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Por la Revolución Socialista en México

En defensa de la Comuna de Oaxaca

Por la creación de asambleas populares

y la constitución de Comunas en todo México

Por un Gobierno obrero y campesino

 

 

Una profunda agitación social y política sacude algunos países de Latinoamérica. Después de los grandes movimientos de masas en Venezuela, de los levantamientos populares de Argentina y Ecuador, del inicio de una nueva fase de luchas de clases agudas en Bolivia, de la huelga general de un mes en Panamá, de las movilizaciones de mineros y estudiantes en Chile, ahora es México quien entra en acción, con la fuerza que le otorga su importante peso económico y demográfico en el conjunto de América Latina. Todo ello matizado con el hecho de que el desarrollo de la lucha de clases en esta región no es un proceso lineal, sino que incluye periodos de combates ofensivos de masas junto a periodos de retrocesos e incluso derrotas.

 

Las huelgas obreras con ocupación.

La victoria de Sicartsa.

 

Una explosión el 19 de febrero de 2006, en la mina de Pasta de Conchos - 65 mineros muertos - que puso en evidencia la casi ausencia de mantenimiento e inversión en seguridad laboral en el conjunto de las minas del país, fue el detonante de una ola de largas huelgas en la minería y la gran metalurgia. Huelgas que tuvieron por eje la reacción contra el intento de la Secretaría de Trabajo de Fox de destituir administrativamente y perseguir judicialmente al Secretario General del Sindicato de Mineros y Metalúrgicos, Napoleón Gómez Urrutia. Contra la intervención del gobierno en la vida sindical y convocadas dislocadamente por la propia dirección del sindicato, han estallado en el último año 137 huelgas ‘ilegales’. De ellas, la mayor parte con ocupación obrera permanente de las instalaciones. Algunas tan duras y largas que se han prolongado por más de cuatro meses - la mina de La Caridad, en Nacozari - y tan victoriosas como la que paralizó Sicartsa (la segunda siderúrgica más grande de Latinoamérica) durante 142 días hasta el 23 de agosto, donde finalmente se han conseguido las reivindicaciones fundamentales más el cobro del 100 % de los salarios caídos. Todo sin embargo al costo de 2 muertos el 20 de abril, durante un intento fallido de la policía estatal por recuperar a sangre y fuego las instalaciones ocupadas.

 

La huelga de maestros y la Asamblea Popular

de los Pueblos de Oaxaca (APPO)

 

Paralelamente a las huelgas mineras y metalúrgicas, en Oaxaca empezó el 22 de mayo una huelga indefinida de los 70.000 maestros de este Estado. La convocatoria la hace – tras un proceso congresual y asambleario  amplio - la Sección XXII del sindicato de enseñanza SNTE-CNTE, que rompió en los ’80 con el sindicalismo priista (“charrismo”). La reivindicación central, la ‘rezonificación’ del magisterio de Oaxaca, implica un incremento salarial sensible y se reclama en función de la vida cara en este Estado mexicano. Hay también reivindicaciones que afectan a los padres, como por ejemplo la de textos gratuitos para los alumnos y el incremento del 100 % del gasto en becas y desayunos escolares. Pero no sólo se convoca huelga. Las asambleas aprueban desplazarse masivamente a la capital del Estado, Oaxaca de Juárez, para establecer un ‘plantón’ (una acampada) permanente en el centro histórico de la ciudad, en y alrededor del Zócalo, la plaza principal. Miles de maestros establecen el ‘plantón’ ocupando 59 calles bajo toldos y el sindicato organiza las emisiones de ‘Radio Plantón’, su primer altavoz.

 

Día tras día de plantón y de negativa de las autoridades del estado a negociar, los maestros van soldando una solidaridad social fortísima, que se muestra creciente en cada manifestación que convocan (‘megamarcha’) por la mejora de la enseñanza pública. El 2 de junio concentran 80.000 personas, el 7 de junio, 200.000. El 10 de junio, la asamblea estatal de la sección 22 del SNTE aprueba un pronunciamiento para boicotear las elecciones presidenciales del 2 de julio.

 

El 14 de junio, a las 4:30 de la madrugada, Ulises Ruiz, gobernador priista del estado, da la orden de desalojo violento, “a como dé lugar”, del plantón del centro de la ciudad. Envía unos 1500 policías estatales antimotines con palos, armas de fuego, perros adiestrados y gas lacrimógeno y de pimienta. La policía toma por asalto las instalaciones de la Sección XXII y de Radio Plantón. Un helicóptero tira bombas de aquellos gases sobre la multitud. Hay decenas de heridos, algunos de gran gravedad. Se reportan muertos sin confirmar. Pero la batalla es de tal calibre que la policía tiene que retirarse cuatro horas después y los maestros retoman el Zócalo. Los manifestantes capturan cuatro uniformados, entre ellos al Subdirector operativo de la Policía Ministerial. 

 

Es la primera de las grandes batallas de Oaxaca, y ya nada será igual desde este miércoles negro. A  partir de ese día toda la ciudad se levanta y la demanda principal del movimiento será la destitución de Ulises Ruiz Ortiz (URO) y su gobierno. La huelga general espontánea estalla en la capital del Estado y paraliza por completo otras ciudades, como Pinotepa Nacional. Aquél día y el siguiente son asaltados al menos 20 municipios y ocupados por los manifestantes constituidos en asamblea permanente.

 

La dirección sindical hace aguas ante un movimiento que se escapa de su control y del marco de respeto básico al estado burgués. El día 15 de junio, Enrique Rueda Pacheco, dirigente de la sección 22 del SNTE-CNTE, anuncia una tregua del plantón en el Centro Histórico y el retiro del Zócalo de esta ciudad. En conferencia de prensa explica que esa tregua se ha acordado con la Secretaría de Gobernación (‘Segob’, el Ministerio de Interior), luego de la intermediación de personalidades del Estado. Primer movimiento abiertamente traidor para desactivar la movilización. Inútilmente. El plantón no se levanta ni hay tregua. 

 

La ‘tercera megamarcha’, el 16 de junio fue interminable. 15 km de manifestantes. Maestros, trabajadores de todos los sindicatos, padres, alumnos, universitarios....más de 300.000 personas. La mayor manifestación, hasta ese momento, de la historia del Estado de Oaxaca.  

 

Y al calor de esta ola de solidaridad y rabia contra los métodos brutales de represión, el 17 de junio se conforma, por iniciativa de las asambleas de maestros, la “Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca” (APPO).  Se trata inicialmente de una convocatoria de frente único de organizaciones populares y políticas para combatir por la destitución de Ulises Ruiz (URO). 

 

Desarrollo de la APPO

y crisis del régimen burgués

 

El acta de la primera reunión de la APPO relata la participación de representantes de 79 organizaciones sociales, 5 sindicatos y 10 representantes de escuelas de diversos niveles y padres de familia. En ella decide estructurarse organizativamente con carácter ejecutivo y no sólo deliberativo. A partir de entonces va creciendo el número de sectores y delegados que se incorporan al organismo, que en algunos plenos superan los quinientos. En la siguiente sesión, el 20 de junio, la APPO toma ya las decisiones políticas y organizativas que corresponden a la dirección del movimiento en su conjunto. La Ejecutiva de la sección 22 del SNTE-CNTE ha perdido el monopolio y de ahora en adelante luchará una y otra vez, como veremos, por separar a las bases magisteriales de la APPO y abortar el desarrollo de una rebelión que va tomando carácter revolucionario, con acciones masivas de bloqueo de accesos a la ciudad, asaltos a locales de la policía, tomas de medios de comunicación, ocupación y cierre de sedes oficiales. 

 

Mientras tanto, el gobierno estatal de Ulises Ruiz hace varios amagos de cierres patronales, manifestaciones reaccionarias y envíos nocturnos de sicarios armados a atacar a grupos dispersos  o intentar recuperar radios tomadas. Hay más de una decena de muertos, pero no consigue recupear el control de la ciudad. Al contrario, enardece más a las masas. Por otra parte, durante estos meses Fox tampoco atiende a los ruegos del Gobernador para una intervención federal: no es el momento apropiado, inserto el país en una campaña electoral que culminará el 2 de julio. Elecciones que serán denunciadas como fraudulentas, en las que se declarará  Presidente a Felipe Calderón, el candidato del PAN (partido de Fox), por un margen oficial del 0.56% respecto al candidato burgués ‘de izquierda’ López Obrador, de la coalición ‘Por el bien de todos’ liderada por el PRD. 

 

Sin duda, Fox y Calderón esperaban poder intervenir ‘contundentemente’ en Oaxaca tras las elecciones. Pero el fraude a favor del candidato derechista y clerical fue la chispa que disparó la fractura temporal en el seno de la burguesía y enrabió a las masas, que ya habían mostrado parcialmente su desconfianza de los candidatos y su desapego del sistema político corrupto, con una abstención del 41, 5 % (20 puntos superior a la de los comicios de 1994 y 8 puntos por encima de los del año 2000).  

 

La presión de miles de manifestantes, decididos a no aceptar el fraude que les impone a Calderón como Presidente, obligó a López Obrador a abrir una crisis mayor en el estado burgués mexicano cuando (después de haber asegurado en la campaña que no impugnaría los resultados) se vio empujado a declararse ‘Presidente legítimo de México’ y a hacerse proclamar como tal por una ‘Convencion Nacional Democrática’ (en realidad una concentración masiva de todos los que quisieron acudir) el 16 de septiembre, día de las fiestas patrias, en el Zócalo de México, D.F.

 

Y la crisis en el seno de la burguesía se mostró tanto más peligrosa para el sistema en cuanto que a las  convocatorias de López Obrador en el Zócalo de Distrito Federal acudieron centenares de miles de personas, buena parte de la clase obrera, que buscaban enfrentar al viejo estado mexicano, a la miseria galopante y a la subordinación al imperialismo norteamericano. Sin embargo, López Obrador consiguió que estas grandes concentraciones cumplieran objetivamente el papel de desviar la atención de  las masas del proceso de Oaxaca, conduciendo a los manifestantes a sostener las consignas del PRD  a favor de una  'Nueva República' y un proceso constituyente  'para que las instituciones sean realmente del pueblo y para el pueblo', tras lo cual fueron  reenvidas a casa  sin que cambiara en nada su situación real.

 

En este México hirviente, en crisis social y política, con la burguesía desconcertada y momentáneamente dividida, el estado semiparalizado, el proletariado recomponiéndose tras años de encajar golpes y derrotas, es donde ha podido levantarse y resistir el pueblo de Oaxaca, con su Asamblea Popular que lo dirige.

 

La APPO como organismo de poder

 

La organización de las masas en torno a la APPO, ha demostrado ampliamente en los hechos la superioridad de los organismos de frente único que se constituyen en órganos de doble poder, frente a las organizaciones más elementales de la clase obrera, como los sindicatos, cuando se trata de llevar adelante una lucha que pone en cuestión todo el sistema de poder burgués. Esa superioridad es la que, además, ha permitido que la APPO haya sido un tiempo el instrumento de las masas para contrarrestar en gran medida las maniobras traidoras de los agentes de la burguesía en el interior del movimiento, especialmente los esfuerzos de la fracción de la dirigencia magisterial de Enrique Rueda Pacheco y compañía para acabar con la radicalización de sus bases y con la propia huelga.   

 

Las maniobras de esta dirección sindical (autoproclamada ‘democrática’) para liquidar el movimiento insurreccional, han sido permanentes, públicas y descaradas. Al menos en cuatro ocasiones, desde inicios de julio, la burocracia sindical intentó romper la APPO e imponer la vuelta al trabajo. En un primer momento, consiguió hacer votar por agotamiento, tras 11 horas de asamblea, la vuelta a clases a partir del día 10 de julio. Pero la APPO (cuyo pilar de masas principal son los propios maestros) logró que el plantón fuera mantenido por los trabajadores sin tareas docentes y por el resto de componentes de la APPO, lo que garantizó la continuidad del movimiento hasta el 22 de julio, en que terminaban oficialmente las clases.

 

Tras este primer fracaso, Enrique Rueda impuso, por encima de las decisiones asamblearias y en al menos tres ocasiones, ‘consultas a las bases’ por el sistema de referéndum, para forzar la ruptura de los maestros con la APPO, poner fecha al final de la huelga y aceptar las condiciones de rendición de la Secretaría de Gobernación. La respuesta masiva estaba visible en la calle y las maniobras (que incluyeron la falsificación burda de resultados) fracasaron. La APPO se convirtió en carne y sangre de los miles de maestros acampados en la capital, como lo es de toda la clase obrera, de todo el pueblo desposeído del Estado de Oaxaca. A cambio, Enrique Rueda y sus compinches de dirección tuvieron que abandonar la ciudad desde el 25 de octubre, perseguidos por decenas de miles de trabajadores y trabajadoras oaxaqueños al grito de “¡Traidor! ¿Por cuánto te compraron? ¡Con Rueda o sin Rueda, Ulises va pa’ fuera!”

 

No es que la APPO naciera ‘revolucionaria’ y con vocación consciente de convertirse en una organización candidata a sustituir en el poder a la burguesía. Ha sido la profundidad de la lucha lo que le empujó a ello por la vía de los hechos. Los acuerdos iniciales tomados por la APPO fueron de lo más reformistas en sus objetivos políticos. La destitución ‘legal’ de Ulises Ruiz y su gobierno (lo que permite a la dirección del sindicato de maestros defender una y otra vez las ‘negociaciones’ con la Secretaría de Gobernación, con representantes del Senado, etc.) Incluso, en relación a las elecciones del 2 de julio, la APPO quedó a la derecha de la asamblea estatal del magisterio (que se pronunció por el boicot), y pidió “voto de castigo, ni un voto al PRI ni al PAN”. Lo que en la práctica significaba el voto al partido burgués ‘de izquierda’: el PRD de López Obrador y también de Lázaro Cárdenas Batel, gobernador de Michoacán, responsable del asesinato por la policía a su mando de dos huelguistas de Sicartsa.

 

En un complejo proceso que fue dando lugar a acuerdos y tomas de decisiones muy contradictorias, la potencia y altísimo nivel de combate y organización del movimiento que dirige la Asamblea Popular la va obligando a organizar su propio desarrollo como entidad de poder de las masas en lucha y a elevar sus funciones a las propias de un gobierno:

 

“Convocamos a todo el pueblo de Oaxaca a fortalecer esta Asamblea Popular de Oaxaca, constituyendo asambleas regionales, distritales, municipales y por comunidad o colonia, así como nombrar los delegados que consideren pertinentes para asistir a la próxima reunión que será el día 5 de julio, al término de la instalación del Gobierno Popular del estado de Oaxaca (....)

 

Al pueblo de México: les decimos que en esta parte del territorio mexicano se gesta una lucha nacional de los trabajadores, y que es necesario fortalecerlo con movilizaciones en sus respectivos estados, así como la asistencia con delegados a nuestra próxima sesión de la APPO, así como la solidaridad mas diversa que cada organización, sindicato, etc., puedan definir. A los pueblos y trabajadores del mundo: les llamamos a desarrollar en todo el planeta, una gran solidaridad con la lucha del pueblo de Oaxaca. (Acuerdos de la APPO, sesión del 1 de julio)

 

La lucha por la destitución del gobernador Ulises Ruiz, para la que unos días antes aprobaban recoger “un millón de firmas”, los llevaba a derribarlo en los hechos. Así, la APPO aprueba “la toma indefinida de los tres poderes”:

 

“Tomar por tiempo indefinido de la Cámara de Diputados. Tomar por tiempo indefinido el Tribunal Superior de Justicia del Estado y la PGJE. Tomar por tiempo indefinido la Casa Oficial. Tomar por tiempo indefinido Finanzas del Estado. Tomar por tiempo indefinido las cabeceras municipales distritales, las delegaciones de tránsito, juzgados, recaudaciones de rentas, y ministerio públicos.”  (Acta de la sesión de la APPO del 25 de julio)

Desde primeros de agosto hasta los primeros días de noviembre, tras la ocupación policial, todas esas sedes oficiales estuvieron en manos de la APPO, además de nueve medios de comunicación, entre ellos la televisión pública del estado, Canal 9, ocupada por miles de mujeres. Radio APPO estuvo emitiendo ininterrumpidamente durante meses desde varias de las emisoras comerciales tomadas y luego desde la radio de la Universidad. Ha sido un instrumento central para la coordinación de las barricadas en la ciudad de Oaxaca y también entre ésta y el resto del estado. Una página web oficial de la Asamblea Popular ha publicado en Internet los acuerdos de sus plenarios y de la dirección provisional. La prensa ha hablado de más de trescientas organizaciones populares y políticas con delegados en la APPO y al menos 29 municipios donde la población se ha constituido en asamblea popular y enviado sus delegados a la Asamblea del Estado. Se creó una policía municipal propia (el ‘cuerpo de topiles’), comités de autodefensa con destacamentos permanentes en los medios de comunicación y principales edificios ocupados, ‘brigadas móviles’ que utilizaron vehículos oficiales tomados. 56 autobuses de una de las empresas de transporte urbano han estado durante esos meses bajo el control de la Asamblea Popular…

Incluso un sistema de justicia popular ha funcionado:

Ante la falta de autoridades, la población ha optado por hacerse justicia por propia mano, debido a que no funcionan teléfonos para emergencias policiales y menos algún juzgado de primera instancia.

Delincuente que es capturado por la "policía popular" de la APPO y es llevado al zócalo (plaza central) para ser juzgado ante decenas de personas y, tras ser sentenciado, permanece atado durante algunas horas o es obligado a barrer las calles del centro, y más tarde es puesto en libertad.

Generalmente los delincuentes han sido capturados por los mismos vecinos, quienes inmediatamente llaman a la estación de radio que tiene en su poder la APPO para que el "Honorable Cuerpo de Topiles" (policías del pueblo) acudan por ellos (Agencia EFE, 22 de octubre de 2006).

Hasta la ocupación por las fuerzas de la PFP enviadas por Fox, la administración ‘legal’ del Estado de Oaxaca estuvo desaparecida. Ulises Ruiz dictaba órdenes (más que gobernar) desde pisos particulares ‘discretos’, con teléfonos móviles. No podía aparecer un público si no iba rodeado por decenas de policías armados hasta los dientes. Tampoco pudo llevarse a cabo la Guelaguetza, la fiesta grande del estado, montada todos los años para mayor gloria de las autoridades y lucro de la hostelería dedicada al turismo. La APPO organizó su Guelaguetza Popular, gratuita, con decenas de miles de asistentes.  

En su sesión del 3 de septiembre, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, al tiempo que aprobó convocar “la construcción de asambleas populares en todo los estados de México y concluir en una asamblea popular de los pueblos de México” decidió reforzar sus tareas de gobierno en todos los ámbitos de la vida civil:

“lanzar un bando de buen gobierno para la ciudad de Oaxaca, una proclama para los 570 municipios y un manifiesto a la nación, declarando la proscripción del gobierno de URO y que el gobierno se va a ejercer desde el centro histórico de la ciudad  de Oaxaca.

… que en los bandos se contemple la reactivación de la economía, seguridad ciudadana, limpieza y el embellecimiento de la ciudad, bando para el transporte urbano y suburbano, bando para atraer el turismo y un bando para la convivencia armónica”

 

Represión y ocupación militar de Oaxaca

 

La madrugada del 21 de agosto se iniciará un nuevo salto en la situación. Un comando de policías ministeriales y municipales, al estilo de los grupos de paramilitares de los años 70, atacó radio APPO en las instalaciones ocupadas a una emisora privada, asesinando a un trabajador de la organización de autodefensa. A partir de ese momento, la prensa local publica que “Oaxaca arde literalmente. Hay barricadas y fuego en la mayor parte de la capital del Estado. Circular en coche es prácticamente imposible”. La Asamblea reconoce quinientas barricadas, que de noche son ardientes. La radio APPO sirve para coordinarlas. Las barricadas se volvieron permanentes, permitiendo un control completo de la ciudad mantenido hasta el final de octubre.

Son los mismos días en que López Obrador anuncia que no aceptará “en ningún caso” la legitimidad de Calderón (radicalismo que poco le durará y que inmediatamente abandonará gran parte del PRD) y en que los obreros de Sicartsa cierran su huelga con ocupación con acuerdos muy favorables.

El 23 de agosto la Plenaria de la APPO acepta por primera vez ‘negociar’ en México, D.F., condición que les impone la Secretaría de Gobierno (Ministerio de Interior) de Fox. La tensión con la dirigencia del sindicato de maestros  es tal que se envía una ‘Comisión única’ pero con una composición paritaria de representantes de la Asamblea Popular y de ese sindicato. El mandato se renueva una y otra vez en todos los plenos con “la condición innegociable de la salida de Ulises Ruiz”, junto con la exigencia de la libertad inmediata de todos los detenidos. Pero, una y otra vez, Enrique Rueda Pacheco y cía. vuelven con preacuerdos de rendición, que si bien parece que incluyen la consecución de buena parte de las reivindicaciones de carácter sindical, nunca obtienen la caída del gobernador Ulises Ruiz.  El conflicto se atasca. Oaxaca se ha convertido en una Comuna, la burguesía y el aparato del Estado no saben cómo actuar. De momento, nadie se atreve a intentar la ‘solución’ militar por miedo al contagio en todo México. Ya se ha conformado otra Asamblea Popular, esta vez en Michoacán.

El viernes, 22 de septiembre, salió de Oaxaca hacia Distrito Federal una marcha de 4.000 trabajadores de la educación enfrentados abiertamente a la dirección del sindicato, que en aquél momento quería forzar la vuelta a clases el lunes siguiente. 480 Km. a pie y 19 días después llegan a la capital de México y se establecen en plantón cerca del Senado, después de haber levantado auténticas olas de solidaridad de clase por todos los pueblos y ciudades por los que han pasado. Hasta su vuelta el 5 de noviembre, para reforzar el combate contra las fuerzas policiales de ocupación, son el eje de numerosas manifestaciones en Distrito Federal. 

El 1 de octubre, cuando se comprueba que la iniciativa de Enrique Rueda para romper la huelga ha fracasado de nuevo, Fox envía un gran operativo militar que sitia la ciudad. Ejército de tierra, infantería de marina, la Policía Federal, helicópteros y hasta aviones Hércules. Todo el mes de octubre fue una secuencia de ultimátum externo (de la Secretaría de Gobernación) e interno (la dirigencia no revocada de la Sección 22 del SNTE) para levantar las barricadas, acallar las radios, devolver los locales de los poderes públicos, volver a la ‘normalidad’. Hay falsas negociaciones Gobierno-APPO que nunca comprometen la destitución del gobernador y que se complementan con la decisión de Senado de negarse a disolver legalmente los poderes del estado de Oaxaca, lo que en los hechos hubiera significado la revocación del  mandato de Ulises Ruiz. Mientras tanto se multiplicaban los ataques armados contra las barricadas por parte de grupos de militares vestidos de civil y de sicarios del gobernador. Ataques que intentaban generar un clima de terror permanente y provocaban un goteo de muertos, heridos, detenidos y desaparecidos a un ritmo creciente. Uno de esos asesinados (tras el cual siguió la cuenta que incluye niños de 12 y 15 años) fue, el 27 de octubre, el periodista norteamericano de Indymedia Bradley Roland Will, cuya nacionalidad fue la causa de que su muerte y las circunstancias de la ciudad insurrecta fueran noticia de escándalo internacional. 

El mismo 27 de octubre, la enésima asamblea estatal de la Sección 22 del sindicato de maestros intenta resistir a la imposición de la vuelta a clases, supuestamente aprobada por dos referéndums organizados en una misma semana por la dirección abiertamente traidora, y cuyos resultados no cuadran con los datos que intercambian los delegados locales y regionales. Tras 6 horas y media de asamblea, a la que ya no se atrevió a acudir Enrique Rueda, los maestros imponen sus condiciones mínimas: el gobierno deber dargarantías de seguridad física, laboral y administrativa; el pago de salarios caídos; libertad a los presos políticos; suspensión de las órdenes de aprehensión y creación de un fideicomiso para ayudar a las familias de los muertos durante este conflicto. (El Universal, México, 27 de octubre de 2006). 

La respuesta de Fox el día 28 es la orden de ocupación de la ciudad por casi 5.000 miembros de la PFP, policía paramilitar, armado de rifles de asalto, en tanquetas antimotines y reforzado desde el aire por helicópteros que lanzaron miles de bombas lacrimógenas. Todas las fuerzas vivas del orden burgués mexicano dieron su bendición al ataque: el PRI, el PAN, el PRD por boca de su secretario general Guadalupe Acosta, las organizaciones patronales, hasta el Arzobispo primado de México. Pero la entrada no fue el paseo que esperaban. 

Sólo el primer día hubo cuatro muertos, decenas de heridos de bala y gases, decenas de detenidos y desaparecidos. Miles de personas defendieron durante horas el ‘plantón’ del Zócalo (el símbolo de la Comuna de Oaxaca), miles de hombres y mujeres de las localidades cercanas acudieron a reforzar la resistencia. A pesar de que la dirección provisional de la APPO  les exigía ‘pacificismo’ frente a los fusiles, los maestros, los trabajadores urbanos y del campo, los jóvenes, las mujeres, los campesinos pobres del estado de Oaxaca, armados sólo con palos, piedras, cócteles Molotov, petardos y lanzadoras caseras, enfrentaron la ocupación y consiguieron replegarse en orden hacia los barrios y localidades periféricas y la ciudad universitaria, donde mantuvieron atrincherada la emisora ocupada Radio Universidad, luego radio APPO. Una feroz batalla de siete horas, el día 2 de noviembre, acabó con la derrota de la PFP que había entrado en el recinto universitario y hubo de retirarse ante la mirada estupefacta de todo el país. El plantón de los maestros se mantuvo en Santo Domingo de Guzmán, a sólo tres cuadras del Zócalo, y aunque debieron ser abandonadas todas las ocupaciones de locales gubernamentales y las emisoras de radio y televisión (a excepción de Radio Universidad), numerosas zonas de la ciudad y localidades del Estado continuaron bajo el control de las barricadas de la Asamblea Popular.

 

La dirección reformista de la Asamblea Popular

de los Pueblos de Oaxaca. El centrismo.

 

A lo largo de todo el proceso, la APPO ha estado dirigida por fracciones que siempre han pretendido conducirla por el camino de la capitulación ante el régimen burgués. La prueba más flagrante llegó con la necesidad de defender la ciudad que el pueblo había gobernado durante meses, momento en que la dirección clamó por el pacifismo y de esta manera le hizo el juego al gobierno burgués de Fox, desarmando moral y físicamente a las masas ante la ofensiva del enemigo. La misma defensa del Universidad no es atribuible a la dirección de la APPO, como a la conciencia y combatividad de las bases estudiantiles y trabajadoras de Oaxaca.

Sucede que en la dirección de la Asamblea están presentes sectores proclives a la dirigencia del PRD y de López Obrador (AMLO)- como Flavio Sosa de Nueva Izquierda-, o que forman parte del tradicional reformismo en las filas de los trabajadores -Florentino López del Frente Popular Revolucionario-.  Estas últimas organizaciones, como el PCM (m-l) estalinista que ha creado el FPR, y otras, son quienes continuamente introducen en el movimiento de masas una línea etapista y de alianza con la burguesía “progresista”, prácticamente de conciliación y derrota frente al estado de la burguesía. Para el FPR, la búsqueda de un “gobierno democrático y popular” en Oaxaca, producto de una Asamblea Constituyente en este Estado, no significa una defensa de lo que los trabajadores de la ciudad y del campo han arrancado, ni una estrategia para apoderarse de todo el poder en el Estado y buscar la toma del poder por el proletariado y el campesinado en todo el país, sino la pretensión de poner a las masas a los pies del poder burgués, de respetar su estado y sus gobiernos estatales y nacional.

Estas direcciones hicieron aprobar el 21 de noviembre, una Declaración de la APPO que resume su línea con claridad, donde se reivindica la convocatoria a los “empresarios, para impulsar el foro ‘Construyendo la Democracia y la Gobernabilidad en Oaxaca’, y los ‘Diálogos por la Paz’, espacios a través de los cuales logramos consensuar una agenda política de reforma del Estado”.

La política de la reforma de la administración del estado en México bajo el comando de la burguesía, la política de una Asamblea Constituyente que revise la Constitución mexicana, es la política del ala burguesa abanderada por el PRD y López Obrador, defendida por sus aliados en el Frente Amplio Progresista igualmente burgués (PT y Convergencia), y que promueve hacia las masas la Convención Nacional Democrática (CND) creada por el PRD para reivindicar la Presidencia legítima de AMLO. En esta CND han entrado también las diferentes organizaciones reformistas del campo de los trabajadores.

En México existen además otras expresiones del reformismo. Una de ellas es “La otra Campaña”, impulsada por el EZLN, movimiento de conocida dirección pequeñoburguesa campesinista. Al interior de “La otra Campaña” existe una alianza de grupos (COPAI) de la que también forma parte Uníos, sección de la tendencia seudotrotskista Movimiento.

El EZLN ha abandonado recientemente sus ilusiones en el PRD de Cárdenas y en la posibilidad de solucionar las miserables condiciones de vida de las masas de campesinos indígenas mediante la negociación con el gobierno de Fox.…. para pasar a oponerse a ‘todos los políticos’, evitando siempre enfocar los problemas en términos de lucha de clases, lo que hubiera significado poner en primer plano la necesidad de organizar al proletariado, en la lucha por derrocar el poder burgués. En relación a Oaxaca, los ‘zapatistas’ se limitaron a solicitar al ‘pueblo’ de México, a los del mundo, y a cualquiera menos a la clase obrera, movilizaciones reales o simbólicas (sic) de un día (el 1 de noviembre) o un paro nacional también de un solo día, casi un mes después del inicio de la ocupación policial:

AL PUEBLO DE MÉXICO:
A LOS PUEBLOS DEL MUNDO:
A TODA LA OTRA EN MÉXICO Y AL NORTE DEL RÍO BRAVO:
A TODA LA SEXTA INTERNACIONAL:

[…] El EZLN ha iniciado contactos y consultas con otras organizaciones políticas y sociales, así como con grupos, colectivos y personas de la otra campaña, para iniciar jornadas de solidaridad con Oaxaca y convocar de forma conjunta a todo el México de abajo a realizar un paro nacional el día 20 de noviembre del 2006.

Tercero.- el EZLN hace un llamado a la ‘otra campaña’ en México y al norte del Río Bravo, para que este primero de noviembre del 2006 se movilice, donde sea posible, cerrando de manera total, parcial o intermitente, real o simbólicamente, las calles, caminos, carreteras, casetas, estaciones, aeropuertos y cualquier medio de comunicación. (Comunicado del 30 de octubre de 2006 del Comité Clandestino Revolucionario Indígena – Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Comisión Sexta del EZLN)

En aquella misma Declaración del 21 de noviembre, la APPO afirmaba: “Convocamos a las fuerzas democráticas a deponer actitudes sectarias para construir la Unidad Nacional a través de la Asamblea Popular de los Pueblos de México”. Cuando, unos días más tarde, la APPM se constituyó inicialmente como un frente de organizaciones populares y partidos reformistas, el Secretario General del Sindicato de la universidad capitalina UAM llamó en su representación a sumarse a la APPM a “la otra Campaña, el EZLN, los convencionalistas”, es decir al resto del reformismo y a la CND de López Obrador. Esto significaba que la APPM nacía con la intención de convertirse en el más amplio organismo de conciliación de clases, como una alianza entre las burocracias “independientes”, los partidos reformistas y el nacionalismo burgués, como expresión de la Unidad Nacional por una nueva Constitución burguesa.

En este marco, hay organizaciones que desde el seudotrotskismo se constituyen en soporte del ala izquierda de la burguesía, así como de las burocracias que controlan los grandes sindicatos de masas y actúan de manera consciente y organizada para evitar la entrada en escena de la clase obrera del conjunto del país. Eluden responsabilizar a las direcciones sindicales por su negativa a convocar la huelga general y subordinan la acción de la clase obrera al candidato del PRD (partido que apoyó la entrada de las tropas), tratándolo como a un dirigente de la clase, como un substituto de la dirigencia obrera:

La TMM grantista y la corriente lambertista, que son directamente parte del PRD burgués, expresaban así su posición:

“¿Qué política debemos defender todos los trabajadores del país y la APPO? […] Hacer llamados y presionar para que López Obrador convoque en lo inmediato a una movilización nacional en contra de la represión en Oaxaca y por la caída de Ulises Ruiz. López Obrador debe también convocar a la huelga nacional.” (Manifiesto a los Obreros, Campesinos y Soldados Revolucionarios de todo México, Tendencia Marxista Militante, México, 24 de octubre de 2006)

“Nosotros --delegados internacionales que participamos en la Convención Nacional Democrática el 16 de septiembre en el Zócalo de la ciudad de México, respondiendo a la invitación internacional de Andrés Manuel López Obrador-- fuimos testigos de un evento en el cual más de 1 millón de delegados, juntos con Andrés Manuel López Obrador, proclamaron en una sola voz: […] Hay un sólo presidente de México: Andrés Manuel López Obrador!” (LLAMAMIENTO a la Solidaridad Internacional con el Pueblo Mexicano,  Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos)

Y la LIT morenista:

“Pero la lucha contra el régimen no puede quedar sólo en declaraciones y denuncias. López Obrador tiene una inmensa influencia política y por eso, la posibilidad y la obligación de llamar a una masiva acción contra los crímenes de Oaxaca. Los millones que lo votaron y los cientos de miles que se movilizaron contra el fraude deben exigirle que lo haga.” (Secretariado Internacional de la Liga Internacional de los Trabajadores - Cuarta Internacional, San Pablo, 30 de octubre de 2006)

 

La Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS - FTCI) por su parte, se adaptó a “la otra Campaña” y la elogió. También propuso un Paro Nacional de un solo día para presionar al gobierno en favor de la APPO. Estuvo por un “gobierno provisional de la APPO” que hiciera una reforma agraria, impusiera impuestos a los capitalistas, estableciera el control obrero y convocara a una “Asamblea Constituyente Revolucionaria”. Su receta habitual para desviar la lucha por el derrocamiento revolucionario del poder burgués, por la expropiación de la clase dominante hacia la quimera de una Asamblea Constituyente que sería la que determinaría cuál debe ser la suerte que debe correr aquél gobierno. Obviamente esto no es política revolucionaria.

 
La cuestión del poder se plantea en todo México

 

México está en situación pre-revolucionaria. Y es que Oaxaca no es una isla social ni política dentro de México. Su Asamblea Popular ha puesto al orden del día, ante los trabajadores de todo el país, la cuestión de quién debe gobernar. Y cada uno de sus actos lo ha resuelto a gritos: Ni este ni aquel presidente de éste o aquel partido burgués. Son las masas las únicas que pueden resolver sus propios problemas, con sus propias organizaciones de delegados elegidos y revocables, destruyendo los instrumentos del viejo estado burgués, creando su propio estado. La  APPO ha caminado en esta dirección, por ello la designamos como embrión de un estado obrero posible.  Pero la APPO, como hemos explicado repetidamente, ha manifestado grandes debilidades tanto políticas como organizativas.  Como se ha mostrado en su congreso de noviembre, solamente una parte de los delegados estaba realmente elegida de la base en las fábricas, los comités en los barrios, los pueblos etc., y era por tanto revocable.  Una parte no despreciable era enviada por organizaciones diferentes y representaba un frente único de fuerzas políticas heterogéneas.  Evidentemente, llevaban la ideología de estas organizaciones a las asambleas pero no necesariamente el sentimiento y las consignas de las masas en lucha.

Del mismo modo que para dotar a las masas de unas perspectivas revolucionarias claras es imprescindible un partido revolucionario,  el desarrollo completo de un organismo de poder de masas implica la organización política de la vanguardia de los trabajadores que combata por ello, de un partido de tipo bolchevique, única manera de asegurar que tal organismo se convierta finalmente en forma estatal soviética.

Por esa razón, cada militante obrero, cada revolucionario, de México y de cualquier país, está obligado a estudiar y analizar el desarrollo, las medidas organizativas, las debilidades, los peligros, los enemigos internos, las contradicciones que recorren los acuerdos de cada una de las sesiones de la APPO, en relación a las posiciones de cada una de las clases enfrentadas. Y por la misma razón, es responsabilidad máxima y perentoria de todas las organizaciones que se reclaman de la clase obrera  y del campesinado pobre mexicanos movilizar a las masas de todo México por la defensa de Oaxaca, y convocar la Huelga General indefinida por la retirada de la PFP, la caída de Ulises Ruiz y todo el poder para la APPO en Oaxaca. Y hacerlo con los métodos organizativos superiores propios del proletariado: con Asambleas de delegados elegibles y revocables que sean el sustento de una Asamblea Popular de los Pueblos de México sin organizaciones burguesas ni dominio de cúpulas burocráticas.

Sólo así las fuerzas que en el interior de la APPO y de todas las organizaciones de la clase obrera y las masas buscan incansablemente conciliar con la burguesía y acabar con el levantamiento podrán continuar siendo superadas. Y en ese camino podrá lograrse la confluencia de fuerzas de todos los sectores dispuestos a luchar por acabar con el sistema económico, social y político capitalista que desangra al pueblo de México, destinado a la miseria creciente en el interior del país o a la emigración ilegal en los Estados Unidos. 

 

Por un gobierno obrero y campesino

La consigna del gobierno obrero y campesino se apoya en la aparición de la Asamblea Popular de Oaxaca y traza una vía política frente al poder de las clases dominantes mexicanas y la dominación de los imperialismos, fundamentalmente el norteamericano y, en menor medida,  el español. El gobierno obrero y campesino es un puente hacia la dictadura del proletariado y del resto de los trabajadores de las ciudades y del campo, hacia el gobierno de los soviets, únicamente responsable ante los nuevos órganos de poder y que no estará ligado a las necesidades de la burguesía.  Pero falta una precondición importante: la existencia suficiente de tales órganos de poder.  La precondición es la creación de  soviets de delegados elegidos y revocables en todo momento, une tarea primordial  en esta situación prerevolucionaria, que debe tener un lugar prominente en la agitación y la propaganda de los revolucionarios.

 

 

La necesidad imperiosa del partido obrero revolucionario

 

No existe todavía en México un partido obrero revolucionario. Si existiera hubiera adoptado la estrategia de la revolución permanente, hubiera luchado y lucharía por anudar todo el movimiento obrero, todas las organizaciones de los oprimidos, al objetivo de organizar la solidaridad y defensa del levantamiento de Oaxaca, proponiendo la creación de organismos de frente único que pudieran convertirse en nuevas Asambleas Populares en todo el país. Si existiera un partido así combatiría con ferocidad contra la subordinación de los trabajadores y sus organizaciones al Estado y a los partidos de la burguesía, ya sean éstos el PRI, el PRD u otros; combatiría para que el sindicalismo obrero rompiera definitivamente con el charrismo priísta, pero también con las nuevas versiones de dirigentes ‘democráticos’ que, como algunos de los actuales de la sección 22 SNTE, se aterrorizan ante la revolución y corren a pedir perdón al enemigo, traicionando a su clase. En definitiva, pondría todas sus fuerzas y su conocimiento de la experiencia del proletariado mundial al servicio de la organización de las masas de México, para convertir todo México en una Oaxaca, para crear la autodefensa de masas y elevarla al nivel organizativo de Milicias obreras y populares, para implantar un gobierno de los obreros y campesinos que tire al basurero de la historia al estado burgués y destruya el sistema capitalista, y que abra el camino de la revolución en todos los países del continente americano, por una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina y los Estados Unidos Socialistas de América.

No existe tal partido en México, en América ni el resto del mundo, pero sí los ejemplos y los programas para construirlo: la Liga de los Comunistas, el Partido bolchevique, la Internacional Comunista, la 4ª Internacional… Y junto a ello, los materiales humanos necesarios. En Oaxaca son los hombres y mujeres que han construido la APPO, que la defienden heroicamente de todos los intentos de traición. En el resto del país son los obreros, los jóvenes, los trabajadores urbanos y los campesinos pobres que miran y aprenden de Oaxaca, que esperan su turno, que buscan organizarse para la lucha. Por eso, la tarea más urgente en México es reagrupar a toda la vanguardia para construir un partido revolucionario, parte de una internacional obrera revolucionaria, capaz de conducir a las masas a la toma del poder.

 

·   ¡Frente único obrero por la defensa de la Comuna de Oaxaca!

                  

·   ¡Fuera el Ejército y la Policía Federal del Estado de Oaxaca!

 

·   ¡Libertad inmediata a todos los presos políticos! ¡Devolución con vida de todos los desaparecidos! ¡Juicio y máxima condena a los responsables del asesinato de 20 luchadores populares!

 

·   ¡Ni Ulises Ruiz ni recambio, todo el poder a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca!

·   ¡Solidaridad de la clase obrera internacional y defensa  de la APPO!

 

·   ¡La tierra para los que la trabajan! ¡Fuera manos de las tierras de las comunidades indígenas! ¡Nacionalización sin indemnización de todos los latifundios para su entrega a los campesinos!

·   Plenos derechos democráticos para todos los pueblos indígenas !

 

·    ¡Desconocimiento de la deuda externa!

 

·   ¡Contra los nuevos planes de privatizaciones de la industria eléctrica, la Seguridad Social...!

 

·   ¡Nacionalización sin indemnización, de la minería, de la banca, de las grandes industrias, del gran capital de los servicios turísticos, los grandes medios de comunicación...!

 

·   Por el control obrero y popular sobre la producción y la distribución.

 

·   Por la disolución y desarme de todos los cuerpos represivos. Desarme de los sicarios de Ulises Ruiz y de la burguesía. Por la creación de Milicias armadas para la autodefensa de los trabajadores.

 

·   Por la extensión y centralización de las asambleas de delegados elegidos y revocables a todos los niveles y por todos los estados de México. Por la construcción de conseos obreros que reanuden la expreriencia de la Rusia soviética.

 

·   ¡Por un gobierno obrero y campesino en México!

·   ¡Por la Federación de los Estados Unidos Socialistas de América!