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Acuerdos programáticos por una Conferencia Internacional

 

 

 

Convocamos a una Conferencia Internacional, de la que podrán participar todas las corrientes, grupos, fracciones, militantes que estén por los siguientes puntos de principios y programáticos:

 

1. Todo tipo de seudoteorías fueron aceptadas o inventadas por los revisionistas para explicar que el capitalismo decadente habría encontrado la forma de superar las crisis y de desarrollar ilimitadamente las fuerzas productivas: “revolución científica y técnica”, “capitalismo monopolista de Estado”, “neocapitalismo”, “economía de armamento permanente”, “globalización neoliberal”, “nueva economía”. Contra todas estas elucubraciones, afirmamos que desde hace largo tiempo, el capitalismo ha agotado su rol progresista: el imperialismo es reacción en toda la línea. La contraofensiva imperialista actual y la guerra contra Irak son la respuesta de este sistema capitalista agónico que, en su fase imperialista, incapaz de superar la estrechez de las fronteras nacionales, sobrevive explotando ferozmente a los asalariados, separando de la producción a millones de trabajadores condenados a la miseria, sometiendo la mayor parte del planeta al subdesarrollo, a la deuda

y a la dominación, destruyen los recursos naturales, destruyendo fuerzas productivas bajo la forma de crisis económicas y guerras, volviéndose cada vez más parasitario y destructor y amenazando con destruir a la civilización humana.

 

2. Todas las potencias imperialistas, en la fase actual de crisis y crac recurrentes de la economía mundial - que desde 1997, y en sucesivas rondas, ha golpeado al Asia y a Japón, a Brasil y a Rusia, a Argentina y Turquía, y que ha llegado al corazón mismo de los propios Estados Unidos -, necesitan imperiosamente fuentes de materias primas baratas, mano de obra esclava o reservorios de la misma, para aumentar las ganancias con la explotación del mundo colonial y semicolonial, con lo que el imperialismo, junto a explotar más a su propia clase obrera, busca salir de la crisis actual aumentando la tasa de ganancia. La actual ofensiva colonizadora del imperialismo norteamericano es también un nuevo reparto del mundo en detrimento de las potencias imperialista de segundo o tercer orden. La segunda guerra contra Irak, llevada por EEUU y Gran Bretaña, pese a la oposición de Francia y Alemania, ilustra el agudizamiento inevitable de las rivalidades entre los imperialismos. Si la revolución proletaria no lo impide, el capitalismo llevará a la humanidad a nuevas carnicerías mundiales, superiores a las dos que viéramos en el siglo XX.

 

3. Estamos en la trinchera militar de toda nación oprimida atacada por el imperialismo, por su victoria militar y por la derrota militar del imperialismo, pero luchamos por una dirección proletaria de la guerra nacional, antiimperialista, que la transforme en el inicio de la revolución socialista, en el país agredido y en el seno de la nación imperialista agresora. Proclamamos a quien nos quiera escuchar, que no es revolucionario ni antiimperialista todo aquél que en los países imperialistas no esté incondicionalmente por la derrota de su propio imperialismo, y por el triunfo de la clase obrera y de las naciones oprimidas por ese mismo imperialismo. Llamamos a la clase obrera norteamericana, hoy enchalecada por la política nacional-patriota de la AFL-CIO, a las clases obreras de Japón y de Europa, a luchar por romper la subordinación de las organizaciones obreras con la burguesía imperialista y a luchar contra ella, aliándose con sus hermanos de clase de los países semicoloniales y coloniales, luchando por el derrocamiento de su propia burguesía imperialista, de su gobierno y su régimen, en el camino de la revolución socialista.

 

4. Llamamos a combatir la utopía de una Europa capitalista unificada, y llamamos a la clase obrera europea a levantar la lucha por derrocar a la monarquía y al gobierno reaccionario de Aznar en España, a la V° república gaullista francesa y al gobierno antiobrero e imperialista de la Alemania unificada, a la monarquía y al gobierno imperialista de Tony Blair en Gran Bretaña, etc. Es decir, llamamos al combate por derrotar a los gobiernos y los regímenes de las potencias imperialistas, por derrocar a la burguesía, demoler al estado burgués e imponer la dictadura del proletariado en esos países, abriendo el camino a los Estados Unidos Socialistas de Europa.

 

5. Reafirmamos la vigencia del programa de la Revolución Permanente contra la política del "frente único antiimperialista" refutada desde la tragedia de la revolución china de 1927. Impulsamos la más amplia unidad de acción antiimperialista que signifique aunque más no sea un pequeño paso adelante de la clase obrera y los explotados en su lucha contra el imperialismo, pero manteniendo siempre la más absoluta independencia y una firme oposición e intransigencia ante toda corriente burguesa, esté en la oposición o en el gobierno. Todas las burguesías semicoloniales son necesariamente proimperialistas. Como socias menores del imperialismo pueden llegar a regatear la plusvalía extraída a los trabajadores de sus países pero por su condición de clase explotadora temen más al inicio de la revolución proletaria que al triunfo del agresor imperialista. El nacionalismo burgués y pequeñoburgués, laico o clerical, entrega permanentemente la lucha nacional ante el imperialismo y mantiene al proletariado y a los pueblos bajo la explotación capitalista. Luchamos por el derrocamiento de la burguesía y la imposición de un gobierno obrero y campesino, puesto que la única clase que puede liberar a la nación oprimida del imperialismo es la clase obrera, acaudillando a los campesinos y a todas las masas explotadas y oprimidas.

 

6. Denunciamos la rendición de la burguesía irakí y de la casta de oficiales antiobrera de Saddam y su Guardia Republicana ante los agresores imperialistas, que entregaron así la guerra nacional del pueblo iraquí y la lucha antiimperialista de las masas de todo Medio Oriente, mientras hoy los restos del partido nacionalista burgués Baath se declaran prestos a colaborar con los ocupantes yanquis y británicos. Denunciamos a las direcciones nacionalistas burguesas del pueblo kurdo oprimido, que se aliaron a los invasores yanquis y británicos en su guerra de coloniaje contra Irak, quienes no harán más que profundizar la opresión y aplastar toda lucha de ese pueblo por su legítimo derecho a la autodeterminación nacional, inclusive su derecho a la separación de Irak, de Turquía, de Siria y de Irán. Denunciamos a los gobiernos y regímenes de las burguesías árabes y persa de Medio Oriente que se mantuvieron “neutrales” frente a la guerra contra Irak, negándose a constituir contra la coalición militar imperialista una coalición de todas las naciones oprimidas de Medio Oriente, para enviar sus armas, pertrechos, suministros y sus ejércitos a combatir al imperialismo en Irak.

 

7. Denunciamos a la burguesía palestina y a su expresión política la OLP de Arafat, que han entregado la lucha revolucionaria del pueblo palestino y se arrodillan ante el imperialismo, ante el plan de "dos estados" de la ONU y ante el sionismo. La burguesía palestina pretende administrar un remedo de estado como agente de los imperialismos, traficando con la sangre del pueblo martirizado.

Le declaramos la guerra a todas las direcciones traidoras y a los renegados del trotskismo que sostienen al Estado sionista de Israel apoyando la política contrarrevolucionaria de “dos estados” de la ONU y de los imperialistas. Luchamos por la destrucción del Estado de Israel, y por un Estado palestino laico, democrático y no racista bajo, un gobierno obrero y campesino en el camino de conquistar una Federación de Repúblicas Socialistas de Medio Oriente.

 

8. Denunciamos a Chávez y su Movimiento Bolivariano burgués que entregan la lucha antiimperialista de las masas venezolanas. Chávez, en una mesa de concertación con EE.UU., con gobiernos como el de Lula y “mensajeros de la democracia” como Carter y Alfonsín, ha firmado un acuerdo en el que se entrega a la reacción imperialista y golpista, lo que éstas no pudieron conquistar en las calles en sus dos intentonas contrarrevolucionarias.

Denunciamos también que en Bolivia, la COB, Quispe y Morales -dirigente del FSM-, le dieron tregua al gobierno asesino de Sánchez de Lozada e impidieron que la clase obrera y los campesinos llevaran al triunfo el levantamiento que habían iniciado en febrero último. En Colombia, desde hace años, las treguas y los pactos de las FARC con los sucesivos gobiernos genocidas de ese país, han aislado la guerra campesina en el campo y a la vez, han dejado librado a su suerte al proletariado de las ciudades frente a los fascistas “escuadrones de la muerte”. Al mismo tiempo, la dirección stalinista de las FARC se niega a expropiar ni un solo pozo de petróleo, ni un milímetro de tierra en los territorios que controla. ¡Abajo las treguas y los pactos! ¡Por la independencia de las organizaciones obreras de los regímenes, gobiernos y las burguesías cipayas! Sólo desde esta estrategia proletaria podrá ponerse en pie un movimiento obrero y campesino latinoamericano que, en unidad con sus hermanos de clase, los trabajadores norteamericanos, luche por poner fin a la ignominia y a la esclavitud en el “patio trasero” de los imperialistas yanquis.

Desde esta perspectiva, hacemos nuestro el grito de fuera yanquis de Cuba, Ecuador, Puerto Rico, Colombia y toda América Latina! ¡Fuera las potencias imperialistas europeas tan chupasangre y expoliadoras de los pueblos latinoamericanos como el amo yanqui! ¡Fuera ingleses de Malvinas! ¡Por una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina!

 

9. Llamamos a la clase obrera rusa a que retome el camino de los obreros, soldados y campesinos rojos que en octubre de 1917 imponían la primera república obrera y socialista triunfante. La lucha por la restauración de la dictadura revolucionaria del proletariado en los territorios de la ex-URSS es también una tarea del proletariado europeo y mundial. Enfrentamos a los Kim Song Il de Corea del Norte, a Fidel Castro y la burocracia restauracionista cubana, y a los nuevos burgueses restauracionistas chinos, que han ideado la seudoteoría reaccionaria y antiobrera del “socialismo de mercado” que, como lo demuestra la brutal explotación de la clase obrera china, el avance de las medidas restauracionistas en Cuba y la sumisión de la clase obrera argentina, es la política contrarrevolucionaria del Foro Social Mundial para poner a la clase obrera de rodillas ante los capitalistas. Al mismo tiempo, en el caso de los estados obreros burocráticos que aún subsisten al borde de la agonía, los defendemos incondicionalmente ante el imperialismo, mientras luchamos por poner en pie soviets obreros y campesinos y por el derrocamiento de las burocracias que se aprestan a consumar la restauración del capitalismo en esos estados.

 

10. Les declaramos la guerra a todas las direcciones colgadas de las faldas de la burguesía, a su política de colaboración de clases y sus "frentes populares". La historia ha demostrado una y otra vez que el camino de la conciliación de intereses entre los capitalistas y los trabajadores es el camino de la derrota y la masacre de las masas. No existe posible mejoramiento de la situación del proletariado mundial en su conjunto ni liberación de clase alguna por el método del sometimiento a los intereses de cualquier facción de los explotadores.

 

11. Denunciamos y enfrentamos a todos los sirvientes de la ONU, incluyendo a la mayoría de los renegados del trotskismo que se han arrodillado ante ella siguiendo a su nueva dirigente Gladys Marín del traidor stalinismo chileno, secretaria general de la Conferencia de Partidos Comunistas de América Latina que se reúne dos veces por año, y vocera de Fidel Castro, el entregador de la revolución chilena de 1973, de la revolución centroamericana en los 1980’, y que ahora ha viajado a la Argentina para sostener a Kirchner e intentar entregar también esa revolución. Fidel Castro y su vocera Gladys Marín, puntales del Foro Social Mundial, han declarado que "Otro mundo es posible" sin expropiar a los capitalistas, con la continuidad de la explotación de la clase obrera, llamando a "distribuir la riqueza" como vulgares demócratas liberales, y de la mano de esa cueva de bandidos imperialistas que es la ONU. La misma ONU que aprobó la primera guerra contra el Irak y el bloqueo genocida y que hoy intenta volver a Irak para defender los intereses de los imperialistas franceses y alemanes, la que en 1948 consagró la ocupación de Palestina y la creación del estado de Israel y hoy sostiene la masacre sionista contra ese pueblo con su política de “dos estados”; la que impulsó y apoyó la guerra contra Corea en 1950, etc.

 

12. Proclamamos que, como lo puso al rojo vivo la revolución argentina, el eje de todo programa revolucionario, en una situación pre-revolucionaria o revolucionaria, debe ser articulado alrededor de desarrollar, extender, centralizar y armar los organismos de democracia directa y autodeterminación de las masas que como las asambleas populares, las fábricas tomadas, las comisiones internas de las fábricas arrebatadas a la burocracia sindical y el movimiento piquetero, expresaban la tendencia de las masas a establecer un régimen de doble poder. Es decir que, cuando comienza una revolución, el que no lucha por el poder y por la perspectiva de la dictadura del proletariado, es un vil sirviente del estado burgués. Por eso en el Congreso del COTP-CI levantamos el grito de “¡Por un gobierno de la Tercera Asamblea Nacional de trabajadores ocupados, desocupados y asambleas populares, con sus organismos de autodefensa!”

 

13. Llamamos a combatir abiertamente el pacifismo que inficiona la conciencia de la clase obrera, como así también nos oponemos a la política pequeñoburguesa del terrorismo individual que se aísla de las masas en una lucha impotente y, además, separa a las masas de las armas. El levantamiento de la clase obrera y los campesinos bolivianos, su grito de “Fusil, metralla, Bolivia no se calla”, marca el camino para la conquista del armamento del proletariado. Son las direcciones burguesas y contrarrevolucionarias las que impiden el armamento del proletariado, el camino a la milicia obrera y a la destrucción de la policía y de la casta de oficiales de las fuerzas armadas burguesas. Así lo mostró Palestina, donde son Arafat y la dirección burguesa de la OLP, junto a Hamas y Hizbollah, los que impiden el armamento generalizado del pueblo palestino y lo entregan a la masacre a manos de Sharon y su ejército genocida. Nada de esto nos impide defender contra la represión a todo luchador antiimperialista y demandar la libertad incondicional de todos los presos antiimperialistas del mundo.

 

14. Enfrentamos en todas partes a las burocracias de todo pelaje de las organizaciones obreras, compradas y corrompidas por el gran capital, a la burocracia sindical nacionalista burguesa, socialdemócrata y stalinista corrompida por el Estado que somete a los trabajadores a sus intereses de camarilla y a los intereses de la burguesía y del imperialismo, a las direcciones de las organizaciones de piqueteros que someten a la clase obrera argentina hoy contenida por migajas de mendicidad administradas por el reformismo y que, junto a la burocracia sindical, impiden la unidad de los trabajadores ocupados y desocupados y dividen las filas obreras. Los sindicatos, que nacieron para la defensa de los intereses económicos de los trabajadores, han sido convertidos por la burocracia sindical, cuya base real es la aristocracia obrera, cada vez más, a través de muchas décadas, en aparatos encargados de someter a los trabajadores a la burguesía y su Estado en provecho de esa burocracia, colaborando con la redoblada pauperización obrera. Los trotskistas luchamos en los sindicatos para eliminar su burocracia, conquistar la democracia obrera, y afirmamos que esto no es posible sin luchar por la total independencia de las organizaciones obreras del Estado burgués que las estatiza y corrompe. Luchamos por imponer la democracia obrera a través de los comités de fábrica, de los piquetes de huelga, por renovar las direcciones de los sindicatos proponiendo resueltamente en los momentos críticos a dirigentes combativos, y por conquistar una dirección revolucionaria de los sindicatos.

 

15. Proclamamos que todo pueblo que colabora en oprimir a otro está imposibilitado de liberarse a sí mismo. Las burguesías imperialistas ejercen una opresión colonial contra los restos de su imperio colonial (Puerto Rico, Irlanda del Norte, Martinica, Guadalupe, Nueva Caledonia...) y ocupan nuevamente países dominados (Bosnia, Afganistán, Irak...). Estamos por la independencia de todos los protectorados y de todas las colonias. Numerosos pueblos son mantenidos por la violencia en el seno del estado burgués a manos de un pueblo dominante (vascos, kurdos, kabyles, tamiles...)

Estamos categóricamente del lado de la nación chechena oprimida y agredida, contra el genocidio que padece a manos de las tropas del ejército blanco contrarrevolucionario de Putin y la burguesía rusa, agentes del imperialismo. Estamos por el derecho de autodeterminación nacional de los pueblos oprimidos, incluyendo el derecho a separarse si así lo desean. En ningún caso nos adaptamos al nacionalismo pequeñoburgués o burgués. Sólo el reconocimiento del derecho a la autodeterminación de los pueblos oprimidos asegura la unidad del proletariado. Por la misma razón, nos pronunciamos por la libertad de circulación y de residencia de los trabajadores, por la completa igualdad de los derechos de los proletarios.

 

16. Reafirmamos la vigencia del leninismo-trotskismo, del programa de la IV Internacional, como continuidad de esa escuela de estrategia revolucionaria que fue la III Internacional de Lenin y Trotsky. Es desde esa ubicación estratégica que llamamos a todas las corrientes que dicen luchar por los intereses de la clase obrera, a que rompan con la burguesía e inicien la lucha por el poder basados en los organismos de autodeterminación y armamento de las masas. En el proceso de este combate, estaremos dispuestos a desarrollar todo frente único o unidad de acción con toda corriente obrera que esté dispuesta a dar aunque sea un paso hacia delante para que avance nuestra clase. Pero como diría Lenin, estamos dispuestos a golpear juntos, pero marchamos separados: antes, durante y después no cejaremos en nuestra crítica a las direcciones reformistas que se ven obligadas a dejar sus lujosos despachos y ponerse a la cabeza de la acción de masas.

 

17. El reformismo socialdemócrata y stalinista envenena a los trabajadores con la pretensión de la reforma del estado capitalista. Sirve a los planes de la burguesía desde los aparatos políticos y sindicales, se alía con ella por una "democracia participativa" o "popular" y administra lealmente su estado para impedir la revolución proletaria. Socialdemócratas y stalinistas son secuaces comprados por el enemigo capitalista.

 

18. El centrismo seudotrotskista ha hablado de revolución durante cincuenta años mientras en la práctica se subordinaba a los aparatos reformistas. La CI-SU pablista, la CI-AIT lambertista, la LIT, la UIT, el MAS y el CITO morenistas, la UCI-LO hardysta, la TSI cliffista, el CIT o Socialist Appeal-El Militante grantistas, el MRCI altamirista, el POR lorista, etc., representan la claudicación y el paso en su gran mayoría al campo del reformismo.

 

19. La socialdemocracia, el stalinismo y las burocracias sindicales han liquidado los más elementales principios y moral de clase. Los centristas, revisionistas y liquidadores de la IV Internacional los siguen en este camino. El proletariado tiene sed de franqueza, de honestidad, de devoción, de la más amplia democracia obrera. Para discutir, para resolver y para actuar, los trabajadores y la juventud deben desterrar de las organizaciones obreras el método introducido por estas direcciones que intentan dirimir o acallar las diferencias políticas al interior del movimiento obrero mediante la calumnia, las amalgamas, y la violencia física.

 

20. Afirmamos que el siglo XXI comienza como terminó el XX, como una época de crisis, guerras y revoluciones, poniendo de manifiesto todos los rasgos del capitalismo en descomposición. Contra todos los revisionistas del trotskismo que quieren descargar sobre las masas la responsabilidad de las derrotas sufridas y ocultar sus propias capitulaciones y traiciones diciendo que el problema es la “crisis de subjetividad” de las masas, el “atraso de su conciencia”, afirmamos que el comienzo del siglo XXI confirma la premisa central del programa de la Internacional Comunista y del de la IV Internacional: sin revolución social en el próximo periodo histórico, toda la civilización humana está amenazada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, en primer lugar, de su vanguardia revolucionaria: la crisis histórica de la humanidad se reduce a la crisis de dirección revolucionaria.

 

21. Los convocantes a esta Conferencia internacional, nos pronunciamos sobre la necesidad, para los núcleos revolucionarios e internacionalistas, de construir partidos obreros revolucionarios y el partido mundial de la revolución socialista, a partir de las fuerzas que se decantarán de la lucha de las masas. Con tales organizaciones, la insurrección proletaria podrá vencer, la revolución mundial podrá triunfar, el socialismo podrá desarrollarse.

 

20 de agosto de 2003

 

 

 

Colectivo por una Conferencia Internacional del Trotskismo Principista

y de las organizaciones obreras revolucionarias internacionalista