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Artículo
publicado en Révolution Socialiste nº14 de octubre de 2004. Órgano del Groupe
bolchevik (Francia)
Brasil,
2003-2004
Dos
años de austeridad del gobierno Lula-Alencar
CUANDO
SE TEME IR AL SOCIALISMO EL ÚNICO MUNDO POSIBLE ES LA EXPLOTACIÓN Y LA REPRESIÓN
Los ‘altermundistas’ designan como adversario al
‘neoliberalismo’. Como no se atreven a
pregonar claramente ante los trabajadores y los jóvenes que defienden el
capitalismo, su alternativa es más bien vaga: ‘Otro mundo es posible’, repiten
en coro Le Monde Diplomatique, Carré
Rouge, Témoignage Chrétien, L’Humanité, Charli Hebdo, Rouge… pero nunca
otro modo de producción, porque todos se reafirman en la mejora, la regulación
del capitalismo.
Con ocasión del Foro Social Mundial de febrero de
2002, en Porto Alegre, tuvieron la ocasión de concretar su visión, porque el
candidato del Partido de los Trabajadores (PT) que controlaba el Foro, ‘Lula’,
acababa de tomar las riendas de la 11 ª economía del mundo.
Porto
Alegre quedará marcado por la llegada de invitados muy especiales. Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva, el nuevo
presidente de Brasil, y Hugo Chávez, presidente de Venezuela. En un continente en plena ebullición, estas
visitas tomaron un sentido muy especial.
Brasil acababa de conocer un cambio político histórico, con la victoria
del Partido de los Trabajadores (PT).
Es una victoria de las clases populares contra el imperialismo y las
clases dominantes. Pero el nuevo gobierno
–en el que participan nuestros camaradas de Democracia Socialista- está en el
momento de optar. Debe escoger entre
Porto Alegre y Davos. (Rouge, órgano
de la LCR, 6 de febrero de 2003)
‘Lula’ ha demostrado muy pronto que Porto Alegre
era perfectamente compatible con el Foro Económico Mundial de Davos: anda con
ambos. Nada de extraño, el Foro Social
Mundial es una especie de kermesse organizada por las iglesias cristianas,
ATTAC, ONGs y ecologistas con fracciones de la Internacional ‘socialista’, la
burocracia castrista, los restos del estalinismo y la mayoría de los seudo-trotskistas
(LCR y GR franceses, SWP y WP británicos, PTS y PO argentinos, PSTU y CST
brasileños…). En septiembre de 2004, Lula desempaquetó en la ONU, con su
compadre Chirac –que en Francia ataca todas las conquistas obreras- un plan de
reformitas inspiradas de los altermundialistas, a saber, impuestos
internacionales menores que probablemente no verán jamás el día…
Elegido con el 61 % de los sufragios junto a
Alencar, un empresario, senador del Partido Liberal (PL), como vicepresidente,
el nuevo presidente Lula ha puesto en funcionamiento, por cuenta de los
explotadores locales y del imperialismo, un gobierno burgués contra las
aspiraciones de las masas. Millones de
trabajadores asalariados y de campesinos, en efecto, habían votado PT, un
partido que emergió en 1980 de sus propias luchas, para obtener la satisfacción
de sus reivindicaciones, por una sociedad desembarazada del capital, de los
grandes terratenientes, de la dominación extranjera. La alianza PT-PL ha gobernado después para la minoría privilegiada
de la sociedad, de los capitalistas y de los latifundistas. La coalición de
colaboración de clases Lula-Alencar ha golpeado a la clase obrera y a los
campesinos pobres: la reforma de las pensiones de los funcionarios adoptada en
agosto de 2003 a pesar de las potentes huelgas y manifestaciones, las leyes
sobre la fiscalidad y los impuestos. Y lo que prepara contra los derechos
sindicales y el derecho del trabajo, contra los salarios, para la privatización
de las universidades.
UN
FRENTE POPULAR LEVANTADO CONTRA LAS ASPIRACIONES DE LOS TRABAJADORES Y DE LOS
CAMPESINOS
Los mismos partidos que sostuvieron la coalición
con la burguesía que impidió lal revolución chilena en 1973, que realizaron en
Francia más de una coalición gubernamental para gestionar lealmente el
capitalismo, no han tardado en saludar la colaboración de clases en Brasil:
Querido
amigo, los comunistas franceses comparten su alegría, con el anuncio de su
elección a la presidencia de Brasil…Una nueva etapa se abre para Brasil y su
pueblo, pero también para las fuerzas populares, de izquierda y progresistas de
América Latina. (R. Hue y
M.G. Buffet, ‘Mensaje a Luiz Inácio Lula da Silva’, 28 de octubre 2002)
Mientras que el frente popular en Chile (‘Unidad
Popular’) accedió al poder en 1969 frente a un ascenso revolucionario, en
Brasil, un sector de la burguesía ha comprendido que la alianza Lula-Alencar
[…], serviría perfectamente a sus intereses: las tareas a acometer para
mantener a flote la economía capitalista e intentar convertir a Brasil en una
potencia regional, tienen el riesgo de precipitar una reacción incontrolable de
las masas. Utilizar, para infligir golpes decisivos al proletariado más potente
de Latinoamérica, el prestigio de un antiguo metalúrgico y del partido obrero
de masas surgido de las grandes luchas de los años 70 se ha revelado, hasta el
momento, rentable.
En
menos de un año, el gobierno ha conseguido, auténtica hazaña, introducir
reformas que el gobierno precedente no había conseguido llevar a cabo. (Amérique latine 2004, La Documentation
Française, p. 38)
Todos los partidos reformistas brasileños son
aliados del PT para tender la mano a la burguesía y gobernar a su favor: el
Partido Socialista Brasileño (PSB), Partido Comunista Brasileño (PCB) y Partido
Comunista de Brasil (PCdoB). El viejo partido socialdemócrata (PSB), los
partidos ex estalinista versión rusa (PCB) o refrito chino-albanés (PCdoB),
aportan su cooperación a los laboristas del PT, igual que los castristas y los
seudo-trotskistas. El ministro PT Berzoini dirigió el ataque contra las
pensiones. Palucci, un ex ‘trotskista’, ayuda a Mireilles en el ministerio de
economía. El ministro de la reforma agraria es Miguel Rossetto, de la corriente
pablista Democracia Socialista del PT, la organización hermana de la LCR.
El frente popular recibe también el apoyo de las
direcciones de la confederación sindical
CUT, de la organización campesina MST, la
organización estudiantil UNE. Contra
cualquier desbordamiento, el gobierno y la iglesia católica han puesto en pie,
desde finales de 2003, la Coordinadora de Movimientos Sociales (CMS) con la
CUT, la UNE, y el MST, la Comisión pastoral obrera y la comisión pastoral
campesina. Su objetivo oficial es: ‘garantizar
la posibilidad de cambio de la política económica’ del gobierno. Tal
estructura lo que intenta es prevenir la emergencia de órganos de
autoorganización.
Apoyándose sin ninguna reticencia sobre el Estado
burgués y su aparato represivo, el PT vertebra el gobierno y asume el trabajo
de traición que la burguesía le ha encomendado, contra la aspiración
revolucionaria de las masas que han creído votar por su representante, votando
por su candidato. Lula levanta un
gobierno de colaboración de clases PCdoB-PCB-PT-PL-PMDB contra los obreros, la
juventud y los campesinos.
UN
FRENTE POPULAR SIN LÍMITE A LA DERECHA
Las nominaciones para el nuevo presidente
corresponden a su programa: a programa capitalista, gobierno burgués. El presidente del banco central elegido por
Lula, Meirelles, es un hombre del imperialismo, un ex dirigente del banco
americano BankBoston. Es también un
cargo electo del PSDB, el partido burgués del candidato vencido en la segunda
vuelta. El ministro de industria, Furlan,
es un dirigente de la organización patronal de Sao Paulo (la FIESP), empresario
exportador ligado especialmente al banco holandés Amo Bank. El ministro de Agricultura, Rodrigues, es un
gran terrateniente ligado a la industria agroalimentaria.
Lula presentó, con el apoyo de todos los partidos
burgueses, ‘la Carta de Brasilia’. Convocándolos a inicios del 2003 a los 27
gobernadores de los Estados, el nuevo presidente los asoció en una voluntad de
unión nacional a las reformas de los impuestos y de las pensiones. La primera redujo el impuesto sobre el
capital, la segunda se ha hecho contra los que Lula llama los ‘privilegios’ de
los funcionarios.
Para legitimar esta carta reaccionaria, el gobierno
fundó un órgano de colaboración de clases, el Consejo de Desarrollo Económico y
Social. Está compuesto de 80 miembros: 2/3 de los puestos para los empresarios;
el resto para los burócratas sindicales de las dos centrales, la CUT (que apoya
el frente popular) y el FS (que apoya la oposición burguesa al gobierno).
Estas reformas necesitaban un retoque de la
Constitución y el gobierno tuvo necesidad de más de 2/3 de los votos del
Parlamento (Cámara de diputados y Senado), donde el PT (91 diputados de los
513) y el PL no eran mayoritarios. Esto
se consiguió en febrero de 2004:
Lula
dispone, en la Cámara federal de Diputados, del apoyo de 319 electos (62.2%):
los diputados del Partido de los Trabajadores (PT), del Partido Liberal (PL),
del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), del Partido Socialista
Brasileño (PSB), del Partido Popular Socilista (PPS), del Partido Comunista de
Brasil (PCB), del Partido Verde (PV), del Partido Social Liberal (PSL) y del
Partido Laborista Brasileño (PTB). En el Senado, Lula puede contar igualmente
con 46 senadores de los 81…(Amerique Latine 2004, La Documentation Française,
p.71)
El Partido del movimiento democrático brasileño es
uno de los viejos partidos burgueses.
Aportó su apoyo a la dictadura militar. Accedió a la presidencia con
Sarney en 1985, conocido por haber impuesto a las masas brasileñas un plan de
austeridad draconiano.
El
Frente Popular es una coalición de partidos.
Toda coalición, es decir, toda alianza política duradera, tiene
necesariamente como programa de acción el programa más ajustado de los partidos
coaligados. (L. Trotsky, ‘la hora de la
decisión se aproxima’, 1938, ¿Dónde va Francia?, p.117)
AL
SERVICIO DE LOS CAPITALISTAS
Desde el principio de la campaña electoral de 2002,
Lula y el PT se comprometieron a pagar loas deudas del Estado burgués. Fue cosa
hecha en 2003 y 2004, gracias a la reducción drástica de los presupuestos
sociales, ya muy limitados. El 54% de
presupuesto federal del año 2003 fue consagrado al pago de la deuda y de sus
intereses. El proletariado brasileño y
el campesinado pobre han trabajado en parte para enriquecer más aún a los
vampiros de los bancos multinacionales.
Esto explica los numerosos cumplidos y las acogidas calurosas que recibe
Lula en sus visitas a las principales capitales imperialistas, entre ellas
París. Un reciente acuerdo entre el
Fondo Monetario Internacional (FMI y el gobierno brasileño prevé continuar en
esta vía de la dependencia respecto al imperialismo.
Toda economía capitalista está sometida a
fluctuaciones coyunturales, sin hablar de las grandes crisis económicas. Las economías dominadas son especialmente
vulnerables. En 2003, la economía brasileña estaba estancada, lo que el
proletariado pagó con altas tasas de paro: el 13 % de la población activa en
diciembre de 2003, descenso del poder de compra, etc. En 2004, el crecimiento
se retomó.[…] El saldo comercial continua mejorándose. Pero el ejército de reserva sigue siendo
importante, con una tasa de paro del 11,3 % en julio.
Brasil se beneficia del dinamismo de sus
exportaciones y sobre todo del bajo valor de la fuerza de trabajo en el que se
empeña el gobierno: la congelación del salario de los funcionarios, el descenso
del poder de compra de los trabajadores, el trabajo en negro para el 55 % de la
población, ausencia de seguridad social para el 60 % de la población. El
candidato Lula prometió doblar (+100%) el salario mínimo interprofesional
durante su mandato (4 años). El
gobierno decidió en junio un aumento del 1,2 % del salario mínimo, es decir,
260 reales mensuales (74 euros) mientras que la inflación fue del 6,3% en un
año… La política de Lula-Alencar es, pues, la reducción organizada del poder de
compra de los bajos salarios. Sin
embargo, los cómplices sindicales de Lula se niegan a combatir por un aumento
del poder de compra de los asalariados con salario mínimo y por la escala móvil
de los salarios, contra la política salarial de gobierno.
En una sociedad ya muy desigual, se han acrecentado
las diferencias de rentas entre los más pobres y os más ricos. Esto es lo que
el PT y sus aliados burgueses han alimentado y desarrollado a cuenta de los
capitalistas.
NI
SIQUIERA LA REFORMA AGRARIA DEL GOBIERNO PRECEDENTE
La alianza del PCdoB-PCB-PSB-PT-PL ampliada al PDMB
ha defendido la propiedad privada de las tierras y de las construcciones, tanto
en las ciudades como en los campos, en detrimento de los arrendados, de los campesinos
pobres y de los obreros agrícolas.
Hay más de 4,5 millones de familias sin tierra en
Brasil, mientras que el 3 % de la población posee más del 55 % de las tierras
cultivables. El Movimiento de los Sin
Tierra está históricamente ligado al PT.
La Iglesia católica, que jugó un gran papel en la creación del PT como
partido obrero burgués, controla ampliamente el MST. Éste se esfuerza por
frenar a los campesinos y los obreros agrícolas que quieren ocupar tierras. La
dirección del MST intenta mantenerlos en los límites del derecho burgués,
‘constitucional’, de acceso a la tierra.
El programa del MST es la aplicación de la reforma agraria limitada del
precedente gobierno Cardoso.
El gobierno Lula ni siquiera alcanza los objetivos
fijados por esta última, es decir, dotar 400.000 familias en 4 años de tierras
de barbecho. El año 2003 ha visto
beneficiarse de ello a menos de 10.000. Los pocos propietarios afectados han
sido indemnizados por el Estado.
Durante este tiempo, los policías del Estado o privados han reprimido a
unas 200.000 familias campesinas que ocupaban propiedades ‘ilegalmente’. En
2003, más de 60 militantes fueron asesinados y 17 encarcelados por la ‘justicia
social’ de Lula y Alentar. Un dirigente
histórico del MST, José Rainha, cumple actualmente una pena de prisión por su
actividad reivindicativa. El 19 de
agosto la policía atacó con 300 agentes y helicópteros a 80 familias que
ocupaban tierras en Fazenda Salitre (estado de Minas Gerais) por iniciativa del
la Liga de los Campesinos Pobres.
Esto no impide que João Pedro Stédile, la dirigente
actual del MST que reagrupa a centenares de miles de campesinos pobres, apoye
al gobierno multiplicando las frases huecas típicas de los demócratas
pequeño-burgueses:
Por
parte del gobierno, sería necesario en primer lugar, que se decida claramente a
favor de un nuevo proyecto de desarrollo del país. La reforma agraria no es un
fin en sí, sino un medio para democratizar la propiedad de la tierra y, ante
todo, para ser parte activa de un nuevo proyecto de desarrollo que tendría como
centro de gravedad la redistribución de la riqueza. (O Pasquim 21, 27 de marzo
2004)
Así, Stédile le hace el juego a la burguesía
latifundista porque ésta no tiene la intención de ‘democratizar’ la
tierra. Apoyadas por el ministro de
Agricultura, las policías privadas reprimen y expulsan a los campesinos que
ocupan tierras. Para dar la tierra a
quienes la trabajan, hay que quitar el poder a la burguesía. Sin dictadura del proletariado no hay
verdadera distribución de la riqueza.
Por su parte, el ministro ‘trotskista’ de la
reforma agraria, Miguel Rossetto, explica regularmente que hay que respetar las
decisiones de los tribunales burgueses de defensa de la propiedad privada, de
ahí las expulsiones de los campesinos pobres, aplicadas con celo por la
policía.
El
país dispone de un poder judicial, de una fiscalía pública. Las tensiones deben
ser arregladas mediante el diálogo…La ocupación de las tierras es un tema de
envergadura. Nosotros hablamos de
propiedades privadas en espacios públicos. La Justicia es la que debe
determinar lo que es legal o no. (M. Rossetto, Folha de São Paolo, 16 de marzo
de 2003, Inprecor nº 481)
A pesar de Rossetto y el gobierno, a pesar de la
orientación de sus cómplices de la dirección del MST, las ocupaciones de
tierras han progresado en 2004.
TRABAJADORES
DESARMADOS, MERCENARIOS DEL CAPITAL ARMADOS HASTA LOS DIENTES
La
máquina del Estado, el aparato y el órgano de administración son los de
siempre: ejército permanente, policía, cuerpos de funcionarios prácticamente
irrevocables, privilegiados, situados por encima del pueblo. (V. Lenin, Las
tareas del proletariado en nuestra revolución, 1917, Oeuvres t. 24, p. 60)
Contra la policía, de Estado o privada, las
organizaciones obreras y campesinas deben organizar la autodefensa armada
constituyendo milicias.
Lejos de armar a los trabajadores, el gobierno
Lula-Alencar tolera las bandas mafiosas privadas de los empresarios de las
ciudades y de los grandes terratenientes. Cubre los gastos colosales de los
mercenarios oficiales de la clase dominante, de las policías de los Estados,
que han acosado durante décadas a los huelguistas y protegido a los asesinos
pagados por los latifundistas. Ese
gobierno defiende el presupuesto federal de los servicios secretos que han
espiado, acorralado y torturado a los militantes obreros de Brasil y de toda
América Latina, y el del Ejército, que ha ejercido la dictadura contra la clase
obrera.
Lula intenta hacer creer que se trata de
trabajadores como cualesquiera otros, bautizando a los policías como
‘trabajadores de la seguridad’. En función de las ambiciones de la burguesía
brasileña como potencia regional, el gobierno de Lula ha enviado al Ejército
para funciones de mantenimiento del orden en Haití, junto a los ejércitos y las
policías imperialistas franceses y americanos.
Los escuadrones de la muerte compuestos por policías armados prosiguen
impunemente su obra criminal, especialmente asesinando los jóvenes de los
barrios pobres.
LA
REFORMA LULA-ALENCAR CONTRA LAS PENSIONES…
En mayo y junio de 2004, los funcionarios
brasileños iniciaban su lucha contra la ley Lula-Alencar que responde a la
exigencia de los capitalistas de reducir el salario diferido pagado en forma de
pensión.
Después de las negociaciones con los ‘agentes
sociales’, la ley brasileña encara el incremento de las cotizaciones, el
retraso de 7 años de la edad de jubilación ( de 48 a 55 años para las mujeres,
de 53 a 60 años para los hombres) y establece la pensión mensual máxima en 514
€. Además, grava con un impuesto del 11
% las pensiones de jubilación superiores a 320 € mensuales. Prevé también el cálculo de la pensión por
media salarial y no ya sobre la base del último salario percibido. Igual que en Francia, crea fondos de
pensiones que cogestionarán dirigentes sindicales pagados por hacerlo.
…
PONE EN MOVIMIENTO LA RESPUESTA DE LOS TRABAJADORES DE LA FUNCIÓN PÚBLICA
El 11 de junio en Brasilia más de 30.000
trabajadores se manifestaron convocados por la Confederación de los sindicatos
del sector público (CNESF), de la federación de docentes (CNTE, afiliada a la CUT) y exigieron la retirada del
proyecto. Una parte de los
manifestantes gritó: ‘¡Lula, has
traicionado!’. Pero el movimiento quedó dentro del marco establecido por el
aparato sindical de la CUT, ligado al PT.
En ningún momento la CUT llamó a la huelga general, al contrario,
continuó negociando el proyecto del gobierno.
Con ocasión de su 8º congreso, del 2 al 7 de junio
de 2003, la burocracia de la CUT validó esta actitud. Pilar del frente popular, la CUT rechazó la consigna de retirada
del proyecto antiobrero. Propuso
enmiendas declarándose ‘solidaria’ con los huelguistas. En este congreso, las tendencias que se
reclaman del trotskismo lo único que harán será acompañar, por la izquierda, a
la traición de la dirección sindical, combatiendo contra la huelga general.
La corriente lambertista O Trabalho del PT (OT),
organización hermana del PT francés de Lambert & Gluckstein propuso la
retirada de algunos puntos. Los
pablistas de DS, la organización hermana de la LCR francesa de Krivine et
Besancenot, también propusieron enmendar la ley. Estos últimos votaron a favor del nuevo portavoz de la CUT, el
muy lulista Luiz Marinho. En fin, la
tendencia sindical de los morenistas del PSTU (expulsados del PT en 1992) se
conformará con pedir la retirada del proyecto, sin exigir la convocatoria de la
huelga general. Estas políticas de los
seudo-trotskistas se asemejan en todo a las de LO, la LCR y el PT en mayo y
junio de 2003 en Francia: aceptación del calendario de las jornadas de acción y
de las negociaciones, ninguna batalla contra las direcciones sindicales y por
la huelga general.
LAS
JORNADAS DE ACCIÓN DE LA DIRECCIÓN DE LA CUT CONTRA LA HUELGA GENERAL
Las negociaciones continuaron gracias a la
complicidad de los dirigentes de la CUT y su política de ‘jornadas de
acción’. De nuevo, el 8 de julio fueron
400.000 funcionarios, es decir, la mitad, quienes hicieron huelga durante 72
horas. Durante el mes de julio, la
política de colaboración de clase condujo a romper el movimiento con huelgas
escalonadas, con la división por sectores y con jornadas de acción de 24 horas.
El 6 de agosto, el proyecto del PT fue aprobado por
una mayoría de diputados. La burocracia sindical permitió votar al parlamento
el texto antiobrero de desguace de las pensiones. En el parlamento, la aplastante mayoría de los diputados del PT
votó a favor. Una fracción de los huelguistas, que comprendió la naturaleza
contrarrevolucionaria del PT al que una parte estaba afiliada, buscó vencer al
gobierno.
La aceptación de negociar el proyecto, la división
sector público-sector privado, la
huelga prorrogable sector por sector y las jornadas de acción impidieron la
huelga general y protegieron al gobierno.
Faltó un partido que trazara la vía de la victoria de los trabajadores,
decidido a infligir una derrota al gobierno:
¡Ninguna negociación de la reforma! ¡Huelga general hasta la retirada
del proyecto! ¡Derogación de la ley contra las pensiones! ¡Ruptura de la CUT con
la burguesía! ¡Autoorganización de los huelguistas y centralización de sus
órganos en un comité central de huelga! ¡Fuera los ministros burgueses! ¡ Por
un gobierno al servicio de los trabajadores!
LA
CLASE OBRERA BRASILEÑA TIENE NECESIDAD DE ORGANISMOS DE LUCHA Y DE UN NUEVO PARTIDO,
DE UN PARTIDO REVOLUCIONARIO
Sólo un partido que lucha por la toma del poder por
los trabajadores, por la expropiación de los latifundios y de los bancos, de
los grandes grupos de la industria y del comercio, es capaz de desplegar toda
la energía del proletariado frente a un gobierno apoyado por todos los agentes
de la burguesía en el seno de la clase obrera, desde el PT hasta los
seudo-trotskistas, pasando por todas las variantes de la socialdemocracia y del
estalinismo. Esto incluye a todos los centristas, que hacen creer que el
gobierno de frente popular, gobierno de coalición con la burguesía, podría
servir a los intereses de las masas.
Desde la primavera de 2004, una ola de huelgas
sacude al país: metalúrgicos de Audi-Volkswagen y de General Motors,
trabajadores de la banca que exigen el 25 % de aumento salarial, de
funcionarios y empleados municipales que exigen más del 50 %, trabajadores de
Petrobras, principal grupo petrolero brasileño, contra la pérdida del poder adquisitivo
de los salarios y en defensa de sus condiciones de trabajo…Contra los
despidos, los obreros y obreras de
CIPLA, Interfiera, Flaskô, Diamantina, Flakepet, ocupan sus fábricas y piden al
gobierno que las nacionalice. Los
estudiantes, a pesar de la traición de los dirigentes de la UNE (Unión Nacional
de Estudiantes) ligada a la CUT, se manifiestan masivamente contra la
privatización de las universidades.
En septiembre, los trabajadores de banca rechazan
la aceptación por la dirección del sindicato CNB-CUT de únicamente el 8,5 % de
incremento salarial, es decir, de la propuesta de la patronal bancaria
brasileña (FUNABAN).
Los trabajadores y los campesinos demuestran su
disponibilidad para el combate contra la patronal y los grandes propietarios,
su desconfianza creciente respecto al PT, igual que respecto a las burocracias
sindicales que están ligadas a él…Brasil puede relanzar en cualquier momento la
revolución en América Latina.
EL
ASCENSO REVOLUCIONARIO EN LATINOAMÉRICA
A pesar de la contraofensiva de la burguesía
mundial de los años ’80 que hizo recular al proletariado en todos sitios,
desencadenó la guerra contra los países oprimidos como Granada, Afganistán e
Irak, restablecido el capitalismo en Rusia, Latinoamérica sigue siendo hoy un
continente inestable.
Allí, las masas han expulsado, en varios países,
presidentes burgueses elegidos, y abierto situaciones revolucionarias: en
Argentina, en diciembre 2001, en Bolivia en octubre de 2003. Sin embargo, los
explotados no han podido derrocar a la burguesía e instaurar su Estado, ni
siquiera crear organizaciones de tipo soviético que puedan unificar a las masas
en lucha y aspirar al poder.
En Argentina, los trabajadores industriales jugaron
un papel muy débil en las manifestaciones de diciembre de 2002, mientras que su
papel fue decisivo en 1969 y los años siguientes. Tras la caída de De la Rua,
el proletariado estuvo dividido y paralizado:
por los dirigentes peronistas de las dos CGT, por los radicales burgueses
de la CTA, por los estalinistas de todo tipo, por los seudo-trotskistas de las
organizaciones de parados (‘piqueteros’) que han separado de los trabajadores
con empleo y de los trabajadores de las fábricas ocupadas, transformadas
aplicadamente en cooperativas . Todas estas corrientes se han negado a luchar
por la unidad de todos los trabajadores, la centralización de todos sus órganos
de combate (ver Révolution Socialiste nº 1, nº 2-3).En Bolivia, la huelga
general y las manifestaciones que consiguieron expulsar a Lozada se apoyaron en
asambleas en los barrios obreros y en los campos. Pero la dirección de la COB, el MAS y el MIP impidieron la
generalización de las milicias obreras y campesinas contra el ejército y
declararon una tregua para liquidar los órganos de autoorganización.
La marcha adelante del proletariado latinoamericano
está frenada por la ausencia de partidos obreros revolucionarios. El imperialismo y las fracciones principales
de la burguesía brasileña cuentan, además, con la existencia de un partido de
base obrera sometido a ellos: el PT.
EL
PT, PARTIDO OBRERO DE MASAS NACIDO BAJO LOS AUSPICIOS DE LA IGLESIA CATÓLICA
Aunque nacido de las luchas obreras de los años 70
contra la dictadura militar, el PT no ha sido nunca un partido revolucionario.
Desde su origen, este partido de masas guardó durante un tiempo, un carácter
relativamente democrático. Pero el
principal dirigente del PT, ahora presidente, es un católico militante, como el
antiguo dirigente del sindicato polaco Solidarinosc, Lech Walesa (ver
Révolution Socialiste nº 7-8). Además,
desde su nacimiento, el programa del partido lleva la marca de la Iglesia
Católica, vieja organización reaccionaria que ha defendido desde hace casi 2000
años todos los tipos de explotaciones (esclavismo, servidumbre y el trabajo
asalariado), lo mismo que la colonización y las guerras imperialistas…
El
acceso al poder de ‘Lula’ es el fruto de más de veinte años de trabajo político
con origen en la lucha sindical bajo la dictadura y en la doctrina social de la
Iglesia. (Amérique Latine 2004, La Documentation Française, p.6)
El PT se constituyó como partido obrero burgués, es
decir como una organización salida de la clase obrera, pero con un programa
para mejorar el capitalismo, y cuya dirección es cómplice de la burguesía.
Únicamente la intervención resuelta de una fracción
bolchevique-leninista, que luche por un partido obrero revolucionario y sobre
la base del programa del marxismo, habría podido evitar la constitución de un
partido reformista tan implantado y popular, que sitúa a los trabajadores bajo
la tutela del capital y de la iglesia.
A falta de un partido revolucionario, era legítimo para los comunistas
revolucionarios intervenir en la gestación y en la proclamación de este partido
de masas, relativamente democrático, que aceptaba todas las tendencias del
movimiento obrero. El objetivo de los
leninistas hubiera sido conseguir el máximo de fuerzas para un partido
claramente revolucionario, firmemente delimitado de los reformistas. En otras palabras, la adhesión al PT no
podía constituir más que una táctica pasajera, subordinada a la construcción de
un partido revolucionario.
LOS
ENTERRADORES DE LA IV INTERNACIONAL, ALA IZQUIERDA DEL PT
Pero las corrientes que se reclaman
fraudulentamente de Lenin y de Trotsky y que han intervenido en el PT eran
incapaces de trabajar allí en la perspectiva de la toma del poder y de la
insurrección, por un partido del tipo bolchevique. Todo lo contrario, estos entreguistas han devuelto, a lo largo de
los años, a muchos elementos de vanguardia al seno del partido reformista y han
avalado el dominio de ‘Lula’ sobre el PT.
Con el acceso de éste a la más alta posición del Estado burgués,
mantenerse en el PT tiene un precio: el apoyo al frente popular.
La corriente lambertista O Ttrabalho está en el PT
[…]. Ha hecho de todo para impedir la
aparición de un partido revolucionario.
Exigiendo ‘recuperar el PT’ mediante la organización de ‘una conferencia
del PT de los orígenes’, cada número de su órgano O Trabalho explica que el gobierno de frente popular está en una
encrucijada, que puede modificar su política.
En el seno de la CUT, la fracción sindical de OT protege a la burocracia
vendida contra los sindicatos y sindicados que quieren romper con el apoyo al frente
popular.
La corriente pablista Democracia Socialista va
todavía más lejos. Está presente en el
interior del gobierno de frente popular, junto a los ministros
capitalistas. Su dirigente Rossetto
lleva a cabo la reforma agraria de F.H. Cardoso. Igual que OT, DS participa en la dirección de la CUT junto a los
lulistas. Tras un año y medio de
sumisión al frente popular, ante el descontento creciente de las masas, una
fracción de DS ha participado en la revuelta de los cuatro parlamentarios
contra el proyecto Lula-Alencar-Rossetto contra las pensiones, y después en la
constitución en abril de 2004 del ‘movimiento por un nuevo partido’. Mientras que la minoría excluida del PT se
reclama de la última conferencia de DS, que justificaba la participación en el
gobierno, la mayoría de DS prefiere los puestos ministeriales sindicales,
municipales… a la solidaridad más elemental con sus propios camaradas víctimas
del aparato corrupto del PT.
OT y DS se hacen pasar, ambos, por la sección en
Brasil de la 4ª Internacional fundada por el dirigente bolchevique Trotsky.
La
4ª Internacional no tiene, ni puede tener, sitio en ninguno de los frentes
populares…(La agonía del capitalismo y las tareas de la 4ª Internacional ,
1938, GB, pg 48)
Desgraciadamente, esta falsificación es
generalizada. La 4ª Internacional, que estalló en 1952-53, vio sucumbir a todas
sus secciones a las presiones de la burguesía mundial, vía burocracias
estalinistas, aparatos sindicales o fuerzas nacionalistas. Desde entonces, en todo el mundo, se
desgarra y mancilla la bandera del ‘trotskismo’ y de la ‘4ª Internacional. A finales del siglo XX, la mayoría de los
‘trostskistas’ apoyaba de hecho el restablecimiento del capitalismo en
Rusia. En este principio del siglo XXI,
en Francia, la LCR pablista ha votado por Chirac, LO hardista ha preparado y
aprobado la ley Chirac contra las muchachas árabes y turcas, el PT lambertista
se niega a defender a los obreros inmigrantes. En otros sitios el asunto no va
mejor: el PO altamirista está a favor de una asamblea constituyente, el SWP cliffista
de Gran Bretaña opera con bloques duraderos con los islamistas, el PT
lambertista de Argelia se pronuncia contra los derechos de los bereberes, etc.
En estas condiciones, que no son especiales de
Brasil, la pretensión de sanar la 4ª Internacional sucumbida desde hace mucho
tiempo a enfermedades tan mortales como la adhesión a los frentes populares,
proviene del charlatanismo de los viejos manipuladores centristas. ¿Cómo se puede aspirar a defender el
Programa de Transición sin hacer el balance de Lora y Moreno, sin rechazar el
‘frente único antiimperialista’ pablo-lambertista, sin combatir contra el
refuerzo de las fuerzas de represión de la burguesía y contra todo pacto
gubernamental con los representantes de los capitalistas? ¿Cómo regenerar, refundar,
reconstruir una internacional sin apoyarse en siquiera una sección?
Durante los años ’30, los bolcheviques leninistas
partidarios de una 4ª Internacional le arrancaban los trabajadores de
vanguardia a los partidos de la 2ª y 3ª Internacional, dedicadas a la
colaboración de clases. Los epígonos
contemporáneos de la difunta 4ª Internacional hacen el trabajo inverso: le
proveen de cuadros a todos los partidos reformistas o los sustituyen en caso de
necesidad. Esto es verdad en Brasil,
tanto dentro como fuera del PT.
EL
PSTU CONTRA UN PARTIDO REVOLUCIONARIO BASADO EN EL PROGRAMA DEL MARXISMO
El PSTU proviene de la escuela del caudillo
argentino Nahuel Moreno, quien capituló sucesivamente ante el nacionalismo
burgués y el castrismo. Los fundadores
del PSTU fueron excluidos del PT hace unos diez años por haberse atrevido a
poner en cuestión al presidente reaccionario Collor antes del fin de su
mandato. Este partido reagrupa a más de
2.000 militantes y obtuvo más del 0.5 % de los votos en la primera vuelta de
las elecciones presidenciales.
En la segunda vuelta de esas elecciones, el PSTU
desistió a favor del tándem Alentar-Lula, es decir, votó frente popular como,
en Francia, la LO y la LCR votaron Union de la Gauche en las segundas vueltas en 1981.
Los centristas no tienen principios, se adaptan.
Así, en 2004, el PSTU parece que busca crear sus
propios sindicatos, basándose en que una fracción de los trabajadores ha
perdido sus ilusiones respecto a Lula.
Si lo hace volverá la espalda a las organizaciones de masas de la clase
obrera, lo que de hecho significa dejarlas en manos de las burocracias
cómplices de Lula y de Alentar.
Por el contrario, los bolcheviques lucharían en el
seno de toda organización de masas, especialmente en la CUT, la UNE, el MST,
contra sus direcciones, por la defensa de sus reivindicaciones, por la ruptura
con el gobierno, por la huelga general. Con su izquierdismo de fachada, el PSTU
le permite al gobierno proseguir sus negociaciones con la CUT para hacer la
política que necesitan los capitalistas.
Zé Maria tiene buen cuidado de no dirigir contra el frente popular a la
vanguardia que influencia el PSTU; no propone nunca la constitución de un
gobierno obrero y campesino, no explica jamás que únicamente el armamento de
los trabajadores y la toma del poder abrirán la vía al socialismo.
El oportunismo del PSTU se revela en su actitud
ante las fuerzas de represión, ante el corazón del Estado burgués. Igual que LO
en Francia,(ver Révolution Socialiste, nº2-3), el PSTU apoya las reivindicaciones
de los perros de presa de los capitalistas y de los latifundistas.
Evidentemente, los bolcheviques apoyarían toda
revuelta de los soldados profesionales y de los policías contra su jerarquía y
toda negativa a cumplir las órdenes de represión de un gobierno burgués contra
las masas. Pero se oponen a las
reivindicaciones ordinarias de aumento de los salarios, de reducción del tiempo
de trabajo, de aumento de los efectivos, sin hablar ya de las frecuentes exigencias
de equipamientos suplementarios y de facilidades jurídicas. Las ‘reivindicaciones’ y las ‘acciones
sindicales’ de los policías civiles y militares brasileños, de los gendarmes y
policías franceses, conducen a incrementar los impuestos que pagan los
trabajadores, y ello para pagar y armar, para equipar a los mercenarios de los
explotadores que reprimen a los revolucionarios, las manifestaciones, las
huelgas y las insurrecciones. Aunque
los fundamentos de la dominación de clase reposan en la economía, las clases se
mantienen gracias a los aparatos y órganos del Estado político: ejército,
policía, partidos, tribunales, etc.
El
aparato gubernamental con su ejército capitalista, situado bajo el comando de
un cuerpo de oficiales burgueses y de junkers, con su policía y su gendarmería,
sus carceleros y sus jueces, sus curas, sus funcionarios, etc., constituye,
entre las manos de la burguesía, el más potente instrumento de gobierno. (1er
congreso de la IC, Plataforma de la Internacional Comunista, 1919, Los cuatro
primeros congresos de la IC, p.19)
El proletariado sólo paralizará el aparato de
represión de la burguesía y de los grandes terratenientes mostrando su fuerza:
Para
impedir el restablecimiento de la policía sólo hay un medio: crear una milicia
popular constituida en ejército (armamento general del pueblo substituyendo al
ejército permanente). V. Lenin, Las tareas del proletariado en nuestra
revolución, 1917, Oeuvres t.24, p. 63)
EL
PSoL SE NIEGA A COMBATIR REALMENTE CONTRA EL FRENTE POPULAR
Hace diez años que la corriente morenista fue
expulsada del PT. Sus fracciones más derechistas renegaron de sus camaradas y
escindieron para poder quedarse en el Partido de los Trabajadores. DS y OT se plegaron a las decisiones de la
dirección de ese partido.
Hoy, para mantenerse en el gobierno del frente
popular, la mayoría de DS acepta las expulsiones de sus propios camaradas que
se han negado a votar a favor de la ley contra las pensiones: OT cierra los
ojos a las expulsiones de los parlamentarios morenistas y pablistas que han
osado desafiar a Lula y al FMI. Quienes
no luchan, en el seno de sus pretendidas 4ª Internacionales, contra estas
vergonzosas capitulaciones y contra el soporte al frente popular, están muertos
para la revolución.
El 5 y el 6 de junio de 2004, los 4 parlamentarios
‘radicales’, seguidos de sus corrientes en el seno del PT (DS-LR, MES, CST) y
junto a una escisión del PSTU (Socialismo y Libertad), constituyeron el
‘partido Socialismo y Libertad’ (PSoL), con varios centenares de militantes.
Todas estas corrientes tienen el mismo origen, el
pablismo que inició la destrucción de la 4ª Internacional hace medio
siglo. Pablo había resucitado, en el
congreso de 1951 de la 4ª Internacional, ‘el frente único antiimperialista’,
contra el programa de la 4ª Internacional, el de la revolución permanente. El
FUAI servía para justificar el apoyo a las burguesías nacionalistas, siendo el
frente popular la forma consagrada para ello desde los años 30. Cegado por la dirección misma de la 4ª
Internacional, el POR traicionó la revolución boliviana de 1952, capitulando de
manera estalino-menchevique ante el MNR (partido burgués). Todos los que [a lo largo del tiempo se han
convertido en] liquidadores de las organizaciones bolchevique-leninistas de Latinoamérica,
los argentinos Posadas y Moreno, el boliviano Lora, el francés Lambert, el
belga Mandel… son los herederos de la capitulación del congreso de 1951 ante el
nacionalismo burgués y, consecuentemente, partidarios del ‘frente único
antiimperialista’.
Desde el estallido de la 4ª Internacional de
1952-53, los pablistas versión Moreno y los pablistas versión Mandel fueron
peronistas cuando Perón estaba en la cumbre de su carrera de demagogo burgués,
castristas cuando la revolución cubana entusiasmó al continente, sandinistas
cuando Somoza caía, altermundialistas con los éxitos de los foros sociales
mundiales…
Como la
cotización de Lula baja entre los trabajadores de Brasil, la minoría Libertad
Roja de DS, el MES y la CST piensan que ha llegado el momento de separarse.
Para justificar este tardío descubrimiento, el PSoL dice que el gobierno ‘se ha
transformado en una agencia de defensa de los intereses del capital
financiero’. Como si no lo hubiera sido
de entrada, por su composición y su programa.
Pero ellos no fundan un partido radicalmente
diferente del PT, un partido que encare dirigir la insurrección y permitir a la
mayoría trabajadora la toma del poder.
Además, se niegan a fusionarse con el PSTU porque lo encuentran
demasiado radical. El eslogan hueco de los altermundialistas, ‘otro mundo es
posible’, es adaptado localmente y convertido en ‘otro Brasil’, voluntariamente
impreciso:
En
la medida en que el gobierno acelera su curso hacia el precipicio, se abre una
vía para una alternativa de izquierda consecuente, socialista y democrática,
capacitada tanto para arrastrar e influenciar sectores de masas como para
ofrecer una salida positiva a los que creen en otro Brasil. (Bases
programáticas del PSoL, 6 de junio de 2004)
En consecuencia, el nuevo partido es incapaz de
enfrentar el frente popular y el gobierno burgués, de llamar a todas las
organizaciones obreras a la ruptura con la burguesía, a constituir organismos
de tipo soviético.
Además, el PSoL no exige ni siquiera la derogación
de la ley contra las pensiones. Estos
semi-reformistas reivindican una ‘reforma agraria verdadera’ y ‘reformas
sociales’. Su objetivo de un ‘socialismo democrático’ no tiene nada que
envidiar al proyecto ‘pacifista’ de la UP de Allende…Con un siglo de retraso,
el PSoL está por ‘una verdadera constituyente’. Dicho de otra manera, el PSoL
respeta el poder de la minoría explotadora.
Más todavía, su programa pide la ‘democratización de las fuerzas
policiales’: sin embargo, estas últimas constituyen el núcleo de base del Estado
burgués. El proletariado armado deberá
liquidarlas. Esto sitúa al PSoL muy a
la derecha del POUM, que desarmó políticamente al proletariado durante la
revolución española. El PSoL
semi-reformista no tiene otro objetivo que constituirse en ala izquierda del
frente popular. No aspira en absoluto,
aun menos que el PSTU, a edificar un partido revolucionario con un programa
claro, ni a luchar por el poder de los trabajadores. PSTU y PSoL quieren hacerse un lugar junto al PT, en el seno de
la sociedad capitalista.
¡POR
LA REVOLUCIÓN PERMANENTE! ¡POR UN PARTIDO BOLCHEVIQUE!
DS, OT el PSoL y el PSTU son otros tantos
obstáculos en la vía de la revolución. Su programa común es el rechazo de la
insurrección y del partido revolucionario, la mejora del capitalismo y la
reforma del Estado burgués. Epígonos de la difunta 4ª Internacional, ayudan,
directa o indirectamente, a Lula y al frente popular.
Los elementos de vanguardia están dispersos y
confusos. Además de los revolucionarios que se han extraviado en el
PT, el PSoL y el PSTU, existe a su izquierda un cierto número de organizaciones
más pequeñas. Seis de entre ellas han
respondido a la Convocatoria de los 21 puntos de una conferencia internacional
lanzada por el Colectivo en el que participa el Grupo bolchevique: CC, FT, OO, POM, RL; TM. Otra más, la LBI,
ha publicado textos del GB y de Lucha Marxista de Perú, que igualmente es
miembro del Colectivo.
Su responsabilidad es inmensa, porque el tiempo
cuenta. Hay que arrancarse las secuelas
oportunistas del pablismo sin zozobrar en las desviaciones simétricas del
sectarismo: abandono de la intervención en las organizaciones de masas, rechazo
del frente único obrero, negativa a participar en las elecciones, etc.
Para acabar con la dominación capitalista no sólo
hay que romper con el FMI, y el ALCA del imperialismo americano, sino con la
burguesía nacional y las potencias imperialistas europeas. Él único medio de no
pagar la deuda es movilizar a los asalariados de las ciudades y a los parados,
los soldados de constricción y los estudiantes, los obreros agrícolas y los
campesinos pobres, las mujeres trabajadores y las de las favelas.
La lucha de las masas proletarias y
semi-proletarias no se parará con la independencia nacional. Desembocará
naturalmente en la expropiación de todos los medios de producción, de todos los
latifundios, de los bancos, de las grandes empresas industriales y de las
cadenas de distribución, sean nacionales o extranjeras, instaladas sobre suelo
brasileño.
Pero la coalición gubernamental cuyo eje es el PT
defiende esta propiedad privada. Toda
organización revolucionaria debe decir: ¡Ningún apoyo al gobierno Lula-Alencar!
¡Abajo el frente popular PCdoB-PT-PL-PMBD! ¡Ni un voto para las listas donde
figuren los candidatos burgueses! ¡Ruptura de todas las organizaciones obreras
con la burguesía, su Estado, su gobierno! ¡Gobierno sólo de los partidos
obreros! ¡Verdadero gobierno obrero y campesino!
A
la coalición abierta o enmascarada entre la burguesía y la socialdemocracia,
los comunistas oponen el frente único de todos los obreros contra la burguesía,
la coalición política y económica de todos los partidos obreros contra el poder
burgués, por el derrocamiento definitivo de este último. (Resolución sobre la
táctica, 1923, Los cuatro primeros congresos de la IC, p 158)
Un gobierno obrero y campesino sólo puede emerger
por la generalización de los órganos de masas en lucha, su armamento, su
insurrección para destruir el aparato del Estado burgués, desarmar las policías
y el cuerpo de oficiales.
La revolución brasileña sólo podrá sobrevivir y
avanzar hacia el socialismo extendiéndose. Sin ninguna duda, la victoria del
proletariado tendría un eco mundial y continental, incluidos los Estados
Unidos. La creación de los Estados Unidos Socialistas de toda América
aseguraría la victoria de la revolución socialista mundial.
Para esto es necesario un partido distinto del PT,
también del ‘de los orígenes’: un verdadero partido comunista, que confíe en la
clase obrera, resuelto a echar abajo a la burguesía, basado en el marxismo.
Es esta la perspectiva para dirigirse a la base del
PT y de la CUT, al PSTU y al PSoL. La base política para hacer frente a los
acontecimientos: elecciones municipales de octubre, ocupaciones de tierras,
huelgas obreras, insumisión de jóvenes trabajadores que cumplen su servicio
militar, luchas de las mujeres por el derecho al aborto y por la igualdad… este
es el eje sobre el que los militantes revolucionarios brasileños podrían
reagruparse y podrían avanzar hacia la construcción del Partido obrero
revolucionario y de la Internacional obrera revolucionaria.
30 de septiembre de 2004.