parciales y nos aprestamos a
recibir las nuevas agresiones del partido burgués que acceda en julio.
Con el PPC-UN,
el APRA, el belaundismo y el fujimorismo como viejos
opresores conocidos, esta vez nos hallamos ante la aparente novedad del
movimiento de Ollanta Humala. Pero a todo trabajador clasista le
resultará sumamente conocida esta artimaña del enemigo. Embebido de demagogia
patriotera, garantizándole a los magnates y al imperialismo la tranquilidad de
su rapiña, las masas no pueden esperar nada distinto de este experimentado
pistolero burgués, opuesto a los intereses de la clase obrera y el pueblo. El
que fustiga a los “políticos tradicionales”, alista las medidas capitalistas
más tradicionales unificado con los rancios políticos de la UPP. Qué otra cosa
puede ofrecer un amorfo evocador de la dictadura de Velasco, el que prodigó a
los obreros y campesinos movilizados las consabidas masacres y la explotación
por sus millonarios engreídos como Dionisio Romero. A un Ollanta Humala Presidente
le está destinada, como a Lourdes Flores, Alan García o Paniagua, la cólera
popular que acabó con el período del Coronel Lucio Gutiérrez en Ecuador,
fantoche del imperialismo.
A su vez, la
burocracia reformista ha llegado a los comicios con la lengua afuera.
Campeona de los paros de un solo día, exhausta de salvar a Toledo y a la
democracia burguesa de los ascensos de las masas - incluidas las desesperadas
visitas de apoyo a Palacio de Gobierno -, su buena conducta no le está valiendo
de nada. Moreno y la costra de falsos comunistas reciben un rechazo general,
resultado de una vida de engaños y traiciones para poner al pueblo a los pies
de la clase dominante y del imperialismo. De sobra conocidos sirvientes de los
capitalistas y su Estado, ya no marean a los trabajadores con el fraude de la
“Nueva República” en que seguirán mandando los mismos dueños del país. Y si
alguien preguntara por el súbito Partido Socialista - el antiguo PUM de las
poses radicales – se encontrará con su transformación en un partido burgués del
empresario de turismo Diez Canseco y de los dueños de ONGs defensoras de los
imperialismos europeos que las financian.
En estas
circunstancias, el único voto que defiende los intereses del pueblo trabajador,
el único voto clasista, es el VOTO VICIADO. No tenemos nada que
ganar apoyando a cualquiera de las candidaturas de la burguesía ni a los
colapsados oportunistas izquierdistas. A fin de cuentas, compañeros y
compañeras trabajadores, las elecciones no han solucionado nunca el problema de
la indigencia y de los oprimidos, ni lo solucionarán jamás. Sólo la
movilización masiva de los destacamentos proletarios, la lucha política
decidida de los trabajadores de la ciudad y del campo y del conjunto del
movimiento popular, puede abrir el camino de la liberación social y del paso de
todo el poder a manos de los trabajadores. Para que este combate no sea en
vano, nuestros objetivos más importantes deben estar muy claros:
·
Impedir el TLC con una Huelga General
Indefinida que exija también el desconocimiento de la Deuda
Externa y la ruptura con el imperialismo.
·
Desburocratizar la CGTP y recuperarla para
sus bases, organizando una Central Clasista de Masas.
·
Impulsar Asambleas Populares hacia una Asamblea
Popular Nacional que desafíe al poder burgués.
·
Construir un partido obrero revolucionario, sección
de una Internacional obrera revolucionaria, que dirija la toma del poder
y la instauración de un Gobierno Obrero, Campesino y Popular.
¡Huelga Indefinida contra el TLC!
¡Voto Viciado, Voto Clasista!