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EN ECUADOR, BOLIVIA Y PERÚ:
HAY QUE ACABAR CON EL ESTADO DE LA
BURGUESÍA
LACAYA DEL IMPERIALISMO
¡A CONSTRUIR LOS ORGANISMOS DE PODER PROLETARIO PARA INSTAURAR
GOBIERNOS OBREROS Y CAMPESINOS!
¡A
CONSTRUIR EL PARTIDO OBRERO REVOLUCIONARIO!
Tras
las caídas presidenciales de los últimos años, la de Lucio Gutiérrez expresa
una vez más la crisis del Estado de la burguesía ecuatoriana y el ascenso de
las masas trabajadoras. Aunque sin dirección ni mayor claridad política, el
pueblo se lanza contra los poderes del estado capitalista y contra el régimen
de los partidos que han dominado el país durante décadas. Mientras arrecia el
enfrentamiento entre fracciones burguesas por el botín del Estado, las masas
vuelven a poner en jaque a toda la élite opresora y la vanguardia de la
insurgencia exige: ¡Que se vayan todos!
El
imperialismo norteamericano y sus gobiernos lacayos de la OEA mueven sus
fichas. Tienen que defender los intereses de las multinacionales e imponer el
Tratado de Libre Comercio no sólo a Ecuador, sino también a Colombia y Perú.
Tienen que proteger la Base Militar USA de Manta, asegurar el apoyo del
gobierno ecuatoriano a la impunidad de las tropas imperialistas en cualquier
parte del mundo y consolidar su implicación en el Plan Colombia. Para garantizarle
estos éxitos al imperialismo, el nuevo gobierno secuaz, un débil coordinador de
los intereses de todos los sectores burgueses, tiene que derrotar primero al
pueblo movilizado.
En
Bolivia, el movimiento obrero y popular se apresta a un nuevo embate contra el
imperialismo, contra los dueños del país y contra el gobierno de Carlos Meza,
marioneta de los EEUU que ha jugado y juega exactamente el papel de Alfredo
Palacio en el Ecuador. Nuevas movilizaciones, paros, bloqueos, tomas de plantas
petrolíferas y refinerías a partir del 2 de mayo, han sido convocados por la
Fejuve y la COR de El Alto, bajo la exigencia de los trabajadores por arrancar
los hidrocarburos de las garras de las transnacionales.
En
el Perú, las protestas masivas en regiones y ciudades no han cesado a lo largo
de un año, manteniendo arrinconados no sólo al gobierno de Toledo, sino a todos
los despreciados partidos de la clase dominante que lo apuntalan frente al
repudio de las masas. Como en Bolivia y Ecuador, un Parlamento y un Poder
Judicial reaccionarios y corruptos son, junto al Ejecutivo, blancos de las iras
populares. La burguesía continúa muy preocupada por el curso que puedan tomar
las cosas en los quince meses que le quedan al gobierno actual.
Por el poder de los trabajadores y
no por el de la burguesía
Los
acontecimientos de Ecuador ya no son novedosos en los Andes. Buccaram, Mahuad,
Fujimori, Sánchez de Lozada, se desmoronaron también por acción de las masas
trabajadoras. Fugaron y fueron protegidos por Panamá, Japón y Estados Unidos,
como Gutiérrez por Lula, para ser reemplazados por otros no menos
proimperialistas y represores. Esta sucesión de golpes a los presidencialismos
sudamericanos refleja por un lado la debilidad de los estados burgueses de la
zona, pero por otro brindan una clara lección al movimiento de los trabajadores
a cerca de la vía para alcanzar sus objetivos.
No
habrá cambio histórico en las condiciones de vida de nuestros pueblos mientras
los políticos y funcionarios burgueses sigan alternándose en los Gobiernos, los
Parlamentos, los Tribunales y la Burocracia de su Estado. Sólo derribando el
poder de la burguesía y todas sus instituciones estatales, construyendo el
poder del proletariado y un Estado de los Trabajadores, es posible el inmenso
cambio por el que la clase obrera y los pueblos de América Latina combaten. La
vía de la victoria sobre los explotadores y carniceros es la vía de la
revolución socialista y no la sustitución de unos monigotes burgueses por
otros.
Por el partido revolucionario y
los organismos soviéticos
Para
construir ese poder proletario, esa verdadera democracia de masas, es preciso
forjar sus organismos. En algunos sectores de la vanguardia ecuatoriana ya
surgió la voz de multiplicar las asambleas populares y centralizarlas en una
Asamblea Popular de rango nacional. Esta es una necesidad que surge siempre en
los procesos revolucionarios latinoamericanos, a partir de la reaparición de
las asambleas populares en cada nueva circunstancia histórica. Con el mismo u
otros nombres, las recientes experiencias de Argentina, Perú y Bolivia están
ahí muy frescas, para extraer sus lecciones. Si desde la crisis revolucionaria
de Octubre de 2003, el proletariado y el campesinado bolivianos no se han
adueñado todavía del poder, es justamente porque no han llegado a levantar los
organismos que sean capaces de derrocar a la burguesía, entre ellos un partido
revolucionario que, agrupando a lo más avanzado de la vanguardia, le dé una
dirección a la alianza obrero – campesina y la conduzca a la victoria.
No
es un asunto fortuito que las direcciones del movimiento obrero y popular
boliviano se hayan negado hasta el momento a construir los organismos de poder
de las masas. La burocracia sindical y de las organizaciones populares,
adherente de programas y organizaciones reformistas, siempre se juega por la
conciliación con la burguesía y el parlamentarismo. La dirigencia de la COB,
Evo Morales y el MAS, Felipe Quispe y el MIP, prefieren cien veces colaborar
con la burguesía, sostener a sus gobiernos y mantener su Estado, antes que
marchar con los trabajadores hacia la toma del poder. Es exactamente el mismo
caso de la cúpula de la CGTP y los reformistas peruanos (hoy Frente Amplio), y
de la CTE, la CONAIE o el MDP ecuatorianos. Sus privilegios políticos y económicos
con respecto al pueblo trabajador, su compromiso con el sistema y sus
instituciones, les asigna un lugar en políticas y gobiernos como los de Lula,
Lagos, Kirchner, ahora Vásquez, ayer Gutiérrez; agentes políticos del
imperialismo en sus países. Estas burocracias oportunistas y pro-capitalistas
defienden los proyectos nacionalistas burgueses como el de Chávez y adoran el
padrinazgo de Fidel Castro a todos aquellos gobiernos reaccionarios. Bajo esas
direcciones traidoras los trabajadores de la ciudad y del campo jamás podrán
deshacerse de la clase dominante y del capitalismo. Tras ellas sólo podemos
esperar nuevas derrotas una y otra vez.
Por la revolución socialista y no
por la reforma del Estado
Por
el contrario, los revolucionarios llamamos a los trabajadores a combatir al
enemigo de clase hasta acabar con él y con su sistema. Llamamos a luchar
levantando un programa revolucionario, por conquistar gobiernos obreros y
campesinos que:
·
Desconozcan la deuda externa
expoliadora
·
Rompan con el imperialismo, el FMI, el
Banco Mundial, el BID y la OMC
·
Re-nacionalicen sin pago todas las
empresas privatizadas, bajo control de los trabajadores
·
Expropien a las transnacionales y a las
burguesías lacayas del imperialismo
·
Acaben con todas las fuerzas represivas,
masacradoras del pueblo
Una
Asamblea Popular como órgano de poder de la clase obrera y de todos los
explotados, con sus columnas de Autodefensa evolucionando hacia las Milicias
obreras y populares que puedan neutralizar y derrotar a las Fuerzas Armadas del
enemigo: ese es hoy el camino para la revolución socialista en Bolivia, en
Ecuador y Perú. En estas circunstancias las Asambleas Constituyentes (incluso
si se les denomina “revolucionarias”) no son más que trampas mortales. Toda
presión legalista y maquillaje al Estado capitalista jamás resultará en algo
distinto que nuevas frustraciones y derrotas.
Es imperativo y urgente reunir una Asamblea Popular Nacional que
centralice las asambleas de base, con delegados elegidos y revocables en ellas,
deshaciéndonos así de la costra burocrática traidora. Un órgano que se
convierta en el máximo nivel de decisión de los explotados, con capacidad para
enfrentarse de igual a igual al poder burgués y sustituirlo.
Los gobiernos obreros y
campesinos de los Andes habrán de federarse, llamar a la solidaridad de los
trabajadores de Norteamérica y de Europa, y extender la revolución socialista a
todo el continente. No hay otro camino hacia la
desaparición de la dictadura de la burguesía.
¡Viva la lucha de
los trabajadores de todos los países!
¡Construir un
partido obrero revolucionario y una Internacional obrera revolucionaria!
¡Gobiernos Obreros
y Campesinos en Ecuador, Bolivia y Perú!
¡Por una Federación
de Repúblicas Socialistas de América Latina!
1 de Mayo de 2005
LUCHA MARXISTA
Por el camino de
Lenin y Trotsky
Nuestra tarea:
derribar el Capitalismo
Nuestro objetivo:
el Socialismo
Nuestra estrategia:
la Revolución Proletaria Mundial
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