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El
desempleo y el racismo ha generado un levantamiento de juventud de los
suburbios franceses
El
levantamiento de juventud de los suburbios pobres de Francia, en el otoño 2005,
ilustra una vez más la decadencia del capitalismo incapaz de garantizar el
menor futuro a toda una parte de juventud, su carácter reaccionario a través
del racismo, la naturaleza represiva de la V República que recurre a la policía
y a leyes de excepción contra algunos millares de jóvenes, que lanza el GIPN y
el GIGN (oficialmente constituidos para enfrentar la delicuencia mayor y al
terrorismo) contra huelguistas (empleados de correos y marineros).
Pero esta
revuelta también ha demostrado la agudeza de la crisis de dirección del
proletariado, con la impotencia de un movimiento separado del resto de la
juventud y el proletariado por el cordón sanitario de los aparatos reformistas
y de sus guarda-flancos centristas. El
reformismo de nuestro tiempo no es sólo una vieja utopía, se hace cómplice
activo de la burguesía mientras ésta conduce a la sociedad humana a la
catástrofe y a la barbarie.
A finales
de octubre, durante algunos días, Clichy-sous-Bois y otras ciudades de la
Región parisiense fueron la escena de enfrentamientos de la juventud con la
policía. Más tarde, durante las tres
semanas siguientes, la revuelta se extendió en forma de incendios de bienes
individuales y colectivos en los barrios pobres de todas las grandes ciudades
de Francia. Un considerable despliegue
policial, las prédicas del Consejo francés del culto musulmán, de la Unión de
las organizaciones islámicas de Francia y de los imanes, el aislamiento de
juventud en rebelión organizado por las organizaciones tradicionales de la
clase obrera, han conseguido una calma precaria en los barrios pobres, sin que
las causas de esta explosión social hayan desaparecido, todo lo contrario.
Todo empezó
con la muerte de Ziad Benna y Bouna Traoré, de 15 y 17 años respectivamente, el
27 de octubre de 2005. Inmediatamente
después de su muerte, Sarkozy, Ministro de Interior y Presidente de la UMP (el principal partido burgués, heredero del
gaullismo), los había acusado, falsamente, de haber cometido un robo con
estragos. En verdad, se electrocutaron
en un transformador eléctrico donde se habían refugiado para escapar a uno de
los múltiples controles policiales dirigidos sistemáticamente contra la
juventud de los suburbios donde se concentran los trabajadores más pobres, ya
sean obreros, empleados o parados, blancos, negros o amarillos.
Como en
todos los países imperialistas, la burguesía y su Estado relegan de hecho a los
obreros y a los empleados menos cualificados, los más precarios, a las mujeres
que crían solas a sus hijos, a los parados de larga duración, en los barrios
donde se concentran la pobreza, el mal estado de la vivienda, el fracaso
escolar, la insuficiencia de los transportes, la delincuencia, etc. Una notable proporción de los habitantes de
los barrios pauperizados de las grandes ciudades y suburbios pobres vienen de
las últimas colonias (Martinica, Guadalupe, Reunión...) o de las antiguas colonias que accedieron a
la independencia política (Norte de África, el África Occidental,
Indochina...) o descienden de estos
inmigrantes. Otra parte de los
habitantes es de origen francés y europeo.
Son los hijos de unos y otros quienes en primer lugar se enfrentaron a
la policía, y después multiplicaron los incendios de contenedores de basura,
vehículos y edificios.
La
"República", a pesar de las pretensiones de los políticos burgueses y
reformistas, no es en ningún caso el crisol de la integración. "La integración" del capitalismo
francés conduce al mismo resultado que el "multiculturalismo"
anglosajón. A guisa de libertad,
igualdad y fraternidad, los jóvenes franceses descendentes de los inmigrantes
son particularmente víctimas de la pobreza, el desempleo y el racismo. Cualquiera que sea la forma política del
poder económico y social de la minoría capitalista, el patriotismo, el
nacionalismo e, inseparablemente, la xenofobia, aparecen como el mejor cemento
para componer bloques de clases en torno a toda burguesía nacional y los
mismos, más el sexismo y el racismo, forman parte de las armas de división del
proletariado.
El ejército
de reserva del capital agrupa oficialmente más de un 9% de la población activa,
lo que representa 2,4 millones de parados.
La realidad la cifra es más próxima a 4,2 millones de desempleados. La tasa de desempleo de los jóvenes
alcanzada más de 15 %. Se estima tres veces superior para los jóvenes hombres
negros y árabes. Estos últimos son especialmente
víctimas de la discriminación en materia de entretenimiento, empleo y
alojamiento, así como el objetivo de las persecuciones antijóvenes y racistas
de la policía. Sólo los minusválidos lo
tienen peor para encontrar un empleo;
sólo los inmigrantes son más maltratados por la policía.
Las
tentativas de organización de los trabajadores immigrantes ha sido siempre
reprimidas despiadadamente por la República burguesa, con la complicidad tácita
de las burocracias de los sindicatos y partidos obrero- burgueses. Así, después de la Segunda Guerra Mundial,
la policía y los servicios secretos persiguieron las federaciones francesas de
las organizaciones independentistas argelinas (MNA, FLN). En particular, el 17 de octubre de 1961, de
Gaulle y Debré hicieron masacrar a centenares de obreros argelinos que habían
respondido a una llamada del FLN para manifestarse manifestarse. La huelga general contra los crímenes
racistas en 1973, la huelga de los alquileres de viviendas Sonacotra de 1976,
animadas por el Movimiento de los trabajadores árabes (MTA, vinculado a la
Izquierda proletaria maoísta) condujeron a múltiples detenciones y expulsiones
del territorio por orden de Giscard y Chirac.
Desde la
elección de Chirac en 2002, se han acentuado la persecución de los inmigrantes,
la presión policial sobre los árabes y los negros. Hay nuevas leyes dirigidas contra la juventud de los barrios
pobres, los alumnos musulmanes y los extranjeros. Desde los atentados de Londres de julio de 2005, el plan
"antiterrorista" Vigipirate se elevó a su más alto nivel, lo que
implica un mayado de la policía y el
ejército en las estaciones de ferrocarril y de metro que la toman con todos los
que parecen árabes o turcos. En las
obras de toda Francia y en los barrios habitados por los trabajadores
inmigrantes de Marsella y París, la policía había procedido, en los meses que
precedieron el levantamiento, a redadas de trabajadores extranjeros sin permiso
de residencia. Se detuvo a alumnos extranjeros
de secundaria extranjeros sin antecedentes policiales. El Ministro de Interior Sarkozy había
anunciado, algunos días antes del levantamiento, que iba "a limpiar de
chusma los suburbios".
Durante el
Frente Popular igual que después de la Segunda Guerra Mundial, las direcciones
sindicales y los dos partidos creados para combatir por el socialismo, el
Partido socialista y el Partido comunista francés, rechazaron la independencia
de los pueblos colonizados. El PS muy a
menudo, el PCF en más de una ocasión, han sostenido gobiernos que reprimían
rebeliones en las colonias. Más
recientemente, el PS y el PCF aprobaron la primera guerra de las coaliciones
imperialistas contra Irak en 1991, la guerra contra Serbia en 1999 y la guerra
contra Afganistán en 2002. También se niegan a condenar la intervención militar
francesa en Costa de Marfil.
En los años
setenta, el PCF hacía campaña "para producir francés", dividiendo así
la clase obrera y preparando el terreno al partido filofascista Frente
Nacional. En diciembre de 1980, un
ayuntamiento PCF destruyó con escabadoras un hogar de trabajadores inmigranes,
a Vitry. En 1983-1984, el PS y el LCR,
por medio de la UNEF y SOS Racismo, desviaron el descontento de los jóvenes de
los suburbios hacia las elecciones, integrando a algunos jóvenes árabes y
negros en los aparatos (políticos, asociativos y sindicales). La masa de los jóvenes rebelados se
encontraba así sin perspectiva, en manos de los imanes y del islamistas.
En la actualidad,
las direcciones sindicales, el PS, el PCF, el LCR, LO y el PT denuncian las
"deslocalizaciones" en el extranjero en vez de combatir contra todos
los despidos. El alcalde PS de
Montpellier, un antiguo maoísta, acaba de proponer un Museo de Francia en
Argelia "para rendir homenaje a lo que los Franceses hicieron
allí". Los senadores del PS
votaron el 16 de diciembre de 2004 a favor de una ley que rinde homenaje a la
colonización y contra la cual el PS, el PCF, el LCR, los Verdes y el Partido
radical de izquierda lanzaron juntos una petición... después del levantamiento
de juventud de los suburbios.
Nunca los
dirigentes de las grandes organizaciones sindicales han cuestionado la
segregación bajo la forma de empleos reservados a los franceses. El PS y el PCF en el poder (1981-1986,
1988-1993, 1997-2002), al igual que todos los Gobiernos de la V República,
llevaron adelante una "política de la inmigración". En términos más claros, ellos también limitaron
la entrada y la residencia de los trabajadores inmigrantes y militantes obreros
que se refugiaban en Francia; y
aumentaron el personal de la policía y funcionarios de prisiones.
Los años
setenta vieron reaparecer la crisis económica que los keynesianos pretendían
haber eliminado. Desde entonces, las
burocracias estalinistas que usurpaban el poder de los trabajadores en la URSS
y en Europa del Este, las direcciones sindicales de los países capitalistas y
lo que Lenin llamaba los partidos obrero burgueses ha acompañado los ataques
del capital contra los adquisiciones de los trabajadores. El proletariado sufrió una serie de reveses
y derrotas en todos los países de la Europa del Oeste, el imperialismo
consiguió restablecer el capitalismo en Rusia y en los otros países de Europa
donde se había expropiado el capital.
Los antiguos partidos estalinistas, y también la socialdemocracia
europea, abandonaron entonces toda pretensión al socialismo. Sus muletas pseudotrotskistas los siguieron,
rechazando la dictadura del proletariado.
En Francia, el PT tiene por programa "la democracia" y
"la República"; LO apoyó los
movimientos de los policías y gendarmes en 2002; la LCR llamó a votar a favor de Chirac en 2002; LO apoyó la ley Chirac-Fillon que prohibía
el velo musulmán a la escuela en 2003.
Los
partidos obreros actuales, reformistas y centristas, contribuyeron a aislar y
esterilizar el movimiento de los "Indígenas de la República". Éstos habrían podido crear una organización
activa para movilizar a los descendientes de los inmigrantes contra el racismo
y para vincularlos con la lucha de la clase obrera para el socialismo. Inicialmente, en enero de 2005, el PCF, el
PS, el LCR y LO denunciaron como “comunitarista” el llamamiento
antiimperialista y antirracista, de los Indígenas de la República. Las
direcciones confederales les negaron todo apoyo. Aún así, la manifestación del 8 de mayo tuvo un cierto
éxito. Entonces, los defensores de la
República, LCR, el PS y el PCF intervinieron, por medio de ATTAC, de la Liga de
los derechos humanos, del MRAP, etc apoyándose en los elementos pequeño-
burgueses de los Indígenas (universitarios, nacionalistas negros,
islamistas...) para desactivar toda actividad militante y toda implantación en
los barrios pobres.
El congreso
del PS se desarrolló del 18 al 20 de noviembre sin ocuparse de la represión
judicial que golpeaba en aquel mismo momento a la juventud ni de la ocupación
policial de los barrios pobres. El PS
se dedica a las elecciones presidencial y legislativas de 2007 y se prepara
para administrar, una vez más, el capitalismo francés, con el PCF, el PRG y los
Verdes.
El 8 de
noviembre, en plena represión de los jóvenes de los suburbios, Olivier
Besancenot (LCR) y Arlette Laguiller (LO) no manifestaron ninguna indignación
cuando Georges Sarre (del partido burgués "de
izquierda" MRC), en una reunión organizada por el PCF, habló del "necesario restablecimiento del
orden". Estos revisionistas
del trotskismo no se oponen a la colaboración de los partidos obreros
tradicionales con los partidos burgueses, sino a la alianza del PCF... con el
PS. LO y LCR ha llamado, más de una
vez, a votar por partidos y candidatos burgueses.
El
chauvinismo de los dirigentes obreros, la defensa del orden capitalista por las
organizaciones que dirigen actualmente al proletariado, la subordinación de
"la extrema-izquierda" a los traidores reformistas, dejan a los
trabajadores y a los jóvenes en la impotencia ante el Gobierno del capital, en
los barrios pobres o los institutos, en las empresas como Hewlettt-Packard, la
SNCM, Correos o EDF.
Por esta
razón los dirigentes reformistas y sus adjuntos centristas son incapaces de
dirigirse a los parados, a los inmigrantes, a los jóvenes árabes y negros. Condenan de hecho a estas capas a la
resignación y a la impotencia, o incluso a la delincuencia o al consuelo
ilusorio de la religión. Así pues,
debilitan a la clase obrera en su conjunto.
Octubre-noviembre
de 2005 no fueron una repetición de mayo-junio de 1968. El levantamiento de juventud y la huelga
general de 1968 fueron momentos de la efervescencia de la juventud europea y de
un ascenso de la revolución mundial, mientras que los desórdenes de 2005 se
inscriben en un período de retrocesos del proletariado europeo, o incluso de
graves derrotas como el fracaso de:
huelga de los mineros británicos en 1985 y el restablecimiento del
capitalismo en Rusia en 1992.
Así pues,
cuando la juventud estudiantil y obrera se enfrentó al régimen gaullista a
partir del 3 de mayo de 1968, se apoyaba en las huelgas obreras anteriores en
Besançon (febrero de 1967), Mans (octubre de 1967), Caen (enero de 1968) y
Redon (marzo de 1968), a menudo acompañadas de enfrentamientos de los jóvenes
obreros con las fuerzas de policía. Y,
el 10 de mayo de 1968, ante la represión de la V República, el portavoz de la
juventud amotinada llamó a la clase obrera en su ayuda. La entrada en lucha de los trabajadores, el
14 de mayo, a partir de la huelga de Sud-Aviation (más tarde convertida en Airbus)
en Nantes, manifestó la potencia del proletariado, que sólo pudo ser contenida
gracias a la política contrarevolucionaria del PCF y la dirección de la CGT.
En noviembre de 1986, un gran movimiento de
la juventud estudiantil y universitaria se oponía al proyecto Devaquet contra
el derecho a estudiar. El 5 de
diciembre, se aporreaba hasta la muerte a
un estudiante árabe, Malik Oussekine, por la policía a los órdenes del
Ministro de Interior Charles Pasqua y del Primer Ministro Jacques Chirac. La Coordinadora nacional de los estudiantes
se dirigió a las organizaciones obreras.
Bajo la presión de sus bases, los sindicatos, en particular los de la
enseñanza, se incorporaron entonces al movimiento de juventud. El Gobierno Chirac-Devaquet-Pasqua retiró inmediatamente
su proyecto. Diez días después, el 18
de diciembre de 1986, los trabajadores de los ferrocarriles (SNCF)
desencadenaban una huelga espontánea.
En el caso
de octubre-noviembre de 2005, la revuelta fue aislada, incluso rechazada. Cuando mataron a Zied y Bouna en Clichy,
ninguna organización de origen obrero pidió a la población trabajadora que se
manifestara contra el Gobierno y su policía.
Ni los partidos obreros burgueses (PS y PCF), ni las confederaciones
obreras (CGT, FO), ni las federaciones sindicales de la enseñanza (FSU, UNSA)
organizaron la legítima exasperación de los jóvenes de los barrios populares de
Clichy, su rebelión ante la muerte de dos de ellos. Los jóvenes de los barrios pauperizados, escolariza en parte y en
parte asalariada, permanecieron aislados del resto de la juventud y el
proletariado, debido a la política de las direcciones sindicales y de los
partidos tradicionales de la clase obrera.
Los jóvenes
rebelados no tenían portavoces, no pudieron expresar reivindicaciones. Muy rápidamente, el componente más joven y
el menos insertado socialmente dominó la revuelta. Condujo al movimiento a un callejón sin salida, imprimiéndole un
carácter nihilista: incendios de coches
de obreros y empleados de sus propios barrios (45.000 coches destruidos),
destrucción de equipamientos sociales de sus zonas de vivienda (escuelas,
institutos, etc.) e incluso agresiones
a trabajadores (conductores de autobús, bomberos).
Las
escaramuzas de octubre y noviembre, en ausencia de toda perspectiva, a falta de
lucha contra el Gobierno Chirac-Villepin-Sarkozy, contra el Estado burgués,
contra el capitalismo, degeneraron en una guerrilla contra los bienes
individuales o colectivos de los barrios pobres. El callejón sin salida de un levantamiento dominado por los
elementos juveniles y desclasados, el aislamiento social y político de la
fracción más oprimida de la juventud, el apoyo de los partidos obreros a la
policía, al Gobierno y a la V República permitieron a éstos restablecer el
orden y aprovecharse de la ocasión para perpetrar golpes suplementarios contra
las libertades democráticas y contra la juventud.
Ante el
levantamiento de juventud suburbios pauperizados de París, el Gobierno pudo
preservar su unidad, a pesar de la rivalidad entre el Primer Ministro,
Dominique Galouzeau de Villepin, protegido de Chirac, y el Ministro de
Interior, Nicolas Sarkozy, quien no oculta su ambición de suceder a Chirac y
que tomó el control de la UMP.
Confrontadas al levantamiento de la juventud de los barrios pobres
contra el desempleo y la discriminación, las instituciones de la V República
resistieron una vez más: El Presidente
de la República, el Gobierno, la Asamblea nacional, el partido UMP, hicieron
bloque y pudieron gobernar el país.
Los
partidos que se reclaman de la clase obrera, lejos de explotar la crisis social
y las divisiones políticas de la burguesía, realizaron una unión nacional en
torno al orden burgués, a la República y a Chirac. Ante la muerte de los dos jóvenes, toda organización obrera digna
de este nombre habría debido dirigirse a todos los trabajadores para protestar,
habría organizado la autodefensa contra la policía, habría llamado a tirar
abajo al Gobierno responsable de la miseria y la represión. Pero el principal partido de oposición
parlamentaria, el PS, dejó hacer al Gobierno.
Pero el PCF, el PT, el LCR y LO se cuidaron mucho de organizar la
respuesta a la represión del Gobierno.
Para
restablecer el orden, el Presidente Chirac, el Primer Ministro Villepin y el
Ministro de Interior Sarkozy estuvieron completamente de acuerdo. Desplegaron helicópteros y casi 10.000
policías, incluidas las famosas Compañías republicanas de seguridad (CRS)
fundadas en 1944 con el apoyo del PS y el PCF. De la misma forma en que
estuvieron de acuerdo durante la primavera 2005 para reprimir las
manifestaciones de alumnos de secundaria que rechazaban el proyecto de ley
Fillon. Igual que el verano de 2005,
cuando hicieron expulsar a la gente de las viviendas miserables de los barrios
más pobres de París. Igual que cuando
enviaron unidades antiterroristas y anticriminales de la policía y la
gendarmería contra los empleados de correos del centro de selección de
Burdeos-Bègles en mayo, y luego contra los marineros del SNCM, en octubre. La "lucha contra el terrorismo"
también sirvió contra los maleteros de la CBS (filial del grupo Vinci): el Prefecto de Seine-Saint-Denis declaró
ilegal su huelga y los militarizó a principios de octubre bajo el pretexto de
que ponían en entredicho la seguridad del aeropuerto.
Juntos,
Chirac, Villepin y Sarkozy promulgaron el 7 de noviembre el estado de
urgencia, extrayendo, del arsenal de la
República, la ley de 3 de abril de 1955 aprobada contra los argelinos. Si bien el PS y el PCF votaron contra el
estado de urgencia en la Asamblea, ni ellos, ni el PT, ni LO, ni la LCR
pidieron la retirada de los cuerpos especializados en la represión. Algunos reformistas incluso se compadecieron
de la insuficiencia de cuerpos represivos:
Instauración
inmediata dispositivos de policía de proximidad, de asociaciones entre todos
los protagonistas interesados: la policía, la gendarmería, la justicia, los
elegidos locales... (CEN del el PCF, 4 de
noviembre de 2005)
Ya no hay,
en los barrios denominados sensibles, policía de proximidad o comisarías
permanentes. (Lutte Ouvrière, editorial de
Arlette Laguiller, 4 de noviembre de 2005)
¿Qué piden
los alcaldes? Piden servicios públicos
inmediatos, una presencia de la policía, no simplemente cuando hay incidentes,
una policía permanente. (François
Hollande, primer secretario del PS, Francia 2,.7 de noviembre de 2005)
LO, el PS y
PCF llamaron de hecho a la represión:
La acción
de las fuerzas del orden, que debe inscribirse en un marco estrictamente legal
y no conducir a escaladas, no podría ser la única respuesta. (Declaración común LO, ATTAC, PCF, Liga de los derechos
humanos, Federación anarquista.. 14 de
noviembre de 2005)
El Gobierno
se muestra incapaz de restablecer el orden público. (CEN del el PCF, 4 de noviembre de 2005)
Ante todo,
es imperativorestablecer el orden y la seguridad. (François
Hollande, primer secretario del el PS, 8 de noviembre)
La juventud de los suburbios se hundió en el
callejón sin salida porque los partidos reformistas y sus acólitos centristas eligieron la defensa del orden burgués.
Algunos
creyeron, ingenuamente, que "los jóvenes habían conseguido obligar el
régimen a reconocer la necesidad de reformas". En calidad de reformas, el Primer Ministro anunció el 7 de
noviembre de 2005 la extensión de las "zonas francas" y el
aprendizaje a los 14 años; el
Presidente de la República decidió el 14 de noviembre el "servicio civi
voluntario". Paralelamente, el
poder disminuye las libertades democráticas en nombre de la lucha contra el
terrorismo, multiplica las condenas de los jóvenes y refuerza el dispositivo
contra los inmigrantes.
En las
zonas francas urbanas (ZNU), se exime a los empresarios de impuestos y
cotizaciones sociales. Eran ya 85,
ahora habrá 15 más. Las empresas de las
ZNU podrán tener hasta 250 asalariados.
En Francia,
la formación profesional había escapado ampliamente a la patronal gracias a la
crisis revolucionaria de 1944-1945. Una
de las concesiones de la burguesía fue arrancar a los hijos de los trabajadores
a la explotación para confiarlos a la Educación nacional hasta los 16 años,
incluso para aprender un oficio en los institutos de formación
profesional. La orientación de todos
los Gobiernos burgueses de la V República, incluidos los de las coaliciones
PS-PCF-PRG-MRC-Verdes, ha consistido en fomentar la formación en el lugar de
trabajo, en colocar a los hijos de los obreros y empleados bajo el dominio de
los explotadores de sus padres. Los
jóvenes trabajan así gratuitamente (períodos de prácticas) o por un salario
recortado (aprendizaje). La contrareforma
del aprendizaje a los14 años es pues una regresión considerable, un ataque al
proletariado francés.
El servicio
civil voluntario de Chirac confiará 50.000 jóvenes al ejército (plan
"Defensa, segunda oportunidad", contrato "Acompañamiento al
empleo") y a la policía (plan" Cadetes de la República"):
En
asociación con la Educación nacional, el plan Cadetes de la República
contempla desarrollar en los jóvenes de
18 a 26 años un mejor conocimiento de la institución policial y diversificar la
composición de las fuerzas de policía. (Le Monde, 16 de noviembre de 2005)
La
"reforma de Chirac":
policíascs y militares en vez de profesores; la contratación de mercenarios en los "barrios
difíciles" para aplastar mejor a los países oprimidos (las tropas
francesas ocupan Afganistán y Costa de Marfil), los pobres, los inmigrantes,
los jóvenes y los huelguistas.
El Gobierno
anunció, en el Comité interministerial de control de la inmigración, el 29 de
noviembre, un nuevo periodo de medidas contra los trabajadores y los jóvenes
extranjeros, que ya eran el objetivo de la ley Villepin aprobada en mayo: obstáculos a la reagrupación familiar, reducción de las entradas de estudiantes
extranjeros, control de los matrimonios mixtos celebrados fuera de Francia,
para reducir la obtención de un permiso de residencia; reducción suplementaria
de los magros derechos de los solicitantes de asilo. Sarkozy presume de 20.000 expulsiones realizadas en 2005 y
reclama 25.000 para 2006.
El mismo
día, el 29 de noviembre, la Asamblea Nacional adoptó una nueva ley
"antiterrorista", presentada por el Gobierno Chirac-Villepin-Sarkozy, que ataca las libertades democráticas: a partir de ahora, el Estado tiene el poder
de supervisar todas las conversaciones telefónicas, los correos electrónicos y
de obligar a las sociedades de telefonía y los proveedores de acceso a proporcionarles
estos datos; además, las personas podrán ser filmadas en sus
desplazamientos. Los diputados del PS
se abstuvieron.
El régimen,
tan indulgente sin embargo con las destrucciones y las violencias cometidas en las manifestaciones de artesanos y
agricultores, mantuvo por tres meses el estado de urgencia en los barrios
pobres, con un control policial reforzado.
Los tribunales tuvieron por consigna sancionar duramente a los jóvenes
sublevados del otoño, igual que habían comenzado a hacerlo con los alumnos de
secundaria que habían luchado en la primavera contra el proyecto
Chirac-Fillon. 4.700 personas han sido
interrogadas en el marco de las investigaciones sobre el levantamiento, de las
cuales 1.540 después de finalizar las violencias urbanas. Los jóvenes mayores de edad comparecen
inmediatamente, sin que su defensa pueda prepararse seriamente. A fecha 23 de noviembre ya habían sido
condenadas 422 personas (incluida una, en Arrás, a 4 años de prisión). Entre ellas, 118 son menores (60% de los
cuales sin ficha policial).
No obstante, nada está arreglado: la balanza comercial francesa es
deficitaria, la deuda del Estado es importante, el proyecto de constitución de
la Unión Europea ha abortado. A escala
mundial, el capital conduce la humanidad al abismo. Las elecciones de 2007, un nuevo Gobierno de colaboración de
clases no cambiarán nada.
La revuelta
de la fracción de la juventud más oprimida y más explotada es legítima, pero
sólo tendrá perspectiva si se apoya en el conjunto de la juventud y se une al
proletariado. La responsabilidad de
ello incumbe sobre todo a las organizaciones de jóvenes y de trabajadores. Los sindicatos estudiantiles, de profesores
y obreros deben comprometerse en la lucha contra la multiplicación de los
períodos de prácticas cada vez más largos y a menudo gratuitos. Los sindicatos estudiantiles y de profesores
tienen el deber de defender a los estudiantes extranjeros contra toda
discriminación y facilitar el acceso al conocimiento y a la calificación de las
y los descendientes de los inmigrantes.
Los sindicatos de trabajadores tienen que defender y organizar a las
jóvenes paradas y a los jóvenes parados, que son una parte del proletariado.
Sólo la
clase obrera puede aflojar la presión de la policía y la justicia burguesas
sobre la juventud más oprimida, defender las libertades democráticas, vencer al
Gobierno Chirac-Villepin-Sarkozy, abrir una salida a los jóvenes y a los
trabajadores de los barrios pobres. Toda
organización obrera debe pronunciarse:
¡Derogación
de las leyes "antiterroristas"!
¡Levantamiento inmediato de Vigipirate!
¡Liberación todos los presos y levantamiento de todas las condenas!
¡Mantenimiento
de la obligación escolar hasta los 16 años!
¡Equipamiento de los centros escolares de los barrios pobres, reducción
de la ratio profesor-alumnos por clase y creación de puestos de profesores
estatutarios en estas zonas!
¡Empleos
para todos mediante la disminución del tiempo de trabajo, por un programa de
viviendas sociales de calidad y baratas, por el control de los trabajadores
sobre todas las grandes empresas!
¡Libertad
total de circulación e instalación para todos los trabajadores! ¡Los mismos derechos para todos los
trabajadores que viven en Francia! ¡A
trabajo igual salario igual!
¡Prohibición
de los despidos! ¡Reparto del trabajo
entre todos los trabajadores disponibles por la disminución del tiempo de
trabajo! ¡Plan de producción bajo
control de los trabajadores para utilizar todos los trabajadores disponibles
para satisfacer las inmensas necesidades de los menos favorecidos!
¡Autodefensa
contra la policía y los partidos racistas!
¡Disolución de los cuerpos represivos!
¡Retirada de las tropas francesas de Haití, Costa de Marfil, Afganistán!
¡Abajo el
Gobierno Chirac-Villepin-Sarkozy!
¡Abajo la V República! ¡Gobierno
obrero!
Lo
improbable de los reformistas es el posible de los revolucionarios. Por la lucha de clase, el proletariado y
juventud pueden abrirse una vía:
expulsar a Chirac, a Villepin y a Sarkozy, imponer un Gobierno obrero,
tomar el poder y abrir la perspectiva de los Estados Unidos socialistas de
Europa, desarrollar las fuerzas productivas y satisfacer las necesidades de la
mayoría, construir el socialismo mundial, permitir la salvación del medio
ambiente y la erradicación del desempleo, el racismo y las guerras.
Para la
lucha de clase y la toma del poder por los trabajadores, es necesario otro
partido diferente del PS y el PCF, empeñados en defende el capitalismo francés
y la V República, otro partido diferente de la LCR y LO, que reniegan de la
revolución. Los jóvenes trabajadores en
formación, los jóvenes y menos jóvenes rechazados de la producción, los
trabajadores asalariados, necesitan direcciones sindicales que no estén
centradas en la aristocracia obrera y que no estén corrompidas por la
burguesía. Necesitan un partido de tipo
bolchevique, verdaderamente obrero (y no en manos de burócratas y de
universitarios de élite [énarques: de la
Ecole Nationale d’Administration/ENA]), internacionalista (y no
chauvinista, no un partidario del imperialismo francés), revolucionario (y no
vinculado a la V República y respetuoso del Estado burgués).
El partido
obrero revolucionario se construirá tanto más rápidamente en Francia en cuanto
que se apoye en una internacional obrera revolucionaria en común con los
comunistas de los otros países y que combata junto a una organización revolucionaria
de la juventud que agrupe a los jóvenes árabes, a los jóvenes negros con los
otros jóvenes.
¡Por la
unidad de los alumnos de secundaria, de los estudiantes universitarios, de los
jóvenes trabajadores y los jóvenes parados!
¡Por la unidad de la juventud con la clase obrera! ¡Por la organización revolucionaria de
juventud! ¡Por la revolución socialista
francesa! ¡Por el internacionalismo
proletario!
1 de enero 2006
Colectivo Revolución Permanente (GB Francia, GG
Estado español, LM Perú)