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Entrevista de EDM a Philippe Couthon, del Groupe Bolchevik (Francia)

 

P: Cuál es la situación en Francia tras el voto masivo a Chirac, la guerra contra Irak y la política de agresión del gobierno a derechos y conquistas arrancadas por los trabajadores en los períodos anteriores (o lo que queda de las mismas)…

 

R: La lucha de clases en Francia es una expresión particular de las relaciones internacionales entre la burguesía y el proletariado mundial.

No habiendo alcanzado a tomar el poder en algunos países decisivos en el momento de la reaparición de las crisis económicas en 1973, el proletariado ha padecido, a partir de los años 80, la contraofensiva a cargo de las principales burguesías. Éstas aprovecharon el paro masivo y, sobre tofo, la cobardía de las direcciones del movimiento obrero (burocracias sindicales y «partidos obrero burgueses») para asestar golpes a la clase obrera. La derrota de los mineros ante el gobierno Thatcher en 1984 fue la manifestación más espectacular en Europa.

Sobre la base de esta impotencia política y de estos retrocesos de las clases obreras más importantes, un acontecimiento decisivo fue la destrucción de la URSS en 1991 a manos de la burocracia estalinista y el ulterior restablecimiento del capitalismo en el único país en donde el proletariado había realizado una revolución y ejercido el poder. Ésta derrota histórica le dio alas a las potencias imperialistas, principalmente al Estado Norteamericano, para hacer reinar, con brutalidad, su orden en Irak en 1991, en Yugoslavia en 1999, en Afganistán en 2002, de nievo en Irak en este año en curso.

Es en este contexto en donde la burguesía francesa, como sus hermanas y rivales en Europa occidental, ha comenzado a retomar todo cuanto había tenido que ceder al proletariado, desde la segunda guerra mundial imperialista hasta los años 70.

Luego, los trabajadores son vulnerables debido a las traiciones de los partidos que habían edificado en otros tiempos y por las burocracias corruptas que controlan las organizaciones sindicales.

El  PS y el PCF asestaron, ellos mismos, severos golpes a los trabajadores, a cuenta de la clase capitalista cuando accedieron al gobierno (por ejemplo, ese fue el caso del gobierno de la «Izquierda plural» de Jospin entre 1997 y 2002: la guerra contra Serbia, múltiples privatizaciones, medidas fiscales en favor de los ricos y leyes de flexibilidad del tiempo de trabajo). Con el refuerzo de la LCR, llamaron a votar por Chirac en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, ahora hace un año. Ya plebiscitado, Chirac, con su ministro Sarkozy  incrementó las medidas contra los inmigrantes y ha restringido las libertades democráticas.

Por su parte, las direcciones de los sindicatos aceptan la discusión de los ataques patronales y gubernamentales, y luego participan en su ejecución. La principal confederación, la CGT, ha adoptado abiertamente «el sindicalismo de propuesta». Hoy todos los aparatos sindicales (con la ayuda del PS, del PCF, de LO, de la LCR et del PT), intentan impedir la huelga general contra el gobierno Chirac-Raffarin que se dispone a destruir los estatutos de los trabajadores de la enseñanza pública y atacar las jubilaciones de todos los asalariados.

P: Cuéntanos brevemente los orígenes del G.B.

R: Las raíces del Groupe bolchevik se remontan a loa sección francesa de la Cuarta internacional, que se llamaba Partido Obrero Internacionalista en 1938, luego  Partido Comunista Internacionalista a partir de 1944, OCI en 1965, y otra vez PCI en 1980.

En los años 70, esta organización, bajo la dirección de Pierre Lambert, se fue acomodando, poco a poco, dentro del orden establecido, mediante una progresiva adaptación a la socialdemocracia y a las burocracias sindicales «reformistas» de la ex-FEN y de FO. Esto emergió a la luz del día en ocasión de la primera vuelta de la elección presidencial de 1981, cuando la dirección del PCI, con el apoyo de Nahuel Moreno, se negó a presentar un candidato revolucionario para llamar a votar por el del Partido  «socialista», Mitterrand.

En los años siguientes, la colusión con el aparato de FO se fue acentuando. La dirección del PCI cayó en el revisionismo con la adopción del etapìsmo parlamentarista (cuyo objetivo es el de defender la república para alcanzar «la democracia») y con el abandono del leninismo (a favor de un partido «abierto» que pretendidamente reuniría a todas las corrientes del movimiento obrero).

Para lo cual Lambert, Cambadélis (hoy dirigente PS) y Gluckstein, tuvieron que recurrir a barrer del PCI a todos los que continuaban siendo revolucionarios. Los excluidos constituyeron una organización llamada Comité para el enderezamiento del PCI, bajo la dirección de Stéphane Just, a partir de 1984. Pero el PCI fue finalmente liquidado por su dirección en su transformación en «Partido de los Trabajadores» social-chovinista en 1992, tras haber rechazado de defender a Irak en 1991 y haber adoptado una posición  neutral y pacifista junto al PCF. Nuestra organización pasó, entonces, a llamarse «Comité por la construcción del Partido obrero revolucionario, de la Internacional obrera revolucionaria».

P: Habéis afirmado que la Cuarta Internacional ha muerto. ¿Podéis desarrollar un poco esta afirmación?

R: La Cuarta Internacional ya no puede ser el marco de un reagrupamiento principista de los revolucionarios, de los internacionalistas, de los marxistas. Dejó de existir desde 1953, cuando su propia dirección (Pablo y Mandel) dejó en manos de la burocracia del Kremlin la tarea de la realización del socialismo y pretendió transformar la internacional en un grupo de presión t de consejeros de la burocracia estalinista.

Claro está, que hubo resistencia: desde 1951, con la sección francesa dirigida por Marcel Bleibtreu, más tarde en 1953, con las secciones americana, británica, suiza y china. Pero los esfuerzos del Comité Internacional de la Cuarta Internacional, fundado en 1953 por James Cannon para preservar y reorganizar a la Cuarta Internacional, finalmente, fracasaron. En el discurrir del tiempo, todas las secciones que habían defendido el trotskysmo desaparecieron o bien degeneraron.

En estas condiciones, pretender «reconstruir», «refundar», «regenerar» o «crear de nuevo» una organización creada hace más de 65 años no tiene sentido alguno. Sin embargo, el programa de la Internacional comunista y el de la Cuarta Internacional (en particular La Agonía del capitalismo de 1938 y el Manifiesto de 1940) siguen siendo esenciales para analizar y para intervenir en la lucha de clases contemporánea, para construir los partidos obreros revolucionarios y levantar la Internacional obrera revolucionaria de la que carece. Con tan trágicas consecuencias, el proletariado.

P.: ¿Y la evolución del GB hasta su 2ª Conferencia?

R.: El Groupe bolchevik (por la construcción del partido obrero revolucionario, de la Internacional obrera revolucionaria) emergió del estallido del Comité tras la muerte de Stéphane Just en 1997. Por tres veces en el espacio de cuatro años, diversas minorías se escindieron del Comité para regresar al lambertismo. En ocasión de la Conferencia del 2001, esto condujo al puñado de militantes que se mantuvieron firmes, a girar en la dirección de cambiar el nombre a la organización y al periódico (desde entones Révolution Socialiste).

Luchábamos en aquél entonces, para sobrevivir, frente a las escisiones reiteradas y hasta los robos (del periódico y de los fondos de la organización). Para nosotros la muerte del Comité era, en una gran medida, la consecuencia de su aislamiento internacional. La 1ª conferencia decidió en consecuencia, intentar sobrepasar el «nacional-trotskysmo» que había facilitado tanto el oportunismo como el sectarismo.

A partir de su 1ª conferencia, los militantes del Groupe bolchevik continuamos interviniendo en los sindicatos, en sus centros de trabajo y de estudio, a publicar y a difundir nuestro boletín. Con la plataforma política que había adoptado, el grupo retomó contacto con militantes y corrientes de fuera de Francia: militantes salidos del grupo Germinal de Valencia disuelto en 1999, con la FTSI impulsada por el PTS de Argentina, el Communist workers' group de Nueva Zelanda y con la LOI-Democracia obrera de Argentina.

El grupo Germinal se reconstituyó. Si la discusión con los centristas de la FTSI demostró ser un compás de espera, la participación en el congreso de Buenos-Aires de diciembre 2002 permitió desembocar en una declaración común contra la guerra imperialista que se preparaba contra Irak, compartida por el CWG, el GB, el GOI de Chile, la LOI-DO y Lucha Marxista de Perú.

P: Un breve balance de la 2ª Conferencia.

R: La conferencia ha marcado el paso de la fase de lucha para sobrevivir políticamente a la fase de la construcción del grupo.

Trabajamos sobre el análisis de la situación mundial tras la derrota de Irak, sobre la cuestión del frente único obrero. Participaron de estos debates una delegación del CRI (una escisión reciente del PT), así como un delegado de Lucha marxista y dos de la Liga obrera internacionalista.

La conferencia eligió una dirección cuyo mandato se centra en la construcción del grupo y la preparación de la conferencia internacional.

Desde su celebración. Los militantes luchan con vigor por la huelga general contra los planes reaccionarios del gobierno Chirac-Raffarin. El grupo ha atraído recientemente a varios jóvenes trabajadores y estudiantes que provienen de LO. Antiguos militantes, que se habían alejado en tiempos de las escisiones del Comité, se han aproximado, incluso readherido.

P: ¿Y vuestras relaciones Internacionales?

R: Hoy, los partidos obreros tradicionales, sean estos socialdemócratas o laboristas de larga tradición, o bien es estalinistas, todos rivalizan en el terreno de su sumisión al capital. Encima, las múltiples corrientes que usurpan la referencia del trotskysmo prostituyen la bandera de la Cuarta Internacional, claudicando ante las burocracias sindicales, negándose a defender a Irak contra el imperialismo, llamando a votar a Chirac, o a Lula-Alencar, participando en el gobierno burgués de Brasil, reconociendo al Estado de Israel, apelando a la ONU, dando su apoyo al Forum social mundial, etc.

Va siendo hora de reagrupar a las fuerzas sanas del movimiento obrero. El Groupe bolchevik participa de los esfuerzos para la construcción de un marco internacional con el llamamiento común de los Cinco (CWG, GB, GOI, LOI, LM) a una conferencia internacional.

P: Nuestras relaciones son muy recientes; dicho esto, ¿Qué balance haces de tu breve estancia en Barcelona y de EDM?

R: Ante todo, quiero agradecer sinceramente a los camaradas de En defensa del marxismo por su cálida acogida fraternal.

Mi valoración política es limitada, por la brevedad de mi estancia, de mis limitaciones lingüísticas pero también debido a las mismas normas de funcionamiento de EDM; todo ello dificulta el distinguir lo que conforma una visión individual de sus animadores y la línea colectiva del grupo.

He encontrado una organización de militantes que son revolucionarios e internacionalistas, adversarios irreductibles de la clase de los explotadores, de su Estado, de sus agentes en el seno del movimiento obrero. ¡Esto confirma que nuestra pequeña organización francesa no es la única de este tipo, lo cual es reconfortante!

No obstante, cuadros de EDM han, eso me ha parecido, desarrollado algunas superficiales y algunas orientaciones peligrosas sobre toda una serie de cuestiones: un rechazo a tomar en consideración la presencia de corrientes burguesas en el seno del movimiento obrero (los «partidos obreros-burgueses» de Lenin), una tendencia a abandonar el trabajo en el seno de los sindicatos, una revisión del análisis trotskysta de la ex-URSS, la ausencia de crítica y de combate político contra el nacionalismo pequeño-burgués que arrastra a un callejón sin salida a los pueblos oprimidos por el Estado español y que divide al proletariado.

Si EDM se inserta en el proceso de reagrupamiento en curso iniciado por los Cinco, en la discusión preparatoria de la conferencia internacional de las fuerzas sanas del movimiento obrero, esto permitirá clarificar todas esas cuestiones, corregir errores que todos podemos cometer, máxime a escala de un solo país.

En EDM, encontramos militantes que pueden aportar mucho a los camaradas de otros países, porque han acumulado una considerable experiencia y han manifestado una gran independencia de espíritu.

Nadie puede garantizar, de antemano, el resultado de la conferencia internacional a la que los Cinco llamamos a participar. Sin embargo, podría desembocar en la puesta en marcha de un centro internacional… y también en una organización leninista-trotskysta en el Estado español más fuerte numérica y políticamente.