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30 de
agosto de 2008
Estimados
camaradas de
A
nombre del Groupe Bolchevik, la célula central agradece al camarada Antonio
haber examinado, en su carta del 14 de diciembre de 2007, la táctica electoral
formulada en enero de 2007 por un pequeño grupo que interviene en un país
alejado y que utiliza otra lengua.
Ella
aprecia también la voluntad de basarse en la experiencia de
Para
el camarada Antonio, la táctica del GB es “ecléctica” e “incoherente”; tiene efectos desastrosos:
Con
su posición Uds alimentan la confusión de los trabajadores en lugar de ayudar a
clarificarla. (Sobre el caracterización del PS y las tácticas electorales, p.
1)
La célula central no se ofusca por este severo
juicio. La responsabilidad de los cuadros del PRS y
La
célula central hizo traducir la crítica del camarada Antonio y sometió la
traducción al camarada para que la compruebe (“Sur la caractérisation du PS et
les tactiques électorales”, Chronique du
GB, vol. 7 Nº 1). Las células
discutieron. Sobre esa base la célula
central me encargado responder, lo que he hecho con la misma franqueza. Obviamente, esta respuesta no compromete a
cada miembro del grupo y aún menos a los otros camaradas del Colectivo.
Sé
que las secciones de
Comenzar
un debate internacional por una cuestión electoral en Francia no es un buen método. Si las corrientes comunistas están de acuerdo
sobre los grandes acontecimientos de la lucha de clases y sobre la estrategia
revolucionaria, las cuestiones electorales se solucionarán fácilmente. Pero voy a intentar responder, en el terreno
que el camarada Antonio eligió.
En mi
opinión, su contribución sufre de tres defectos: es unilateral y
simplificadora, da la espalda a la posición de la 4a Internacional,
no desemboca en ningún consejo práctico, mientras que el debate con MI de
Alemania manifiesta la persistencia de la ilusión de un “movimiento trotskista”. En cuanto al núcleo de verdad que contiene la
argumentación, para que devenga útil, es necesario dejar de aislar al PS del
resto del movimiento obrero francés, es necesario dejar de aislar al PS de
Francia del resto de la socialdemocracia, es necesario analizar los partidos “socialistas”
y los partidos “comunistas” como un aspecto particular de la lucha entre las
dos grandes clases.
La
crítica se basa en menos de dos frases del editorial de nuestro boletín de
enero. El único texto diferente
utilizado es una traducción gruesa de una respuesta de la CC del GB al camarada
Walter Daum de
Así
pues, la contribución del camarada Antonio no tiene en cuenta ni la actitud del
grupo francés ante la anterior consulta electoral (el referéndum de 2005 en el
cual el Grupo Bolchevique llamaba a la abstención), ni la resolución de su conferencia
de 2006 (que examina precisamente la cuestión de los partidos obreros
burgueses), ni el editorial siguiente, de marzo de 2007. Por tanto, eso habría evitado prestar al
Grupo Bolchevique un análisis que no es el suyo, es decir que un partido obrero
burgués es un partido que es votado por los trabajadores.
Pienso
que es interesante, que los camaradas de
El PS
defiende a "Francia" desde 1914 y el PCF desde 1934. No movilizan ya desde los trabajadores, sino
que se dirigen a los "ciudadanos", a los "franceses". Con todo, los trabajadores se vuelven
periódicamente hacia ellos, como intentan servirse de los sindicatos a pesar de
la corrupción de sus aparatos dirigentes.
Lo harán mientras no dispongan de formas de organización superiores, es
decir de los consejos obreros y de un partido obrero revolucionario.
Por eso, el
proletariado y una parte de la juventud intentarán utilizar las urnas para
realizar lo que las direcciones sindicales, el PS, el PCF, sus suplentes de LO
y el LCR, les impidieron hacer por la lucha de clase desde la primer vuelta de
la elección presidencial de 2002. En la
primavera 2007, millones de trabajadoras y trabajadores votaron en la elección
presidencial (luego enlas elecciones legislativas) para barrer a Sarkozy, a
Villepin, a Chirac (y también contra los otros candidatos burgueses Le Pen,
Villiers, Bayrou, Voynet...). Es
probable que, por deseo de eficacia electoral, el voto de los obreros y
empleados beneficie al PS, más que al PCF, al LCR y a LO, sin que haya no
obstante muchas ilusiones hacia Royal y el PS.
...y
el apartado que sigue:
No
obstante, en el marco del Estado burgués y el método de producción capitalista,
ninguna elección solucionará los problemas decisivos de la clase obrera y la
humanidad: racismo, desempleo, pobreza,
guerras, crisis económicas, medio ambiente...
Será necesario una política muy diferente a las uniones de izquierda -
frentes populares y a la colaboración con la burguesía, es decir la
expropiación del capital y la revolución.
Será necesario una democracia muy superior a la de la 5ta. República
gaullista, es decir, la de los consejos obreros. Será necesario actuar a otra escala que la de
las estrechas fronteras de Francia, la de los Estados Unidos Socialistas de
Europa y
El
camarada Antonio ignoraba quizá la existencia de
Si
hubiera en este país un partido obrero revolucionario, presentaría candidatos a
las elecciones legislativas y a la elección presidencial para defender el
programa comunista ante los millones de trabajadoras y trabajadores. Si una organización defendiera las
reivindicaciones obreras, el derribo del Estado burgués y la expropiación de
los grandes grupos capitalistas, el Grupo Bolchevique le aportaría su apoyo.
Ningún
partido obrero lleva la campaña sobre este terreno. Esto deviene en una agravación de la
confusión política que pesa sobre la clase obrera. Por consiguiente, el Grupo bolchevik no puede
apoyar ninguna candidatura. Sin embargo,
llama a las trabajadoras y a los trabajadores que pueden y que desean votar a
elegir, en la primera vuelta, una candidata o un candidato de una organización
resultante de la clase obrera (PS, PCF, LCR, LO) contra todos los candidatos
burgueses. Por las mismas razones, el
Grupo bolchevik llama, si una candidata (o un candidato) de una organización
obrera pasa a la segunda vuelta, a aportarle su voto, o si no a abstenerse.
Esta
actitud se deriva de toda la tradición marxista, que incluye que la clase
obrera debe oponerse al enemigo de clase en toda circunstancia. Pero la historia contemporánea también puso
de manifiesto que nada fundamental cambia por las urnas. Cuando el resultado le agrada, la burguesía
invoca la democracia para legitimar la explotación y la opresión; cuando el resultado le desagrada, defiende a
pesar de todo sus privilegios por todos los medios, del chantaje al golpe de
Estado. Por lo tanto, aunque la lucha
por el frente único de clase incluye un aspecto electoral, ella se desarrolla
en primer lugar en los lugares de estudio y trabajo, en la calle y en los
barrios populares...
El
proletariado tiene la capacidad de bloquear todos los ataques de los cuales es
objeto, ya que él produce la casi totalidad de las riquezas sociales y es
largamente la clase social más numerosa hoy.
Si se decide a enfrentar a la minoría capitalista, congregará a una gran
parte del resto de los trabajadores y a la mayoría de juventud y estará en
condiciones de superar a los cuerpos de mercenarios de la burguesía, instaurar
una verdadera democracia sobre el modelo de
Para
eso, los trabajadores más resueltos necesitan agruparse bajo la bandera roja,
reencontrarse con el marxismo, crear, en las propias luchas y por la
delimitación más estricta frente a la colaboración de clases y el chauvinismo,
un nuevo partido obrero, realmente socialista, realmente comunista, por lo
tanto revolucionario e internacionalista ("Para frenar la ofensiva de la burguesía, será necesario otra cosa
que papeletas de voto", Révolution Socialiste n° 23, abril de 2008, p.
7-8)
Incluso
la cita elegida por el camarada Antonio prueba que la consigna del GB no era el
voto por el PS:
Los
bolcheviques no se oponen a la expresión, por deformada y limitada que sea, de
la lucha entre las clases durante las elecciones. En lal primera como en la segunda, en las
presidenciales como en las legislativas, los votos de las trabajadoras y
trabajadores no pueden ir sino a los partidos y organizaciones obreras (PS,
PCF, LO, LCR), nunca a los candidatos de formaciones burguesas ("Para
deshacerse de Sarkozy y Le Pen, es necesario romper con la burguesía y abrir la
vía del Gobierno obrero y el socialismo", Révolution Socialiste n° 22, p.
5)
Claramente,
se trataba de un voto por cuatro formaciones:
el Partido Socialista, el Partido Comunista Francés, Lucha Obrera o
¿Por
qué el camarada Antonio no reprocha al Grupo Bolchevique el voto por el
PCF? En función de su definición, el PCF
es adelante un simple partido burgués:
Entre los comunistas que ejercen una actividad profesional, el peso de los obreros se reduce: representaban el 45,5% de los miembros en 1979, ya no son más que un 31,3% en 1997. (Fabienne Greffet, Le PCF, in Pierre Bréchon, Les Partis politiques français, La Documentation française, 2005, p. 136)
El
camarada Antonio no trata de la verdadera consigna del GB. La transforma en voto al PS, sin nunca
pronunciarse sobre las otras candidaturas, de modo que los militantes del Grupo
Bolchevique ignoran si era necesario en la primera vuelta, abstenerse, votar
PCF, votar PCF-LO-LCR o votar LO-LCR...
El
análisis del camarada Antonio parte de cosas que existirían en sí mismas, sin
relación entre ellas, del tipo: A es A. El cree disponer así de clasificaciones
simples y definitivas (“partido obrero burgués”, “situación prerevolucionaria”,
“partido toda la clase obrera organizada”, “frente único”, “gobierno obrero”, “elecciones”,
“propaganda”...).
Insistimos
en nuestra preocupación central: nosotros no consideramos que el PS sea un
partido obrero. (Sobre la
caracterización del PS y las tácticas electorales, p. 3)
Bastaría
con aplicar estas definiciones para determinar la táctica. Así pues, si el fenómeno a pertenece al tipo
A y si el fenómeno b pertenece al tipo B, entonces a no está incluido en B
(véase la lección de táctica I, abajo);
si A reúne las características Z e Y, y si b no incluye ni Z ni Y, b no
pertenece a A (véase la lección de táctica III, abajo); etc.
He
aquí cuatro ejemplos:
I. Las definiciones correctas permiten
comprender qué es una elección.
1.
El frente único es para la acción.
2.
Las elecciones son para la propaganda.
3.
Conclusión: el frente único no se aplica a las elecciones.
Nosotros
creemos que, de ninguna manera es una táctica para las elecciones o sólo puede
serlo en determinadas circunstancias muy particulares. La política de frente único, es para la
acción, no para la propaganda ni - por
lo tanto – para las elecciones. (Sobre la caracterización del PS y
las tácticas electorales, p. 2)
II.
Por
la negativa, se puede probar que cualquier otra definición del partido obrero
burgués es falsa.
1. Como
el péronisme tiene un electorado obrero,
2. Si
el PS fuera un partido obrero debido a su apoyo electoral,
3. Entonces,
sería necesario votar en Argentina por el PJ.
Uds caracterizan al PS como un partido "obrero-burgués" y dicen que votan por el PS un gran porcentaje de obreros. Sin embargo eso no hace a la caracterización de un partido, ya que de otra manera deberíamos creer también que el peronismo en Argentina, o el partido de Chávez son partidos obreros. (p. 1)
III. El método desemboca en una receta
infalible para las elecciones.
1. Es
necesario reunir dos condiciones para apoyar un partido burgués (sic) en
elecciones: en una situación revolucionaria o al menos prerrevolucionaria, el
partido burgués en cuestión debe tener una composición trabajadora.
Las
condiciones para la táctica del “apoyo crítico” son la composición obrera del
partido burgués-liberal-reformista, una situación como mínimo
prerrevolucionaria, y determinadas relaciones de fuerzas entre la burguesía y
el partido obrero que pusieran la cuestión del gobierno obrero a la orden del
día. (p. 4)
2. El
PS no tiene composición obrera.
Nuestra
caracterización es que el PS es un partido burgués y no obrero-burgués. (p. 5)
3. Conclusión: no es necesario votar por el PS.
En
este sentido creemos que Uds. cometen un error al caracterizar al PS como un
partido obrero, y al decirle a los trabajadores franceses que el voto por el PS
es un voto de clase contra la burguesía. (p. 1)
IV. Proceder diferentemente no se ajusta
a la lógica.
1. Apoyar
a un partido obrero burgués en elecciones tiene por objetivo que los obreros
hagan la experiencia de este partido en el poder.
2. Solamente
el PS puede acceder al poder (esta premisa es implícita en el texto).
3. Conclusión: si el PS fuera un partido obrero burgués,
sería necesario llamar a votar solamente por el PS.
La
táctica de Uds, por un lado es incoherente, porque si Uds caracterizan que el
PS es un partido obrero-burgués (y utilizan la táctica de Lenin con el Partido
Laborista inglés por analogía), deberían haber llamado a votar por Royal
exclusivamente y no por todos los partidos “obreros” por igual, para que los
obreros hagan la experiencia con los dirigentes del PS en el poder. (p. 3)
Incluso
dentro del marco de la lógica formal, la contribución quedaría criticable, en
particular sobre la "situación prerrevolucionaria", la
"propaganda", la "táctica de aplicación permanente".
El
camarada Antonio no ve la inconsistencia de sus dos condiciones de la lección
de táctica III de arriba con la sugerencia de Trotsky al SWP de apoyar la
candidatura del PC-USA contra los partidos burgueses, en la elección
presidencial de
En la
lección de táctica II arriba, el camarada coloca que las elecciones son para la
“propaganda” (premisa 2) olvidando que las elecciones son quizá “propaganda”
para la organización comunista, pero no para la mayoría de la clase obrera y
las masas medio-proletarias. En efecto, el problema es que la mayoría de los
trabajadores creen, ene esta etapa, que las elecciones permiten representarlos
e influir en el Estado. Para ellos, el voto es una forma de “acción” (premisa
1) y no de “propaganda” (premisa 2). Esto obliga a la organización comunista a
participar generalmente, es la táctica habitual en tales ocasiones, aunque el
camarada dice que ninguna táctica es de aplicación permanente (p. 5).
De
cierta manera, su observación no se aplica a la elección presidencial y a las
elecciones legislativas que tienen normalmente lugar en Francia cada cinco
años, ya que una consigna que aparece cada 5 años no puede ser calificada de
permanente. No obstante, no hay una táctica única ante las elecciones; en mi opinión, la organización comunista no
llama a votar por otro partido en las siguientes situaciones:
• · la organización comunista debe
boicotear el escrutinio en algunas situaciones (revolucionarias);
• · la organización comunista no llama
a votar por los candidatos reformistas competidores cuando ella misma presenta
el candidato/a;
• · la organización comunista que no
presenta del candidato/a llama a la abstención si no hay candidaturas de
organizaciones obreras;
• · la organización comunista no debe
llamar a votar por candidaturas reformistas cuando éstas son manifiestamente
marginales en la clase obrera;
• · la organización comunista debe
elegir la abstención cuando se trata de listas que implican candidatos
burgueses (caso de la mayoría de las listas sostenidas por el PS y el PCF en
las elecciones municipales en Francia);
• · cuando la organización comunista
practica el entrismo, está obligada a llamar a votar por los candidatos del
partido en el interviene...
Por
el contrario, según la lección de táctica III de arriba, la táctica electoral
del camarada es, de hecho, un boicoteo casi total, ya que los casos de partidos
de composición mayoritariamente obrera que presentan candidatos en situaciones
prerrevolucionarias o revolucionarias son excepcionales. La abstención parece
convertirse en una “táctica de aplicación permanente”, puesto que se refiere a
un 95% de las elecciones y a un 95% de los partidos.
El camarada se cree en terreno sólido con su
definición del partido obrero burgués:
Un
partido con un programa reformista (es decir burgués), pero con base
mayoritariamente obrera, es un partido "obrero-burgués". (Sobre el caracterización del PS las tácticas
electorales, p. 1)
Pues, un partido con un programa reformista es un
partido burgués (muy corto):
|
Partido |
Programa reformista |
|
Composición trabajadora |
Partido obrero burgués |
|
Composición no trabajadora |
Partido burgués |
Según la misma sensatez, es necesario suponer que un
partido reformista es un partido que hace reformas y que un Estado obrero es un
Estado dirigido por los obreros. Querer reducir una contradicción a un solo
aspecto de la realidad condujo el LRP, y a muchos otros antes de ella, a
analizar la URSS de los años 1930 como una sociedad capitalista. Pero quedarse
con la definición del " partido obrero burgués " según el compañero
Antonio, conlleva muchas dificultades:
• ¿El reformismo tiene un sentido fuera del
movimiento obrero? ¿Es que existe
partidos burgueses con un programa "reformista"?
• ¿Cómo sabe que "la base"
es "mayoritariamente trabajadora"?
¿Cómo conoce la composición social de los partidos?
• ¿Qué es lo que que llama una base
"trabajadora"? ¿Cuál es su
definición de la clase obrera?
• ¿Que es la "mayoría"
trabajadora? ¿Una relativa mayoría (más
de obreros que otras clases)? ¿Una
mayoría absoluta (más de 50% de obreros)?
• ¿No sería necesario tener en cuenta
también la implantación del partido en la clase? ¿Es que un partido de 2.100.000 miembros,
cuyo millón de obreros representando un 25% de la clase obrera es menos
trabajador que un partido de 2.000 miembros que implica a 1.100 obreros que
representan un 0,3% de la clase obrera?
¿En Argentina, el movimiento peronista no tenía mucho más obreros en
1945 o 1950 que el GCI y el POR?
El método de la contribución es superficial y mecánico
y en consecuencia se revela inepto a dar cuenta de las evoluciones, de los
cambios.
La
representación ordinaria coge la diferencia y la contradicción, pero no el paso
de uno a otro, ahora es esto lo más importante. (Vladimir Lenin, Resumen de la
Ciencia de la lógica de Hegel, 1914-15)
De ahí vienen las confusiones múltiples:
1. El descuido de las relaciones entre las clases (la
burguesía no parece actuar);
2. La transformación del contexto de una táctica
empleada por Lenin o por Trotsky (un país dado en una coyuntura dada) como una
condición indispensable para recurrir a esta táctica;
3. Un contrasentido fundamental (si Trotsky o Lenin
dice que un partido es de la pequeña burguesía, el compañero Antonio deduce de
eso que no es un obrero burgués);
4. El abandono de hecho de la categoría de partido
obrero burgués y, por consiguiente, del frente único obrero;
5. La oscilación entre el izquierdismo y el
oportunismo.
El compañero Antonio acaba, sin darse cuenta de
ello o sin advertirlo, en este
resultado: los partidos reformistas desaparecieron, la categoría de "
partido obrero burgués " es caduca, no sirve más para nada. En efecto, el
compañero Antonio no da ningún ejemplo de partido reformista contemporáneo.
Todos sus ejemplos de partidos obreros burgueses casi suben a un siglo; desde
ahora en adelante, todos los partidos parecen ser burgueses:
Si
usted se determina solamente con arreglo al número de votos que cosecha este
partido y no sobre su carácter de clase ustedes se encuentra sobre la misma
posición que las diversas corrientes
trotskistas (incluido el PTS) que
llamó a votar por Chávez al referéndum rechazado, o que el PO que llama a votar
por Evo Morales contra el candidato de la oligarquía y del imperialismo. ¿Posiblemente habría que extenderlo al voto
para Cristina Kirchner, para Lula, para Tabaré y hasta Bachelet? ¿Había que llamar a votar por el Partido
laborista de Blair-Gordon Brown y por el PSOE de Zapatero? (Sobre la caracterización del PS y tácticas
electorales, p. 4)
La caracterización de "corrientes
trotskistas" es más bien confusa para designar a partidarios del
"frente único antiimperialista", los "partidos amplios" y
de "la asamblea constituyente" en las democracias burguesas. Sobre
todo, esta lista es ecléctica porque pone sobre el mismo plano de una parte el
PJ fundado por el demagogo Perón, el coronel nacido del aparato represivo del
Estado burgués, y por otra parte los partidos construidos por la clase obrera
(PS de Francia, Partido Laborista en Gran Bretaña, PT de Brasil, PS de Chile,
PSOE de España), hacia la que los comunistas preconizaron la participación,
luego el frente único. Entre otras cosas, el compañero suprime del movimiento
obrero al Partido Socialista y al Partido Comunista de la Argentina.
Conocemos
al PS de Argentina, que acaba de ganar las elecciones en la provincia de Santa
Fe (la segunda más importante por su PBI y por la cantidad de habitantes,
después de la provincia de Buenos Aires), y a pesar de haber recibido una
importante cantidad de votos de trabajadores, se ajusta plenamente a la
caracterización de Trotsky arriba citada. (Sobre la caracterización del PS y
las tácticas electorales, p. 1)
EL
PC, por lo menos en Argentina, no es un
partido obrero, ni por se sabe programa, ni por su composición social, el cual
coincide en gran medida con el del PS. (p. 4)
Me es difícil de pronunciarme sobre la vida política
argentina. Una cosa está segura, el Partido Socialista y Partido Comunista de
la Argentina han aparecido en un marco
mundial. No sé si el PS jamás tuvo un programa verdaderamente obrero. No era el
caso de los partidos laboristas de Australia, de Gran Bretaña. El PS de
Francia, unificado por la 2ª Internacional en 1905 y dirigido por Jaurès, jamás
tuvo una doctrina consecuente. Igualmente el SPD, oficialmente marxista pero
muy impregnado de lasallismo, "olvidaba" la dictadura del
proletariado.
El PCA no tiene más programa obrero desde hace tiempo
a causa de un fenómeno internacional, la salinización de la 3ª Internacional.
Que yo sepa, la socialdemocracia y el estalinismo desempeñaron un papel tanto
más pernicioso en Argentina porque no eran partidos de la burguesía, sino
partidos que representaban históricamente la clase obrera. La alianza con el
radicalismo burgués (UCR) de los reformistas (PS y PCA) dejó el campo libre al
nacionalismo burgués (PJ). Más tarde, el PCA y una fracción del PS sostuvieron
la dictadura de los militares.
Dudo que la influencia del PRS sea verdaderamente
superior a la del PS y del PCA, porque la quiebra del “movimiento trotskista”,
desde hace 50 años, probablemente contribuyó a su supervivencia (así como a la
del PCR stalinista-maoísta). Admitamos que estos partidos peligrosos en
adelante hayan desaparecido de la clase obrera.
La contribución del camarada no dice cuando eso ha llegado. Ahora bien, la fecha tiene su
importancia:
• En 1972, cuándo el PRT de Nahuel
Moreno constituye el PST con el PSA de Juan Coral, ¿es una fusión de
trotskistas con un partido burgués?
• En 1985, cuándo el MAS hace un
bloque político con el PCA (“Frente del Pueblo”), ¿es una alianza con un
partido burgués?
Me
parece que es lo contrario de la política comunista: marchar por separado
(incluido presentando a sus candidatos), golpear juntos (incluido con los stalinistas):
Mientras
el PCF exista y despliegue una actividad cierta, nosotros siempre debemos
tenerlo en cuenta y orientarnos en la práctica también a partir de esta
actividad. Esto implica ante todo la
aplicación del frente único… (León
Trotsky, Observar sobre las tesis de la LC, 8 de agosto de 1933)
Hoy,
habría, según el compañero Antonio, en Argentina, sólo los partidos burgueses
de un lado y las “corrientes trotskistas” del otro… a las que el PRS (La Causa Obrera) propuso constituir en
otro tiempo un bloque para las elecciones:
En el
período previo a las elecciones de 2005, en cambio, les hemos propuesto un
frente electoral de esas organizaciones (PTS-MAS-PO)… (Sobre la caracterización
del PS y tácticas electorales, p. 7)
Cuando
discute con MI de Alemania, el PRS parece olvidar la lección que da al GB:
Trotsky :
Pero es precisamente en el terreno de la propaganda que tal bloque es
inadmisible. La propaganda debe apoyarse sobre
principios claros, sobre un programa preciso. Marchar separadamente, pegar juntos. El bloque
no está creado más que para la acción práctica de las masas. Las transacciones en las alturas sin base de
principios no conducen a nada, salvo a la confusión. La idea de presentar a
elecciones presidenciales un candidato del frente único obrero es una idea
fundamentalmente errónea. (Sobre la caracterización del PS y las tácticas
electorales, p. 2)
¿Porque
un bloque PTS-MAS-PO es mejor que su separación?
• Si el PTS, el MAS y el PO son “trotskistas”,
es legítimo que se unan, pero ni solo para las elecciones, y el PRS debería
también participar en esta fusión.
• Si el PTS, el MAS y el PO son unos
centristas que abandonaron el programa del comunismo: ¿Por qué sembrar la
ilusión entre las trabajadoras y los trabajadores que la unidad electoral de
centristas es una elección positiva?
El “frente
único de los revolucionarios”, heredado del SUCI y de la LIT, siembra una
confusión política grave entre los trabajadores porque difumina la delimitación
de la organización comunista con el reformismo y el centrismo, al mismo tiempo
que se opone al frente única obrero.
Las
definiciones eternas y unilaterales dan la espalda a todo progreso de la
política marxista en el curso del tiempo. Entre una centena de páginas de una
obra (La Enfermedad infantil del
comunismo) de defensa de
la dialéctica y de la demolición encarnizada de los que, en la IC, abandonan
los sindicatos a sus direcciones, se abstienen en el momento de las elecciones
y niegan todo acuerdo con los partidos reformistas, el compañero Antonio retuvo
la frase siguiente:
No
deberíamos hablar de la exclusión de los «partidos capitalistas y burgueses»,
ya que los partidos de Scheideman y de MM. Kautsky-Crispien son unos partidos
demócratas de la pequeña burguesía… (Sobre
la caracterización del PS y las tácticas electorales, p. 3)
El
compañero Antonio olvida que, en 1920, la táctica del frente único obrero (y la
táctica, que responde al mismo problema, del sostén electoral de los
reformistas) es solamente esbozada.
Va a
ser enriquecida por la intervención del KPD, confrontado duraderamente con dos
partidos reformistas (SPD y USPD). La consigna nacida en Alemania va a ser
generalizada por la IC en 1921, poco después de su 3º congreso. Entonces, el
bloque de los partidos obreros para la lucha y, simétricamente, “la exclusión de los partidos burgueses o de
los partidos capitalistas”, que Lenin refutaba precisamente se hace
consigna de la Internacional Comunista. El 4º congreso de la IC precisa la
táctica del frente único obrero, coronada por la consigna de gobierno obrero:
A la
coalición abierta o enmascarada entre la burguesía y la socialdemocracia, los
comunistas oponen el frente único de todos los obreros y la coalición política
y económica de todos los partidos obreros contra el poder burgués para la caída
definitiva de este último. (IC, Resolución sobre la táctica, 1923)
A la
idea de un “bloque de las izquierdas”, el Partido comunista debe oponer
sistemáticamente, en toda su propaganda diaria la de todos los trabajadores
contra la burguesía. (León Trotsky, Resoluciones y mensajes del IC, junio de
1922)
Después
de una experiencia rica de 15 años, el congreso de fundación de la 4a
Internacional es todavía más claro:
La
acusación capital que la 4a Internacional lanza contra las
organizaciones tradicionales del proletariado, es que no quieren separarse del medio-cadáver
político de la burguesía. En estas
condiciones, la reivindicación dirigida sistemáticamente a la vieja dirección:
“romped con la burguesía, toma el poder!” es un instrumento extremadamente importante para descubrir el
carácter traidor de los partidos y las organizaciones de la 2ª y de la 3a
Internacionales, así como de la Internacional de Amsterdam. (León Trotsky, La
Agonía del capitalismo y las tareas del 4ª Internacional, 1938)
Pues,
la 4ª Internacional se dirige a las "organizaciones tradicionales del
proletariado" afiliadas la Federación Sindical internacional, a la
Internacional Comunista y a la Internacional Socialista (y su sección francesa:
el PS-SFIO).
Sin
embargo, en aquella época, el PS-SFIO es, según el compañero Antonio, un
partido burgués puro y simple. Es lo que cree que él lee en Trotsky (que habría
sido singularmente incoherente como redactor del programa anteriormente
citado):
No
sólo el SFIO no es un partido revolucionario sino ni siquiera un partido proletario. Es pequeña burgués, no sólo por su política,
sino también por su composición social.
(León Trotsky, Una Nueva etapa, el 10 de junio de 1935)
El
Partido Socialista no es un partido obrero,
ni por su política, ni por su composición social. Es el partido de la nueva clase media, los
funcionarios, los empleados, etc., parcialmente el de la pequeña burguesía y de
la aristocracia obrera. (León Trotsky, La Etapa decisiva, el 5 de junio de 1936)
El
compañero funda toda su crítica sobre una interpretación totalmente errónea de
estas dos citas:
¿Que
es pues lo que cambió desde entonces en
la dirección, la política y el programa, o en la base social del PS para que
usted lo caracterice como un partido obrero? (Sobre la caracterización del PS y
tácticas electorales, p. 1)
Según
el compañero Antonio, el PS era burgués en 1935. O sea, o hicimos en 1934 el
entrismo en un partido burgués, o el PS se volvió burgués en 1935. Ni lo uno,
ni lo otro.
Es
imposible probar que la composición social precipitadamente se deterioró entre
nuestra entrada y nuestra salida de este partido:
Ninguna
estadística, ningún sondeo permite establecer la composición socioprofesional
del PC y el SFIO, ni seguir su evolución...
(Georges Lefranc, Le Socialisme en France de 1918 à
De
hecho, comprendía a probablemente más proletarios en junio de 1936 en sus filas
que en marzo de 1934, aunque el PCF ganó mucho más.

El
testimonio de un bolchevique-leninista de la época confirma que, en 1934, había
sólo una minoría de proletarios en las secciones del PS:
Los
militantes de la Liga comunista tenían la impresión de caer a otro mundo…
Asistían, estupefactos, a los efectos oratorios de la pequeña burguesía casi
totalmente preocupados de las elecciones municipales y de los escándalos
locales… (Yvan Craipeau, Le Mouvement trotskyste en France, Syros, 1971, p.
120)
El
movimiento de juventud socialdemócrata, en la cual tuvimos un cierto éxito en
1934-1935, no tenían, evidentemente, una composición sensiblemente diferente.
Oficialmente
fuertes de 11 000 miembros, las Juventudes socialistas contaban solamente una
pequeña minoría de obreros. (Yvan Craipeau, Le Mouvement trotskyste en France,
Syros, 1971, p. 12)
El
PS-SFIO jamás tuvo una base mayoritariamente obrera, por las mismas razones que
no fue un partido tan implantado en la clase obrera como el Partido laborista o
el SPD:
El fracaso de la constitución de la socialdemocracia alemana como un trade-unionismo acaba en una rotura total entre el partido y el sindicato… Quedará de eso, no sólo la ausencia de militantes y de dirigentes de origen sindical, lo que explica los efectivos limitados, donde los obreros y los empleados serán siempre minoritarios… (Huges Portelli, Le Parti socialiste, in Pierre Bréchon, Les partis politiques français, La Documentation française, 2005, p. 100)
Hasta
1936, no había partido obrero de masa en Francia. Es el PCF que va a desempeñar
este papel, cumplido antes de la primera guerra mundial en otros países por el
laborismo y la social democracia.
En el
momento en el que los bolcheviques-leninistas militaban en el SFIO, Trotsky
observaba:
La
SFIO es en cierta medida una organización de la pequeña burguesía, no sólo a
causa de su tendencia dirigente, sino también por su composición social… El Partido obrero belga al contrario engloba
la clase obrera… (León Trotsky, Hay que entrar en la JGS, 1 de noviembre de
1934)
Las
citas de las que hace mucho caso el compañero Antonio no acusan la naturaleza
de partido obrero burgués de la SFIO, porque persiguen otro fin. Trotsky argumenta en junio de 1935 contra la
prolongación del entrismo (que todavía intenta la parte más grande del GBL) y
en junio de 1936 contra la tentación del oportunismo hacia la izquierda del PS,
la GR de Marceau-Pivert y Guérin (que manifiesta sobre todo la fracción
Molinier y Frank).
En
ningún momento, el compañero Antonio considera la socialdemocracia como una
corriente internacional. Sin embargo, el "giro francés" fue generalizado.
En 1935, el SI de la Liga Comunista Internacionalista aconseja la entrada de
los bolcheviques-leninistas al POB en Bélgica
(lo que el compañero menciona) y en el SP en los Estados Unidos (cuya
composición no fue "mayoritariamente obrera"). En 1936, preconiza la
entrada al Partido Laborista en Gran Bretaña y al PSOE en España (cuya
composición probablemente no fue " mayoritariamente obrera").
El
marco de análisis de la contribución del compañero Antonio es puramente
nacional (¿hay bastantes obreros en tal partido?) y pues muy alejado del
programa de transición adoptado en 1938:
La 4a
Internacional les declara la guerra implacable a los burocracias de la 2a
y la 3a Internacional y de la Internacional de Ámsterdam y de la
Internacional anarco-sindicalista, lo mismo que a sus satélites centristas; al
reformismo sin reformas, a la democratismo aliada a la GPU, al pacifismo sin
paz, al anarquismo al servicio de la burguesía, a los
"revolucionarios" que temen mortalmente a la revolución. Todas estas organizaciones
no son promesas del porvenir, sino las supervivencias del pasado. (León Trotsky, La Agonía del capitalismo y
las tareas de la 4ª Internacional, 1938)
Es
claro, en esta enumeración de las corrientes del movimiento obrero, que la
socialdemocracia (2a Internacional) es puesta sobre el mismo plano que el stalinismo (3a Internacional) y que hay que
destruir su influencia en la clase obrera para asegurar la revolución
socialista mundial. El manifiesto de la conferencia de alarma de 1940 confirma
que se trata de "burocracias obreras" y no de partidos simplemente
burgueses:
La “unanimidad"
actual de la 2a Internacional se explica por el hecho de que todas
sus secciones esperan que los Aliados vayan salvar sus puestos y sus rentas en
la burocracia obrera de los países democráticos y a restaurar estos puestos y
estas rentas en los países totalitarios.
(Léon Trotsky, La Guerra imperialista y la revolución proletaria
mundial, 1940)
Tanto
los escritos de Trotsky sobre Francia como los documentos programáticos de la 4a
Internacional consideran el PS-SFIO y los otros partidos de la 2a
Internacional, como partidos trabajadores burgueses, de los partidos
reformistas.
Una
cita que hace el camarada él mismo Antonio (p. 4) prueba que Trotsky
consideraba el PS y el PCF, en junio de 1936, como partido obreros burgueses:
Si en
todas las circunscripciones electorales en las que los socialistas y comunistas
se han retirado a favor de los radicales, se hubieran planteado en la segunda
vuelta candidaturas obreras revolucionarias, éstas hubieran obtenido un número
muy importante de votos. Por desgracia, no se ha encontrado una organización
capaz de una iniciativa semejante. Esto demuestra que los grupos
revolucionarios, centrales y locales, permanecen fuera de la dinámica de los
acontecimientos y prefieren abstenerse y esquivarse, allí donde hace falta
actuar. (La Etapa decisiva, el 5 junio de 1936)
La
frase que precede la cita ayuda a comprender lo que Trotsky quiere decir:
Sin
embargo, las masas han sabido, incluso en esas condiciones, mostrar que ellas
quieren no una coalición con los radicales, sino la unidad de los trabajadores
contra toda la burguesía.
Así
como otro que se encuentra entre ambas citas del compañero Antonio de este
artículo de La Lutte Ouvrière:
Si
socialistas y comunistas hubieran llevado una política de clase, es decir si
hubieran luchado por la alianza de los obreros y de los elementos medioproletarios
de la ciudad y del pueblo, contra toda la burguesía, incluida también su
podrida ala radical, hubieran tenido muchos más votos… (León Trotsky, La Etapa
decisiva, el 5 de junio de 1936)
Si
Trotsky explica en eso lo que el PS-SFIO y el PCF-SFIC habrían debido hacer, es
que considera a los dos como componentes del movimiento obrero, que se opone a
la burguesía incluido a su ala izquierda, el Partido Radical “podrido”.
El
compañero Antonio opone totalmente elecciones y frente único. Para Trotsky, en el momento de las elecciones
también, las masas quieren "la alianza de los trabajadores contra toda la
burguesía".
Lo
que prueba la cita completa es que, frente al “Frente popular”, Trotsky
preconiza una táctica que distingue al PS y al PCF del Partido Radical, que
opone ambos grandes partidos obreros a todos los partidos de la burguesía: en
la primera vuelta, el 26 de abril de 1936, cuando es posible, “candidaturas
obreras revolucionarias”; en las circunscripciones donde hay una segunda
vuelta, el 3 de mayo de 1936, mantener estas “candidaturas obreras
revolucionarias” contra los “radicales” cuando los “socialistas” y los “comunistas”
desistieron para los “radicales” burgues.
Las
elecciones francesas reposaban (y reposan siempre) en un “escrutinio uninominal
mayoritario a dos vueltas”. El principio es el mismo que en Argentina,
aunque con modalidades diferentes. Los
electores (en 1936, sólo los hombres votaban) escogen a la primera vuelta a un
candidato entre varios. Si un candidato recoge la mayoría absoluta (más de 50%
de los votos válidos), es elegido. Sino,
una segunda vuelta permite escoger entre los candidatos que se quedan en
competición. El que obtiene la mayoría relativa es elegido. Hoy, hay que, para tener el derecho a
mantenerse, haber tenido por lo menos el 12,5% de los votos en la primera
vuelta.
En la
práctica, ambos grupos que apelaban a la 4ª Internacional (GBL, PCI) presentaron
en la primera vuelta a varios candidatos y llamaron en otro lugar a votar a PS
o PCF. En la segunda vuelta, cuando los
partidos obreros burgueses mantenían a su candidato, el candidato
revolucionario desistió para el PCF-SFIC o el PS-SFIO. Cuando el PS y el PCF desistían para el
Partido Radical, allí dónde era posible, estas candidaturas fueron mantenidas
contra el Partido Radical:
El Grupo
bolchevique-leninista tuvo unas 80 reuniones, pero recogió sólo algunas
centenas de votos… solo Fred Zeller obtuvo 170 votos a Saint-Denis. Los resultados del PCI son del mismo orden …
en el segundo solamente, obtuvo un éxito relativo en Puteaux (600
votos) y en el 18 distrito de París (180 votos), manteniéndose como único
candidato obrero contra el radical Barthelemy y Sellier a favor del cual el Partido Comunista desistiera. (Yvan
Craipeau, Le Mouvement
trotskyste en France, Syros,
1971, p. 157)
Trotsky
jamás critica el voto para el PS o el PCF. Esto no es por ignorancia de la táctica común del
GBL (el grupo que sostiene), ni del PCI de Molinier y Frank (un grupo que
critica violentamente), porque, del 1934 al 1936, Trotsky sigue atentamente la
lucha de las clases en Francia así como los asuntos de la sección francesa.
A
principios de 1936, el GBL (La Vérité)
es debilitado por la escisión de la fracción Molinier y Frank que acaba de
proclamar el PCI (La Commune). Después des las elecciones, en vísperas de la
huelga general, ambos grupos se reunifican constituyendo el Partido Obrero Internacionalista
(La Lutte Ouvrière) antes de que los
moliniéristas se escindan de nuevo. En
1939, el SI de la 4a Internacional ordena al POI adherir al PSOP.
Esto ha sido proclamado por la GR de Marceau-Pivert, después de su expulsión en
1938 del PS-SFIO. ¿Pero si el PS es un
partido burgués, cual es la naturaleza del PSOP que proviene de él y al cual
los bolcheviques-leninistas deben adherirse, según la 4ª Internacional?
El
PSOP y el “Buró de Londres” se desintegran al comienzo de la segunda guerra mundial; Pivert y la
mayoría de sus miembros se unen a la SFIO después de la guerra. Los trotskistas clandestinos se reunificaron
durante la ocupación alemana, bajo el impulso de Michel Pablo, y tomaron el
nombre de Partido Comunista Internacionalista (La Vérité).
En
1945, son convocadas las primeras elecciones legislativas desde el 1936. El PCI
presenta candidaturas revolucionarias en algunas circunscripciones; en otro
lugar, llama a votar a PS o PCF.
El PS
obtiene el 26,16% de los votos, el PS 24,16% contra el 24,6% del MRP. Por
primera vez, socialistas y comunistas disponen de la mayoría en el parlamento,
pero se apresuran a acompañar el gobierno tripartito (PCF-PS-MRP)… (Yvan Craipeau, La Libération confisquée,
Syros, 1978, p. 132)
El
PCI utiliza el resultado de las elecciones a la asamblea constituyente para
reclamar la expulsión del ministro del MRP y un gobierno de las organizaciones
obreras:
Los partidos burgueses fueron aplastados. El PCI lanzaba la consigna de gobierno PS-PC-CGT. (Michel Lequenne, Le Trotskisme, une histoire sans fard, Syllepses, 2005, p. 132)
Que
yo sepa, nadie en la 4ª Internacional acusa su táctica electoral y su consigna
de gobierno, que evidentemente están vinculadas. En el mismo momento, la Juventud Socialista es
atraída por el trotskysmo. Es bastante
curioso para una organización de juventud de un partido burgués.
La 4ª
Internacional del tiempo de Trotsky consideraba al stalinismo y a la
socialdemocracia como gemelos políticos. Pero, algunos años más tarde, la dirección de
la 4ª Internacional revisa este análisis. El SI de la 4ª Internacional, instalada en
París, capitula en 1951 delante del stalinismo, en la cumbre de su potencia en
Europa y repite, en América Latina, la política stalinista de alineación sobre
el nacionalismo de la pequeña burguesía o de la burguesía. Es la época cuando el POR de Argentina se
adapta al peronismo hasta el punto de unirse al movimiento justicialista en
1955 y de colocarse “bajo la disciplina del general Perón”.
A
partir del momento en que el enemigo principal no era más el imperialismo
inglés, nos consideramos formando parte del
frente único antiyanqui que era el peronismo… (Ernesto
González, Qué fue y qué es el peronismo, Pluma, 1974, p. 82)
En
lugar de la política proletaria de construcción del partido revolucionario, de
la lucha contra las direcciones traidoras y del frente obrero único, el “trotskysmo”
mundial se hace una corriente de la pequeña burguesía prostalinista, que quiere
ayudar a la burocracia del Kremlin a que se reforme y empujar a los partidos
stalinistas y a los demagogos nacionalistas a llevar la revolución.
En
lugar de dedicarse a la construcción, por todos los medios tácticos
convenientes, de partidos revolucionarios independientes, Pablo considera que
la burocracia stalinista, o una fracción decisiva de ésta, es apta para
modificarse bajo la presión de las masas hasta aceptar “las “ideas y el programa"
del trotskysmo… (James Cannon, Carta abierta a los trotskistas del mundo
entero, 1953)
Después,
el “trotskysmo” francés es la sombra transportada del PCF, una esfera de
influencia cripta-stalinista, profundamente impregnada de stalinismo. Ni siquiera la minoría pablista del PCI y su
sucesor LC-LCR, ya que el grupo francés de Barta que tenía como escisión del
POI y de la 4ª Internacional en 1939 engendra a su turno, en los años 1960 una corriente
pro-stalinista alrededor de Hardy (VO-LO). Se añade a eso la creación 1975, por escisión
del LCR, de la LTF, un grupo vinculado al SL de los Estados Unidos, en otro
tiempo miembra del CI y hecho también prostalinista en los años 1970. El robertsonismo (LTF, GI), el hardysmo (LO) y
todos herederos del pablismo, la variante Mandel (JCR-LC-LCR), la variante
Moreno (GLC, GSI), la variante Grant (GR, La Riposte), tienen en común hacer
pasar al PCF como “el” partido obrero y al PS como un partido burgués… En 1972, la LC quiere empujar a la izquierda
el frente popular (“Unión de la izquierda” PS-PCF-MRG). En 1977, la LCR, LO y la LTF sostienen el
campo del PCF contra el PS. En 1981, la LCR en lugar de pronunciarse por un
gobierno que excluye a los ministros burgueses, reclama que hubiera un ministro
PCF en el gobierno de frente popular de Mitterrand. La LCR y LO votan por los candidatos radicales
burgueses (MRG) en la segunda vuelta de los legislativos de 1981. En 2005, LO, LCR, PT, LTF, GLC, GSI, CRI
llaman a votar “no” al referéndum, en consecuencia del PCF social - chauvinista
y, luego, llaman al PCF a romper con PS.
El
candidato trotskista habla de nuevo de unión. “Hay que reunir sin sectarismo
las fuerzas anticapitalistas de este país”, declaró Oliver Besancenot en el
momento de una reunión delante de un millar de personas en Rezé, cerca de
Nantes… Esta “unión de la izquierda
radical”, que sería “independiente del PS", debe “durar y no cesar al
primer vencimiento electoral venido”, dijo. (L’Express, el 28 de marzo de 2007)
Si el
PT-POI es un componente del aparato sindical anticomunista de FO, la LCR-NPA y
LO se integra cada vez más en las burocracias sindicales nacidas del stalinismo
de la CGT y del FSU. Los pretendidos
trotskistas de LO, de LCR y del PT se reencuentran con PS, el PCF y las
burocracias sindicales para oponerse a la huelga general y sostener los “días
de acción” (pajos) que dividen el proletariado, dispersan la energía de las
masas y protegen los gobiernos burgueses.
En
las manifestaciones, las huelgas, las juntas generales, los militantes del GB están
confrontados con la acción contra-revolucionaria del PS, del PCF, de LO, del
LCR, jamás en la UMP, en el MODEM, en el PRG… Esto ilustra que el PS y el PCF son unos “partidos
obreros burgueses” y que es vano ilusionarse con “movimientos trotskistas” o la
“reconstrucción” de la 4ª Internacional destruida en 1951-53 de la cual ninguna
sección subsiste como organización comunista.
La
sección francesa de la 4a Internacional (PCI) había resistido al
revisionismo pablista bajo la conducción de Marcel Bleibtreu, pero había
quedado aislada y se había excluido en 1952 de la 4a Internacional. En 1953, había participado en la fundación del
Comité Internacional con la sección americana, la sección suiza y la sección
británica. Pero la CI se reveló incapaz de rechazar el “frente único
antiimperialista” que conducía a la liquidación de las secciones en América
Latina, ni de llevar una ofensiva resuelta contra el SI de Pablo-Mandel. La CI y la sección francesa progresivamente
degeneraron. El primer golpe ha sido llevado a la CI por su principal
organización, el SWP de los Estados Unidos, que capituló al castrismo antes de
unirse en 1963, sobre esta base, con el SI que se vuelve pro-stalinista
castrista y guerillerista. El grupo PO (Palabra
Obrera) de Argentina siguió al SWP al “Secretariado Unificado”, formando el
PRT.
El PRT, que existe en los hechos desde el 1963, toma este nombre en el curso de su primer congreso en 1965. Quedaba una aproximación, en 1962, de dos organizaciones: Palabra Obrera, grupo trotskista relacionado con la IV Internacional y dirigido por Nahuel Moreno, y una pequeña organización populista, el Frente Revolucionario Latinoamericano, dirigido por Rene y Roberto Santucho, antiguos militantes del Partido Socialista Argentino. El objetivo de esta aproximación era realizar un trabajo político entre los trabajadores del campo con el fin de establecer luego focos de guerrilla. (François Gèze y Alain Labrousse, Argentine, révolution et contre-révolution, Seuil, 1975, p. 136)
Desde
mediados de los años 1950, Lambert excluye a Bleibtreu y Lequenne, a pesar de
las protestas del Comité Internacional. Lo
que queda de la sección francesa no tiene más nombre de organización hasta 1967
y publica el periódico Informations
Ouvrières. Lambert capitula al nacionalismo argelino (MNA), luego al
reformismo de tipo socialdemócrata (FO, FEN, PS). Lambert practica la calumnia y la violencia
contra sus disidentes. Pero, en 1972,
gracias a Stéphane Just, la OCI es la única organización que condena “l’Union
de la gauche” (la Unión de la Izquierda) como un frente popular y que opone a
eso la consigna de gobierno obrero.
En
1981, la adaptación a socialdemocracia conduce a la OCI a sostener a Mitterrand
(PS) desde la primera vuelta en lugar de presentar a un/a candidato/a. Luego, una vez Mitterrand elegido, la OCI
capitula al gobierno de la Unión de la Izquierda. Así como la LO y la LCR, no acerca ninguna
otra perspectiva; la LCR, quiere empujar a la izquierda al frente popular. La denuncia, por Moreno del oportunismo de la
OCI hacia el PS y al frente popular (Miguel Capa, El gobierno Mitterrand, 1981; Nahuel Moreno, Traición de la OCI, 1982) comienza solamente en aquel momento.
Sin
embargo, el PST no había hecho mejor, cuando había ido a la convocatoria del
general Perón el 21 de marzo de 1974 con el partido stalinista y varios
partidos burgueses, y cuando firmó al final de este encuentro la “declaración
de los
Evidentemente,
Moreno conocía bien la orientación pro-PSP de Lambert durante la revolución
portuguesa de 1974-1975, que no había impedido la fusión del CORCI y de la FB
en 1980 (el efímero CI). Después de la fusión, Moreno había ayudado a Lambert a
obtener la mayoría del CC de la OCI para la consigna de voto para el PS a la
primera vuelta de la elección presidencial, contra Just, que queda en minoría.
En
1984, bajo el nombre de “línea de la democracia”, el PCI cede al etapismo
socialdemócrata y stalinista. Rompe su sostén del PS (que acaba de robarle la
dirección del sindicato estudiantil, la UNEF), le niega de repente toda
naturaleza obrera y lo trata en lo sucesivo como el enemigo principal. El PCI abandona toda política de frente único
obrero y se disuelve a favor de un nuevo partido: el “Parti des travailleurs”.
La
justificación es que:
La
clase obrera no está y las capas populares que lo rodean carecen hoy
representación política. (Plataforma del MPPT, diciembre de 1985)
Después
de la muerte de Lambert, Gluckstein funda el “Parti Ouvrier Indépendant” que
tiene dos secretarios, Daniel Gluckstein y Gerardo Schivardi. Este último declara, en el momento de la
fundación del POI:
Había
que crear un partido que represente a la clase obrera, los oprimidos frente a
los opresores. (AFP, el 15 de junio de 2008)
Es
decir, aparte del MPPT-PT-POI, no habría más partido obrero en Francia. El problema es que la clase obrera no parece
haber comprendido que el PS y el PCF no lo representan más y que es el PT el
que lo representa. El candidato del PT
Boussel (Lambert) obtiene el 0,38% de los votos a la primera vuelta de la
elección presidencial de 1988 (el PS: el 34% sea casi cien veces más, el PCF: el
6,7 %, LO: el 2 %). En 1995, el PT no presenta candidato. En 2002, el candidato
del PT Gluckstein obtiene el 0,47% (el PS: el 16%, el PCF: el 3,4%, LO: el
5,7%, la LCR: el 4,2%). En 2007, el “candidato de los alcaldes” Schivardi “sostenido
por el PT” obtiene el 0,34% (el PS: el 25,9%, el PCF: el 1,9%, LO: el 1,3%, la
LCR: el 4%).
La
corriente “morenista”, en su apogeo, comparte esta vista superficial, extraña
para la IC y para la 4ª Internacional. Lo que el PCI llama en 1985 “ausencia de
representación”, la LIT lo llama “vacío de dirección”:
Las
viejas direcciones traidoras, la burocracia del Kremlin con sus partidos
comunistas de todo el mundo, la socialdemocracia de la Segunda Internacional,
las burocracias sindicales y los partidos nacionalistas burgueses de los países
atrasados, están totalmente en crisis. Las masas ya no los acatan como su
dirección sindical y política. (Manifiesto de la LIT-CI, capitulo X, septiembre
de 1985)
Es
decir, en lo sucesivo no habría más el obstáculo de los partidos obreros
burgueses a la revolución, ya que habrían perdido toda influencia sobre las
masas: “El vacío de
dirección sigue existiendo” (Manifiesto,
X). Los ejemplos de esta pretendida desaparición de las direcciones
tradicionales que el manifiesto de la LIT da son rápidamente, para la inmensa
mayoría, revelados falsos. Por ejemplo, el Partido Socialdemócrata de Gran
Bretaña:
Los
trabajadores ingleses confían cada vez menos en su viejo Partido Laborista,
debilitado y dividido… (Manifiesto de la
LIT-CI, X, 1985)
En
1983, antes de la fundación de la LIT en Buenos Aires, el Partido Laborista
estaba por cierto el el punto más bajo con 8,4 millones de votos (el 27,6% de
los sufragios). Pero consigue, en 1987, 10 millones (30,8%); luego en 1992,
11,5 millones (34,4%) y en 1997, 13,5 millones (43,2%), lo que le permite
después tomar el timón a cuenta de la burguesía.
En
realidad, la recuperación de viejas estupideces izquierdistas sirve de
camuflaje al oportunismo antiguo de Lambert y de Moreno.
Después
de todo, el oportunismo no se expresa sólo por el etapismo, sino también por la
impaciencia política: a menudo intenta cosechar antes de haber sembrado,
obtener éxitos que no guardan relación con su influencia… (León Trotsky, Introducción, el 24 de mayo de 1924, 5 años de Internacional
Comunista)
El
PCI, hasta si rompe en 1984 con el PS, está atado más que nunca a una
burocracia obrera, la de la confederación sindical FO fundada en el momento de
la “guerra fría” con la ayuda del PS, con la ayuda de la 4a República
y con la ayuda de la dirección del AFL-CIO de los Estados Unidos. En 1991, el PCI se asocia con el PCF para
llevar una campaña pacifista en el momento de la primera guerra imperialista
contra Irak. En 1992, Lambert y Gluckstein liquidan el PCI en un “partido
amplio” con un programa mínimo, el PT. Este PT va a llevar todo un tiempo de
campañas comunes con un partido burgués, el MRC.
La
línea pro-stalinista del SU tomó a menudo en los años 1970 la forma del “frente
de los revolucionarios”. El “bloque de
los revolucionarios”, el “polo revolucionario” o el “frente de los revolucionarios”
no son ni el frente único obrero que se dirige a todos los trabajadores, ni la
construcción del partido sobre el programa comunista; es la ilusión que la
unión de los centristas podría reemplazar al partido y al frente único obrero. El “frente de los revolucionarios” desembocó
en una catástrofe luego de la revolución, en Portugal, con el FUP (un bloque de
la “extrema-izquierda” con el partido stalinista pro-Moscú) y el FUR (los
mismos sin el PCP). Habiendo roto en
1979 con el SU pablista, la LIT guarda del revisionismo la ilusión de un lecho
revolucionario duradero independientemente de la construcción del partido, la “nueva
vanguardia” (Manifiesto de la LIT-CI, cap. XI) y la sustitución del partido revolucionario y
el frente único obrero con un bloque centrista, el “frente único revolucionario”
(Manifiesto de la LIT-CI, cap. XIII):
Llamamos
a los grupos, a las organizaciones y frentes revolucionarios que surgen…
(Manifiesto de la LIT-CI, XIII)
La táctica de unir a los
revolucionarios en todos los países donde sea posible, construyendo frentes
revolucionarios, es una táctica muy importante en esta etapa… (Manifiesto de la LIT- CI, XIII)
A
guisa de frente de los revolucionarios, la sección más gruesa de la LIT, el MAS
de Argentina, hace en 1985 un acuerdo (FP: Frente del pueblo) con el “peronismo
obrero” y el partido stalinista que había sostenido la dictadura de Videla. En 1988, el carácter de frente popular es
todavía más nítido con un nuevo acuerdo con el PCA y los partidos burgueses (IU:
Izquierda unida).
El
MAS y el PCI sobrepasaron cada uno 6.000 militantes. Pero el PCI ha sido liquidado en 1991 por su
dirección, dejó el sitio a un PT-POI, reformista y cada vez más social –
chauvinista. El MAS estalló en 1989
después de haber concluido frentes populares sin popularidad. Fueron edificados en la arena: la ilusión de
la desaparición del reformismo desembocó en la desaparición de la ilusión del
centrismo.
Después
de todo, hay sólo dos tipos de partidos, en función de su relación al Estado
burgués: partidos verdaderamente obreros que se oponen a la burguesía y luchan
por su caída; partidos políticamente burgueses porque aceptan el marco del
capitalismo. Pero, en la vida, ciertos
partidos se sitúan entre las organizaciones de la burguesía y los partidos
revolucionarios: o que no fueron hasta el fin de la oposición a la burguesía; o
que, nacidos revolucionarios, retrocedieron.
“Obrero
burgués” es evidentemente una contradicción. Estos partidos son, a la vez, obreros,
burgueses y pequeño burgués. La
composición social es sólo un aspecto de esta realidad contradictoria. ¿Habrían
desaparecido? El compañero no menciona ninguno. Debió leer sin embargo la frase siguiente (ya
que cita este texto de Trotsky):
Mientras
domine el capital, la socialdemocracia y el fascismo continuarán existiendo en
combinaciones diferentes. (León Trotsky, La Revolución alemana y la
burocracia stalinista, 1932)
Porque
no tienen intereses diferentes de su clase, los comunistas siempre saludaron la
aparición de sindicatos y la creación de un partido obrero, cualesquiera que
sean sus límites. Una vez vueltos
comunistas, Marx y Engels siempre se levantaron contra las sectas y
desempeñaron un papel decisivo en la 1a Internacional (AIT) quién
reunía todas las corrientes del movimiento obrero del 1864 al 1871. Su fracción entró en el primer partido obrero
de Alemania fundado en 1863 por Lassalle (ADAV) y en el partido obrero de Gran
Bretaña fundado en 1881 por Hyndman (SDF), dos personajes hacia quienes Marx y
Engels experimentaban la desconfianza más grande.
Fue sólo en
1862 que Lassalle enarboló de nuevo la bandera socialista. Pero no era más el socialismo intrépido del
Manifiesto: lo que Lassalle pedía en interés de la clase obrera, era la
producción cooperativa prestada asistencia por el crédito del Estado… El socialismo lassalleano, lo vemos, era muy modesto.
Sin embargo, su aparición sobre la escena marca el punto de partida de
la segunda fase del socialismo en Alemania, porque el talento, el ardor, la
energía indomable de Lassalle consiguieron crear un movimiento obrero, con cual
se relaciona, por lazos positivos o negativos, amistosos u hostiles, todo lo
que durante diez años removió el proletariado alemán. (Friedrich Engels, El Socialismo en Alemania,
1891)
De su
tiempo, el capitalismo ascendente, Marx y Engels atribuyen las insuficiencias
del movimiento obrero a la inmadurez de los trabajadores, a la influencia de la
religión o de la economía política y sobre todo a los lazos con los pequeños
productores mercantiles de quienes el proletariado entonces se derivaba
(proudhonismo, bakuninismo…). Pero, a
finales del siglo 19, Engels comienza a establecer un lazo entre la hegemonía
británica sobre la gente y las prácticas de los jefes de los sindicatos. Con la decadencia del capitalismo, la clase
dominante se esfuerza por tomar el control de las organizaciones fundadas por
la clase obrera, a través de sus aparatos (sus dirigentes y sus permanentes).
La burguesía
imperialista no es un “tigre de papel”, como lo afirma el manifiesto de la LIT
prosiguiendo la imagen pintoresca pero simplista de Mao Zedong (Manifiesto del LIT- CI, XI):
La
burguesía, al contrario de los necesidades de la evolución histórica, aún es la
clase social más poderosa. Más aún:
puede decirse, desde el punto de vista político, que la burguesía espera el
máximum de su potencia, de la concentración de sus fuerzas y medios, medios
políticos y militares, de mentira, de violencia y de provocación. Es decir el máximum del desarrollo de su
estrategia de clase en el mismo instante en que más amenazada está de su
pérdida social. (León Trotsky, Una
escuela de estrategia revolucionaria, julio de 1921)
Los “partidos
obreros burgueses” son justamente una expresión de la dominación de la clase
explotadora sobre la clase explotada que se desarrolla en el momento de la fase
de decadencia del capitalismo. En este
caso, esto toma la forma de la corrupción y de la integración de las
organizaciones que los explotados crearon en el seno de las sociedades
capitalistas. Los aparatos de los
sindicatos y de los partidos se hacen unas burocracias de la pequeña burguesía
que sirven de agentes a la burguesía en el seno de la clase obrera. Hablar de “obrero-burgués”
o de “reformismo” no es pues un cumplimiento: son términos que designan a
traidores, agentes del enemigo en el seno de nuestra clase.
En el
momento de la revolución rusa de 1917, el Partido Bolchevique, en general, no
usa el término “obrero burgués” para el Partido Socialista Revolucionario y el
Partido Menchevique, sino “pequeño burgués” o de “conciliadores”. Al mismo
tiempo, Lenin los sitúa, sobre todo al Partido Menchevique, como la forma local
de un fenómeno mundial, que nombra a veces “partido obrero burgués”, en
consecuencia de Daniel De Leon (muerto en 1914).
Las
instituciones políticas del capitalismo moderno -- prensa, parlamento,
sindicatos, congresos, etc. -- han creado privilegios y dádivas políticos,
correspondientes a los económicos, para los empleados y obreros respetuosos,
mansos, reformistas y patrioteros. La
burguesía imperialista atrae y premia a los representantes y partidarios de los
"partidos obreros burgueses" con lucrativos y tranquilos cargos en el
gobierno o en el comité de industrias de guerra, en el parlamento y en diversas
comisiones, en las redacciones de periódicos legales "serios" o en la
dirección de sindicatos obreros no menos serios y "obedientes a la
burguesía". (Vladimir Lenin, El imperialismo y la escisión del socialismo,
1916)
Este
término trata de dar cuenta de la dominación directa de la burguesía nacional,
vía su Estado, sobre los partidos obreros y sobre los sindicatos. La traición de los principales partidos
obreros y el desvanecimiento de la 2ª Internacional en 1914 justifican la
creación de una nueva internacional obrera. Mientras que el Partido Laborista o el PS-SFIO
tenían sólo una actividad electoral y propagandista, las secciones de la 3ra
Internacional son unos partidos militantes.
Pero
la degeneración del URSS va a arrastrar la aparición de otro tipo de “partido
obrero burgués”, los partidos stalinistas y los sindicatos que controlan, que
sirven al orden burgués por un lazo indirecto con la burguesía mundial, a
través de la burocracia deviene principal en el Estado obrero aislado.
En el
Estado obrero degenerado, el stalinismo se confunde con el aparato de Estado. En los países capitalistas, la
socialdemocracia esta más integrada en el Estado burgués que el stalinismo,
pero éste desempeña un papel contra-revolucionario más resuelto frente a los
movimientos de las masas. El
totalitarismo en la URSS y en la China, el aplastamiento de las revoluciones
políticas de Europa central, las prácticas de los partidos stalinistas en los
países capitalistas rechazan el comunismo y contribuyen manteniendo los
partidos socialdemócratas y las direcciones sindicales del mismo tipo.
Los
antiguos partidos “comunistas” de los países capitalistas no son más
stalinistas hablando con propiedad en la medida donde, bajo la presión de la
burguesía mundial, las burocracias en el poder destruyeron los Estados obreros
y restauraron el capitalismo. En Europa,
nada diferencia más los últimos partidos de masa nacidos del stalinismo de la
socialdemocracia tradicional … En cuanto a los partidos únicos que servían de
biombo a la burocracia, engendraron toda suerte de partidos: partidos burgueses
(incluido fascistoides) o partidos de tipo socialdemócrata…
En
Francia, en 1935-1936, la joven generación obrera se unió al PS-SFIO y sobre
todo al PCF. En 1943-1945, nuevamente se
hincharon las filas del PS-SFIO y todavía más al PCF. En cambio, en 1968, los jóvenes trabajadores
despreciaban al SFIO y desconfiaban del PCF. En 1981, las ilusiones eran sin embargo
grandes en la victoria de Mitterrand y en lo que fue percibido por las masas
como la unidad del PS y del PCF. Recayeron, sin que otra vía hubiera sido
trazada, sin que un partido obrero revolucionario sea construido. En el mundo entero, estos últimos años, las
direcciones sindicales se asociaron con los despidos, con las bajadas de
salarios, con los alargamientos del tiempo de trabajo y los partidos
reformistas de hecho atacado las conquistas sociales cuando accedieron al
poder, sólo o con partidos burgueses. Esto ciertamente distendió los lazos
entre las masas de los países capitalistas y las burocracias obreras. Pero no desaparecieron por eso.
En
Francia, el electorado del PCF se derritió en provecho del PS y en provecho de
la “extrema izquierda”. El pablismo y el hardysmo habían cedido a la hegemonía
stalinista de los años 1940-1950, pero el PCF se estrecha y envejece mientras
que el PS sobrevivió. De donde la
parálisis de LO de la perspectiva de enderezamiento del PCF se vuelve ridícula
y el abandono de esta estrategia por la LCR que se empeña hacia un partido “laxo”
para intentar ocupar el sitio dejado vacío por el stalinismo (NPA).
A
causa de la potencia de la burguesía y, contradictoriamente, de la lucha del
proletariado, la influencia de las burocracias obreras en la clase obrera varía
en el curso del tiempo. En estos
procesos, pasa a veces que individuos, fracciones de partidos o de sindicatos
de mismo origen obrero y de los partidos enteros, desaparecen o abiertamente se
unen a la burguesía. La escisión de los
“neosocialistas” del PS-SFIO que conoció Trotsky es un ejemplo; más tarde, una
fracción del PS-SFIO y una fracción del PCF se volvieron fascistas a finales de
los años 1930. Los casos más recientes en Europa son la fusión de una antigua
minoría del Partido Laborista británico (SDP) con el Partido Liberal para
fundar el Liberal Demócrata en 1988 y la fusión de la antigua mayoría del
partido stalinista de Italia (DS) con una fracción del antiguo Partido
Demócrata Cristiano (La Margarita) para fundar el Partido Democrático en 2007.
Pero,
por el momento, en Francia, el partido que se llama “socialista” desde su
origen, que tiene lazos con el sindicalismo (sobre todo con UNEF y la UNSA,
pero también la CFDT y FO), que vive de los votos de los trabajadores, se queda
un partido obrero burgués. El PS y el
PCF generalmente utilizan el color rojo y todavía llega a las reuniones del MJS
y del PCF entonando la Internacional, lo que jamás le vi hacerle a un partido
burgués.
El
radicalismo de la frase no suprime la realidad del reformismo. Sobre el papel,
las sectas pueden suprimirles toda naturaleza obrera a los sindicatos o a los
partidos reformistas: esto no impide a estos últimos en representar, en dirigir
y en traicionar. Los “revolucionarios” que los echan al olvido mientras que la clase
obrera todavía no lo hizo, les prestan el servicio más grande y desarman a la
clase obrera. La clase obrera no se
desembarazará de las direcciones traidoras espontáneamente, sino con la ayuda
del partido revolucionario. Porque la
burguesía necesita a agentes en el seno de la clase obrera cuando no la aplasta
por la bota del fascismo. En caso que los antiguos “partidos obreros burgueses” no pudieran más desempeñar
este papel, hay candidatos que se proponen en la clase dominante para
reemplazarlos: los “partidos laxos” con programa mínimo creados por los “trotskistas”,
por las organizaciones de parados y nuevo sindicatos fundados por los ‘trotskistas’,
por los frentes populares en los cuales participan o los cuales ellos mismos
forman son la prueba.
La
crisis de dirección de la clase obrera considerablemente se agravó con la
destrucción de la 4a Internacional en 1951-53 y la restauración del
capitalismo en Rusia en 1991-92. Para
avanzar hacia la resolución de la crisis de dirección, en esta situación
difícil, hay que rechazar las mistificaciones de Lambert o de Moreno, “como la
ausencia de representación política” o “el vacío de dirección”.
Espero
que los compañeros de Brasil y de Argentina sean calmados sobre la conformidad
de la política del Groupe Bolchevik con la herencia del 4ª Internacional y que
encontrarán en esta respuesta materia de reflexión para su propia intervención.
La
ciencia exige, en primer lugar, que se tenga en cuenta la experiencia de los
demás países, sobre todo si estos países, también capitalistas, pasan o han
pasado recientemente por una experiencia muy parecida; en segundo término,
exige que se tengan en cuenta todas las fuerzas, todos los grupos, partidos,
clases y masas, que actúan en el interior de dichos países, en vez de
determinar la política únicamente conforme a los deseos y opiniones… (Vladimir Lenin, La Enfermedad infantil del
comunismo, el "izquierdismo", abril de 1920)
La
crisis de dirección viene del control, a cuenta de la clase dominante, por
burocracias, de las organizaciones obreras (es decir: fundadas por la clase
obrera). Si las palabras tienen un sentido, un partido burgués no traiciona el
proletariado; pues, los partidos burgueses no son la causa de la “crisis de la
dirección revolucionaria del proletariado” que tenemos que resolver. Sólo el fascismo y la revolución proletaria
suprimen esta base objetiva del reformismo. En Francia, el PCF y sobre todo el PS
conservan la confianza de millones de trabajadores pero sólo pueden engañarlos.
En un número de países de América,
partidos obreros burgueses antiguos (Partido Comunista chileno y Partido
Socialista de Chile, por ejemplo) o más recientes (Partido dos Trabalhadores de Brasil, por ejemplo) desempeñan siempre un
papel funesto, a causa de la marginalidad y, luego, a causa de la desaparición
del 4ª Internacional. Además, los viejos partidos socialdemócratas europeos
desempeñan un cierto papel en América Latina, a cuenta de la Unión Europea;
también, los partidos stalinistas que intentan readaptarse en partidos
socialdemócratas (PRC de Italia, PCF de Francia, PDS de Alemania) se esforzaron
por hacerse útiles para su burguesía a través del Foro Social Mundial.
El “frente
de los revolucionarios” de los revisionistas del programa y de los liquidadores
de la 4ª Internacional abandona la tarea de enfrentarse con las direcciones
traidoras y desemboca en la adaptación a éstas. Para resolver la crisis de dirección, hay que
construir un partido delimitado del centrismo, que combate el reformismo con
tácticas apropiadas en lugar de negar su existencia.
La
intransigencia política y una política flexible de frente único constituyen dos
armas para alcanzar una solo y mismo fin. (León Trotsky, Centrismo y 4a Internacional
", 1934)
Si
queremos resolver la crisis de dirección revolucionaria de la clase obrera, hay
que liquidar en la práctica el obstáculo de los viejos aparatos y desenmascarar
también a los epígonos de la difunta 4a Internacional que intentan
abastecer a la burguesía de frente populares y de nuevos partidos reformistas.
El
hecho de que en todos los países capitalistas avanzados se han constituido ya “partidos
obreros burgueses", como fenómeno político, y que sin una lucha enérgica y
despiadada, en toda la línea, contra esos partidos -- o, grupos, corrientes,
etc., todo es lo mismo -- no puede ni hablarse de lucha contra el imperialismo,
ni de marxismo, ni de movimiento obrero socialista. (Vladimir Lenin, El imperialismo y la escisión
del socialismo, 1916)
Con
mi saludos internacionalistas,
Valentina Cohen