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El Frente Amplio reformista: servil a la burguesía y al imperialismo
El 9 de noviembre el Frente Amplio dio a publicidad
el programa de gobierno con el que pretende candidatear en abril. En los breves
párrafos de presentación del programa, se encuentran cinco menciones
chauvinistas a “nuestra patria”, lo que sin embargo no le impide declarar su
oposición al TLC únicamente “en
los términos en que se negocia”. Es decir que un tratado algo menos
expoliador por parte del imperialismo, un tratado un poco más indulgente con la
burguesía peruana lacaya, contaría sin duda con toda la entusiasta adhesión del
Frente Amplio. No por gusto están declaradamente en favor del “desarrollo del comercio
internacional” capitalista. Esta
es la realidad del frente reformista: la de las frases patrioteras y la
“amplitud” proimperialista.
Esa concreta traición programática a los intereses
de las masas trabajadoras, es tan sólo un botón de muestra sobre las
conclusiones prácticas que se desprenden del texto genérico del programa de
gobierno. Las siguientes son las mayores perlas de este programa:
Mantener el capitalismo y la sumisión al imperialismo
El “Proyecto Nacional”
del Frente Amplio está “centrado sobre
empleo, inversiones, redistribución
del ingreso, (…) fomento del Ahorro y de la Inversión”. Esta fraseología, que podría estar extraída de
cualquier discurso de Alan García, los pinta de cuerpo entero. Qué trabajador
no habrá escuchado durante toda su vida proclamar a la burguesía que su
inversión de capitales creará buenos empleos y así se multiplicarán los
ingresos de todos. Y qué trabajador clasista no sabe que esta charlatanería
sólo significa millonarias ganancias para los capitalistas, y más subempleo y
desempleo con una peor indigencia para las masas. Eso es también lo que pensará
el trabajador cuando escuche del “apoyo irrestricto” a la “mediana empresa”.
Una vez establecido ese
“proyecto” capitalista, son necesarias por lo menos dos grandes tareas para
asegurarlo. Se trata de la “revisión
de las privatizaciones” y la “revisión
de la deuda externa”. La
repulsa que el pueblo siente ante las privatizaciones por las que la dictadura
regaló las empresas estatales al capital mayormente imperialista, es contestada
con el señuelo de la “revisión”. Ni más ni menos que lo que cualquier candidato
burgués prometería para aplacar las iras populares. Ya que están decididamente
en contra de que esas empresas vuelvan a
propiedad estatal sin pago alguno, prometen ver si es posible recomprar,
con dinero producido por las masas, alguna ínfima parte de lo privatizado.
Así, capitular ante la
burguesía, agente del imperialismo, implica capitular ante su amo. La deuda
externa, nunca contraída ni disfrutada por el pueblo, ha sido cien veces pagada
con su sacrificio, lo que no ha impedido que la deuda siga existiendo y
creciendo. Ante esta verdad histórica, los reformistas se niegan a asumir el
derecho de los explotados a desconocerla,
y más bien prometen una “reducción”
de su ritmo de pago, una “renegociación”
y su “canje
por inversión” (cuando no, la inversión….). De esta manera, los
trabajadores nos enteramos que los sirvientes de la clase dominante se
apresuran a reafirmarle al imperialismo, que son completamente inofensivos para
él.
Nada de elevar el salario al costo de la canasta
familiar, ni de garantizar un pleno
empleo de calidad, ni de romper con
el FMI y el Banco Mundial, ni menos de expropiar
al imperialismo y a la gran burguesía o de estatizar el comercio exterior. Sólo la administración de la
economía capitalista en contra de los intereses de las masas y en provecho de
sus enemigos de clase.
Un Estado Burgués con sus Fuerzas Armadas
fortalecidas.
No hay trabajador de mediana edad que no recuerde
el régimen “democrático” de los años 80. Comparado con el actual, se trataba de
la misma explotación y represión. Aquél régimen nació de un pacto entre los
sectores civiles y militares de la burguesía con el fin de preservar su Estado
frente al ascenso político de las masas a finales de los años 70, pacto que
quedó suscrito con la Constitución de
1979. Los partidos encargados de redactar esa Constitución fueron el APRA y
el PPC, en ese momento los mayores partidos de la clase dominante.
Esa Constitución burguesa es la que el Frente
Amplio promete poner en vigencia como gran alternativa a la Constitución
fujimorista; una medida que por supuesto nadie identifica como “izquierdista”,
ya que una serie de políticos burgueses han hecho de ella una bandera desde
hace mucho. Al mismo tiempo, se plantea la convocatoria a una “Asamblea
Constituyente” que de una “Nueva Constitución”, es decir un
mecanismo de reemplazo de una legislación burguesa por otra, o lo que
popularmente puede llamarse “cambiar mocos por babas”.
Con tales posiciones, nadie puede engañarse sobre
el significado de la supuesta “Nueva República” del reformismo. Se
trata sencillamente del mismo estado
burgués, con la dominación económica, política y militar de la clase de
siempre. En la ausencia completa de toda acción de desmontaje del actual
estado, la nomenclatura “república nacionalista, popular,
democrática” con la que se adornan, sólo describe la prolongación del
mismo estado capitalista.
Pero estas organizaciones que anuncian su generoso
apoyo al estado enemigo, no se quedan ahí. También buscan fortalecerlo en su
columna vertebral: “Convertir la Defensa y la Soberanía en conciencia y tarea de toda la
población, bajo la responsabilidad del Estado. Inversión apropiada en Defensa
Nacional.”. Como si las FFAA no fueran las garantes centrales del
sistema, como si las masas trabajadoras no hubieran muerto cien veces para
defender la “soberanía” de las grandes fortunas en las guerras que éstas
desatan, como si el pueblo no hubiera sido mil veces masacrado por los perros
guardianes de la plutocracia, todavía los sirvientes oportunistas de la
burguesía nacional y las burguesías imperialistas anuncian más privilegios, más
maltratos, más cárcel y más asesinatos, todo pagado con el dinero producido por
el trabajo de las masas.
¿Impulsar
una Huelga General? ¿Construir organismos de poder para un nuevo Estado de los
trabajadores? ¿Organizar la Autodefensa para avanzar en la disputa por el
poder? ¿Luchar por un Gobierno Obrero, Campesino y Popular surgido de una
revolución socialista? Los falsos
socialistas y comunistas del Frente Amplio tiemblan de miedo y de vergüenza
ante la posibilidad de una revolución de los explotados, por eso nunca lucharon
por el programa que la puede hacer realidad. Enfrascados en la
instrumentalización de las organizaciones de masas y en su desesperado apetito
por las gollerías de los puestos públicos, jamás representarán los intereses
históricos del proletariado y el pueblo.
Diciembre 05, 2005
Lucha Marxista
Por el
camino de Lenin y Trotsky