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R: La lucha de clases en
Francia es una expresión particular de las relaciones internacionales entre la
burguesía y el proletariado mundial.
No habiendo alcanzado a tomar el
poder en algunos países decisivos en el momento de la reaparición de las crisis
económicas en 1973, el proletariado ha padecido, a partir de los años 80, la contraofensiva
a cargo de las principales burguesías. Éstas aprovecharon el paro masivo y,
sobre tofo, la cobardía de las direcciones del movimiento obrero (burocracias
sindicales y «partidos obrero burgueses») para asestar golpes a la clase
obrera. La derrota de los mineros ante el gobierno Thatcher en 1984 fue la
manifestación más espectacular en Europa.
Sobre la base de esta impotencia
política y de estos retrocesos de las clases obreras más importantes, un
acontecimiento decisivo fue la destrucción de la URSS en
Es en este contexto en donde la
burguesía francesa, como sus hermanas y rivales en Europa occidental, ha
comenzado a retomar todo cuanto había tenido que ceder al proletariado, desde
la segunda guerra mundial imperialista hasta los años 70.
Luego, los trabajadores son
vulnerables debido a las traiciones de los partidos que habían edificado en
otros tiempos y por las burocracias corruptas que controlan las organizaciones
sindicales.
El PS y el PCF asestaron, ellos mismos, severos
golpes a los trabajadores, a cuenta de la clase capitalista cuando accedieron
al gobierno (por ejemplo, ese fue el caso del gobierno de la «Izquierda plural»
de Jospin entre 1997 y 2002: la guerra contra Serbia, múltiples
privatizaciones, medidas fiscales en favor de los ricos y leyes de flexibilidad
del tiempo de trabajo). Con el refuerzo de la LCR, llamaron a votar por Chirac
en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, ahora hace un año. Ya
plebiscitado, Chirac, con su ministro Sarkozy
incrementó las medidas contra los inmigrantes y ha restringido las
libertades democráticas.
Por su parte, las direcciones de
los sindicatos aceptan la discusión de los ataques patronales y
gubernamentales, y luego participan en su ejecución. La principal
confederación, la CGT, ha adoptado abiertamente «el sindicalismo de propuesta».
Hoy todos los aparatos sindicales (con la ayuda del PS, del PCF, de LO, de la
LCR et del PT), intentan impedir la huelga general contra el gobierno
Chirac-Raffarin que se dispone a destruir los estatutos de los trabajadores de
la enseñanza pública y atacar las jubilaciones de todos los asalariados.
R: Las raíces del Groupe
bolchevik se remontan a loa sección francesa de la Cuarta internacional, que se
llamaba Partido Obrero Internacionalista en 1938, luego Partido Comunista Internacionalista a partir
de 1944, OCI en 1965, y otra vez PCI en 1980.
En los años 70, esta
organización, bajo la dirección de Pierre Lambert, se fue acomodando, poco a
poco, dentro del orden establecido, mediante una progresiva adaptación a la
socialdemocracia y a las burocracias sindicales «reformistas» de la ex-FEN y de
FO. Esto emergió a la luz del día en ocasión de la primera vuelta de la
elección presidencial de 1981, cuando la dirección del PCI, con el apoyo de
Nahuel Moreno, se negó a presentar un candidato revolucionario para llamar a
votar por el del Partido «socialista»,
Mitterrand.
En los años siguientes, la
colusión con el aparato de FO se fue acentuando. La dirección del PCI cayó en
el revisionismo con la adopción del etapìsmo parlamentarista (cuyo objetivo es
el de defender la república para alcanzar «la democracia») y con el abandono
del leninismo (a favor de un partido «abierto» que pretendidamente reuniría a
todas las corrientes del movimiento obrero).
Para lo cual Lambert, Cambadélis
(hoy dirigente PS) y Gluckstein, tuvieron que recurrir a barrer del PCI a todos
los que continuaban siendo revolucionarios. Los excluidos constituyeron una
organización llamada Comité para el enderezamiento del PCI, bajo la dirección
de Stéphane Just, a partir de 1984. Pero el PCI fue finalmente liquidado por su
dirección en su transformación en «Partido de los Trabajadores» social-chovinista
en 1992, tras haber rechazado de defender a Irak en 1991 y haber adoptado una
posición neutral y pacifista junto al
PCF. Nuestra organización pasó, entonces, a llamarse «Comité por la
construcción del Partido obrero revolucionario, de la Internacional obrera revolucionaria».
R: La Cuarta Internacional
ya no puede ser el marco de un reagrupamiento principista de los revolucionarios,
de los internacionalistas, de los marxistas. Dejó de existir desde 1953, cuando
su propia dirección (Pablo y Mandel) dejó en manos de la burocracia del Kremlin
la tarea de la realización del socialismo y pretendió transformar la
internacional en un grupo de presión t de consejeros de la burocracia
estalinista.
Claro está, que hubo
resistencia: desde 1951, con la sección francesa dirigida por Marcel Bleibtreu,
más tarde en 1953, con las secciones americana, británica, suiza y china. Pero
los esfuerzos del Comité Internacional de la Cuarta Internacional, fundado en
1953 por James Cannon para preservar y reorganizar a la Cuarta Internacional,
finalmente, fracasaron. En el discurrir del tiempo, todas las secciones que
habían defendido el trotskysmo desaparecieron o bien degeneraron.
En estas condiciones, pretender
«reconstruir», «refundar», «regenerar» o «crear de nuevo» una organización
creada hace más de 65 años no tiene sentido alguno. Sin embargo, el programa de
la Internacional comunista y el de la Cuarta Internacional (en particular La Agonía del capitalismo de 1938 y el Manifiesto de 1940) siguen siendo
esenciales para analizar y para intervenir en la lucha de clases contemporánea,
para construir los partidos obreros revolucionarios y levantar la Internacional
obrera revolucionaria de la que carece. Con tan trágicas consecuencias, el
proletariado.
R.: El Groupe bolchevik (por la
construcción del partido obrero revolucionario, de la Internacional obrera
revolucionaria) emergió del estallido del Comité tras la muerte de Stéphane
Just en 1997. Por tres veces en el espacio de cuatro años, diversas minorías se
escindieron del Comité para regresar al lambertismo. En ocasión de la
Conferencia del 2001, esto condujo al puñado de militantes que se mantuvieron
firmes, a girar en la dirección de cambiar el nombre a la organización y al
periódico (desde entones Révolution
Socialiste).
Luchábamos en aquél entonces,
para sobrevivir, frente a las escisiones reiteradas y hasta los robos (del
periódico y de los fondos de la organización). Para nosotros la muerte del
Comité era, en una gran medida, la consecuencia de su aislamiento internacional.
La 1ª conferencia decidió en consecuencia, intentar sobrepasar el
«nacional-trotskysmo» que había facilitado tanto el oportunismo como el
sectarismo.
A partir de su 1ª conferencia,
los militantes del Groupe bolchevik continuamos interviniendo en los
sindicatos, en sus centros de trabajo y de estudio, a publicar y a difundir
nuestro boletín. Con la plataforma política que había adoptado, el grupo retomó
contacto con militantes y corrientes de fuera de Francia: militantes salidos
del grupo Germinal de Valencia disuelto en 1999, con la FTSI impulsada por el
PTS de Argentina, el Communist workers' group de Nueva Zelanda y con la
LOI-Democracia obrera de Argentina.
El grupo Germinal se
reconstituyó. Si la discusión con los centristas de la FTSI demostró ser un
compás de espera, la participación en el congreso de Buenos-Aires de diciembre
2002 permitió desembocar en una declaración común contra la guerra imperialista
que se preparaba contra Irak, compartida por el CWG, el GB, el GOI de Chile, la
LOI-DO y Lucha Marxista de Perú.
R: La conferencia ha marcado el
paso de la fase de lucha para sobrevivir políticamente a la fase de la
construcción del grupo.
Trabajamos sobre el análisis de
la situación mundial tras la derrota de Irak, sobre la cuestión del frente
único obrero. Participaron de estos debates una delegación del CRI (una
escisión reciente del PT), así como un delegado de Lucha marxista y dos de la
Liga obrera internacionalista.
La conferencia eligió una
dirección cuyo mandato se centra en la construcción del grupo y la preparación
de la conferencia internacional.
Desde su celebración. Los
militantes luchan con vigor por la huelga general contra los planes reaccionarios
del gobierno Chirac-Raffarin. El grupo ha atraído recientemente a varios
jóvenes trabajadores y estudiantes que provienen de LO. Antiguos militantes,
que se habían alejado en tiempos de las escisiones del Comité, se han
aproximado, incluso readherido.
R: Hoy, los partidos obreros
tradicionales, sean estos socialdemócratas o laboristas de larga tradición, o
bien es estalinistas, todos rivalizan en el terreno de su sumisión al capital.
Encima, las múltiples corrientes que usurpan la referencia del trotskysmo
prostituyen la bandera de la Cuarta Internacional, claudicando ante las
burocracias sindicales, negándose a defender a Irak contra el imperialismo,
llamando a votar a Chirac, o a Lula-Alencar, participando en el gobierno
burgués de Brasil, reconociendo al Estado de Israel, apelando a la ONU, dando
su apoyo al Forum social mundial, etc.
Va siendo hora de reagrupar a
las fuerzas sanas del movimiento obrero. El Groupe bolchevik participa de los
esfuerzos para la construcción de un marco internacional con el llamamiento
común de los Cinco (CWG, GB, GOI, LOI, LM) a una conferencia internacional.
R: Ante todo, quiero agradecer
sinceramente a los camaradas de En defensa del marxismo por su cálida acogida
fraternal.
Mi valoración política es
limitada, por la brevedad de mi estancia, de mis limitaciones lingüísticas pero
también debido a las mismas normas de funcionamiento de EDM; todo ello
dificulta el distinguir lo que conforma una visión individual de sus animadores
y la línea colectiva del grupo.
He encontrado una organización
de militantes que son revolucionarios e internacionalistas, adversarios
irreductibles de la clase de los explotadores, de su Estado, de sus agentes en
el seno del movimiento obrero. ¡Esto confirma que nuestra pequeña organización
francesa no es la única de este tipo, lo cual es reconfortante!
No obstante, cuadros de EDM han,
eso me ha parecido, desarrollado algunas superficiales y algunas orientaciones
peligrosas sobre toda una serie de cuestiones: un rechazo a tomar en consideración
la presencia de corrientes burguesas en el seno del movimiento obrero (los
«partidos obreros-burgueses» de Lenin), una tendencia a abandonar el trabajo en
el seno de los sindicatos, una revisión del análisis trotskysta de la ex-URSS,
la ausencia de crítica y de combate político contra el nacionalismo
pequeño-burgués que arrastra a un callejón sin salida a los pueblos oprimidos
por el Estado español y que divide al proletariado.
Si EDM se inserta en el proceso
de reagrupamiento en curso iniciado por los Cinco, en la discusión preparatoria
de la conferencia internacional de las fuerzas sanas del movimiento obrero,
esto permitirá clarificar todas esas cuestiones, corregir errores que todos
podemos cometer, máxime a escala de un solo país.
En EDM, encontramos militantes
que pueden aportar mucho a los camaradas de otros países, porque han acumulado
una considerable experiencia y han manifestado una gran independencia de
espíritu.
Nadie puede garantizar, de
antemano, el resultado de la conferencia internacional a la que los Cinco
llamamos a participar. Sin embargo, podría desembocar en la puesta en marcha de
un centro internacional… y también en una organización leninista-trotskysta en
el Estado español más fuerte numérica y políticamente.