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Declaración del Buró Político del Colectivo Revolución Permanente

 

 

A LA CLASE OBRERA, A LOS REVOLUCIONARIOS INTERNACIONALISTAS:

PARAR LA GUERRA IMPERIALISTA CONTRA LOS PUEBLOS DE IRAK ES NECESARIO PARA DETENER LA OFENSIVA INTERNACIONAL DE LA BURGUESÍA

 

 

La ofensiva militar desencadenada por los imperialismos estadounidense e inglés, que muestra su rostro más descarnado en las torturas de sus prisiones y en la destrucción de Faluya, no sólo va dirigida contra las masas iraquíes.

Tras la restauración del capitalismo en el primer estado obrero de la historia, en Rusia, el imperialismo estadounidense dio un salto cualitativo en sus ataques contra la clase obrera mundial, contra la suya en particular y contra las masas obreras y campesinas de los países dominados. Esta nueva fase emprendida por el imperialismo estadounidense no podía desarrollarse por completo si no se veía acompañada por una presión creciente contra los imperialismos en competencia con él, especialmente contra el francés y el alemán; sumando a ello un reforzamiento de su alianza con el imperialismo inglés. El atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York le suministró oportunamente a Bush la excusa para nuevas intervenciones militares imperialistas, intervenciones realizadas bajo la pretendidamente novedosa política de la guerra preventiva, que redoblan la opresión de los pueblos y ponen contra las cuerdas a los imperialismos francés y alemán.

Lo que está en juego no es sólo la vida y futuro de la población afgana e iraquí. Si el imperialismo no es derrotado, si no triunfa la resistencia armada contra la ocupación, si fracasa la movilización de los trabajadores, trabajadoras y de la juventud contra sus propios gobiernos imperialistas, lo que está en juego es una profundización de la explotación de la clase obrera mundial y del pequeño campesinado. Lo que está en juego es la pervivencia de la explotación capitalista y de la rapiña imperialista. Lo que está en juego es la agudización de las tensiones económicas, políticas y militares entre los imperialismos en competencia y, por tanto, el advenimiento de nuevas y aún más sangrientas guerras y masacres.

Si el imperialismo no es derrotado, avanzará en su camino de destrucción de las fuerzas productivas mediante la guerra, el aumento del paro, la depredación de los recursos naturales y la rapiña colonial; mediante la explotación de las masas de América Central y del Sur, de África, Asia y Oceanía; a través del expolio de la deuda, mil veces pagada ya, y de la compra a precio de saldo de los recursos financieros, industriales, agrícolas y naturales de las semicolonias. A una escala mucho mayor que en Faluya, Mosul o Bagdad, la clase obrera mundial debe reaccionar y defender a la humanidad de la sentencia a que el régimen capitalista de explotación la somete. Cada día que pasa el dilema histórico socialismo o barbarie se aproxima más a su resolución.

Para avanzar, las masas de Irak tienen necesidad, no de la persecución de los Kurdos, ni de los asesinatos de las mujeres y atentados suicidas que matan a más civiles iraquíes que soldados americanos, sino de la lucha revolucionaria de los trabajadores con la solidaridad activa de la clase obrera de los Estados Unidos contra su burguesía imperialista y el gobierno Bush. Para acabar con la marcha hacia la barbarie, los trabajadores y trabajadoras, la juventud del mundo, han dado sobradas muestras de su disposición a la lucha. La mejor ayuda que cada fracción del proletariado mundial pueda aportar al pueblo de Irak es la lucha contra su propio gobierno, la expropiación de su propia burguesía, la toma del poder por los trabajadores, es decir la revolución socialista.

Pero las regímenes burgueses de los países dominados (como la dictadura de Hussein o el régimen de Irán), las direcciones burguesas de los pueblos oprimidos (como la OLP palestina, la UPK y el PDK kurdos), las direcciones islamistas (como el Hamas y los ulemas iraquíes) son incapaces de movilizar contra el imperialismo a los obreros, a los campesinos pobres y a la juventud, porque defienden la propiedad privada y el capitalismo. Así también las organizaciones creadas décadas atrás por la clase obrera tienen direcciones vendidas por completo a la burguesía; una y otra vez impiden que las luchas de las masas permitan avanzar por el camino del socialismo.

Por tanto es necesario que los obreros y obreras más conscientes retomen la tarea de la construcción en cada país de un verdadero partido obrero revolucionario, que abandere la defensa de los intereses de la humanidad en su conjunto.

 

¡Abajo los gobiernos imperialistas agresores!

¡Frente Único de todas las organizaciones sindicales y políticas provenientes de los trabajadores para impedir la agresión imperialista!

¡Derrota del imperialismo! ¡Guerra a la guerra imperialista!

¡Victoria de la resistencia iraquí contra las tropas imperialistas ocupantes!

¡Gobierno obrero y campesino en Irak!

¡Revolución proletaria en Irak y Medio Oriente!

 

27 de noviembre de 2004

Buró Político del Colectivo Revolución Permanente