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IZAR: BALANCE DE UNA LUCHA

 

Los trabajadores de Izar se volcaron en la lucha

 


El 12 de mayo de 2004, la Comisión Europea ordenaba a los astilleros Izar la devolución de 308,3 millones de euros. Joaquín Almunia declaraba. “He informado a la Comisión sobre las muy preocupantes consecuencias sociales que puede acarrear la decisión, que se ha aplicado conforme a las reglas del Tratado, que están para cumplirse”.  La Comisión europea daba al gobierno un plazo de dos meses para que éste informara de las medidas adoptadas a fin de cumplir la decisión. Al día siguiente, 13 de mayo, el gobierno constituyó un grupo interministerial (en el marco de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos) encargado de diseñar un plan para afrontar la crisis. Desde el PSOE se denunciaba la actitud del gobierno del Sr. Aznar que no había tenido en cuenta seis advertencias lanzadas por Bruselas sobre la ilegalidad de las ayudas al grupo Izar.

 

En el mes de julio los trabajadores de Izar habían realizado ya algunas movilizaciones; la carga de estas movilizaciones la llevaban, hasta ese momento, sobretodo los trabajadores de las plantas andaluzas y vasca. El día 8 de julio los obreros de Cádiz, Sevilla y Vizcaya volvían  a realizar cortes de carreteras mientras el comité de empresa de la de El Ferrol se encerraba en el Ayuntamiento.

 

En Izar tiene representación en los comités de empresa UGT, CCOO, ELA, USTG, CAT y CIG.  Todos ellos acordaron el 8 de septiembre una convocatoria de movilizaciones para el 14, un día antes de la reunión con la SEPI. La convocatoria para el 14 era: huelga y movilizaciones en la calle.  Las direcciones sindicales amenazaron, también, con repetir movilizaciones entre los días 15 y 30 del mismo mes. El mismo día 8 trabajadores de la planta de San Fernando volvían a manifestarse, esta vez frente al Ayuntamiento, mientras que los de Sestao realizaban una asamblea para decidir sobre la convocatoria de una manifestación coincidiendo con la prevista visita de Zapatero a Bilbao, visita en la que éste prometió una cosa al comité de empresa de La Naval para, luego, respaldar el plan de la SEPI que decía lo contrario. Las manifestaciones del día 14 fueron especialmente duras: siete obreros y dos policías resultaron heridos en los enfrentamientos. Los obreros de Cádiz protagonizaron el enfrentamiento más duro, en el puente Carranza se juntaron los manifestantes provenientes de las factorías de Puerto Real, San Fernando y Cádiz y lo cortaron durante toda la mañana resistiendo repetidas cargas policiales.

 

Tras la reunión del día 15 de septiembre con la SEPI, las direcciones sindicales convocaron tres ‘jornadas’ de huelga (el 21, 28 y 30 de septiembre). Al mismo tiempo que la direcciones realizaban esta convocatoria los trabajadores de Sestao se enfrentaban a las cargas de la policía a pesar de las llamadas a la ‘prudencia’ por parte del presidente de su comité de empresa; el representante del sindicato ELA tenía que reconocer en la radio que los sindicatos no podían llamar a ‘calma’ a los trabajadores. Mientras los trabajadores vascos se enfrentaban a la policía, los andaluces de San Fernando, que llevaban ya seis días continuados con enfrentamientos diarios, se manifestaban junto a sus compañeros de Puerto Real y Cádiz. El 17 de septiembre, veinte obreros de los astilleros de Sevilla resultaban heridos en los enfrentamientos con la policía durante la mañana; por la tarde más de 25.000 manifestantes recorrían las calles de Cádiz; también en Gijón, en menor cantidad, mientras que el comité de empresa de La Naval en Sestao logró controlar a la plantilla y la empaquetó en el metro para dirigirse al Hospital a visitar a un compañero ¡herido en un enfrentamiento anterior!

 

El 21 de septiembre, la ‘jornada’ de paro general fue secundada masivamente por los trabajadores.  En Cádiz, Sevilla, San Fernando, Ferrol y Gijón se multiplicaron los cortes de puentes, avenidas y ferrocarriles. En Bilbao, los obreros de Sestao se concentraban ante la sede del PSE-EE y se producían enfrentamientos entre afiliados de ELA y CAT y miembros del comité de empresa que se habían entrevistado con dirigentes del PSE-EE. El 23 de septiembre, mientras la SEPI se reunía con los sindicatos, en la calle los trabajadores de San Fernando cortaban la vía férrea y los de Sestao levantaban barricadas en los alrededores de la factoría. El 26, más de 25.000 manifestantes recorrieron las calles de El Ferrol.

 

La ‘jornada’ de paro del 27 tuvo también un seguimiento masivo aunque los enfrentamientos no fueron tan duros. Los trabajadores de la factoría de Manises realizaron ese día su primer breve corte de carretera ante el aeropuerto, situado junto a la fábrica.

 

La ‘jornada’ del día 30, que también fue secundada masivamente, contó con el apoyo de toda la ciudad de San Fernando (80.000 habitantes) que vio paralizada toda su actividad. En el Ferrol y en La Naval de Sestao se volvieron a levantar barricadas y a realizar cortes de las vías de comunicación, en Manises se cortó durante diez minutos la salida de la autopista a Madrid y en Cartagena unos seiscientos trabajadores se manifestaron.

 

El día 6 de octubre se realizan asambleas en todas las factorías de Izar. El ambiente está caldeado tras la reunión con el comisario de la Competencia de la Unión europea, Mario Monti, reunión de la que los trabajadores extraen la conclusión que sólo ha perseguido el fin de dilatar la negociación y cuyo único resultado práctico fue alargar el plazo dado por la Comisión hasta fin de año para proseguir la negociación con la SEPI. En Sevilla se producen fuertes enfrentamientos que se saldan con 20 trabajadores y 5 policías heridos leves; en Puerto Real, de nuevo se corta el Puente Carranza y en Gijón los trabajadores colapsan los accesos a la ciudad mientras que en Manises cortan la vía férrea del RENFE cercanías que transcurre junto a la factoría.

 

El 21 de octubre la asamblea de trabajadores de La Naval de Sestao se realiza con enfrentamientos entre los trabajadores y los dirigentes de CCOO y UGT (6 y 7 delegados, respectivamente, en el comité de empresa) que pretenden hacer creer a la asamblea que la propuesta de la SEPI (segregación de Izar) permite negociar. El 13 de septiembre, los trabajadores de La Naval se manifiestan por las calles de Bilbao. El comité de empresa (CCOO, UGT, ELA y LAB) rechazaba, en un comunicado, cualquier tipo de resultado de la negociación que no resultara en mantener a La Naval “en condiciones de viabilidad dentro del Estado como pública”.

 

El 17 de noviembre, las direcciones sindicales anunciaban una nueva tanda de ‘jornadas’ de movilización ya que la octava reunión entre sindicatos y SEPI consistió en reiterar por parte de los representantes de la SEPI las indicaciones de la Comisión de UE: segregación y privatización de la actividad ‘civil’, lo que impedía la ejecución del acuerdo anterior entre los sindicatos y la SEPI.  Al día siguiente, 18 noviembre, los trabajadores se reunión en asamblea en todos los centros de trabajo para decidir sobre acciones a tomar y un ‘paro general’ el día 25 del mismo mes. Pero las asambleas se convirtieron, de nuevo, en acciones concretas el mismo día 18. En San Fernando y en Sestao se cortaron carreteras y vías férreas, los obreros de La Naval, Sestao, cortaron por primera vez la carretera nueva a Baracaldo. En Sevilla los trabajadores concluían la asamblea con un paro de cinco horas. Al día siguiente, viernes 19, las plantillas de Sevilla, San Fernando y Gijón volvían a manifestarse en la calle. Sestao y Manises decidían movilizaciones para la semana siguiente.

 

La manifestación convocada en Valencia el 15 de diciembre por UGT y CCOO se desarrolló bajo el impacto de las movilizaciones de los trabajadores de Izar a nivel estatal y del reciente cierre de MBA en Quart de Poblet

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Las direcciones negociaron apoyándose en la división

 


Hemos visto que las direcciones sindicales convocaron tres jornadas de paro el día 15 de septiembre tras una reunión ‘decepcionante’ con la dirección de la SEPI. Pero curtidos sindicalistas no podían llamarse a engaño, haciendo lo mismo con los trabajadores, sabiendo, aunque sólo fuera por la prensa, que la SEPI estaba volcada en la tarea de preparar la segregación de IZAR y la privatización de su mayor parte.

 

El 8 de septiembre, casi una semana antes, el presidente de la SEPI reconocía al diario El País que se estaba buscando un banco de inversión para movilizar a inversores de cara a la venta de centros con un total de 4.559 empleados. El mismo diario enumeraba las batallas que la SEPI habría de librar para la destrucción de Izar. En primer lugar la de los sindicatos, después la de gobiernos autonómicos y ayuntamientos de localidades afectadas... por último la disgregación de la plantilla y la privatización de la mitad de la empresa.

 

El guión estaba escrito y las direcciones sindicales se aprestaban a interpretar su parte como demostraron con la convocatoria realizada el 15 de septiembre. La vieja táctica de las jornadas y, hasta, horas de acción ya estaba en marcha (a recordar que tan solo un día antes, el 14, las direcciones de CCOO y UGT hacían un llamamiento a secundar dos horas de paro y a “realizar marchas pacíficas” mientras que Llamazares emplazaba al gobierno a buscar una solución “imaginativa”). El mismo día 15 de septiembre, Zapatero mostraba crudamente su cinismo al responder a Llamazares que “ya conoce que yo respeto la pancarta y el derecho de manifestación, tanto en la oposición como en el Gobierno, y hemos expresado nuestro respeto al derecho de los trabajadores en sus manifestaciones y exigencias”... para justificar su apoyo al plan de segregación, es decir de destrucción, de Izar. Todo trabajador sabía de sobras qué significaban estas palabras: “me parece muy bien que se desgaste a los trabajadores haciendo uso de un derecho que respeto porque así me obliga la ley; yo, mientras haré camino para destruir Izar”. Solbes no lo dejaba menos claro, el 24 de septiembre,  cuando declaraba que estaba dispuesto a negociar (¡como no!) con los sindicatos pero que había que cumplir las normas de la UE. Las direcciones sindicales continuaban engañando a los trabajadores hasta el punto de afirmar, desde CCOO y el mismo día, que se había logrado una victoria pues “Las negociaciones arrancarán alejadas del tema de la segregación”. Por su parte la dirección sindical de ELA agitaba el espantajo del nacionalismo para echar toda la culpa a Madrid, exonerando al gobierno del PNV, y dividir los centros de trabajo en vascos y los otros. Madrid tendría, como siempre, la culpa de que los astilleros vascos no se integrasen, como pedía el gobierno del PNV, en el nuevo Izar militar.

 

El 14 de octubre la SEPI planteaba en la mesa de negociación lo que, desde hacía tiempo, estaba harta de declarar a los cuatro vientos: la segregación de Izar; la creación de una empresa de “negocio” militar (adelantaba que con las factorías de Ferrol, Cartagena, Puerto Real, Cádiz, San Fernando-Sistemas y Fene-Reparaciones); la elaboración de un plan para un “nuevo marco de relaciones laborales”; la venta de los centros no incluidos en el ‘negocio’ militar (Sestao, Gijón, Sevilla y Manises) y, para acabar, un plan de prejubilaciones (ERE), bajas voluntarias y traslados a título individual. Cuatro días antes, Zapatero había afirmado en Santiago de Compostela “Vamos a salvar los astilleros llegando a un acuerdo con los sindicatos,  sin que ningún trabajador quede a su suerte y cumpliendo las reglas.” ¿Salvar los astilleros? No, sólo cierta parte. ¿Acuerdo con los sindicatos? Con las cúpulas sindicales, sí. ¿sin dejar ningún trabajador abandonado a su suerte? No, más bien sometido a la suerte del expediente de regulación de empleo, a la suerte de aceptar, a la fuerza ahorcan, una baja ‘voluntaria’ o un traslado. ¿Cumpliendo las reglas? Las del gran capital, las del beneficio y la destrucción del trabajo vivo, sí.

 

Por su parte, las direcciones de UGT y CCOO en el País Valenciano convocaron el 15 de diciembre una manifestación, en Valencia, para ‘exigir’ al... Consell (gobierno autónomo) diálogo social: de fondo las movilizaciones de los trabajadores de Izar y la crisis en las industrias del textil, madera y calzado. Cuarenta mil trabajadores respondían a la convocatoria que cortaba el paso a la generalización de la lucha a nivel estatal. El mismo día, las direcciones sindicales negociaban a marchas forzadas en Madrid la destrucción de más de cuatro mil puestos de trabajo; se trataba de cerrar las bases del plan de prejubilaciones. Al día siguiente las direcciones sindicales sellaban un acuerdo: segregación de la actividad militar de Izar de la civil; privatización de las factorías destinadas a producción ‘civil’ (pudiendo, así sí, agrupar activos de diversas factorías);  ajuste laboral (con 4.100 prejubilaciones obligatorias). En el acuerdo había un poética mención a los trabajadores de las empresas auxiliares, subcontratistas, expresada en forma de ‘intención’ de ayudar a estas empresas con ‘nuevas’ medidas. El 20 se enviaba el acuerdo a Bruselas para que lo estudiase Neelie Kroes (comisaria de la competencia), el 23, Enrique Martínez, presidente de la SEPI garantizaba que la Comisión Europea daría el visto bueno al acuerdo.

 

A principios de enero se preparaba una reunión entre el secretario general de industria, Trullén, representantes de la SEPI y del Ministerio de Economía y Hacienda y de la patronal de la industria ‘auxiliar’, es decir de las subcontratas. Las previsiones de destrucción de puestos de trabajo en las empresas subcontratistas alcanzan casi la cifra de 30.000 trabajadores en la calle. El 20 la Comisión Europea aceptaba el  plan para ‘reflotar’ Izar.

 

En paralelo con las ‘negociaciones’ de la SEPI con las direcciones sindicales y con el trabajo del Gobierno Zapatero-Solbes para cumplir las ‘reglas’, los gobiernos de las autonomías respectivas hacían su labor de zapa también; la Generalitat Valenciana anunciaba que encargaría a Manises la construcción de los molinos de los parques eólicos; el gobierno vasco del PNV (... y de IU) blandía el nacionalismo divisor. Chaves, desde Andalucía, dejaba entrever que él podría encontrar una salida para... los astilleros andaluces, salida dentro del marco del apoyo al gobierno de Zapatero-Solbes.

 

Todos los representantes directos de la burguesía o sus agentes en el seno de las organizaciones obrero-burguesas trabajaban en el mismo sentido: la destrucción del trabajo vivo, la segregación de Izar, el reforzamiento de la economía de armamento y la privatización a precio de saldo, de nuevo, de los medios de producción. El 12 de noviembre, por ejemplo, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Montilla, adelantaba la noticia de un posible contrato con Gas Natural para la construcción de un buque metanero en La Naval (Sestao)... afirmaba que “Cuando digo que hay conversaciones muy avanzadas es porque hay un principio de acuerdo al respecto” solo que, casualidad, lo hacía un día antes de la manifestación convocada en Bilbao, manifestación que contó con el ‘apoyo’ del todos los partidos vascos, excepto el PSE, y... ¡del mismo gobierno vasco!. El Parlamento vasco ratificaba, el 19 de noviembre, el acuerdo entre el Gobierno del PNV y el comité de empresa de La Naval para ‘apostar’ por un astillero público. Apuesta fácil la que se hace sin poner en la mesa nada. El Parlamento vasco no quería se menos que el Parlamento español. El 21 de septiembre todos los parlamentarios de la Cortes del Reino de España, excepto los del PSOE, votaron a favor de una moción presentada por el BNG.  Por medio de esta moción respaldada mayoritariamente; la moción rezaba: “El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a [...] 1.- Retirar el acuerdo adoptado por el Consejo de Ministros celebrado el pasado 30 de julio [en referencia al acuerdo para destruir Izar mediante la creación de una nueva empresa] [...] 2.- Recurrir judicialmente [sic] los expedientes abiertos sobre las ayudas a los astilleros [...] 3.- Activar al máximo nivel la actividad comercial [para lograr suficiente carga de trabajo...] 4.- Elaborar un plan industrial para la viabilidad de la empresa y sus centros [...] Mantener todos los centros dentro de la empresa; mantener las plantillas actuales; mantener, como mínimo, la capacidad productiva actual [...] 5.- Negociar de forma activa y efectiva en el seno de la Comisión Europea, la aceptación de una etapa transitoria, mientras no se llega a acuerdos en la OCDE sobre un marco de libre competencia real, para el sector naval, a nivel mundial...”. Todos los partidos que la votaron, incluido el PP, agitaron esta moción con gran alharaca. Tras la presentación en sociedad de Navantia ¿dónde están aquellas voces? Permanecen en silencio, silencio entendible dado que los objetivos de distracción y división que perseguía la moción del Congreso de los Diputados se han logrado.

 


 

Navantia:  triunfo del gobierno Zapatero-Solbes, derrota de los trabajadores y nuevo golpe a la aristocracia obrera

 


El pasado 2 de marzo, Pedro Solbes presentaba en sociedad a la nueva empresa Navantia, en el acto estaban presentes los Secretarios Generales de UGT y CCOO. Con ello se rubricaba el acto de destrucción de Izar. De los tres apartados cardinales del ‘acuerdo’ entre las direcciones sindicales y la SEPI, se cumplía, en este acto, el de la destrucción de Izar mediante la segregación de las factorías con actividad militar (Ferrol, Cartagena, San Fernando, Cádiz, Fene y Puerto Real y oficinas centrales de Madrid). Esta empresa reúne a 5.562  (1.000 de ellos ingenieros, es decir el 18% de la plantilla).  El 16 de marzo el Ministerio de Trabajo autorizó el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) por el que se destruirán 3.983 puestos de trabajo. Durante el actual mes de abril comienzan las negociaciones para la venta de las factorías de Gijón, Sestao, Manises y Sevilla.

 

Cuadro: destrucción de puestos de trabajo en Izar mediante ERE (del 16/3/05)

 

 

Factorías

Trabajadores afectados por ERE

Plantilla actual

Ferrol

699

2715

Cartagena

374

1477

San Fernando

193

1272

Fene

701

1064

Gijón

222

393

Sestao

577

1162

Sevilla

144

342

Puerto Real

610

1253

Manises

166

319

Rep.Cádiz

200

360

Madrid

97

304

TOTAL

3983

10661

Quedan en plantilla

 

6678

 


 

 

El gobierno Zapatero-Solbes logra, con la constitución de Navantia y la destrucción de Izar y del 37% de puestos directos de trabajo, un importante éxito contra los trabajadores y a favor de la burguesía. Para ello ha contado con la activa colaboración de las cúpulas sindicales y de todas las de los partidos ‘constitucionalistas’, sin faltar, por cierto, los que llamaron a votar no al Tratado para la Constitución Europea.

 

Los astilleros europeos perdieron entre el 2000 y el 2003 el 47% de su cartera de pedidos a favor de Corea, Japón y China que pasaron a copar el 86% del mercado. Al gran capital le sale más rentable comprar los buques producidos por Corea y China que pueden venderse a un precio inferior gracias al mayor grado de explotación de las clases obreras de ambos países. También producirlos allí les permite al gran capital extraer una mayor cantidad de plusvalía. Mayor explotación de la clase obrera: ese es el motivo de la crisis de los astilleros europeos y de que el 86% del mercado esté en manos ‘asiáticas’; esa es la fuente de la ‘competencia desleal’ de la que los chovinistas (buenos para señalar al extranjero pero incapaces de unificar y generalizar las luchas) tanto se quejan. Pero esta ‘competencia desleal’ no es nada extraño en el mercado regido por el capitalismo en su fase imperialista; de hecho, hablar de competencia en el marco del régimen burgués es hablar de ‘deslealtad’. Quienes acusan a Corea de ‘dumping’ no hacen más que alimentar el mito de una competencia que sería ‘leal’ bajo la férrea ley de la sed de beneficios que domina la vida de la humanidad gracias a los poderes coercitivos, los estados burgueses, que mantienen la dominación de unos pocos sobre la amplia mayoría, que perpetúan el sistema de explotación del hombre por el hombre. Todos los sectores de la economía imperialista están movidas por manos que se esconden tras las siglas de los grandes grupos económicos, manos visibles si se siguen los hilos de las grandes fortunas. De lo que se trata, simple y llanamente, es de destruir medios de producción y, sobretodo, fuerza de trabajo para preparar nuevos ciclos de acumulación y explotación. De lo que se trata es de forzar a las clases obreras de los diferentes países a aceptar salarios menores, peores condiciones de trabajo, para, así, aumentar el grado de explotación y, con ello, el beneficio del capital financiero. Puede que Jesús Gargallo (presidente del comité de empresa de Izar Cádiz) acertará en parte cuando declaró a El País del pasado 19 de septiembre “Cuando llegue ese día los países que hayan conservado potentes sectores de construcción naval podrán beneficiarse del boom”. Hacía referencia al hecho de que, si bien Corea se está apoderando del mercado de la construcción naval, también es cierto que en los últimos años la cartera de pedidos se ha reducido (un 12,3% en el 2002 y un 20,7% en el 2001); sin embargo el comercio no ha disminuido. Resultado: la flota mundial acrece su obsolescencia y los previsible es que en el siguiente ciclo económico de nuevo sea rentable construir barcos. Con la destrucción de Izar y la entrega al capital privado, a precio de saldo como de costumbre, de los restos de las factorías de producción ‘civil’ se sientan las bases parar permitirle al capital afrontar este hipotético nuevo ciclo de demanda en el sector naval en mejor condiciones ya que tendrá asegurada la renovación a mejor precio de los medios de producción y la contratación de trabajadores en inferiores condiciones salariales y de trabajo que los actuales. Con el presupuesto público se ‘sanearán’, como de costumbre, las empresas para luego venderlas, con el salario diferido acumulado (la caja de la Seguridad Social) se destruirán miles de puestos de trabajo (jubilaciones forzosas): presupuesto público nutrido por los impuestos sobre las masas, caja de la Seguridad Social nutrida por los salarios de los trabajadores. Negocio redondo a la vista para el gran capital. ¡Cierto, la competencia es desleal! Pero toda la competencia capitalista, no sólo la de Corea.  Los trabajadores del metal, y en concreto de los astilleros, sufren otro retroceso que se suma a los que supusieron las reconversiones de 1984, 1995-1997 y 2000 (en la que se fusionó AESA con Bazán para crear Izar).

 

Evolución de la plantilla de Izar

 

Centros/años

1984

1989

1994

2000

2002

Cádiz

2487

1250

615

408

400

Puerto Real

3674

2510

2031

1342

1330

Sestao

3392

2784

2458

1201

1217

Olaverga

2386

0

0

0

0

Sevilla

2257

936

679

356

362

Manises

1107

656

499

333

329

Juliana

5582

1864

1971

1138

1115

Astander

1426

868

720

422

424

Barreras

566

498

433

0

0

Celaya, Asua, Satena, Astica,

1473

572

454

0

0

San Fernando

1152

0

0

0

0

Oficinas Madrid

156

246

157

140

131

TOTAL MILITARES

25658

12166

1017

5340

5308

TOTAL

6356

4768

4045

2524

2779

 

3361

2677

2211

1420

1508

 

3570

2711

1467

1274

1318

 

276

186

157

134

164

TOTAL MILITARES

1357

10342

7880

5352

5769

TOTAL

39229

22508

17897

10692

11077

 

 

La aristocracia obrera, bien representada en la plantilla de los astilleros, recibe un nuevo golpe. Para darse cuenta, sólo es necesario comparar los datos de la composición de la plantilla de Izar antes de su destrucción con los que presenta Navantia. Según datos de El País del 19 de septiembre el 70% de la plantilla de Izar estaba compuesta por ‘operarios’, frente a un 20% de ‘empleados’ y un 10% de ‘técnicos superiores’. Acabamos de ver como sólo el peso de los ‘ingenieros’ representa el 18% de la plantilla de la recién creada Navantia.  Cuando el pasado 20 de septiembre el Congreso de los Diputados discutía la moción que se convirtió en una herramienta más de distracción y división de la lucha de los trabajadores de Izar, Josep Sánchez, diputado de CiU, afirmaba “Muchos trabajadores españoles afectados por otras reconversiones pero que no tienen este apoyo parlamentario, quizá no entiendan lo que vamos a aprobar hoy”. Hacía referencia, evidentemente, a la mayor capacidad de movilización que estaban demostrando, de nuevo, los obreros de los astilleros y que obligaba a los partidos al servicio de la burguesía a aprobar tamaña moción. Con estas palabras perseguía excusarse públicamente por tener que rebajarse, como representante directo de la burguesía, a tareas tan bajas pero también señalaba una realidad: los sectores económicos que cuentan con una fuerte representación de la aristocracia obrera son en los que la clase obrera con más facilidad se moviliza y lucha por sus derechos; si es cierto que estos obreros cuentan con condiciones salariales y de trabajo por encima de la media también es cierto que son un sector punta para la lucha en mantener esta media de condiciones salariales y de trabajo defendiéndola contra los continuados ataques de la burguesía.


 

La clase obrera necesita que las organizaciones que dicen representarla organicen la generalización y centralización de las luchas dispersa


 

El balance de la lucha de los trabajadores de Izar se resume en la necesidad de romper la dispersión de las luchas, centralizándolas y generalizándolas a nivel estatal para enfrentarse, así, en mejores condiciones a los ataques de la burguesía que centraliza el estado español. Los obreros de Izar han realizado múltiples acciones, diversas huelgas y jornadas de acción pero las direcciones sindicales, especialmente las de los dos grandes sindicatos UGT y CCOO, han logrado dividir los esfuerzos mediante la convocatoria de ‘jornadas de huelga’ separadas y evitar la generalización a nivel estatal de la movilización gracias a convocatorias encerradas en el marco de cada factoría y de cada ciudad. Lo que merecía la energía que han demostrado los obreros de Izar era una dirección de la movilización claramente decidida a triunfar e instrumentando, para ello, el poder de convocatoria y centralización que las grandes centrales sindicales tienen.

 

La política del gobierno Zapatero-Solbes se expresa también en el caso de la destrucción de Izar como la política continuista del gobierno del Sr. Aznar, como la continuidad en la defensa de los intereses de la burguesía española que tiene, en el estado del Reino de España, su mejor instrumento para centralizar los ataques contra las condiciones salariales y de trabajo de la clase obrera.

 

Abril 2005